Hace 2000 años Jesucristo caminó por la Tierra.

Se hizo ser humano por la Encarnación en la Virgen María.

En su vida terrena curó enfermos, expulsó demonios y se reveló como el hijo unigénito de Dios.

Dejándonos la revelación completa que había comenzado en el pueblo judío.

Caminó casi la circunferencia de la Tierra, evangelizando y construyendo Su Iglesia.

¿Se conservan reliquias de las huellas de los pies de Jesús que caminaron sobre la Tierra? Si las hay.

Pero también hay muchas reliquias de primera clase de Jesús.

Las más conocidas son la Sábana Santa, el Santo Sudario, el Velo de la Verónica, la Túnica que usó Jesús, el Santo Grial y reliquias de su martirio, especialmente fragmentos de la Vera Cruz y de la Corona de Espinas.

Pero hay otras reliquias mucho menos conocidas.

Como una piedra que tiene grabada la mano del Niño Jesús cuando detuvo tal piedra que caía sobre la Sagrada Familia al pasar por la montaña de Gebel Al Tair, cerca de la ciudad de Cinépolis, mientras estaban en la huida a Egipto.

Se dice que esta piedra fue cortada y llevada a Siria en el año 1168 por los musulmanes.

También en el siglo IV cerca de la ciudad de Tiberíades se veneraba la piedra sobre la que Jesús colocó los cinco panes y los dos peces para realizar el milagro de su multiplicación.

En la Basílica de Getsemaní también hay una piedra dónde se dice que cayeron gotas de sudor de sangre de Jesús en su oración en el huerto.

Cerca del río Cedrón se dice que hay una piedra que tiene impresas las rodillas, pies y manos de Jesús cuando fue empujado por sus captores.

También hay una vieja tradición declara que en la torre Antonia, donde Poncio Pilato condenó a muerte a Jesús y dónde fue levantado una Basílica en los primeros tiempos, se veneraba una piedra donde Jesús habría dejado la huella de sus pies, la que fue destruida en el año 614.

Algunas de estas reliquias se conservan y han generado lugares de peregrinación.

En este artículo nos vamos a centrar en las 3 reliquias conocidas que supuestamente muestran las plantas de los pies de Jesús que caminaron por esta Tierra.

 

HUELLAS DE JESÚS EN EGIPTO

En el capítulo 2 del Evangelio de San Mateo se relata la Huida a Egipto de la Sagrada Familia cuando Jesús era pequeño, para escapar de la persecución de Herodes.

Persecución que en definitiva culminó con el episodio de la matanza a los Santos Inocentes, como se le llama actualmente, en búsqueda de terminar con la vida de Jesús.

San José toma a Jesús y María y viajan huyendo rumbo a Egipto donde permanecen un tiempo que los expertos estiman en unos 3 años a 4.

En este viaje y estadía los evangelios apócrifos y la tradición copta mencionan varios sucesos, que culminaron estableciendo lugares de veneración y peregrinaciones.

Hay muchos de ellos.

Uno de ellos es la Gruta de la Leche de Belén, que está cerca de la Basílica de la Natividad, donde se venera una piedra en la que habría caído una gota de leche de María amamantando a Jesús.

Esa piedra cambió de color y se le adjudican cualidades curativas.

Otro lugar que se venera es en el-Matariya, El Cairo, donde María habría descansado bajo un viejo sicomoro, hoy conocido y venerado por musulmanes y cristianos como el Árbol de la Virgen.

También se venera otro lugar dónde sucedió el milagro de la palmera, en el que una palmera cargada de dátiles es ordenada a inclinarse para recoger los frutos, por el Niño Jesús.

Y otro milagro es el que dio lugar a la primera huella de los pies de Jesús que se venera actualmente.

La tradición copta sostiene que cuando la sagrada familia llegó a la zona donde hoy es la ciudad de Sakha en el norte de Egipto, tenían sed y no encontraban agua.

Y cuando Jesús pisa una roca plana entonces brota agua, pero también quedan marcadas las huellas de su pie en la roca.

Esta piedra fue conservada en Dayr al-Maghtis, que significa monasterio de la piscina, porque fue usado como un lugar de bautismo.

Y cuando el monasterio fue destruido uno de los monjes guardó la piedra ocultándola.

Pero en 1984 unos trabajadores cristianos hicieron un hallazgo cuando estaban instalando un sistema de alcantarillado en Sakha.

Era una curiosa piedra oscura, con una depresión en la superficie, que en el centro tenía la impresión de un pie pequeño y en el lado de atrás la palabra árabe Alá, o sea Dios en árabe.

Los trabajadores se preguntaron si esa no era la famosa piedra perdida Bikha Isous y se la llevaron al papa Shenouda, máxima autoridad de la Iglesia Ortodoxa Copta.

Shenouda oró durante un largo tiempo, diciendo 3 liturgias diarias, hasta que al final declaró que se trataba de la Bikha Isous de la que hablaba la tradición.

Hoy esa piedra es venerada en la iglesia de Sakha y en ocasiones se le vierte aceite perfumado que le adhiere gracias, y se cree que ese líquido tiene poderes milagrosos.

Y esto ha generado una peregrinación para ser ungidos por el aceite como método de curación.

 

HUELLAS DE LA ASCENSIÓN DE JESÚS

En el Monte de Los Olivos hay un pequeño Santuario en forma de cúpula octogonal, que no es más grande que un garaje, y que contendría la huella del pie derecho de Jesús cuando ascendió a los cielos.

La Ascensión a los cielos se describe en Hechos 1: 1-11, cuyo texto dice

“Hombres de Galilea, ¿por qué están allí mirando el cielo? Este Jesús que ha sido llevado al cielo volverá de la misma manera en que lo han visto ir al cielo”.

Los primeros cristianos se reunían para celebrar la Ascensión de Nuestro Señor en una pequeña cueva en el Monte de los Olivos.

Hasta que en el año 326 Santa Elena halló el sitio de la Ascensión en el propio Monte.

Y allí se construyó una capilla a cielo abierto, pensando en el concepto de la espera de la segunda venida de Jesús.

Esta estructura fue destruida y reconstruida varias veces.

Hasta que Saladino entregó los restos a un grupo de musulmanes que le agregaron una cúpula e hicieron de ella un lugar de oración, porque los musulmanes también honran la Ascensión de Jesús.

En el centro esa pequeña cúpula está una piedra en la que se puede ver el contorno del pie derecho de Jesús antes de su Ascensión.

Y al lado hay una caja de arena en que los peregrinos pueden dejar velas encendidas e incluso dinero.

¿Y qué pasó con la huella del pie izquierdo?

En la Edad Media fue cortada la roca que tenía la huella de ambos pies, la del pie derecho fue dejada en ese lugar original.

Y la otra, la del pie izquierdo, fue llevada a la mezquita de Al Aqsa, que fue construida en el Monte del Templo en Jerusalén.

 

LAS HUELLAS DE JESÚS EN ROMA

En Roma hay una piedra que contiene las huellas de los pies de Jesús, que se habría aparecido a San Pedro alrededor del año 64, en la via Appia.

El suceso lo relatan la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine y los Hechos apócrifos de Pedro.

El encuentro sucede después que Pedro derrota a Simón El Mago y es liberado de la cárcel de Roma.

En ese momento los cristianos le recomiendan que se vaya de Roma para evitar la decapitación, a la que estaba condenado.

El diálogo entre la aparición de Jesús y Pedro fue muy breve.

Jesús se apareció a Pedro y éste le preguntó: “Señor, ¿a dónde vas?” (Domine, quo vadis?). A lo cual Cristo respondió: “Voy a Roma para ser crucificado nuevamente” (Venio romam iterum crucifigi).

Dicho esto Nuestro Señor desapareció de la vista de San Pedro, pero dejó las huellas de sus pies marcadas en el lugar.

Ante esto Pedro comprendió que no podía huir y dejar a su rebaño sin pastor, por lo que dio media vuelta y regresó a Roma.

Según la tradición en ese sitio de la aparición se erigió una iglesia llamada precisamente Domine Quo Vadis, que también es conocida como Santa María in Palmis.

En el centro de esa iglesia hay un bloque de mármol rectangular y blanquecino, con la impresión de las plantas de los pies de Jesús que dejó en su aparición a Pedro, y que la tradición dice que son los verdaderos pies de Jesús.

Estas huellas miden 27. 5 cms que se corresponden a un tamaño de zapato de 44/45.

Y sus pasos están orientados hacia la dirección de Roma.

En la pared hay una placa de mármol con la siguiente inscripción,

“Esta iglesia está dedicada a Santa María de las Plantas más comúnmente denominada Domine Quo Vadis.

Se denomina de las plantas por la aparición de Nuestro Señor a San Pedro, cuando este glorioso apóstol persuadido, más bien obligado por los cristianos a salir de la cárcel, a alejarse de Roma, se encaminó por esta Via Appia, y llegado a este lugar se encontró con Nuestro Señor, que caminaba hacia Roma.

En cuya presencia asombrado le dijo: Domine Quo Vadis, y le contestó: venio romam iterum crucifigi.

Enseguida entendió San Pedro el misterio y se acordó que le predijo una muerte semejante cuando le encomendó el gobierno de su Iglesia, y dando la vuelta volvió hacia Roma, y el Señor desapareció.

Y desapareciendo dejó marcadas las huellas de sus plantas en una piedra del pavimento de la calzada, y de esto tomó la iglesia el sobrenombre de las plantas.

Y por las palabras de San Pedro tiene el nombre de Quo Vadis.

En medio de ésta está colocada la forma expresiva de las plantas de Nuestro Señor sacadas de esa piedra en la que por Él fueron impresas, que actualmente se conserva en la iglesia de San Sebastián”. (Pasquale Falusca da Montasola, ermitaño. Año 1830).

Según lo dicho, estas huellas de Jesús son una reproducción el original que se encuentra en la iglesia de San Sebastián, fuera de los muros de Roma.

Se consigna que la iglesia Domine Quo Vadis tenía una inscripción en la fachada que decía,

“Deja de caminar, viajero, y entra en este templo sagrado en el que encontrarás la huella de Nuestro Señor Jesucristo cuando se encontró con San Pedro que escapó de la prisión.

Se recomienda una limosna para la cera y el aceite para liberar a algunos espíritus del Purgatorio”.

Esta placa fue quitada por el papa San Gregorio XVI en 1845.

Esta Domine Quo Vadis es una pequeña iglesia de estilo románico, administrada por la congregación de San Miguel Arcángel.

Tiene una sola nave, en el altar está la Virgen del Tránsito y en los laterales hay frescos de la crucifixión de Jesús y de la crucifixión de Pedro; y encima del altar un cuadro del encuentro de Jesús con Pedro.

El templo data de 1637, pero desde el siglo noveno se reconoce que ha habido una iglesia en ese lugar.

Pero tal vez antes hubo otro templo, porque frente a la iglesia estaba el campus sagrado dedicado a Redículus, el dios del retorno, al que rendían culto los viajeros antes de su partida y cuando regresaban para agradecer.

Esta iglesia también da entrada a las Catacumbas de San Sebastián, donde hay un epígrafe que dice Domus Petri, que significa la casa de Pedro.

También hay un busto de bronce de Henryk Sienkiewicz, premio Nobel de 1905, y que escribió la famosa novela histórica Quo Vadis, en la que se inspiró una película que obtuvo 8 nominaciones al Oscar.

También hay una famosa pintura al respecto de Annibale Carracci, actualmente en la National Gallery de Londres, que Data de principios del siglo XVII.

Fuentes: