En 1899 el Papa León XIII promulgó la encíclica Annum Sacrum.

En la que pidió que todo el mundo fuera consagrado al Sagrado Corazón de Jesús.

Los dos antecedentes que incidieron en el Papa fueron dos religiosas.

Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII y María del Sagrado Corazón entre los siglos XIX y XX.

Quienes tuvieron visitas de Nuestro Señor pidiéndole el desarrollo de esta devoción y la consagración.

A Santa Margarita María le dio las promesas a los devotos de su Sagrado Corazón.

Y a la Beata María del Sagrado Corazón le pidió qué gestionará la consagración ante el Papa.

La propuesta del Papa era que todas las personas del mundo, independientemente que fueran cristianas o no, fueran consagradas al Sagrado Corazón.

 

LAS VISIONES DE SANTA MARGARITA MARÍA  DE ALACOQUE

El Señor preparó a Margarita María.

Por medio de una infancia sin alegría y de una juventud llena de pruebas.

Para que se convirtiera en la mensajera de su amor redentor, en un tiempo en que reinaba el jansenismo.

Santa Margarita pasó a la historia por ser la divulgadora de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
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Pero también hay que hacer notar las gracias que recibió de la Virgen María y las reiteradas apariciones que tuvo de ella…

Bien conocida en su intimidad espiritual por su autobiografía y sus cartas, no parece haber sido una persona humanamente destacada o notable.

Borgoñona, hija de un notario, después de educarse en las clarisas de Autun, se hace religiosa salesa en el convento de Paray-le-Monial en 1671.

Contaba la muchacha veinticuatro años al entrar en la Visitación de Paray-le-Monial, en la Borgoña.

Los comienzos le resultaron dificultosos.

De novicia no podía aprender a hacer oración, aun cuando acudía con frecuencia ante el Santísimo Sacramento – notó su superiora – para ponerse en su presencia, como se extiende un lienzo ante el pintor.

Santa Margarita pasó a la historia por ser la divulgadora de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, pero también hay que hacer notar las gracias que recibió de la Virgen María. 

margarita maria con sagrado corazon

 

LA VIRGEN MARÍA Y SANTA MARGARITA

La Virgen María ocupó siempre un puesto muy importante en la vida de Margarita María.

Desde niña le rezaba diariamente el Rosario.
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E hizo voto de ayunar todos los sábados y de hacer siete genuflexiones cada día rezando siete avemarías, para honrar sus dolores, ofreciéndose por “su esclava perpetua”.

En varias ocasiones la Santísima Virgen la recreó con su presencia, acariciándola y animándola en el penoso caminar sobre la cruz, prometiéndole su amparo.

De niña le vino una enfermedad que la tuvo paralizada por varios años.

Pero al fin se le ocurrió consagrarse a la Virgen Santísima y ofrecerle propagar su devoción, y poco después Nuestra Señora le concedió la salud.

A los 18 años por deseo de sus familiares empezó a arreglarse esmeradamente y a frecuentar amistades y fiestas sociales con jóvenes.

Pero estos pasatiempos mundanales le dejaban en el alma una profunda tristeza. Su corazón deseaba dedicarse a la oración y a la soledad.

El demonio le traía la tentación de que si se iba de religiosa no sería capaz de perseverar y tendría que devolverse a su casa con vergüenza y desprestigio.

Rezó a la Virgen María y Ella le alejó este engaño y tentación y la convenció de que siempre la ayudaría y defendería.

En su autobiografía, escrita por obediencia, declara:

“En un día de retiro me honró con su visita. Llevaba en sus brazos a su divino Hijo, que puso en los míos, diciéndome:

He aquí que viene a enseñarte lo que debes hacer´.

Me sentí penetrada de gozo y apremiada de sumo deseo de acariciarle mucho, dejándome que le hiciera cuanto quise.

Después me dijo:

´¿Estás contenta ahora?

Que esto te sirva para siempre, quiero que te abandones a mi poder, como has visto que me he abandonado yo´.

santa margarita maria de alacoque

 

EL SAGRADO CORAZÓN Y SANTA MARGARITA

El 27 de diciembre de 1673, daba comienzo el descubrimiento espiritual que formará el núcleo de su vida.

La santa pasaba horas enteras delante del Santísimo Sacramento y pronto se extendió el rumor de que la hermana Margarita María tenía apariciones.

Ella misma oportunamente así lo manifestó, pero la superiora y los médicos no le creyeron.

Se considera que fueron cuatro las principales apariciones que dieron a conocer a la humilde religiosa la trascendencia de la devoción al sagrado corazón.
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La principal fue la que ocurrió el 27 de junio de 1673 (primer viernes de mes).
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En que por primera vez se le apareció el Salvador y le mostró su sacratísimo corazón aureolado de llamas, circundado de agudas espinas, rematado por una cruz y con la llaga del golpe de la lanza.

“Mira este corazón -le dijo -que tanto ha amado a los hombres, y la mayor parte de ellos no le paga más que con frialdad, indiferencia e ingratitud”.

Según relata la misma monja, el Salvador siguió diciéndole que en este mundo tan frío quería suscitar una nueva primavera de entrega a Él por medio de la devoción a su Corazón, símbolo y sede de su amor redentor.

Y que ella, Margarita María, era la encargada de anunciar a los pueblos las inescrutables riquezas de Cristo.

A la vez le encargó que procurase la institución de una fiesta en honor de su Sagrado Corazón.

¡Ya cabe suponer la acogida que le dispensarían sus superiores!

Pero el Señor vigilaba.

Puso en el camino de la joven religiosa a un jesuita preocupado, a su vez, por dar a conocer «el misterio incomparable del amor de Cristo», el P. Claudio de la Colombiere. Este le ofreció todo su apoyo.

En 1686 se celebró por primera vez la fiesta del Sagrado Corazón en la Visitación de Paray.

La tarea de Margarita María había concluido. Moría cuatro años más tarde entregada por entero al misterio cuyo apóstol había sido (1690).

Una de las santas más populares de los tiempos modernos, sobre todo desde que en 1856 se instituyó la fiesta del Sagrado Corazón y se extendió tanto esta devoción, objeto de las revelaciones que son el centro de su vida.

Desde 1920 está en los altares, canonizada como un refrendo al mensaje que supo transmitir, pero también por la paciencia y el espíritu de humildad con que se enfrentó a tantas incomprensiones.

margarita maria de alacoque

 

PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Santa Margarita María Alacoque fue la confidente del Sagrado Corazón de Jesús y El le reveló algunas promesas maravillosas en favor de aquéllos que le aman.

He aquí las doce promesas famosas:

1. A las almas consagradas a mi Corazón les daré las gracias necesarias para su estado.
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2. Daré paz a sus familias.
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3. Les consolaré en todas sus aflicciones.
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4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y principalmente a la hora de la muerte.
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5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.
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6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.
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7. Las almas tibias se harán fervorosas.
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8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.
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9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.
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10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.
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11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de El.
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12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes, continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.

 

LAS VISIONES DE MARÍA DEL DIVINO CORAZÓN

La beata María del Divino Corazón fue una noble alemana nacida en Münster en 1863, bajo el nombre condesa de Droste zu Vischering.

Sus padres le dieron ejemplo de vida cristiana, a pesar de su vida aristocrática y de la fuerte oposición contra la iglesia y contra el Papa en la época, debido a la política anticatólica de Bismarck.

Cuando ella era niña sus padres peregrinaron a Roma y fueron recibidos por el papa Pío Nono.

Tuvo nueve hermanos y recibieron una educación religiosa profunda.

Desde muy temprano fue una niña vivaz, voluntariosa y enérgica.

Y tenía delicadeza, sensibilidad de espíritu y generosidad hacia el prójimo.

Pasó su infancia en el castillo familiar de Darfeld, donde los primeros viernes de mes se ponía el Santísimo Sacramento solemnemente.

Siendo niña un sacerdote le regaló una medalla del Sagrado Corazón que llevo puesta toda su vida.

Fue durante su confirmación que se despertó en ella la vocación religiosa.

En 1883 intentó entrar en el convento de las hermanas de San José en Copenhagen, pero su salud se lo impidió, no obstante promulgó su voto de virginidad.

Mientras estaba cuidando su salud en el castillo familiar llevaba una vida monacal.

Y en 1888, cuando se puso bien de salud recibió un mensaje,

“De repente, estando en la iglesia parroquial de Darfeld preparándome para confesarme, mientras esperaba mi turno, me vino como un relámpago este pensamiento: Debes entrar en el Buen Pastor.

Y fue para mí tan claro y preciso que desde aquel momento no tuve ya ninguna duda”.

 

SE CONVIERTE EN RELIGIOSA

Entonces se dirigió a la congregación del Buen Pastor de Münster, a cargo de María de San Lamberto Bouchy.

Su primera tarea en el noviciado fue encargarse de recibir lidiar con las penitentes.

La tomó con alegría pero desde ahí y durante toda su vida se le manifestó la duda de si no había elegido una forma de vida demasiado fácil.

Su consuelo era Nuestro Señor,

“Nuestro Señor me consolaba bastante a menudo antes de la santa comunión y en los días de exposición.

Me enseñaba a llevar la cruz y me hacía comprender que mis sufrimientos irían aumentando cada vez más.

Debiendo yo seguirle por el camino de la cruz y permanecer unida y clavada con Él sobre la cruz”.

En enero de 1891 tomó sus votos como Sor María del Divino corazón.

Con la muerte de la superiora y la llegada de una nueva superiora fue nombrada supervisora general de las penitentes.

En 1894 le piden a Sor María que vaya a vivir a Portugal y en su viaje pasó por la casa madre de la orden en Angers donde fue recibida por la madre general llamada María de Santa Marina Verger, con quien estableció una profunda relación.

Al llegar al convento de Lisboa fue nombrada asistente de la superiora, que era la baronesa Schorlemer.

Pero tres meses después fue nombrada superiora del convento de Oporto, que era un convento situado en una zona de obreros y que tenía alrededor de 20 religiosas y más de 70 penitentes.

El primer acto devocional de María del Divino Corazón fue entronizar al Sagrado Corazón de Jesús sobre el altar mayor, diciendo que debía reinar en la casa.

Y estableció normas más estrictas para la adoración al Santísimo Sacramento.

Cuerpo incorrupto de María del Divino Corazón

 

JESÚS LE PIDIÓ LA CONSAGRACIÓN DEL MUNDO A SU SAGRADO CORAZÓN

En enero de 1896 fue a Angers a celebrar el aniversario de la toma del hábito de la madre superiora general.

Y en el viaje se detuvo en Salamanca, y tomando la comunión en el Carmelo, se le manifestó el Sagrado Corazón de Jesús.

Él le dijo que su sufrimiento había terminado y quería un sereno abandono hacia Él con toda confianza en su divino amor, dándole como modelos a Santa Teresa de Ávila, Santa Catalina de Siena y Santa Gertrudis.

Pero también le dijo que más adelante no volvería a caminar.

Y unos meses después se le declaró una infección en la médula espinal que la llevó a varias crisis y a permanecer acostada permanentemente.

El 4 de junio de 1897, cuando se inauguró la práctica de los primeros viernes de mes en el convento, recibió del propio Jesús la misión de escribir al Papa León XIII para que consagren el mundo a su Sagrado Corazón.

Sin embargo su confesor le pidió prudencia y que buscará señales más claras de este pedido.

El 7 de abril de 1898 María del Divino Corazón tuvo otra manifestación de Nuestro Señor para reafirmar su encargo.

Dos semanas después su salud se deterioró notoriamente y su confesor aceptó que le escribiera al Papa.

María escribió la carta el 10 de junio, la cual impresionó a León XIII, pero no tomó ninguna acción concreta.

El 2 y el 7 de diciembre María volvió a tener manifestaciones de Nuestro Señor quien le pidió que escribiera nuevamente al Papa pidiéndole la consagración del género humano a su Divino Corazón.

La carta recién partió el 6 de enero de 1899 porque fue retenida por su confesor.

Llegó al Papa el 15 de enero, quién pidió al cardenal Domenico Jacobini que se informará sobre esta monja.

Como los informes fueron positivos el Papa decidió hacer la consagración y el 2 de abril decretó un triduo en preparación a la consagración.

El 25 de mayo promulgó la encíclica Annum Sacrum y fijó la consagración para el 11 de junio, que era el domingo siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Concomitantemente León XIII envió dos ejemplares a María del Divino Corazón, los que llegaron a manos de María en la mañana del 8 de junio, cuando ya estaba agonizando, muriendo a las 3:00 de la tarde de ese día.

Había dicho que su misión en la Tierra quedaría terminada cuando el Papa consagrara el mundo al Sagrado Corazón de Jesús.

María fue beatificada Por Pablo VI en 1975 y su cuerpo está incorrupto.

Fuentes:

 

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