El centro de la cristiandad se está desplazando rápidamente fuera de Europa [2011-11-02]
[SdeT] En los primeros 200 años el centro de la cristiandad naciente fue Medio Oriente y concretamente Jerusalén, pero a partir del año 300 fue paulatinamente cambiando hacia Europa (313 edicto de Milán de Constantino dando libertad de culto a los cristianos y en el 380 Teodosio lo declara religión oficial de Imperio Romano).
Pero a partir del siglo XX el centro del cristianismo se está moviendo fuera de Europa, hacia África, América y Asia, donde hoy viven más del 70% de los cristianos, aunque su peso demográfico no se hace sentir, aún en la misma medida, en el gobierno de las distintas denominaciones ni en sus ingresos.
Estas reflexiones y otras sobre la pujanza de de las denominaciones cristianas en el mundo, surgieron de un congreso del ecuménico Global Christian Forum.
El mayor cambio en la historia de la cristianidad lo tenemos ante nuestros ojos ahora mismo: esta es la opinión de algunos estudiosos y, en particular, de Kim Cain, un experto que desde hace tiempo observa el movimiento de los fieles del Evangelio hacia África, América Latina y Asia. «La historia del cristianismo, como fe de proporciones mundiales, se está escribiendo ante nuestros ojos», declaró Dana Robert de la escuela de teología de la Universidad de Boston.
Según Peter Crossing, del Center for the Study of Global Christianity, en 1910 –hace un siglo– casi el 66 % de los cristianos vivía en Europa. Pero cien años después, tan solo el 26 por ciento de los seguidores de Jesucristo se encuentran en el viejo continente. Un encuentro significativo sobre este tema tuvo lugar en Manado, Indonesia, que fue organizado por el Global Christian Forum; la elección del lugar es, en sí misma, significativa e indicaría un equilibrio que se está moviendo. Participaron el Consejo de las Iglesias, el Consejo pontificio para la Unidad de los Cristianos, la Alianza mundial evangélica y la Fellowship pentecostal, además de la Comunión Anglicana.
Peter Crossing es un experto que trabaja en el Atlas of Global Christianity, una institución especializada para trazar los contornos y las identidades de los cristianos en el mundo de hoy. Es estudioso afirmó que el porcentaje global de los cristianos permaneció casi invariable en el último siglo, pero «hubo un cambio dramático en el centro gravitacional del cristianismo global».
Si, al inicio del siglo XX, alguien hubiera querido «ver» geográficamente dónde se encontraba el centro físico de la cristiandad, con base en la difusión de los creyentes en las diferentes zonas del mundo, habría encontrado un punto muy cerca de Madrid. En 2010, la misma investigación nos llevaría muy lejos: un poco al sur de Tombuctú, en Mali, corazón del África subsahariana. Pero un elemento, muy importante, en cambio ha sido el movimiento económico. El hemisferio norte cristiano todavía domina financieramente el mundo de los cristianos. El 60 por ciento de los cristianos de las diferentes denominaciones se encuentran en el hemisferio sur del planeta, pero producen tan solo el 17 por ciento de los ingresos cristianos mundiales.
Y, naturalmente, este cambio ha provocado otro cambio, que indicó el Dr. Sang- Bok David Kim de la Alianza evangélica mundial. «El cristianismo ya no es una religión del hombre blanco exclusivamente; los cristianos, ahora, están por todos lados». Esta nueva distribución provoca algunas preguntas cruciales para todas las iglesias. Los cristianos contemporáneos están por todos lados, afirma un estudioso, «focalizándose en la misión por una multiplicidad de razones y, sobre todo, por dos motivos: recuperar la tradición e incorporar la tradición». De hecho, también nació otro fenómeno interesante. «Discusiones sobre la misión y sobre el testimonio se han vuelto temas urgentes para las confesiones cristianas de antiguas raíces que están decayendo… y que luchan por redefinir sus propias identidades en la plaza del mercado global. Al mismo tiempo, los seguidores de nuevas formas de ministerio consideran su testimonio como una recuperación del cristianismo primitivo, que desafía, según ellos, a las denominaciones cristianas más viejas».
Asia y América Latina son probablemente los dos continentes en los que estas tendencias aparecen con mayor claridad, y en algunos casos dramática: «Nosotros no estamos solos. Dios está con nosotros. Él nos ayudará a seguir adelante». Son las palabras de Jorge Serrano Elías, de 45 años, ganador de las recientes elecciones presidenciales en Guatemala. Serrano es un protestante, pentecostal, en un país de mayoría católica. Serrano ha prometido que no habría usado el poder para favorecer su confesión religiosa, y su victoria (con el 68% de los votos) indica que el electorado le ha creído.
Serrano encarna el movimiento de los cristianos que están cada vez más presentes y activos en el mundo, sobre todo en el hemisferio sur, donde el crecimiento de los reformadores en toda América Latina es dramático. Los evangélicos sostienen que cuentan entre sus filas con el 30 % de la población guatemalteca; y las diferentes confesiones “reformadas” (en su mayoría pentecostales, “new born” y carismáticos) han pasado de los 15 millones de los años sesenta a más de 40 millones en nuestros días. Según un estudioso protestante brasileño, el reverendo Paulo Romeiro, director de un centro interconfesional de investigación de Sao Paolo, el catolicismo en la región «está afrontando una crisis seria. Mientras el movimiento evangélico se vuelve cada vez más fuerte, la Iglesia católica se está debilitando».
Dos libros que aparecieron en Estados Unidos tratan de definir esta tendencia. “¿América Latina se está volviendo protestante?”, se pregunta David Stoll, investigador de la Stanford University, que piensa que la espiritualidad evangélica «cuestiona las pretensiones de su gran rival, la teología de la liberación, coloreada por el marxismo que era la esperanza de la izquierda católica. Según todas las apariencias –afirma Stoll– la religión de los “new born” ha tomado ímpetu».
En cambio, en “Lenguas de Fuego. La explosión del protestantismo en América Latina”, David Martin de la London School of Economics afirma que el crecimiento del protestantismo conservador en América Latina, Asia y África es muy significativo porque contrapesa el surgimiento del Islam revolucionario. Como ambos libros afirman, el Evangelio protestante ofrece a los latinoamericanos, a los asiáticos y a los africanos nuevas esperanzas y alivio espiritual. Como dijo una mujer de una iglesia pentecostal: «Nunca estoy tan contenta como cuando estoy en la iglesia, orando, cantando, rodeada del amor de Jesús».
Fuentes: Vatican Insider, SdeT
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