Alrededor de 1528, en medio de la peste, la Virgen de Constantinopla apareció a una anciana, pidiéndole que se erigiera un templo allí donde había estado su imagen pintada en un muro de una iglesia sepultada.

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La mujer fue creída porque la ciudad estaba al extremo de sus fuerza por la peste. Excavaron y encontraron los restos de una antigua Iglesia dedicada a Santa María de Constantinopla y en una pared la imagen mariana. La Iglesia fue rápidamente re edificada y consagrada el 15 de agosto del mismo año.

La celebre imagen original fue considerada durante parte del Imperio Romano como la protectora de la ciudad y de todo el imperio de Oriente. Los emperadores la portaban a la cabeza de su corte triunfal, como indicador y guía de la “vía”, valorando de este modo el titulo de “Odigitria”.

 

LA ODIGITRIA EN NÁPOLES

Se cuenta que entre 1527 y 1528 (periodo en el cual la ciudad era amenazada por la peste), la Virgen de Constantinopla apareció a una señora anciana, pidiéndole que se erigiera un templo allí donde había estado su imagen pintada en un muro; el templo se levantó en aquella época, y pasó a ser uno de los principales centro de devoción de la ciudad.

Para comprender esta aparición mariana es necesario partir de lejos y precisamente de la ciudad de Constantinopla, capital del Impero Romano de Oriente, de Constantino el Grande, a caballo del Bósforo y del Corno de Oro, sobre el lugar de la antigua Bizancio.

La ciudad tenía un culto particular por la Madre de Dios la Virgen Theotokos, del cual no era extraña la madre de Costantino, la emperatriz Elena.

monolito madonna costantinopoli

En el siglo V había en Constantinopla tres basiliquetas marianas. La imagen venerada en una de ellas, en Odeghi, representaba a la Virgen con el niño en brazos.

La denominación Odigitria, de odos, “via”, significa “palabra que indica el camino” y el nombre deriva del hecho que los soldados (odigoi) se llegaban a este monasterio a rezar, igual que a otro de la vía de la ciudad imperial, Iglesia que era llamada popularmente “de la guía”, y que conservaba una imagen similar, venerada como obra del evangelista Lucas. Sucesivamente adquirió un significado personal a causa de la posición del brazo de María que indica al Hijo como la vía “camino, verdad y vida”.

Esta celebre imagen fue considerada la protectora de la ciudad y de todo el imperio de Oriente. Los emperadores comenzaron a portarla a la cabeza de su corte triunfal, como indicador y guía de la “vía”, valorando de este modo el titulo de “Odigitria”.

Para el incremento del culto en Constantinopla contribuyó la emperatriz Pulcheria que desarrolló una devoción particular a la Madre de Dios los días martes: esto porque la definición dogmática de la Divina Maternidad parece que sucedió el martes, por eso, en los sucesivo se traslada a Pentecostés, que por intercesión de la Madonna, el pueblo de Constantinopla habría tenido una victoria sobre los persas que habían sitiado la ciudad.

El tipo iconográfico de Santa María de Constantinopla, muestra la ciudad de las torres y los muros llenos de llamas, lo que algunos historiadores describieron como un imponente incendio, como consecuencia de un ataque sarraceno.

 

NUESTRA SEÑORA DE CONSTANTINOPLA EN NAPOLES

La lucha iconoclasta del 700 y la captura de Constantinopla por parte de Mohammed II en el 1453, determinaron la importación de la imagen querida al pueblo cristiano de Oriente al territorio de la Italia Meridional.

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No solo tradición, costumbres litúrgicas y arquitectura bizantina hicieron sentir su propio influjo, insertándose en la cultura histórica y popular del Sur. La devoción de la Imagen de la Madonna de Constantinopla se desarrolló en varios centros de Puglia (Bari, Acquaviva delle Fonti), Abruzzo y Molise (Ortona y Portocannone), Campania (Ischia, Terranova y Felitto).

Precursora de la veneración a la Madonna de Constantinopla fue la ciudad de Nápoles en un contexto histórico y social caracterizado por la guerra y la peste.

El periodista Gregorio Rosso escribe que en

el año 1528 fue muy infeliz para toda Italia, particularmente para nuestro Reino de Nápoles porque cayeron tres flagelos de DIOS: guerra, peste y hambre”. Los napolitanos, presas del pánico, organizaban procesiones de penitencia, y el virrey invitó al pueblo a reunirse a orar en la Iglesia”.

Contemporáneamente en el 1528, el vizconde de Lautrec, informado de la dificultad de Nápoles concerniente al hambre y a la sed, marchó sobre Nápoles. Pero la peste hizo un verdadero exterminio de la tropa de Lautrec. Los restos fueron entregados a la armada francesa el 8 septiembre de 1528, día de la Natividad de María.

Nápoles fue liberada del enemigo externo, pero continuaba presa del terrible enemigo interno; la peste que no cesaba de provocar muerte y luto. La epidemia perduraba y atacó con mayor violencia en el mes de marzo. Pero sorpresivamente, el flagelo dio señales de desaparecer.

El periodista Rosso lo atribuyó a la intervención de la Madonna, como el fin de asedio, así quedó purificado de aquella peste:







“En el mes de junio del año 1529, el tercer día de Pascua Rosada (martes de Pentecostés), fue encontrada al lado del muro de la ciudad de Nápoles una imagen de la Madonna Santísima Madre de Dios, por revelación de una viejecita, que habitaba vecino a ella, a la cual le fue prometido por la Madre de DIOS el fin de la peste, como sucedió en efecto; y por consiguiente la Ciudad de Nápoles dio principio a la edificación de una Iglesia dedicada a la Imagen, con lo titulo de Madonna de Constantinopla, y se espera, que la proteja de dicho morbo que pueda venir en tiempos futuros. Y no solamente la Madonna de Constantinopla liberó Nápoles de la peste, sino también de la guerra…”.

La Virgen dijo a la viejecita:

“Alégrate, oh Hija, porque se ha aplacado la ira de mi Divino Hijo; lleva esta buena nueva a todos los ciudadanos afligidos. Dirás, de parte mía, que en honor a la gracia que vino acá a la tierra, encontrarán una pintura mía oculta debajo de las ruinas de una antigua capilla. Aquí deseo que, en honor de Mi Hijo Jesús y a Mi Nombre, sea edificada una Iglesia, donde honrándome me haré conocer como la piadosa abogada”.

La viejecita fue creída rápidamente porque la ciudad estaba al extremo de sus fuerza por la peste. Efectuada la excavación, se encontraron los restos de una antigua Iglesia dedicada a Santa María de Constantinopla y en una pared la imagen mariana. La Iglesia fue rápidamente re edificada y consagrada el 15 de agosto del mismo año.

 

LA IMAGEN

La imagen de la Virgen es de inspiración claramente bizantina: el fresco fue puesto sobre una tabla de mármol de un manierista napolitano a fines del 1400.

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La Virgen es representada a medio busto, sobre una nube, en el acto de llevar sobre la diestra al Niño Jesús, que lo tiene sobre su pecho.

Usa una blusa roja y un manto azul que envuelve toda la cabeza de cabellos rubios. Detrás en lo alto, dos ángeles tienen sostenida una cortina verde que da fondo a la Virgen y a dos personajes que la flanquean: San Juan Bautista y San Juan Evangelista.

Debajo, dos ángeles en el acto de llevar la nube que divide la visión celeste del panorama de la ciudad de Constantinopla presa de las llamas, sobre la cual dos pequeños ángeles tiran agua desde dos ánforas.

Engenio Caracciolo, historiador napolitano del 1600, se refiere con seriedad documentaria, que la Iglesia de Santa María de Constantinopla en Nápoles era “de grandísima devoción y no solo el día de su festividad, sino todos los martes del año concurría todo Nápoles, y buena parte de esa gente se abstenía de comer carne. La fiesta principal del titulo con grandísima solemnidad si celebra el primer martes después de Pentecostés con extraordinaria concurrencia de pueblo”.

 

LA IGLESIA

La Iglesia de Santa María de Constantinopla se erige en Nápoles sobre la vía homónima.

Chiesa Madonna di Costantinopoli

La construcción de la Iglesia, con un monasterio femenino anexo, fue iniciada sobre una capilla preexistente en el 1575, pero el edificio fue terminado en 1586 y en el primer año del siglo XVII comenzó a asumir la forma actual gracias a la intervención del arquitecto dominico Fray Nuvolo.

La fachada tiene tres portales (1633), en un tiempo la Iglesia tenía tres naves, pero con una reforma fueron suprimidas para preservar un gran recinto rectangular; la cúpula presenta baldosas mayolicas. Lo externo está caracterizado por una fachada a dos niveles en la cual sobresale un tímpano triangular.

El interior está formado de una sola nave y cinco capillas laterales con decoración es estuco blanco de Domenico Antonio Vaccaro.

La primera capilla derecha conserva una bella tabla del 500, de la Madonna de la Puridad; en la cuarta capilla está el Martirio de San Bartolomé del pintor flamenco Aert Mytens.

Un interesante taraceado policromo y madreperla constituye el Monumento fúnebre para el médico G. Bartiromo, puesto al lado de la tercer pilastra derecha de la nave; sobre el lado opuesto, esta el Busto de Girolamo Flerio, monumento fúnebre de un benefactor de la Iglesia.

El altar mayor ocupa el coro en toda su grandeza, proyectado por Cosimo Fanzago, en mármol policromo. Al centro de la cornisa marmórea, esta el fresco quattrocentesco de Santa María de Constantinopla coronado con un relieve del Eterno Padre y las dos estatuas de San Rocco y San Sebastián puestas sobre las dos puertas laterales.

El ábside tiene un fresco de Belisario Corenzio con la aparición de la Virgen y San Juan suplicando a la SS. Trinidad de liberar Nápoles de la peste.

Fuentes:

 

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