Hay pocas cosas más importantes que transformar nuestro hogar en una casa de oración.

Y una cosa imprescindible para ello es montar un altar hogareño.

Un rincón para recogerse y hablar con Dios, darle Gloria contarle nuestros problemas, pedirle Su ayuda y protección.

Debe estar diseñado con la dignidad y belleza correspondiente a quién se dirige.

Y ser práctico para que cumpla con la función de incitarnos a orar en familia.

En este artículo te damos una serie de recomendaciones para diseñar un altar hogareño que cumpla con esas funciones

 

QUE ES UN ALTAR

Un altar, en términos genéricos, es un lugar donde una persona se consagra a alguien o algo, hace sacrificios y rituales, y se adora a Dios o dioses.

Se han usado tradicionalmente por las distintas religiones desde su inicio asociándose a ofrecimientos de ofrendas a Dios o a los dioses.

En realidad es una mesa donde transcurre el sacrificio,

Los templos tienen altares y a veces más de uno, para venerar a distintas figuras sagradas o para distintos usos, por ejemplo oraciones, bodas, comuniones.

Y también algunas personas hacen su propio altar en su hogar para adoración personal, y entre los cristianos especialmente lo hacen los católicos.

Hay más de 400 menciones en la Biblia referidas a altares y la primera vez que aparece es cuando Noé construyó uno al Señor al abandonar el Arca, Génesis 8:20.

Dentro del pueblo judío existía la tradición de construir un altar en los lugares donde alguien tuvo un encuentro impactante con Dios, por lo cual también los altares tienen una función conmemorativa.

Los altares están referidos a una devoción sagrada en particular, por lo que cuando se cambia la devoción se tiende a destruir el altar dedicado a esas figuras.

Esto sucedió en el pueblo de Israel cuando los israelitas se volvieron idólatras y destruyeron los altares al Señor, sustituyendolos por altares a Baal.

Luego Elías restauró los altares después que demostrara la inutilidad de adorar a Baal , cuándo desafió a sus sacerdotes hacer un sacrificio de fuego mandado desde el cielo; ellos no pudieron cumplir pero el Señor le cumplió a Elías (1 Reyes 18).

En otros casos contados por la Biblia es Dios mismo el que pide la construcción de un altar conmemorando algo, para que sea recordado para las próximas generaciones.

Incluso en Éxodo 20 el propio Dios dice cómo hay que construir el altar.

En las iglesias católicas el altar es una mesa sobre la que se ofrece el sacrificio de la misa.

En las catacumbas romanas los altares eran unas tablas puestas sobre el nicho de algún mártir.

En las iglesias actuales el altar es el centro referencial del templo, aunque hay a veces más de un altar.

Por un lado está el altar principal donde se celebran habitualmente las misas.

Y por otro lado altares menores, más específicos, por ejemplo dedicados a algún santo o al Sagrado Corazón, los cuales tienden a ubicarse en capillas, y donde se celebran misas y adoraciones en fechas especificas.

También hay que se llama altares móviles para realizar misas en lugares generalmente fuera del templo.

En todos los casos cuando se realiza la misa, el altar está cubierto por un mantel y un corporal, y debió un ser consagrado para tal efecto.

Generalmente se le ponen reliquias debajo.

Según las instrucciones de la Iglesia, el altar debe ser el centro visible del templo desde todos los lugares.

Y estar construido de piedra natural para simbolizar la fortaleza y eternidad.

La Iglesia también pide que se enciendan velas en las celebraciones litúrgicas y haya una cruz visible para todas las personas en el altar o cerca de él.

 

¿ESTÁ ALLÍ DIOS?

Dios está en cada lugar donde el hombre lo deja entrar, no sólo en un templo y en un altar.

Pero más probablemente esté presente en los templos, porque allí generalmente hay muchas personas orando y una carga histórica de oraciones sostenidas a través del tiempo.

Y Jesús dijo que cuando una o dos personas estén orando Él estará en medio de ellas.

Además en el templo católico Jesús está en la sagrada eucaristía con su cuerpo vivo en la reserva que se conserva en el sagrario.

Es por eso que el lugar ideal para orar fuera de la misa es frente al sagrario.

Y también por eso en las adoraciones públicas que se realizan al Santísimo Sacramento se expone la custodia con el Sacramento adentro encima del altar, sobre un corporal y con velas encendidas a los costados.

Pero esto es inútil si no dejamos entrar al Señor en nuestro corazón.

Porque hay un solo lugar en toda la creación donde Dios no entrará sin permiso, que es nuestro propio corazón.

“He aquí, estoy en la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Y es por esta razón que se justifican los altares en los hogares, porque el hogar de cada uno está más cerca del corazón que ningún otro edificio.

 

PARA QUÉ SIRVE UN ALTAR EN UNA CASA

Un altar en una casa es un lugar de sacrificio y consagración a Dios.

Pero sobre todo es una forma poderosa de evidenciar y conectarse con lo sagrado y con lo que importa más en la vida.

Y está destinado a servir como el sitio central para la práctica religiosa en un hogar católico, qué implica sobre todo la oración.

De modo que tiene dos funciones: una es recordar lo sagrado y la otra es practicar el encuentro con Dios.

Y esas dos funciones deben estar presentes cuando se diseña un altar en un hogar.

Respecto a la primer función de evidenciar lo sagrado, la función del altar es ser el centro de los materiales devocionales que poseemos.

O sea que un recordatorio del altar de una iglesia más una colección de materiales devocionales y catequéticos que hemos acumulado.

Por eso en los altares de los hogares deben estar presente las imágenes religiosas que poseemos, incluyendo naturalmente un crucifijo y una imagen de la Virgen María.

Y también las reliquias que poseamos, cuadros, estampitas, y diversos materiales devocionales y catequéticos para echarle mano cuando sea conveniente.

Esto va a depender obviamente del lugar que podamos disponer para el altar dentro del hogar.

Pero en lo posible debería ser un lugar que nos permita permanecer allí en oración para cumplir la segunda función, de practicar la conversación con el Señor.

 

LISTADO DE LO QUE SE NECESITA PARA UN ALTAR DOMÉSTICO

Este es un breve listado de lo que debería contener un altar hogareño, pero de ninguna manera es exhaustivo ni obligatorio, porque el diseño del altar dependerá del espacio destinado y de la creatividad que despleguemos.

En primer lugar debemos considerar que el altar hogareño no es una reproducción del altar de una Iglesia, porque allí vamos a poner muchas cosas diferentes respecto a lo que vemos en la iglesia.

Hay que pensar este espacio como el lugar sagrado de la casa, y por lo tanto debiera ser representante de las cosas relacionadas con lo sagrado y con lo devocional, obviamente limitado por el espacio, la ubicación que tengamos y de la calidad del material.

Lo ideal, aunque difícilmente conseguible, es dedicar una habitación solamente al altar, lo que implica convertirlo en una especie de capilla.

 

Disponer de una superficie

Lo primero es ubicar el espacio que debiera ser lo más amplio posible tanto para el altar como para sentarse alrededor.

Puede ser en un estante de una biblioteca, en una mesa específica, sobre una repisa, sobre un escritorio, en la parte superior o trasera de un mueble, y en el mejor de los casos tener un mueble específico donde todo sea el altar.

 

Revestir el Altar

Esto significa ponerle un mantel encima, que incluso en algunos casos puede ir cambiando de color para seguir el tiempo litúrgico.

 

Adornar el Altar

El centro del altar debe ser el crucifijo, pero también deberíamos ponerle imágenes devocionales, como por ejemplo de alguna advocación de la Virgen María, algún santo de nuestra predilección.

Estas imágenes pueden ser con cuerpo o cuadros o iconos.

Otras cosas imprescindibles son las velas, el agua bendita, las flores, la Biblia, un misal o calendario litúrgico y por lo menos un Rosario.

También le podemos poner un pote con sal bendecida, medallas, reliquias de algún santo (si es que tienes alguna), un quemador de incienso, estampitas, hojas con oraciones,  materiales devocionales como libros, folletos, etc.

Y si por ejemplo estamos orando una novena, sería importante tener ahí el contador de los días y el texto de la novena.

Estos adornos pueden cambiar ajustándose al año litúrgico.

Por ejemplo desde adviento se puede dar al altar un tono más relacionado con el nacimiento de Jesús y construir allí el pesebre, pero también podría estar el pesebre en un lugar aparte.

Desde cuaresma podríamos decorarlo más con temas relacionados a la pasión de Cristo, a la corona de espinas, a la Pascua.

En mayo, que es el mes de María, podríamos convertirlo en un altar más mariano.

Y este mismo perfil puede tenerlo cuándo celebremos a algún santo al que le tengamos una devoción especial.

Estos cambios de decoración en el altar nos hacen salir de la rutina y prestarle más atención .

En definitiva la decoración del altar dependerá el espacio que le demos y de la significación que él tiene para nosotros.

 

Bendecir el Altar

Lo ideal es que un sacerdote o un diácono concurra a tu hogar y bendiga el Altar.

Si esto no es posible por lo menos llevar para que bendiga las imágenes principales del altar, y en lo posible todas las imágenes.

También podríamos hacer una bendición por nosotros mismos con una oración como esta:

“Señor estamos frente a este Altar con corazones alegres y agradecidos.

Amablemente te presentamos el trabajo de nuestras manos y la dedicación de nuestros corazones que han formado este Altar en tu honor.

Nos colocamos bajo tu poderosa protección y la protección de… (otros santos si queremos mencionar)

Ayúdanos a seguir tu ejemplo.

Abre nuestras mentes y corazones para amar y servir a los demás.

Concédenos ser testigos tuyos.

Señor Jesús, bendice este Altar, todo lo que contiene, las velas y a todos los que lo visitan.

Te lo pedimos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

(Se reza un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria)”

 

Orar en el Altar

Debería instaurarse la práctica de destinar un tiempo durante el día para orar alrededor del altar hogareño; preferentemente familia.

Y para ello instaurar un ritual o procedimiento que implique prender las velas, leer algún pasaje de la Biblia, rezar una década del Rosario o todo el rosario y hacer nuestras peticiones y honores.

Este ritual puede cambiar según las fechas del calendario litúrgico y de las celebraciones de santos.

Y también se le puede dar un uso más casual, como por ejemplo hacer alguna oración personal en el correr del día frente al altar o cuándo salimos (pidiendo protección) o llegamos a casa (agradeciendo la protección).

Debemos tener en cuenta que si no lo usamos para orar, el altar se convertirá en un adorno más en la casa y no cumplirá la función para la que lo diseñamos.

 

UN APORTE DE LOS ORTODOXOS RUSOS

Hay una tradición ortodoxa rusa que es poner en la habitación principal un icono colgado de un estante en una esquina, y cada persona que entra o sale de la habitación le haga una reverencia.

Los iconos ortodoxos son en general muy bellos porque son oraciones pintadas, con mucha simbología detrás,

Y además los suelen adornar con candelabros y lámparas colgantes de un diseño típico eclesial.

Al combustible de estas lámparas colgantes se les agrega aceites aromáticos, que hacen recordar el incienso que se queman las iglesias occidentales.

La preocupación de los ortodoxos en general es respetar la calidad, la nobleza y la belleza, de la misma manera que lo hacen en su Sagrada Liturgia.

Esto añade valor a su “altar hogareño”, que debería ser un elemento considerar de parte de los católicos cuando diseñan su altar.

O sea pensar más en la calidad que en la cantidad, para que no nos distraiga de lo más importante.

Fuentes:

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