El año 2017 ha sido un año llamativamente denso en signos.

Uno de esos signos es el de la Revolución Rusa que instauró en el mundo una ideología de odio.

Que luego se volvió hegemónica en occidente a través de sucesivas mutaciones.

¿Algunas vez pensaste por qué la Virgen no bajó a la tierra para advertir sobre Hitler y sí sobre el comunismo Ruso?
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La respuesta parece ser que bajó para advertir sobre la ideología soviética, porque sabía de su potencial destructivo a largo plazo.

No quiere decir que el Nacional Socialismo no sea nefasto, sino que se trata de la capacidad de sobrevivir de una ideología, mutarse y seguir el daño.

Y a la vista está, que el marxismo hoy domina occidente a través de lo que se llama el marxismo cultural.
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Que es el principal propulsor de la ideología de género, el discurso políticamente correcto, la destrucción de la familia, el aborto, etc.

 

REPASEMOS LAS FECHAS

El 13 de mayo de 2017 se cumplen los 100 años de la primera aparición de Fátima y el 13 de octubre su última aparición pública con el milagro del sol.

El 24 de junio se cumplen los 300 años de la fundación de la Gran Logia de Londres y Westminster, la primera Gran Logia masónica en el mundo.

El 23 de septiembre se da una conjunción estelar muy rara, que mostró una virgen con 12 estrellas en la cabeza y la luna bajo sus pies, con el Rey saliendo de su vientre.

El 25 de octubre (calendario juliano) se cumplen los 100 años de la Revolución Bolchevique en Rusia.
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Y el 9 de octubre los 50 años de la muerte del Che Guevara, su gran seguidor.

El 31 de octubre se cumplen 500 años de la Reforma Protestante, cuando Martín Lutero publicó sus 95 tesis.

En este artículo queremos recordar la tragedia de la Revolución Bolchevique que fundó la Unión Soviética.

Y cómo la Virgen de Fátima bajó a la tierra para advertirnos de los errores que podía esparcir por el mundo si el Papa no accionaba el antídoto.

 

Las fechas del pedido de la Virgen sobre Rusia

El 13 de junio de 1929 la Virgen de Fátima pidió directamente la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María.

Lo que ya había avisado el 13 de junio de 1917 que iba a pedir, en su segunda aparición, cuando dijo:

“Vendré a pedir la consagración de Rusia…”.

En 1929 le dice a Sor Lucía en Tuy:

“Ha llegado el momento en que Dios pide que el Santo Padre haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia”

Y en Agosto de 1931, en Rianjo, Nuestro Señor insistió en la Consagración a Sor Lucía:

“Dile a mis ministros que, en vista de seguir el ejemplo del Rey de Francia en la dilación de cumplir mi pedido, también lo han de seguir en la aflicción”.

Además de estos dos mensajes hubieron otros insistiendo sobre el tema.

El 8 de diciembre de 1942 Pío XII actuando sólo, sin los obispos, consagra al mundo al Corazón Inmaculado de María, pero no a Rusia.

Semanas después los Aliados empiezan a ganar la mayoría de sus batallas en la Segunda Guerra Mundial.

Aunque en la primavera boreal de 1943 Nuestro Señor dijo a Sor Lucía que la paz mundial no resultará de esta Consagración, pero la guerra sería abreviada.

El 7 de julio de 1952 Pio XII consagra a Rusia pero no en unión con todos los obispos del mundo, porque el Papa no sabía en esos momentos que era necesario este requisito.

El 21 de noviembre de 1964, Pablo VI, al final de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, consagra el mundo otra vez, pero sin mencionar a Rusia.

El 13 de mayo de 1982 Juan Pablo II, en Fátima, un año después que sufriera el atentado de Alí Agca, consagra el mundo al Corazón Inmaculado de María, pero nuevamente no se consagró Rusia ni con los obispos.

El 25 de marzo de 1984 Juan Pablo II consagra el mundo al Corazón Inmaculado de María, ahora sí en unión con la mayoría de los obispos del mundo.

Es esta Consagración que, aunque imperfecta, el Cielo aceptó, según Sor Lucía.

Y el 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín y luego la Unión Soviética, de la manera más sorprendente, sin disparar un tiro.

De modo que la Consagración aparentemente aceptada fue hecha por un Papa 55 años después que Nuestra Señora lo pidiera.

Para ese entonces Rusia ya había esparcido sus errores por el mundo.

Occidente se sumergió en la más espantosa ideología de odio que vemos hoy día.

Y paradójicamente el pueblo ruso volvió al cristianismo,

 

LA REVOLUCIÓN RUSA FUE LA MECHA QUE ENCENDIÓ EL INCENDIO

El 25 de octubre de 1917 según el calendario juliano (7 de noviembre según calendario gregoriano) puede considerarse como el inicio de buena parte de las tribulaciones que tenemos ahora.

Lamentablemente la revolución rusa está siendo vista a través de gafas de color rosa.

Ni se la vincula estrechamente con la ideología que hoy tienen las élites occidentales, que en rigor es una mutación del marxismo primigenio.

Su sombría realidad está ahogada en capas de mito romántico.

Los socialistas siguen siendo vistos como luchadores por la libertad por millones, especialmente los más radicales y violentos de los socialistas, como el Che Guevara.

Sin embargo no hay que olvidar que el no cumplimiento del pedido de Consagración de Rusia trajo la Segunda Guerra Mundial en la que morirían 50 millones de personas.

Treinta millones más que en la Primera.

Y en todo el período de gobierno soviético se considera que fueron muertos más de 20 millones de personas.

Sin contar los que fueron muertos por otros regímenes comunistas como el de China, Camboya, Corea, Vietnam, Cuba, etc.

En los primeros 50 años del comunismo soviético había habido más mártires cristianos que en toda la historia cristiana combinada.

El Milagro del Sol tuvo lugar el 13 de octubre (calendario gegoriano), en la última aparición pública de María.

Y 26 días después los bolcheviques asumieron el poder en la Revolución de Octubre.

El Zar fue depuesto, la Familia Real ejecutada y Vladimir Lenin introdujo, por primera vez en la historia, la doctrina de Karl Marx en forma política.

El mapa de Europa sería reconfigurado debido a la dominación soviética.

La amenaza comunista en Rusia era absolutamente desconocida en ese momento.

Incluso, cuando los tres niños pastores analfabetos de la pequeña aldea de Portugal sintieron que la Virgen les habló por primera vez de Rusia, tenían la impresión que se refería a una mujer muy mala llamada Rusia, no a un país.

Lenin, Engels, Marx

 

LA PUESTA EN PRÁCTICA DE LAS IDEAS DE MARX Y SUS CONSECUENCIAS

Los errores concretos que se extenderían desde Rusia a otras partes del mundo incluían la lucha de clases.

Esta es la creencia de que hay una hostilidad intrínseca entre los trabajadores y los que poseen los medios de producción.

Esto exigiría, según Marx y sus seguidores, una guerra de clases continua que enfrentara irremediablemente a estas clases hasta que la revolución comunista triunfara.

Y que la propiedad privada, la familia y la religión fueran abolidas.

Una vez eliminados todos estos impedimentos surgiría una sociedad atea, sin clases, igualitaria y sexualmente libre dirigida por el proletariado.

El Manifiesto Comunista de Marx y Engel, El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado, así como Das Capital, habían sido escritos en la generación anterior y delineaban todos estos errores.

Los pequeños pastores de Fátima no tenían idea de su existencia ni de su contenido.

Pero Nuestra Señora vino a dar una advertencia de lo que ocurriría, y de hecho sucedió en el momento que ella estaba apareciendo en Fátima.

Hay elementos variados del dogma marxista que llegarían a ser sumamente destructivos de la trama social en el próximo siglo.

Especialmente la ideología de la lucha de clases, la abolición de la propiedad privada y el materialismo ya señalado.

Pero también fue nefasto en otras áreas.

Como la disminución del valor de la persona humana individual y su iniciativa privada.

Y la transferencia de la guerra de clases a la hostilidad paralela entre los sexos y dentro de la familia.
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Que inauguraría la mutación occidental del marxismo cultural que domina hoy a occidente.

Fr. Andrew Apostoli hace un buen trabajo exponiendo sucintamente algunas de estas amenazas que le siguieron y fueron cumplidas:

El divorcio, la infidelidad, la convivencia, el aborto, la ilegitimidad, todo tipo de abuso sexual y de sustancias, el abandono, la ira y la violencia.

Añada a estos el asalto al matrimonio y a la paternidad mediante tecnologías modernas como el control artificial de la natalidad y la fecundación in vitro.

Luego está la presión de definir el matrimonio…” (Fátima Today).

El surgimiento del feminismo secular durante el último siglo y medio ha planteado uno de los mayores desafíos de la historia mundial, especialmente en la forma en que parece haber adoptado totalmente los supuestos y metas del marxismo.

Y repudiando las raíces cristianas anteriores del feminismo auténtico con su comprensión más profunda de la ley natural y el respeto por la vida humana vulnerable.

Esto fue la imposición de una verdadera ideología del odio.

¿Pero cómo de plasmó históricamente?

Lenin en un acto

 

¿CÓMO SE PLASMÓ EL MODELO DE ODIO DEL COMUNISMO SOVIÉTICO?

En 1914, año en que comenzó la primera guerra mundial, el Imperio ruso se extendía desde Polonia hasta el Océano Pacífico, desde el Círculo Polar Ártico hasta Afganistán.

Cubría una sexta parte del globo y contenía más de 100 grupos étnicos.

Todo estaba gobernado por un hombre, el zar Nicolás II.

Los zares rusos siempre habían sido autócratas, gobernantes absolutos que tenían todo el poder en el imperio.

Si bien el zar tenía ministros y asesores, no había ninguna asamblea legislativa rusa, ninguna constitución, ningún concepto de derechos civiles.

La abrumadora mayoría del pueblo de Rusia eran campesinos y trabajadores que no tenían educación, no tenían acceso a un médico, no tenían una vivienda digna.

Se congelaban durante el duro invierno ruso y estaban desnutridos durante todo el año.

Sin embargo Nicolás se resistía a todos los llamamientos para la reforma.

Cuando llegó la primera guerra mundial, las industrias incipientes de Rusia ni siquiera podían fabricar armas de alta calidad.

Además de las fábricas inadecuadas, el sistema ferroviario ruso era limitado, haciendo difícil transportar tropas al frente y suministros de alimento a las ciudades.

A medida que la guerra avanzaba y aumentaban las bajas en el frente, los disturbios en el país se intensificaron.

Hacia 1917 en Petrogrado, algo tan simple como el pan estaba racionado, una libra de pan por adulto por día.

Esto llevó a que los obreros de las fábricas se organizaran en grupos de acción política.

Y a miles de kilómetros, los soldados en las trincheras hacían lo mismo.

Los trabajadores se ponían en huelga y los soldados se negaban a obedecer los mandos de los oficiales.

En febrero de 1917, con las ciudades y el ejército en abierta revuelta, estaba claro que el zar y su gobierno ya no estaban a cargo del imperio.

Para restaurar el orden y preservar la monarquía, los ministros de Nicolás insistieron en que abdicara.

Ninguno de su familia quiso ser zar así que se creó un Gobierno Provisional dirigido por Alexander Kerensky.

Kerensky no era radical ni revolucionario, quería que Rusia fuese una república, en línea de Gran Bretaña o los Estados Unidos.

Pero Kerensky y su gobierno tomaron una decisión desastrosa: declararon que Rusia seguiría luchando la guerra.

La popularidad del gobierno de Kerensky se desplomó.

Dos meses más tarde, en abril, Vladimir Lenin regresó a Rusia después de años de exilio en Suiza.

Una multitud de obreros y soldados acudieron a darle la bienvenida.

Lenin prometió tierra para los campesinos, comida para todos y la retirada de Rusia de la guerra.

Apoyado por obreros radicalizados y miembros del ejército, Lenin y sus bolcheviques tomaron el poder en octubre de 1917.

Kerensky, temiendo que su vida estuviera en peligro, huyó del país.

Para asegurar que su nuevo gobierno fuera temido y obedecido, Lenin adoptó un amplio programa de opresión, violencia y terror que llamó “justicia revolucionaria”.

Se burló de la idea de gobierno democrático y asumió el poder absoluto. Lenin se convirtió en un zar comunista.

Formó una nueva policía secreta llamada Cheka que ejecutó a cualquiera sospechoso de oponerse a la revolución.

Entre 1918 y 1922, la Cheka mató a decenas de miles; el número exacto no se conoce.

En 1918 Lenin ordenó la construcción de campos de trabajos forzados, para albergar a miles de prisioneros que iban desde disidentes políticos a creyentes religiosos.

Su gobierno confiscó la propiedad privada.

Y saqueó y luego destruyó innumerables iglesias y monasterios.

Con la plena aprobación de Lenin, los bolcheviques asesinaron a aristócratas, comerciantes ricos, campesinos exitosos y cristianos, judíos y musulmanes, tanto laicos como clérigos.

Después de poco más de un año en el poder, Lenin ordenó personalmente la matanza del zar Nicolás, su esposa y sus cinco hijos.

Los sucesores de Lenin exportaron su revolución a las naciones de la periferia del viejo Imperio ruso.

Ucrania, Polonia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Alemania del Este, Lituania, Letonia, Estonia y las pequeñas repúblicas que se conocieron colectivamente como Yugoslavia.

Incluso llegando a tierras tan lejanas como Kazajstán y Tayikistán.

22 naciones en total cayeron en lo que se conoció como el Bloque Oriental.

En cada lugar que ocuparon, los hijos de Lenin llevaron un sistema de represión brutal, pobreza desesperada y ateísmo agresivo.

Que se manifestó en la cruel persecución de ortodoxos, católicos, protestantes, judíos y musulmanes.

Según el Libro Negro del Comunismo, publicado por primera vez en Francia en 1997, la Unión Soviética fue responsable de la muerte de al menos 21 millones de personas directamente.

Lo que Nuestra Señora le había dicho a Lucía y a sus dos primos en Fátima se hizo realidad de formas más horribles de lo que el mundo de 1917 podría haber imaginado.

Sin embargo, María equilibró su predicción con una promesa: su Corazón Inmaculado triunfaría y Rusia se convertiría de su ateísmo.

¿Qué coletazos de la revolución rusa hubo en escenario latinoamericano?

Che Guevara

 

LA EXPORTACIÓN DEL MODELO DE ODIO A LATINOAMÉRICA

En Latinoamérica también tuvimos la imitación directa del mal soviético, encarnado en el gran propulsor del odio que fue el Che Guevara.

De quien coincidentemente se cumple en 2017 los 50 años de su muerte, el 9 de octubre de 1967.

La guerra entre EE.UU. y la Unión Soviética implicó la actividad de molestar a la otra potencia en su patio trasero.

Así la Unión Soviética, a partir de su cabeza de playa en Cuba, trató de exportar la revolución al resto de Latinoamérica.

Así surgieron numerosos grupos guerrilleros en Bolivia, Perú, Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia.

Hasta que la crisis de los misiles de Cuba del año 1962 llevó a que Rusia replanteara su exportación de la guerrilla, razón por la cual Cuba aminoró su apoyo a los grupos guerrilleros.

Esto produjo cierta separación del Che Guevara con Fidel Castro

Y el Che se fue de Cuba para liderar la guerrilla en el continente, recalando en Bolivia, donde finalmente fue muerto el 9 de octubre de 1967.

Este personaje aún tiene una aureola romántica a pesar que fue un verdadero profeta del odio.

Para varias generaciones de jóvenes, la cara de Che impresa en camisetas y tatuajes es el logotipo del joven que quiere cambiar el mundo.

Y que es capaz de dar su vida luchando contra las injusticias y por sus ideales.

Pero eso es marketing, que incluso lleva a la complaciente idea de sus adversarios actuales de que trataba de un personaje solamente polémico.

No fue simplemente polémico, el Che fue un verdadero profeta del odio.

Exaltó el odio.

Literalmente dijo en la Conferencia Tricontinental:

“El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de los límites naturales del ser humano y lo transforma en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina para matar”.

Ciertamente no son las mismas cosas que diría la Madre Teresa de Calcuta.

El Che había vivido como un trauma su famoso viaje en motocicleta por América Latina.

Vio miseria y enfermedad.

Eso no le generó un mensaje de amor, sino un odio apocalíptico.

Un deseo de destruir el viejo mundo y construir un mundo y un hombre nuevo.

Che Guevara y Fidel Castro

Que se demuestra por su posición extrema en la crisis de los misiles soviéticos en Cuba, que en 1962 llevó al mundo al borde de la guerra nuclear.

Si los misiles hubieran quedado los habríamos usado contra el corazón de los Estados Unidos, incluyendo Nueva York.

Nunca debemos establecer una coexistencia pacífica”.

No temía, y de hecho esperaba, el Holocausto nuclear:

“Lo que decimos es que debemos continuar en el camino de la liberación, aunque cueste millones de víctimas atómicas”.

También tenía ideas claras sobre cómo administrar la justicia:

“No necesitamos una prueba para ejecutar a un hombre”.

Y cómo controlar la disidencia:

Tenemos que borrar todos los periódicos. No podemos hacer una revolución con una prensa libre”.

Él mismo se consideraba duro “pero sin perder la ternura”, como les gusta recordar a sus admiradores.

Una dureza que desde el día en que triunfó la revolución en Cuba en 1959, lo convirtió en juez y fiscal a la vez en la prisión de la Cabaña.

Donde fueron ejecutados 180 presos políticos en sus primeros seis meses. 

Y en 1960 construyó el primer Gulag cubano, que funcionó como los gulags de la Unión Soviética: trabajo forzado, tortura, ejecuciones sumarias, deshumanización de los presos.

De todo esto nos vino a alertar la Virgen de Fátima pero no las escuchamos a tiempo.

Quiera Dios que los católicos escuchen el resto de sus advertencias.

Fuentes:

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