Se enciende durante la Vigilia Pascual (sábado de semana santa por la noche).

El Cirio Pascual acompañará todas las celebraciones en el templo durante los 50 días de Pascua.

La palabra “cirio” viene del latín “cereus”, de cera, el producto de las abejas.
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La cera con que está fabricado, simboliza su divinidad, el pabilo, su humanidad y los cinco granos de incienso que se ponen en él, los estigmas de Cristo.

Al escuchar el canto podemos meditar en la identidad del cirio y del Cuerpo de Cristo.

Recuerda que el cirio inmaculado ha sido producido por la abeja, a la vez casta y fecunda como la Virgen María que trajo al mundo al Salvador.

 

QUE SIGNIFICA EL ADJETIVO PASCUAL

La palabra “pascual” es derivado del arameo Pasha y del hebreo Pesaj, es decir, lo que pasa por encima.

En el Antiguo Testamento se refiere a la noche los israelitas salieron de Egipto hacia la Tierra Prometida.

Cuando Dios atacó a las casas de los egipcios, pero dejó sin tocar las de los hijos de Israel, esto es el “pasar por encima”.

Con el cristianismo la palabra “pascual” tomó un nuevo significado, en referencia a la pasión, muerte, resurrección y glorificación de Nuestro Señor.

Estos eventos se sitúan en el centro de nuestra fe.

En que el plan de salvación de Dios para nosotros fue realizado por el sufrimiento y muerte redentora de Jesús.

Su resurrección y glorificación son nuestras seguridades de la vida eterna, si seguimos sus palabras y sus instrucciones.

 

ORIGEN DEL CIRIO PASCUAL CRISTIANO

Esta vela, también llamada la vela de Pascua, se originó en los primeros días del cristianismo, cuando la oración de la tarde comenzaba con el encendido de una vela.

Esta práctica fue probablemente inspirada por la costumbre judía de encender una lámpara en la conclusión del sábado. 

Las referencias históricas mencionan el Lucernarium, el rito oración de la tarde con la que los primeros cristianos comenzaban cada Vigilia del domingo.

La iluminación de la vela disipaba la oscuridad y representaba a Cristo, la luz del mundo.

Este rito solemne se llevaba a cabo con mayor reverencia durante la Vigilia de Pascua. 

En la época de Constantino se nos dice por el historiador Eusebio que el emperador

transformó la noche de la Vigilia de Pascua sagrada en la brillantez del día, por la iluminación de todos los pilares de cera de la ciudad, de manera que esta vigilia mística se hizo más brillante que la luz del día más brillante”.

En basílicas italianas el candelabro pascual era de mármol y diseñado con una fijación permanente al ambón.

Varios de estos soportes de la vela aún sobreviven, como en la Basílica de San Lorenzo Extramuros en Roma, que fue construida en el siglo tercero.

Existe una clara evidencia de que este rito solemne comenzó a más tardar en la segunda mitad del siglo IV.

Por ejemplo, el uso de cantar un himno de alabanza a la vela y al misterio Pascua se menciona como una costumbre establecida en una carta de San Jerónimo, escrita en el año 384 a Presidio, un diácono de Piacenza, Italia.

San Ambrosio y San Agustín son conocidos por haber compuesto estos himnos de alabanza.

El uso preciso de la vela Pascual ha variado a lo largo de los siglos.

Inicialmente era disuelto después de la Vigilia de Pascua y los fragmentos se les daban a los fieles.

Pero desde el siglo X en adelante se mantuvo en un lugar de honor cerca del Evangelio hasta la fiesta de la Ascensión, 40 días después de Pascua.

En el siglo XII, era común inscribir en la vela el año en curso. 

Con el tiempo la vela creció en tamaño como para merecer la descripción de “pilar o columna”.

A mediados del siglo XVI, algunas velas pascuales pesaban tanto como 140 kilos, y después de su uso se fundían en cirios para usar en los funerales de los pobres.

 

SIMBOLISMO DEL CIRIO PASCUAL

El fuego ha sido por largo tiempo un signo de la presencia de Dios.

El Antiguo Testamento está lleno de ejemplos: la zarza ardiente en el Monte Sinaí, la columna de fuego en el desierto, las luces de las lámparas del tabernáculo, y el fuego sacrificial en el altar del templo de Jerusalén.

Los primeros cristianos con mucha naturalidad y en forma semejante utilizaron el fuego nuevo como un símbolo de la presencia de su Señor resucitado, la nueva columna de fuego.

En Jerusalén, los primeros cristianos bendecían y encendían velas todos los sábados a la noche.

Alrededor de finales del siglo V o VI esta costumbre llegó a relacionarse con la celebración de la Resurrección, y el cirio pascual encontró su camino incorporándose a la celebración litúrgica en la iglesia de occidente.

Este  cirio pascual es uno de los elementos más sagrados y perdurables en el cristianismo.

En la iglesia medieval, encontramos un sentido simbólico para cada aspecto del cirio pascual.

Apagado, representaba al Cristo muerto y sepultado.







Encendido, representaba el esplendor y la gloria de la resurrección de Cristo.

La mecha representaba la humanidad de Cristo, y el halo de la llama representaba su divinidad.

Otras velas encendidas a partir del cirio pascual simbolizaban a Cristo entregando el Espíritu Santo a los discípulos.

Para nosotros, el simbolismo del triunfo de Cristo sobre las tinieblas del pecado y la muerte es preeminente.

Está adornado con uno o más símbolos cristianos.

A menudo con la cruz para representar Su sacrificio redentor.

La primera y la última letra del alfabeto griego – Alfa y Omega – para significar que Él es el principio y el fin.

Símbolos de trigo y uvas, o un cáliz y la hostia, que representa la Eucaristía, la verdadera presencia de Cristo y nuestra fuerza espiritual.

Los 12 apóstoles testigos y escribas a la pasión, muerte, resurrección y ascensión de Cristo.

Y otros símbolos como el Buen Pastor, el cordero, el Sagrado Corazón, y Cristo Resucitado.

 

ENCENDIDO Y LOCALIZACIÓN

Cada año, durante la vigilia de Pascua en Sábado Santa por la noche se enciende un fuego en un recipiente de metal, llamado brasero.

Desde el brasero viene el nuevo y bendito fuego con que se enciende el cirio pascual.

Que se lleva en procesión a la iglesia oscura.

El nuevo fuego sirve como una imagen de la resurrección.

Este es el fuego a partir del cual se encienden todas las otras velas.

Tradicionalmente, antes de encender el cirio con el fuego nuevo, se realiza una inscripción sobre el cirio con la cruz, el alfa y la omega, y la fecha del año actual.

En el ritual tradicional de encendido lo que se dice y hace es lo siguiente:

Cristo ayer y hoy; se traza la raya vertical

Principio y fin; se traza la línea horizontal

Alfa; se traza la letra alfa sobre la línea vertical, y

Omega; se traza la letra omega abajo de la línea vertical

Suyo es el tiempo; se traza el primer número del año en curso, en el ángulo superior izquierdo de la cruz

Y la eternidad; se traza el segundo número del año en el ángulo superior derecho

A él la gloria y el poder; se traza el tercer número del año en el ángulo inferior izquierdo

Por los siglos de los siglos. Amen; se traza el cuarto número del año en el ángulo inferior derecho

A continuación se incrusta cinco granos de incienso en forma de cruz, para recordar las especias aromáticas que se utilizaron para preparar el cuerpo de Cristo en la tumba, y las heridas en las manos, pies y costado, que mantuvo después de su resurrección.

Y mientras se dice:

Por sus santas llagas

Gloriosas

Nos proteja

Y nos guarde

Jesucristo Nuestro señor. Amén

Y se enciende el cirio con el fuego nuevo diciendo

Que la Luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y nuestro espíritu.

Este gesto reforzaba el tema de la presencia de Cristo entre nosotros ahora y por toda la eternidad.







El cirio pascual permanece en el santuario en su soporte especial durante los 50 días completos de la temporada de Pascua.

E ilumina los servicios litúrgicos durante ese tiempo.

Después de Pentecostés la vela se colocará junto a la fuente bautismal. 

El cirio se enciende durante los bautismos durante todo el año, pasando la luz de Cristo a cada bautizado.

También puede ser utilizado en los servicios funerarios, y se coloca al lado del ataúd durante una misa funeral.

En los servicios funerarios es un recordatorio de que el sacramento del bautismo es en sí mismo una muerte y resurrección de Cristo, y da testimonio de la certeza cristiana en la resurrección de los muertos y la vida con Cristo en el mundo por venir.

 

PROCESIÓN SOLEMNE CON EL CIRIO PASCUAL

Luego del encendido el sacerdote que preside la ceremonia, el diácono y los fieles caminan desde donde se encendió el fuego nuevo y por el centro de la iglesia,

Se dice por tres veces para simbolizar la Santísima Trinidad: “Luz de Cristo” y se responde: “demos gracias a Dios”.

Se encienden los cirios de los sacerdotes y de los fieles con la luz del cirio por la cual Cristo Rey (Domingo de Ramos), Cristo Eucaristía (Jueves Santo), Cristo Crucificado y muerto (Viernes Santo) celebran su Resurrección en esta noche: este es el misterio de la Pascua.

El Cirio Pascual se bendice por medio del bellísimo cántico llamado el Pregón Pascual: “Exsultet”.

Es la primera palabra que sirve de título de la oración cantada por un diácono mientras bendice el Cirio Pascual.

Esta oración se atribuye a San Agustín y se usa desde el siglo VII.

Este himno es la culminación de esta “Fiesta de Luz”.

Es el anuncio oficial de la Resurrección.

Se canta la presentación y misterio de esta noche santa y con ella la gran gesta redentora de Cristo.

Esta es la noche
en la que por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo, son arrancados
de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos….

Así ha quedado bendecido el Cirio Pascual; símbolo de Cristo que ilumina al mundo con el brillo de su divinidad, evidenciada con su Resurrección.

 

CANTIGA 211 “APOSTOS MIRAGRES FAZ TODAVIA”

Cómo hizo Santa María para que las abejas rellenasen de cera un cirio pascual que se había quemado mucho.

Santa María hace siempre milagros oportunos y hermosos por nosotros.

Los hace muy oportunos para que nos complazca conocerlos y los creamos: y los hace hermosos para que codiciemos conseguir su compañía.

Con tal fin la Reina de piedad hizo un gran milagro en una ciudad llamada Elche, como en verdad me confirmó mucha gente que había allí.

Sucedió un día de Pentecostés, en el que una gran multitud de hombres y mujeres acudió presurosa a su iglesia para oír la misa que en ella se decía, solemnemente cantada, como cumple a tal fiesta, que se prolongó hasta pasado el mediodía.

Y entonces vieron algo muy ostensible y que disgustó mucho a todos los fieles: lo que vieron fue el cirio pascual menguado, muy consumido por el fuego en una parte. Y esto contrarió tanto al pueblo que nadie dejó de entristecerse.

Mientras se preocupaban de eso vieron entrar volando un enjambre de abejas blanquísimas en el momento en el que el oficiante iba a decir la consagración: las abejas, nada más llegar enjambraron en un hueco de la pared y desde allí trabajaron sobre el cirio, añadiéndole la cera que había perdido.

Al ver esto, todos los fieles se dieron cuenta de que era un milagro, loaron a la Virgen y cada uno de ellos se sintió más creyente de lo que antes fuera.

Las abejas no quisieron irse sino que permanecieron largo tiempo allí y produjeron mucha miel y cera trabajando sin descanso.

Fuentes:

 

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