La imagen de Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados o del Saliente es escultoricamente singular.

Por la riqueza de detalles y la fidelidad con que se ajusta al texto apocalíptico (Ap. 12, 1-6).

Del cual es una hermosa materialización formal.

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Más singularidad le añade a esta imagen su propia cronología, cifrada en los primerísimos años del siglo XVIII.
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Cuando la Mujer del Apocalipsis se encuentra narrativamente oscurecida por la iconografía inmaculista.

Albox es una localidad de la provincia de Almería, Andalucía. Su nombre procede del árabe, es un pueblo tradicionalmente comercial.

A 120 kilómetros de la capital de provincia, (Almería), se encuentra en el centro de la comarca del valle del Almanzora

El poblamiento del Monte Roel, donde se asienta el Santuario del Saliente, es una realidad desde épocas prehistóricas.

Ciertamente, la presencia de cerámica de poblado en la explanada del santuario y alrededores, junto a agrupaciones de piedras, muros, etc, es una realidad constatable hoy mismo.

La misma existencia de un manantial de fácil acceso, la visión y dominio de un amplio valle, unido al lugar de paso obligado entre el Almanzora y los Vélez, lo convierten en lugar de privilegio para ser habitado.

Cada 8 de Septiembre tiene lugar la peregrinación religiosa que va desde el pueblo de Albox hasta el Monasterio de El Saliente.

En esta romería, declarada como Bien de Interés Cultural, la noche y madrugada de cada 8 de septiembre cientos de personas venidas desde diversos puntos de la geografía española recorren, en su mayor parte por la rambla, los 18 kilómetros de distancia entre el pueblo y el monumento.

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LA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA Y DE SU IMAGEN

Lázaro de Martos era hijo de unos honrados labradores de Albox, y su ocupación la de guarda de ganado mular.

Es tradición constante, que hallándose el referido Lázaro a las faldas de la sierra del Saliente, y siendo como la mitad de la noche, oyó entonar cánticos sagrados.
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Apareciéndose en el mismo instante la Santísima Virgen María.

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Sensible es ciertamente que nada mas añada la tradición acerca de este prodigioso suceso.
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Pues es de creer que al verificar la Madre de Dios este aparecimiento tuviese algún objeto, ó dirigiese algunas palabras al dichoso mortal que disfrutó de su vista.

Tal vez la humildad le hizo guardar silencio: pero es lo cierto que abandonando desde entonces su habitual ocupación, se dedicó a los estudios eclesiásticos.

Recibiendo mas tarde las sagradas órdenes, habiendo llegado a ser cura de la parroquia de Albox.

Guardaba en su corazón el dulce recuerdo del favor singular que recibiera de la Virgen María teniendo presente su fisonomía y hasta sus más mínimos detalles.

Obediente a una inspiración interior ó tal vez a una orden expresa de la Señora que le fuera comunicada en la noche feliz de la aparición fue su primer cuidado, luego de haber tomado posesión del curato, de hacerse con una Imagen de Nuestra Señora.
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Que fuera lo mas parecida posible al original que había visto en la falda de la Sierra del Saliente.
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Para que fuera objeto de veneración para los fíeles de aquella localidad.

Al efecto fueron comisionados dos individuos elegidos por el expresado cura, dándoles instrucciones para que fuesen a la ciudad de Granada, y allí se hiciesen de la deseada Imagen.

Llegaron los comisionados a Guadix, donde determinaron pasar la noche y descansar de las fatigas del viaje.

Hospedáronse a este fin en una posada, en la que preparada la cena se les presentó un sacerdote desconocido, con el que se pusieron a departir amigablemente.

Versó la conversación sobre el objeto del viaje que habían emprendido, manifestando al sacerdote los deseos que tenían de encontrar una Imagen de la Santísima Virgen, según las instrucciones que le habían sido dadas.

Luego que el sacerdote los hubo escuchado les manifestó que él poseía una imagen que creía les había de agradar, y que sí querían pasar a verla, entrarían en trato toda vez que les conviniese.

Accedieron á ello y acompañados del sacerdote se dirigieron á una casa, donde aquél les mostró la Imagen de que les había hablado.

Agradóles sobre manera á los comisionados de Albox, los que habiendo quedado convenidos en el precio, la condujeron llenos de gozo á la posada.

Trataron de entregar la cantidad estipulada al sacerdote; pero éste se negó á recibirla pretestando no querer llevar dinero de noche y ofreciendo volver a la mañana siguiente.

No cabían en sí de puro gozo los comisionados que sentían rebosar sus corazones en las mas dulces expansiones, deseando regresar á su pueblo creyendo que habían desempeñado satisfactoriamente su cometido.

Durante la noche no pudieron cerrar sus ojos y la pasaron en su mayor parte hablando de la Imagen.

Al día siguiente, desde el amanecer esperaron al sacerdote para satisfacerle y emprender el viaje de regreso. Pero en vano. Aquel no pareció.

Impacientes en el deseo que les animaba de verse de nuevo en Albox, salieron á buscar la casa donde habían recibido la Imagen la noche antes, pero todas sus pesquisas fueron infructuosas: preguntaron por todas partes.

Pero nadie les dio razón alguna del sacerdote, ni de la casa, y así ellos, juzgando prudentemente que todo aquello era providencial, determinaron volverse al pueblo, como lo hicieron después de haberse convencido de lo infructuoso de sus diligencias.

Apenas don Lázaro de Martos hubo visto el bellísimo simulacro llenóse de regocijo.
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Afirmando que era exactamente el mismo que se le había aparecido, siendo extraordinaria la alegría de todo el pueblo.

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Por esta Imagen había Dios determinado favorecer de un modo extraordinario a los habitantes de aquella localidad a la que no tenemos dificultad en llamar, heredad predilecta de María.

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LA IMAGEN

La imagen de Nuestra Señora del Buen Retiro de Desamparados o del Saliente es escultóricamente singular, por la riqueza de detalles y la fidelidad con que se ajusta al texto apocalíptico (Ap. 12, 1-6) del cual es hermosa materialización formal.

Más singularidad le añade a esta imagen su propia cronología, cifrada en los primerísimos años del siglo XVIII, cuando la Mujer del Apocalipsis se encuentra narrativamente oscurecida por la iconografía inmaculista.

El conjunto escultórico no llega a los 60 cm. de altura, desde la corona hasta el comienzo de la peana.
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Y está trabajado sobre olorosa madera de sabina, cuyo aroma percibe quien contempla en proximidad, reforzando así el carácter sagrado de la imagen envuelta por su origen misterioso.

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Una rica policromía, en gran parte perdida, realza volúmenes y propicia claroscuros de rico contraste.

Debido a su talla es conocida popular y cariñosamente como “La Pequeñica”.

Cinco elementos lo integran: la Virgen; dos ángeles vestidos a la usanza del XVII, que la sostienen y elevan por encima del dragón: la luna, nunca ausente y siempre definitoria en la iconografía apocalíptica, sobre la que apoya sus pies descalzos la Mujer: el dragón, excluido por los artistas cuando la Mujer del Apocalipsis se transforma en Inmaculada.

La Virgen, con la misma fuerza barroca que caracteriza al conjunto, está dotada de una esbeltez y dinamismo que proceden de la distribución acertada de sus volúmenes y los perfiles que la definen.

Las superficies brillantes y las tonalidades claras y transparentes, potencian el ingrávido movimiento de la figura.

Aureolada por el azul del manto que iluminan los soles de oro, los vivos colores de los ángeles, el ocre rojizo del dragón y la plata perdida de la luna, hacen de la Virgen el centro de la composición.

Entablando un diálogo, que remite a lo trascendente, a lo alto, con quien a ella se acerca.

El conjunto, bello y armonioso conceptualmente firme y definido, rico en matices y sugerencias, se presenta como joya frágil y etérea que recuerda en su factura un trabajo de fina porcelana.

Estilísticamente, la obra habrá que situarla a principios del siglo XVIII y no ciertamente, como se ha afirmado, en la escuela granadina, en donde no encontramos ni maestro ni obras que se le parezcan.

Más cercana está a lo levantino, concretamente a lo murciano, aunque tampoco nos decidimos a una atribución a Nicolás Bussy como podría pensarse.

La finura de la talla del cabello, así como su libre y original plegado -sobre todo del manto, debido a una posible fuente pictórica-, nos hace pensar en una obra hecha al dictado en la que, sin embargo, también quedan definidos rasgos estilísticos muy personales, como son las cabezas de los dos ángeles y su manera de tratar la talla de los cabellos.

Por la finura de la talla y policromía no debe atribuirse al arte americano.

La corona es el resultado de un trabajo serio y documentado.

Se ha partido del estudio de óleos y grabados de la Virgen anteriores a la Guerra civil, momento en que desaparece la corona original, la anterior a esta es de 1881, así como el estudio de otras realizadas a principios del siglo XVIII contemporáneas de la imagen de la Virgen.

Es una pieza de estilo renacimiento, con una leve tendencia en lo ornamental al barroco andaluz.

Soporta la corona una diadema de doble filete, engarzada de esmeraldas y rubíes, de talla cuadrada y cabujón las unas y los otros.

Esta diadema abraza el canastillo, con alzada de cartelas y cintas rematadas por hojas y bellotas, estando alhajada también de rubíes de disto tamaño; el canastillo con traza de corona real, soporta a su vez seis imperios de igual estilo, engastados de zafiros que se abrazan en el centro, rematados por una bola anillada de brillantes.

Envolviéndola toda una aureola y enrayada con esmeraldas y rubíes y rematada con doce estrellas de dieciséis puntas cada una y un brillante central.

En eje con la bola y centrada entre las estrellas, una cruz latina enrayada en sus ángulos a su vez acabada por bolitas y molduras.

El día 7 de agosto de 1988 fue coronada canónicamente por el Obispo de Almería Monseñor Casares Hervás, designado por el Papa para dicha coronación.

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LA ERMITA Y EL SANTUARIO

El referido don Lázaro Martos, y don Roque Tendero Olivares, que era también beneficiado de la Iglesia parroquial, concibieron el proyecto de edificar una ermita, en el mismo sitio donde el primero de ellos se hallaba guardando el ganado cuando se le apareció la Señora.
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Y que es una explanada que forma la escabrosa sierra del Saliente a dos terceras partes de su falda, con el objeto de colocar en ella la Imagen de Nuestra Señora, y que recibiese culto.

Con fin tan piadoso, acudieron a impetrar la licencia del Prelado que lo era a la sazón don Fr. Manuel de Santo Tomás (Dominico), el cual habiéndoles recibido con benignidad, les concedió el oportuno permiso, en el día 11 de Marzo de 1712.

Mas de cuatro años duraron las obras, y terminadas que fueron, fue bendecida la ermita con autorización del Prelado que era entonces de Almería, don Jerónimo del Valle Ledesma, y colocada en ella la santa Imagen, que empezó desde entonces a ser objeto de la mayor veneración, no solo por parte de los vecinos de Albox, sino también de los habitantes de los pueblos comarcanos.

Su título es, Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados, aunque comúnmente es conocida por la Virgen del Saliente, por ser este según hemos dicho, el nombre de la sierra donde se halla.

La devoción a esta Señora cundió con tanta rapidez, que su pequeña ermita se veía continuamente llena de fieles que acudían a venerarla, y a impetrar por su intercesión las misericordias del Señor.

Esto movió al beneficiado don Domingo Oller a solicitar permiso para ensancharla, alegando en su petición, no solamente su estrechez, sino también la próxima ruina que la amenazaba por estar carcomida la madera del techo.

El permiso fue concedido por el cabildo eclesiástico de Almería en 13 de agosto de 1761, y confirmado en 2 de marzo del siguiente año por el obispo don Claudio Sans y Torres.

La obra se llevó a cabo con mayor suntuosidad y grandeza que la que podía esperarse, invirtiéndose en ella cuantiosas sumas, que aprontó para este efecto el Reverendo Obispo de Almería, á cuya diócesis pertenece el pueblo de Albox, ignorándose la primitiva procedencia de los fondos.

Sin embargo, refiere la tradición y es creencia generalmente admitida, que un marino librado de un naufragio, a quien en medio del peligro se le apareció la Santísima Virgen en la forma que tiene esta Imagen hizo un voto.

Y ganoso de cumplirlo habiendo arribado al puerto de Almería, la buscó solícito en las provincias de Valencia, Murcia y en esta de Almería; y habiéndola hallado por fin en la sierra del Saliente, entregó al Prelado los fondos necesarios para edificación del Santuario.

Este agradecido devoto de la Santísima Virgen, conocía perfectamente el espíritu del cristianismo, y huyendo de las alabanzas mundanas, quiso cubrir su suntuosa dádiva con el velo del incógnito.

Construyóse, pues, un magnífico edificio con su Iglesia a la parte de poniente, formando todo un paralelogramo, de mucha solidez, perteneciendo su arquitectura al orden compuesto.

Tiene la Iglesia cinco altares y sobre el del centro o mayor hay un camarín en el que está colocada la hermosa y milagrosa Imagen de Nuestra Señora.

El Santuario de Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados del Saliente es uno de los más importantes centros de peregrinación del sureste español.

Se trata de un edificio de grandes dimensiones, con una superficie aproximada de 2.500 metros cuadrados en el que, según la tradición, existen tantas puertas y ventanas como días tiene el año.

La iglesia tiene planta de cruz con cabecera de triple ábside y una gran cúpula con pechinas sobre el altar mayor, presidido por una hornacina en la que se ubica la venerada imagen de la Virgen del Saliente.

En la actualidad su uso sigue siendo cotidiano, con funciones de iglesia, palacio episcopal y hospedería.

El Santuario forma parte del Patrimonio Histórico Español, y por tanto del Andaluz, desde 1992, diez años antes de que la propia romería fuese incluida como Fiesta de Interés Turístico Nacional, en 2002.

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LA ROMERÍA

El día de la Virgen del Saliente viene celebrándose tradicionalmente el día 8 de septiembre, y es en la víspera, cuando se inicia la peregrinación al santuario.

Los romeros, desde diversos puntos de las comarcas vecinas comienzan su camino a pie o en vehículos de motor, ocupando éstos el lugar que en otro tiempo fue destinado a las bestias de carga, mulas principalmente, que eran engalanadas para tal conmemoración dando a la fiesta un aire colorido y vistoso.

El fervor religioso se manifiesta en las actitudes que no pocos peregrinos adoptan para realizar la ruta.

Hacer el camino descalzos, de rodillas e incluso con personas imposibilitadas en brazos a favor de los cuales, normalmente, iban a parar los supuestos beneficios concedidos por la Virgen a los peregrinos bajo promesa.

Los donativos en metálico han ido sustituyendo a los que históricamente, se hacían en especie.

Normalmente alimentos que eran compartidos con pobres e indigentes que peregrinaban a El Saliente.

La ofrenda de albahaca es tradicional en esta peregrinación, si bien en tiempos más recientes, coloridas y variadas flores acompañan a la citada planta aromática tan común en esta región del sureste español.

En la actualidad, los actos religiosos comienzan con una novena a la virgen que tiene lugar con la anterioridad necesaria para ser terminada la víspera de la romería.

Estos ejercicios de devoción tienen lugar alternando las dos parroquias albojenses, la de Santa María y la de La Concepción con el propio Santuario, para una vez finalizado el último de ellos, en la noche del 7 de septiembre, iniciar la andadura hacia el alto de El Saliente.

La función religiosa da principio con las vísperas solemnes que se cantan en la tarde del día siete y Rosario por la noche.

Después del cual es sacada procesionalmente la Imagen por la explanada que forma la falda de la sierra en el sitio del santuario, a tal elevación que desde ella se ve el mar que dista nueve leguas, y las embarcaciones que le surcan.

En el siguiente día ocho se celebra la función dando principio haciéndose nueva procesión con la Imagen, y misa solemne con Diáconos, en la cual se pronuncia el Panegírico de la Señora, por algún orador sagrado de los de más reputación, que lo hacen por lo común sin retribución alguna, habiendo casi siempre quien pretenda ocupar la cátedra sagrada, por el honor de elogiar a la bienaventurada Madre de Dios en este su bello simulacro.

Una vez en la basílica, y antes de que amanezca el día de celebración, las misas de peregrinos se celebran de manera casi ininterrumpida hasta el mediodía.

Momento en el que tras el rezo del Ángelus, se procesiona la imagen coronada por el entorno del santuario, continuando las celebraciones litúrgicas una vez que es recogida la imagen, hasta últimas horas de la tarde.

Terminada la función, que por lo regular suele ser entre las doce y la una del medio dia, empieza a desfilar el concurso en numerosos grupos por distintas direcciones, que en aquellas escabrosidades presentan un golpe de vista sorprendente.

En los días festivos siguientes hasta el 29 de septiembre en que se celebra la festividad de san Miguel Arcángel, la concurrencia del santuario es también bastarte numerosa, en la que como en la principal, se hacen muchas limosnas, con las que y las que recogen los limosneros del santuario se sostiene el culto.

Fuentes:

 

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