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Como dice San Bernardo, los santos están tan llenos de los dones del cielo que nuestras pobres alabanzas apenas pueden añadir nada a su gloria. Pero nada es excusa para no alabar a San José.

San José

Nosotros alabamos a los Santos con el fin de admirarlos; los admiramos con el fin de amarlos; los amamos con el fin de servirlos; los servimos con el fin de imitarlos; y por la imitación ganar su favor y el mérito de tenerlos como protectores en el cielo. 

El Glorioso San José es muy grande, pero ¿qué ganamos de su grandeza si no la comparte con nosotros, si no es nuestro abogado en las alturas? 

Él está dispuesto a darnos el servicio si mostramos que somos dignos, si le prestamos algún pobre servicio, y si le ofrecemos nuestro muy sentido homenaje. 

Una estatua de él en nuestras casas y rezar novenas son todas prácticas eficaces, pero hay una serie de otras devociones piadosas que podemos utilizar para rendirle homenaje y pedir favores.

Leer más sobre San José en estos artículos que hemos publicado:

san jose de conti

 

Primera Devoción 

La mejor devoción a San José es imitar sus virtudes, modelar nuestras acciones en las suyas y actuar como él actuó.

Él y Nuestra Señora aceptarán tus débiles esfuerzos y te ayudarán, y Dios te dará su bendición.

 

Segunda Devoción

Di con atención cada día una breve oración en honor de San José, o una aspiración o dos, con todo tu corazón. 

Al igual que con el Ave María, es mejor decir una breve oración o aspiración con total dedicación y desde el corazón, que una larga oración distraídamente.

 

Tercera Devoción

De vez en cuando consagra toda una semana al glorioso San José, para que ofrezca todo lo que haces a María, a Jesús, a la Santísima Trinidad, y que se puedan disponer, de acuerdo con su gusto, todos los frutos de tus buenas obras.

san jose cotignac

 

Cuarta Devoción

Elige 7 títulos de honor, uno para cada día de la semana, para rendir homenaje a este gran santo para dedicar cada día. 

Algunos de los títulos más importantes son: esposo purísimo de la Virgen, padre adoptivo del Salvador, modelo de virginidad y castidad, el mayor de los Patriarcas, protector de Jesús y María, Guardián del Niño Jesús, Patrono de los moribundos, Patrono de la Iglesia, Patrono de los Obreros, cabeza de la Sagrada Familia, distribuidor de los tesoros del Mesías; pero hay más, busca y encontrarás.

 

Quinta Devoción 

Para la fiesta de San José, 19 de marzo, cuando un día no es suficiente para honrar a tan grande y santo Patrono, celebra toda la octava, que es la fiesta del día y de la semana siguiente.  Cada día ve a misa y da limosna en su nombre.

 

Sexta Devoción

Ir todos los miércoles, en honor de San José a misa y dedicar formalmente la misa a él.

 

Séptima Devoción

Intenta ganar a otros a la devoción de San José, hablando a menudo de él, más con el corazón que con tus labios.

Un célebre predicador fue consolado maravillosamente en la hora de su muerte, cuando la Virgen se le apareció para decirle que ella vino a ayudarle a causa de su santa práctica de contar inspiradoras historias de su cónyuge en cada uno de sus sermones.

estatua de san jose y el niño

 

Octava Devoción

Siempre ten en tu oratoria y en tu corazón la imagen de este gran y amable santo. Puedes comprar una serie de imágenes o imprimirlas y hacer un pequeño santuario u oratorio en tu casa.

En tu pequeño santuario pon todos tus problemas a sus pies, habla familiarmente como si estuviera presente; es por eso que utilizamos imágenes de los Santos, porque nos ayudan a recordar su personalidad y nos acercamos a ellos en el cielo. Toma a San José como tu defensor en cada necesidad y en la hora de la muerte.

 

Novena Devoción

Cuando recibas la Santa Comunión, únete espiritualmente a la Virgen y a San José, y, con ellos al Niño Jesús, como lo hicieron cuando lo llevaron al templo para presentarlo a Su Padre.

Tu corazón se hace entonces el verdadero templo del Señor. Que las fiestas se celebren en tu alma.

 

Décima Devoción

Ninguna persona veneró a San José con más dedicación y honor que la Santísima Virgen. Ella lo consideraba como su cónyuge, como el padre adoptivo de Jesús, como el hombre más santo en la tierra, como el maestro que había sido dado a ella por Dios mismo.

En la salud y en la enfermedad, ella le sirvió con la mayor ternura. Imítala y pídele que te enseñe la verdadera devoción a su santo esposo.

 

Undécima Devoción

Haz un contrato irrevocable en presencia de la corte celestial, y bajo los ojos de la augusta y adorable Trinidad. Da a María y a José, tu cuerpo, tu alma, tu corazón, todo tu ser, y luego di como Santa Catalina de Siena:

‘Ahora te recomiendo mi corazón y mi pobre servicio. Ya no pertenezco a mí misma, sino a los dos. Pido una cosa de ustedes: mantengan lo que era mío ustedes y nunca permitan quitarlo de sus manos benditas. Esta es mi decisión irrevocable, por toda la eternidad, pertenecer por entero a Jesús, a María y a José, y yo renuncio al poder de revocar esta promesa nunca

san jose y jesucristo Gerard Van Honthorst

 

Doceava Devoción

El regalo de tí mismo es, sin duda, el más deseable y agradable a María y José que ninguna otra cosa. Si Dios te ha concedido los medios, dedica a ellos una parte más o menos considerable de lo que posees.

Un gran santo, que después de haber sido patricio y cónsul, derramó su sangre por Jesucristo, empleó sus inmensas riquezas a los enfermos y los pobres, y les sirvió con sus propias manos. El nombre de este hombre santo no se olvida, y su memoria se mantiene en la tierra, y aún más en el cielo. Haz actos similares de caridad en honor a San José.

 

Treceava Devoción

Ha habido, personas nobles y ricas que han erigido iglesias o capillas en honor al esposo de María, con un altar privilegiado para el consuelo de las almas del Purgatorio; trata de llevar a cabo esto.

 

Catorceava Devoción

Lleva a cabo el mantenimiento de un joven, con la esperanza de que algún día pueda convertirse en un buen sacerdote o santo religioso; o ayuda a una niña pobre en honor a San José. Esta devoción es más agradable para él, por sus efectos reales y sus resultados sólidos y duraderos.

Este tipo de devoción merece ser ilustrado por algún ejemplo. El alcalde de un pueblo en Francia, al que Dios no había concedido hijos, propuso a su esposa que debería traer dos niños huérfanos a su casa. Después de un tiempo les colocó en un colegio y más tarde en el seminario diocesano, y ambos se convirtieron en sacerdotes.

Una dama cuya fortuna no era grande, sin embargo, logró constantemente mantener ya sea un estudiante en el seminario, o una joven religiosa en el noviciado de los misioneros.

En un país no muy lejos de Francia, un hombre de alto rango, pero cuya fortuna era menor que la generosidad de su carácter, había ahorrado una suma de 600 francos para un viaje de recreo. Oyó que una niña estaba en peligro de perder su inocencia y su alma si se no podía adquirir una dote de al menos 600 francos, pagó la dote y la excursión fue descartada.

 

Quinceava Devoción

El canciller de París era muy devoto y muy ingenioso en su devoción. En su vejez enseñaba a los niños de Lyon el Catecismo, y al final de cada lección hacía que esos pequeños inocentes rezaran: “Mi Dios, mi Creador, sé propicio con tu pobre siervo Juan Gerson”. Sus voces llevaban lágrimas a los ojos de todos los que les escuchaban, llegando hasta la misericordia de Dios por este hombre virtuoso, que murió santamente.

De una manera similar une tu corazón con todos esos corazones que aman a San José; une tu voz y tus afectos con todos los Santos en el Paraíso, con todos los justo en la tierra, con todas las Almas del Purgatorio, y di a Dios, a la Virgen y a San José, que apruebas todo lo que otros hacen y dicen en su honor; que estás dispuesto a hacer todo lo que hacen, que seguramente lo harías con todo tu corazón y con toda tu fuerza.

Da gracias a todos los Santos por el homenaje que rinden a este gran Patriarca, implora que redoblen sus alabanzas, en la medida en que las leyes del cielo y los decretos de la Divina Providencia les permitan. Como no puedes tomar parte en sus cánticos, pide al menos ser su eco, y diles que ratificas lo que hacen y han hecho en honor a San José.

 

Dieciseisava  Devoción

Confiesa tu propia insuficiencia. Dile a San José que mientras que otros hacen cosas maravillosas, tu parte debe ser humillarte, y reconocer tu propia nada; al tiempo que ofreces tu amor.

Dile ‘¡Ayuda a mi debilidad, Te suplico, Señor! Yo deseo de hacer lo que es correcto, pero no tengo el poder. Dame el poder de hacer más por todos los hombres y todos los Santos, con el fin de honrar las grandes cosas que han hecho por San José’.