Es una Novena para pedir al Niño Jesús que nos acompañe.

Y auxilie en nuestros problemas.

La devoción nació en Colombia en el siglo XX y tiene su templo en Bogotá.

Fruto de un mensaje del Niño Jesús al padre salesiano Juan del Rizzo.

Una de sus propagadoras fue la Madre Angélica de EWTN, quien le construyó un templo en Alabama. 

Hay una tradición de realizar la novena durante nueve domingos seguidos para que finalice en Navidad.
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Esta novena también la publicamos en videos para cada domingo y pueden verse abajo.

 

LA HISTORIA DE LA DEVOCIÓN

La práctica real de honrar este aspecto de la humanidad de Jesús se remonta cientos de años atrás a santos como San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, Santa Teresita de Lisieux, San Cayetano y Santa Teresa de Ávila.

Hay muchas devociones populares.

Entre las más conocidas se encuentran: el Niño Jesús de Praga, en Checoslovaquia; el Santo Niño de Atocha, en España; el Divino Niño de Arenzano, en Italia y el milagroso Niño Jesús de Bogotá en Colombia, entre otros.

Se cree que los Carmelitas, la orden religiosa iniciada por Santa Teresa de Ávila, presentaron una estatua del Niño Jesús a una princesa en Praga en el siglo XVI.

Cuando ella murió, la estatua fue otorgada a una comunidad de sacerdotes Carmelitas, donde la devoción creció hasta convertirse en el Infante de Praga.

En el año 1636 Nuestro Señor le hizo a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento esta promesa:

“Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada”.

Cuando los misioneros llegaron a Sudamérica durante la colonización, llevaron esta devoción con ellos. 

Desde entonces, ha tomado varios nombres y prendas, pero la intención ha permanecido igual.

En Bogotá, Colombia, las raíces del santuario Divino Niño Jesús datan de 1914, cuando el padre salesiano  Juan del Rizzo  afirmó tener una visión. 

El Superior le pidió al padre Rizzo que pidiera donaciones del pueblo para la construcción de la nueva iglesia, algo que se mostró reacio a emprender debido a la inmensa pobreza de esta gente, tanto que cuando regresó a la rectoría no había recogido un ¡centavo!. 

Al día siguiente, el Superior le pidió que saliera de nuevo y reuniera las donaciones necesarias.

Esta vez, el Padre se arrodilló frente a la Santísima Madre para pedirle ayuda en esta difícil tarea. 

Al ver al Niño Jesús en los brazos de su Madre, el Padre Juan pensó que hasta ahora había pedido favores a través de las intercesiones de María, pero no había llevado sus peticiones de oración directamente al Niño Jesús.

El padre Juan decidió que confiaría todos sus esfuerzos al Niño Jesús. 

Al día siguiente, lleno de angustia, fue a rezar ante la estatua de María Auxiliadora de los cristianos.

Luego, con toda su alma, suplicó que el Niño Santo le diera el coraje de rogar por las obras de Dios.

Sus oraciones fueron respondidas.

Mientras oraba frente a la estatua de María sosteniendo al Niño Jesús, el Niño Jesús habló y dijo:
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“Llévame contigo, quiero acompañarte en tu viaje”.

En 1935, el padre Rizzo fue transferido a una sección pobre en el sur de Bogotá llamada Barrio 20 de julio.

Convencido de que a Dios le agradaba honrar a Nuestro Señor en su infancia, el Padre quiso iniciar la devoción en su nueva parroquia.

Desarrolló una imagen simple del Niño Jesús representado con los brazos abiertos, como si estuviera listo para abrazar a todo el mundo.

El Niño Jesús está vestido con una túnica rosa con una banda azul y un halo adornado detrás de la cabeza.

Se para en una nube que dice: “Yo reinaré” con los brazos abiertos y con los pies descalzos.

Él construyó una pequeña capilla en honor al Niño Divino.

Pronto, milagros y prodigios comenzaron a ser reportados.

Así fue el padre del Rizzo comenzó a construir un santuario en honor al Divino Niño Jesús en Bogotá, la capital de Colombia.

El 25 de diciembre de 1937, fue bendecida la piedra angular fue para la nueva iglesia en Bogotá.

En 1989, se emprendieron planes para construir una nueva iglesia, mucho más grande.

El padre Juan Rizzo murió en 1957.

La historia de cómo el padre Rizzo desarrolló la devoción se puede leer aquí y aquí.

El sitio web del santuario del Niño Jesús en Bogotá puede verse aquí.

En Hanceville, Alabama, EE.UU. hay un templo dedicado a esta devoción colombiana.

Después de regresar del santuario en Bogotá, la Madre Angélica, fundadora de EWTN, construyó el Templo del Niño Divino.

Mientras se enfrentaba a la imagen en Bogotá, dijo la Madre Angélica, que el Niño Jesús volvió a la vida y le dijo:

“Edifícame un templo y ayudaré a los que te ayudan”.

Al regresar a casa, la Madre Angélica continuó rezando junto con las monjas de su comunidad, las Clarisas Pobres de la Adoración Perpetua.

Sus oraciones fueron respondidas con una contribución financiera muy generosa de cinco familias que ayudaron anónimamente a construir el monasterio y el santuario en honor al Divino Niño Jesús.

De modo que el Monasterio de los Ángeles, de la Congregación de la Madre Angélica fue posible por el pedido de fondos al Divino Niño. 

El santuario puede verse aquí.

 

RECOMENDACIONES PARA LA NOVENA

Parte clave de ésta devoción es la realización de los 9 Domingos al Niño Jesús.

En ésta Novena encomendamos al Divino Niño algún asunto o problema difícil de resolver.

El Padre Juan Rizzo recomendaba 4 obras para estar más seguros que el Niño Jesús concedería nuestra petición:

1 – Ofrecerle la Santa Misa 9 Nueve Domingos y confesarse y comulgar al menos en uno de ellos.

2 – Dar una libra de chocolate (o equivalente en dinero o en comida) a los pobres.

3 – Si la persona es pudiente dar un surtido de mercado para familias pobres (o su equivalente en dinero).

4 – Propagar la devoción al Divino Niño narrando a otros los milagros que Él hace a sus devotos.
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Repartir sus novenas estampas, almanaques, etc.
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E invitar a otras personas a que hagan la prueba de visitar al Niño Jesús y pedirle lo que necesitan.

Además el Padre Juan Rizzo recomendaba también:

A – No dejar ningún domingo sin asistir a Misa

El que no deja domingos sin asistir a Misa recibe favores que jamás había imaginado.

B – No vivir en pecado mortal.

Si se vive en unión libre, o en matrimonio civil o robando o emborrachándose, u odiando, y si se admiten en casa parejas no casadas por lo católico, se atraen maldiciones y castigos de Dios sobre el hogar.

El Padre Juan repetía mucho esa frase de San Pablo: “los que viven en impureza, los borrachos los ladrones, no entrarán en el Reino de los cielos”.

C – Que la limosna que se da sea costosa.

Si solamente se da a los pobres y a Dios lo que sobra, lo que no vale nada, eso no le gusta a nuestro Señor.

La Sagrada Biblia dice que para Dios y para los pobres hay que dar la décima parte de lo que se gana (el Diezmo) y que Dios le devolverá a cada uno cien veces más de lo que haya dado, y le concederá después la vida eterna.

 

NOVENA DE LOS NUEVE DOMINGOS

 

Oración para todos los Domingos

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas.

¿Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a Tu Majestad?

Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes.

Tú has dicho: “Pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pida al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe”.

Escucha pues nuestras oraciones. Perdona nuestras culpas.

Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padre Nuestro, Avemaría, Gloria.

 

Reflexiones, Lecturas y Oraciones para cada Domingo

Haz clic en cada título para leer lo de cada día.

 

Primer Domingo

Segundo Domingo

Tercer Domingo

Cuarto Domingo

Quinto Domingo

Sexto Domingo

Séptimo Domingo

Octavo Domingo

Noveno Domingo

 

Gozos

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
De mí corazón.

Niño amable de mi vida
Consuelo de los cristianos.
La gracia que necesito
Pongo en tus benditas manos.

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor:
Tú serás el Dueño
de mí corazón.

Tú sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
de mí corazón.

Y aunque tu amor no merezco
No recurriré a Ti en vano
Pues eres Hijo de Dios
Y consuelo del cristiano.

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
de mí corazón.

Acuérdate oh Niño Santo
Que jamás se oyó decir
Que alguno te haya implorado
Sin tu auxilio recibir.

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
de mí corazón.

Por eso con fe y confianza
Humilde y arrepentido
Lleno de amor y confianza
Este favor yo te pido.

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
de mí corazón.

 

Oración final

Oh Jesús: “Tú has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”. Por eso vengo a pedirte con toda fe:

(Mencionar favor a pedir)

Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño: Te amo tanto, Tú lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir.

Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecados.

Pastorcito de mi alma: contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, Tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu Nombre.

Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque Tú vas conmigo, Tú Cetro poderoso me defiende, Tú Bondad y Tú Misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: Soy todo tuyo.

Tuyo es mí ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu Sangre.

Te proclamo como mi Salvador y mi Amigo: Como mi Rey, mi Creador y Redentor. Te adoro como a mi Dios y Soberano Señor.

Demuéstrame una vez más que me amas, oh Niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Jesús, José y María, bendecid nuestros hogares.

Jesús, José y María, libradnos de todo mal.

Jesús, José y María; salvad nuestras almas. Amén

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

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