El primer mandamiento de Dios es amar a Dios por sobre todas las cosas.

Y Jesús lo unió al mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo.

Esto significa amar al prójimo como a sí mismo porque se ve a Dios en él y se ama a Dios presente en las otras personas.

Definir que el amor hacia las otras personas es simplemente el centro del mensaje de Jesús es una corrupción de Su mensaje.

Un amor hacia el prójimo per ser, sin ser intermediado por Dios, olvida los mandamientos que Cristo nos vino a traer.

Y se orienta a ser misericordioso con las necesidades que expresan los prójimos, sin importar que sean consistentes con lo que quiere nuestro creador.

A esto a veces le llaman cristianismo con rostro humano, a pesar que es una clara corrupción de la caridad cristiana.

Y se puede ver infinidad de discusiones doctrinales y pastorales dentro de la Iglesia Católica, en especial sostenida por quienes sostienen la herejía del hipermisericordismo..

 

QUE ES LA HEREJÍA DEL HIPERMISERICORDISMO

Quizás donde se pueda notar más claramente cómo ha penetrado la herejía del hipermisericordismo en la Iglesia es respecto a la existencia del infierno eterno.

Porque ha habido una polémica sobre si el Papa Francisco realmente ha dicho que los condenados al infierno al final son destruidos. Esto lo tratamos en otro artículo aquí.

Algunos se preguntan por qué Dios debería castigar a una persona, que eligiendo por libre albedrío, no lo elige a Él.

Pero que no podamos asimilar emocionalmente algo de lo que Dios nos quiere decir, no significa que no sea lo que Dios nos exige.

Por ejemplo Dios nos pide amar a nuestros enemigos, ¿es fácil entenderlo para todos?

La existencia del infierno eterno la podemos ver claramente en las escrituras, en Lucas 13: 27-28, Mateo 25: 31-46 y Marcos 9: 42-48, entre otros pasajes.

Y el magisterio es claro, porque la Iglesia ha condenado repetidamente la idea de que las almas desaparecen,

“Si alguien sin arrepentimiento muere en pecado mortal, sin lugar a dudas es torturado para siempre por el llamas del infierno eterno”. (Concilio de Lyon y otros más)

Sin embargo la cantidad de pasajes bíblicos que explicitan esta enseñanza de Dios son ignorados por quienes creen que lo único que importa es el amor.

Y que un Dios misericordioso no puede enviar a un alma al castigo por toda la eternidad.

La parábola del hombre rico y Lázaro de Lucas 16: 19-31 queda sin explicar para aquellos que piensan que sólo el amor a las personas es lo que vino a pedir Dios.

¿Dónde queda la misericordia para el hombre rico condenado al infierno eterno?

¿Cómo es que a pesar de que aparece muy claro en la Biblia la existencia del infierno eterno hay cristianos que lo niegan?

¿Y porque esto está creciendo?

La respuesta parece estar en qué estamos tentados a hacer una religión a medida de nuestras creencias.

Qué es lo típico al practicar la religión con baja intensidad.

O sea no involucrarse firmemente en lo que Dios nos trata de comunicar en el gran documento que nos dejó, que es la Biblia.

Es así que hoy encontramos muchos católicos, incluyendo obispo, sacerdotes y diáconos, que dicen creer en Jesús, sin embargo recortan aquello que no les gusta en la Biblia.

Y luego explican que en realidad no tenemos un registro exacto de lo que dijo, ni una interpretación fidedigna de Sus dichos.

Dios se nos reveló en medio de señales que certificaron que Jesús venía del cielo y era hijo de Dios.

Los milagros que hizo Jesús y que están relatados en la Biblia sólo podían tener origen divino.

Y eso quedó plasmado en el documento que hoy llamamos Biblia.

Para que las generaciones posteriores supieran cuál era el mensaje y que es lo que Dios aspira que seamos.

Este documento, interpretado por el magisterio de la Iglesia, es la guía de ruta para conservar la pureza de la revelación original.

Y en esto se basa el principio de autoridad de la Iglesia.

Hoy lamentablemente se está erosionando el mensaje central que Cristo vino a traer desde el Cielo.

El mensaje central y fundamental es “arrepentíos y creed en el evangelio”.

Es un llamado al cambio de vida orientado por el evangelio, o sea dirigido por el documento que nos dejó, que es la Biblia.

Dentro de lo cual está la doctrina del amor como actitud y conducta que debemos mantener.

Pero no un amor mundano, sino un amor en el sentido en que lo explica el evangelio.

Para que quede más claro y se diferencie del amor mundano, la Iglesia lo ha llamado caridad.

Pero no caridad en sentido filantrópico, sino en el sentido de un amor que llega hacia el prójimo intermediado por el amor a Dios.

Por eso amar a Dios es el primer mandamiento.

Sin embargo la doctrina del amor considerado como misericordia mundana está permeando cada vez más a los cristianos.

Podemos mencionar dos causas de por qué sucede esto.

La primera es porque muchos cristianos no pueden desapegarse suficientemente de la cultura en la que viven.

Y entonces toman lo que significa el amor y la misericordia desde la cultura del mundo, que no cree en Dios.

Y la segunda es que no son capaces de alejarse suficientemente de sus pasiones pecaminosas, especialmente sexuales.

Entonces demonizan a quienes expresan la verdad sobre la opinión de Dios respecto a esos pecados.

Y para eso hacen una caricatura de la palabra de Dios, tomando sólo algunos elementos y no su totalidad.

Entre los elementos que quitan está la existencia del castigo eterno del infierno.

Y además eluden las enseñanzas de quienes dice Dios que se salvaran y quiénes no, no aceptan totalmente la santidad de la vida humana, etc.

Podemos decir entonces que en los cristianos se está dando un fuerte proceso de corrupción de la caridad.

Y se confunde amar al pecador con callar sobre el pecado y no condenarr el pecado.

 

EJEMPLOS DE CORRUPCIÓN DE LA CARIDAD

Un caso típico de corrupción de la caridad es la aceptación o hacer la vista gorda sobre el aborto.

Se reclama la misericordia para aquellos que abortan un bebé que va a nacer con síndrome de down, explicando que esa persona tendrá una vida desgraciada.

O aceptan el aborto por el lado de que un bebé en la circunstancia en que están los padres sería muy penoso para los padres y para la crianza del bebé, por ejemplo porque se le dificultaría mantenerlo económicamente.

Y hasta se fundamenta en la misericordia el aborto cuando se dice que el embarazo no permitiría que la madre culmine sus estudios universitarios por ejemplo.

También la anticoncepción y el aborto se fundamentan en la misericordia hacia los animales.

Por ejemplo la extinción de los animales producida por el supuesto calentamiento global se adjudica a la sobrepoblación humana.

Por lo tanto abogan por permitir la anticoncepción y el aborto para bajar la cantidad de personas que hay en el mundo.

O sea sacrificar almas humanas por almas de animales, obviando el claro mensaje de la dignidad superior del ser humano que nos trae la Biblia.

Otro caso de corrupción misericordiosa se relaciona con la pedofilia dentro de la Iglesia.

Muchos católicos piensan que se debe ocultar los casos de curas pedófilos para no erosionar la imagen de la Iglesia Católica.

Incluso hoy la justicia está denunciando a obispos que han encubierto a sacerdotes pedófilos.

Estos centran la misericordia en la Iglesia y en esos sacerdotes, y no en las víctimas que son los reales perjudicados.

Un tema aún más espinoso dentro de la Iglesia es el reclamo de permitir la comunión a los divorciados vueltos a casar.

E incluso el reconocimiento de las uniones homosexuales.

El argumento es que la Iglesia no está teniendo piedad por los esposos injustamente abandonados o por los hijos nacidos de la nueva pareja.

Y también por el amor mutuo que se tienen dos personas del mismo sexo.

Pero si se lee la Biblia con mediana atención veremos que el matrimonio que quiso Dios desde el principio es monógamo, fiel e indisoluble.

Y Jesús se apresura decir que el divorcio permitido por  Moisés fue debido al duro corazón de los israelitas, y que Él quiere restaurar el matrimonio según el corazón de Dios.

La revelación de Jesús es que Dios obra en el matrimonio, que es Dios quien une.

Puede ser que no lo entendamos, pero en definitiva la Biblia deja claro que es lo que Dios pide.

Otro caso de corrupción de la caridad tuvo al Papa Benedicto XVI como centro de un conflicto.

Porque en marzo del 2009 declaró en un avión que lo conducía África que el preservativo no era verdaderamente la solución al problema del sida.

Esto causó un escándalo entre las autoridades mundiales, incluso entre los cristianos, que consideraron irresponsables e inaceptables los dichos del Papa.

Los cristianos que apoyan los preservativos dicen que es un mal menor para evitar un mal mayor que es el contagio.

Y dejan a salvo la pulsión sexual irresistible e incontrolable, que hace necesario el uso del preservativo para evitar el sida, y que ellos consideran que es un bien mayor.

El Papa se refería básicamente a que el preservativo no es 100% seguro y además tiene un efecto rebote.

El Dr. Edward Green explicó que la evidencia empírica de estudios muestran que el mayor uso de preservativos está asociada con una mayor tasa de infección de HIV paradójicamente.

Esto se debe a lo que se conoce como compensación de riesgo o rebote.

Que se produce cuando se utiliza una tecnología que supuestamente reduce el riesgo y lleva a los usuarios a tomar más riesgos.

Por lo tanto el uso indiscriminado de preservativos los expone más a los condones a fallas, y así se producen más infecciones.

Este mecanismo de rebote se vio por ejemplo con el uso obligatorio del cinturón de seguridad en Inglaterra.

Se constató sorpresivamente que el número de accidentes y de víctimas había aumentado.

Esto se debía a que los automovilistas se sentían más seguros y manejaba más rápido que antes, porque llevaban el cinturón de seguridad.

Pero la nueva tecnología no compensaba los mayores riesgos que se tomaban.

Otro tema relacionado con la corrupción de la caridad es negar la comunión a los parlamentarios a favor del aborto, incluyendo políticos, periodistas, magistrados etc.

Dicen que la Iglesia no es compasiva al negarles la comunión por sus opiniones públicas.

Hoy esto está saldado porque en la mayoría de los lugares la Iglesia ha optado por darle la comunión a los pro aborto.

Pero en realidad es un mal mensaje para los fieles que la Iglesia considere impecable a una persona que manifiesta públicamente que es aceptable atentar contra la vida y no respetar la ley moral natural.

Porque podría incitar a los fieles a separarse de la Iglesia respecto a aspectos doctrinales no negociables.

Estar a favor del aborto no es un tema consensual sino que está en la base de la doctrina por la cual una persona es católica.

Cuando la Iglesia no acepta dar la comunión a una persona pro aborto que genera opinión, lo hace por amor a los más débiles.

Y está invitando al arrepentimiento a ellos y a aquellos que opinan a favor del aborto.

Esto mismo se podría decir sobre la homosexualidad.

A pesar que el catecismo de la Iglesia Católica define que la conducta homosexual es desordenada.

Lo cual se basa en numerosos pasajes de la Biblia en que se condena explícitamente el tipo de relación homosexual.

Porque se contrapone a la función que Dios dio a cada sexo y a la concepción de nueva vida.

De vuelta, el documento que tenemos para basarnos los cristianos para definirnos como tales es la Biblia; lo demás es humanamente discutible.

Por lo tanto dejamos de ser seguidores de Jesucristo cuando nos apartamos de lo que el vino a decirnos que deberíamos hacer.

Este fenómeno de corrupción de la caridad apunta a un mal mucho más profundo.

Es la expresión del anticristo obrando en el mundo y dentro de la Iglesia

 

LA CORRUPCIÓN DE LA CARIDAD ES UN SIGNO DEL ANTICRISTO

Federico Mihura Seeber ha escrito que la corrupción de la caridad es la falsificación amor que ha introducido el anticristo dentro de la Iglesia.

Es la inversión de la doctrina moral del cristianismo y por tanto desviada y perversa.

Porque al negar una parte de la doctrina que vino a darnos Dios a los hombres, se está corrompiendo toda ella.

Es un ataque al alma moral cristiana, porque la caridad es el alma el cristianismo.

Y al ser una inversión de lo que Cristo nos vino a enseñar, es una enseñanza típica del anticristo.

El mandato del amor y la caridad se dirige primordialmente hacia Dios en el cristianismo y a partir de allí llega a los hombres.

Pero la caridad adulterada se dirige hacia los hombres sin referirse a Dios.

Es la filantropía y el fraternalismo propio de la masonería.

Es la expresión del amor que no toma en cuenta la justicia divina.

Porque la considera un rigorismo legal.

Por esta razón los que sostienen esta herejía hipermisericordista acusan de fariseos a quienes sostienen la doctrina ortodoxa de los apóstoles.

Tratando de asimilar la crítica que Jesús hacía a los fariseos al reducir la religión al cumplimiento de una serie de leyes.

Esta crítica obviamente es una caricatura, porque Jesús ha dicho que Él no vino a abolir la ley, véase Mateo 5: 18.

Sino que vino a darle cumplimiento cabal.

Esto significa incorporar de nuevo la ley a los mandatos de Dios, quebrar esa separación que hacían los fariseos.

Porque el amor y la ley proceden de la misma fuente.

El que nos creó por amor nos dio una ley o sea mandamientos, para orientar nuestra libertad.

Pero el hipermisericordismo ha variado esa relación simbiótica entre amor y ley para darle absoluta primacía al amor.

Y sobre todo un amor contaminado por los juicios humanos.

Porque el amor del que hablan las escrituras es el amor divino que tiene a Dios por objeto y procede de Él.

Es por esto que la Iglesia lo llama caridad para distinguirlo del amor mundano, como dijimos antes.

Se trata de un amor relacionado con la justicia divina o sea con la ley, que expresa el plan que Dios tiene para los hombres.

Hay una frase de San Agustín que se ha corrompido también.

San Agustín dijo “ama y haz lo que quieras”.

Y lo interpretan como si amas todo te está permitido, o sea que basta con que demuestres amor para seguir tus caprichos y tus inclinaciones personales.

Pero el real sentido de esta frase de San Agustín es que si uno ama a Dios sobre todas las cosas, lo que uno quieres será lo que Dios quiere.

O sea que sus mandatos serán el amor que uno expresará.

La inversión que se está produciendo funcionaliza a Cristo contra la justicia de Dios.

Supone que Cristo ve a las personas con amor humano y no con el amor procedente de Dios.

Por eso Mihura Seeber dice que esto que llamamos  hipermisericordismo es la mayor perversión del hombre que la historia haya conocido.

Porque la corrupción de la caridad lleva al desprecio de los mandamientos que Dios hace al hombre.

Este desconcierto ha llegado hasta la jerarquía de la Iglesia que no corrige esta herejía e incluso hasta indirectamente la alienta desde el punto de vista pastoral.

Fuentes:

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