Algunos santos, como San Antonio de Padua y San Estanislao Kostka, aparecen en sus estampitas con el niño Jesús en sus brazos.

Son sólo una muestra que muchos santos y personas devotas, han tenido visiones y apariciones del Niño Jesús. E incluso mensajes.

Y algunos de ellos realmente han sostenido al Niño Jesús en sus brazos durante tales visiones.

En un par de artículos hemos hablado de algunas de estas visiones y apariciones.

En este artículo nos referimos a cómo el Niño Jesús le enseñó a leer y escribir a Santa Rosa de Lima.

Cómo el Niño se le reveló a SantaTeresa de Ávila cuando bajaba de la escalera y luego se le aparecería más veces.

También contamos historias de visiones del Niño de la Venerable Margaret Parigot, Santa Teresita del Niño Jesús, San Antonio de Padua, San Francisco de Asís, San Gerardo Majella, San Nicolás de Tolentino, San Jerónimo.

Y en este otro artículo hablamos sobre las devociones al Niño Jesús, como el Santo Niño de Atocha, el Santo Niño de Cebú, el Niño Jesús de Praga, el Santo Bambino de Ara Coeli, y el Niño Jesús Crucificado del Monte Pichincha.

Ellas se formaron por apariciones del Niño Jesús.

En este artículo nos vamos a referir a otras visiones y apariciones del Niño Jesús.

 

Santa Catalina de Bolonia

Fue una monja mística que vivió entre 1413 y 1463.

En una de sus visiones Jesús cobró vida en el crucifijo cuando ella estaba rezando ante Él mientras estaba sola en su celda.

Una de sus visiones más importantes fue la aparición de la Santísima Virgen junto al Niño Jesús.

Sucedió en una Nochebuena mientras ella rezaba.

La Santísima Virgen María se apareció a Catalina, sosteniendo en sus brazos al bebé Jesús.

Refiriéndose a sí misma en tercera persona, Catalina escribió:

“Esta amable Madre vino a ella y le dio a su Hijo…

Temblando de respeto, pero abrumada por la alegría, se tomó la libertad de acariciarlo, de presionarlo contra su corazón y llevar su rostro a sus labios…

Luego desapareció, dejándola llena de alegría”.

 

Santa Gemma Galgani

Fue una mística, estigmatizada y alma de la víctima que vivió entre 1878 y 1902.

El Niño Jesús aparece a Gemma, quien los lo cuenta en una carta a su Confesor, monseñor Giovanni Volpi, obispo auxiliar de Lucca,

“Monseñor, ayer a la noche en la hora habitual de la vigilia, me sucedió algo curioso.

Apenas había empezado a hacerla [la hora santa], de repente mi cabeza se despegó y parecía tener en mis brazos a un hermoso niño de tres años.

Me besó, me acarició y me preguntó si yo lo conocía y si lo amaba.

Lo abracé ardientemente y le dije que lo amaba mucho.

Me dijo que si deseaba ser todo lo Suyo, Él me abrazaría . Estaba muy feliz…”

En otra misiva a su confesor Gemma cuenta:

“Debo decirle algo que me sucedió hace unos días.

Una tarde, mientras escribía, escuché mi nombre.

Me volví y vi a una Dama con un Niño en sus brazos.

Ella me dio al bebé y me lo llevé.

Entonces la Señora me dijo: ‘Tú, hija, has recuperado tu salud, y por lo tanto, deseo que sirvas a mi Hijo en la Orden Pasionista’.

Habiendo dicho estas palabras, tomó al Niño, me bendijo, me miró, y luego, cuando dio unos pasos, se volvió hacia mí y dijo:

‘Debes decirle a tu Confesor que lo que él te ha rechazado no debe negarse a Mí, porque yo soy la Reina del Cielo.

Te he pedido que te unas a la Compañía de Pasionistas, y deberías hacer lo que te he pedido’.

Luego, después de que Ella dijo estas palabras, la Señora se fue.

Después de esto, no hice más que llorar toda la noche, porque no tengo a nadie dispuesto a ayudarme en este asunto.

Sin embargo, ahora siento que, dado que la Virgen me ha ordenado, ella me va a ayudar.

He tomado la decisión de ir al convento bajo mi propia responsabilidad.

La Santísima Virgen me sostendrá. Podría irme tal como estoy, sin ninguna preparación.

Estaré encantada de hacer cualquier sacrificio para entrar en los Pasionistas. Porque esta es una orden de la Virgen y debo obedecer”.

 

Santa Inés de Montepulciano

Fue una mística que vivió entre 1268 y1317.

Un 15 de agosto, en la noche de la Fiesta de la Asunción, la Santísima Virgen María se le apareció sosteniendo al Niño Jesús.

Ella alentó a Inés a continuar sufriendo por el amor de Cristo, ya que ella había estado enferma prácticamente toda su vida.

En la visión, la Madre de Dios le dio a Santa Inés al niño Jesús para que la sostuviera, y mientras acunaba a nuestro Señor, se dio cuenta de que el Niño Jesús llevaba un pequeño crucifijo dorado.

Cuando despertó de su éxtasis, descubrió que ella tenía puesto el pequeño crucifijo de oro que el niño Jesús en la visión.

 

San Estanislao Kostka

Un novicio polaco en la Compañía de Jesús que vivió entre 1550 y 1568.

A los 16 años, Estanislao fue tomado por una enfermedad muy grave postrado en cama mientras estana estudiando en Viena.

Había deseado profundamente recibir la Sagrada Comunión, pero se alojaba con un luterano llamado Kimburker, un senador amigo de sus padres, que no permitió que entraran con la comunión en su casa.
A medida que pasaba el tiempo, Estanislao sintió que se estaba muriendo, y no quería morir sin recibir la Santa Comunión.

Rezó fervientemente a su patrona Santa Bárbara,  para obtener la gracia de poder recibir la Sagrada Comunión antes de morir.

Más tarde esa noche, recibió una visión de su patrona Santa Bárbara, que se le apareció rodeado por un grupo de ángeles.

Justo después de recibir la Sagrada Comunión, tuvo una visión de la Santísima Virgen María y el bebé Jesús.

La Santísima Virgen le dio a su bebé Jesús para sostenerlo y la Virgen María le dijo a Estanislao que era la voluntad de Jesús que él se convirtiera en jesuita.

Cuando salió del éxtasis, descubrió que estaba completamente curado.

Tras su recuperación, durante los siguientes años siguió su vocación de convertirse en jesuita, y a los 17 años completó sus estudios y preparación para ser aceptado en la Orden de los Jesuitas.

Pero el 9 de agosto de 1568 enfermó gravemente con fiebre.

Predijo que pronto moriría y luego escribió una carta a la Virgen María pidiéndole que estuviera en el cielo el día de su Asunción el 15 de agosto, a solo seis días de distancia.

Y así fue como a los 18 años se completó su misión en esta tierra, y Jesús y la Santísima Virgen María llamaron a Estanislao en la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, el 15 de agosto de 1568.

 

Santa Faustina Kowalska

Esta mística polaca es la vidente del Jesús de la Misericordia y vivió entre 1905 y1938.

Escribió el 2 de febrero de 1936 en su diario,

“Cuando comenzó la misa, un extraño silencio y alegría llenaron mi corazón.

Justo en ese momento vi a Nuestra Señora con el Niño Jesús.

La Santísima Madre me dijo, ‘Toma mi Tesoro Más Querido’, y ella me entregó el Niño Jesús.

Cuando tomé al Niño Jesús en mis brazos, la Madre de Dios y San José desaparecieron. Me quedé sola con el Niño Jesús” (Diario, 608)

En otra entrada del Diario dice,

“De repente vi al Niño Jesús de pie junto a mi reclinatorio y aferrándose a él con Sus dos pequeñas manos.

Aunque Él era solo un Niño pequeño, mi alma se llenó de asombro y temor, porque veo en Él mi Juez, mi Señor y mi Creador, ante cuya santidad tiemblan los Ángeles.

Al mismo tiempo, mi alma se inundó con un amor tan indescriptible que pensé que moriría bajo su influencia” (Diario, 566).

También tuvo una visión de Jesús bebé,

“Vi al Niño Jesús cerca de mi reclinatorio.

Parecía tener aproximadamente un año, y me pidió que lo tomara en mis brazos.

Cuando lo tomé en mis brazos, se acurrucó contra mi pecho y me dijo: ‘Es bueno estar cerca de tu corazón… porque quiero enseñarte sobre la infancia espiritual.

Quiero que seas muy pequeña, porque cuando eres pequeña, te llevo cerca de Mi Corazón, así como me estás abrazando cerca de tu corazón en este momento’”(Diario, 1481).

En la Nochebuena de 1937, Santa Faustina escribe sobre otra de sus muchas visiones con el Niño Jesús:

“Cuando llegué a la Misa de Medianoche, desde el principio me sumergí en un profundo recuerdo, durante el cual vi el establo de Belén lleno de gran resplandor.

La Santísima Virgen, perdida en lo más profundo de su amor, estaba envolviendo a Jesús en pañales, pero San José todavía estaba dormido.

Sólo después de que la Madre de Dios puso a Jesús en el pesebre, la luz de Dios despertó a José, quien también oró.

Pero después de un tiempo, me quedé sola con el Niño Jesús que extendió Sus pequeñas manos hacia mí, y entendí que debía tomarlo en mis brazos.

Jesús presionó su cabeza contra mi corazón y me dio a conocer, por su profunda mirada, cuán bien se encontraba al lado de mi corazón” (Diario de Santa Faustina, 1442).

 

Beata Ana Catalina Emmerich

Monja mística y estigmatizada que vivió entre 1774 y 1824.

Tuvo muchas visiones del Niño Jesús.

En una en particular, Él le ofreció dos coronas, una de espinas y la otra de rosas.

Ella inmediatamente escogió la de espinas para ser como su Jesús.

 

Sor Lucía Dos Santos

Fue la vidente de las apariciones de Fátima que no murió cuando niña. Vivió entre 1907 y 2005.

Lucía vivía en Pontevedra en el Convento de las Doroteas como novicia.

Dos meses después de la aparición el 15 de febrero de 1926, el Niño Jesús se apareció a la postulante Lucía y le preguntó:

“¿Has revelado al mundo lo que te pidió la Madre celestial?”

Y ella le contestó,

 “¡Mi Jesús! Ya sabes lo que mi confesor me dijo en la carta que te leí. 

Dijo que esta visión tenía que repetirse, tenía que haber hechos que nos permitieran creerla, y que la Madre Superiora por sí sola no podía difundir esta devoción”.

Jesús le replicó

“Es cierto que la Madre Superiora por sí sola no puede hacer nada, pero con Mi gracia, ella puede hacer cualquier cosa. 

Es suficiente que tu confesor te dé permiso, y que tu superior lo anuncie para que el pueblo lo crea, incluso si no saben a quién se le reveló”.

A lo que Lucía respondió,

“Pero mi confesor dijo en su carta que esta devoción ya existe en el mundo, porque muchas almas te reciben cada primer sábado del mes, en honor a Nuestra Señora y los quince misterios del Rosario”.

Pero Jesús le contestó,

“Es verdad, hija Mía, que muchas almas comienzan, pero pocas perseveran hasta el final, y las que persisten lo hacen para recibir las gracias prometidas. 

Las almas que hacen los primeros cinco sábados con fervor y para reparar el Corazón de su Madre celestial, me agradan más que a los que hacen quince, pero son tibios e indiferentes”.

El diálogo siguió con la respuesta de Lucía,

“¡Mi Jesús! Muchas almas encuentran difícil confesarse el sábado. 

¿Permitirás que una confesión dentro de ocho días sea válida?”

Jesús aceptó la propuesta,

“Sí. Incluso puede hacerse más adelante, siempre que las almas estén en estado de gracia, cuando Me reciban el primer sábado, y que tengan la intención de reparar el Sagrado Corazón de María”.

Sor Lucía le siguió preguntando,

“¡Mi Jesús! ¿Y aquellos que se olvidan de esta forma? “

Finalmente Jesús le respondió,

“Pueden hacerlo en la siguiente confesión, aprovechando su primera oportunidad de ir a la confesión”.

 

Marie Rose Ferron

Marie Rose Ferron vivió entre 1902 y 1936

Es una mística norteamericana conocida como “Little Rose”.

Estuvo confinada en su cama desde la edad de 14 años hasta su muerte a los 33 años.

Recibió los estigmas y también la corona de espinas, e innumerables éxtasis.

A la edad de seis años, Marie Rose ya había tenido una visión del Niño Jesús.

Dice,

“Lo vi con una cruz y me miraba con tristeza a los ojos”.

Al ver esta visión, ella supo en lo profundo de su corazón que el Niño Jesús quería que ella lo ayudara a cargar con Su cruz.

Años después de esta visión, alguien le regaló una estatua del Niño Jesús llevando una cruz y al verla su corazón saltó de alegría.

Poco después, ella le dijo a uno de sus directores espirituales llamado Padre Leonard:

“Lo veo a menudo como Él está aquí representado {en la estatua crucificado].

Le hablo y Él me habla; esta estatua, sin embargo, no es más que una pobre representación de lo que realmente veo”.

Cuando estaba en éxtasis, a menudo Jesús le pedía que le cantara.

Pero a veces por su humildad o por sus grandes sufrimientos, Rose no quería cantar.

Pero Jesús siempre ganaba, porque Little Rose lo amaba mucho, y terminaba cantándole para agradarle.

 

Beata Osanna de Mantua

Fue una mística y estigmatizada que vivió entre 1449 y 1505.

A la edad de 5 años tuvo una visión del Niño Jesús que parecía tener aproximadamente la misma edad que ella.

Llevaba una cruz y la miraba y le sonreía amablemente.

Fuentes:

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