Científicos predicen tormentas solares extremas, vea 10 recomendaciones para prevenirse [2011-11-07]

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  • noviembre 7, 2011

[SdeT] El número y la intensidad de llamaradas solares que llegan a la Tierra se incrementan de forma dramática aproximadamente cada once años (la duración de un ciclo solar). Actualmente el Sol se dirige hacia el periodo de máxima actividad. El máximo solar se espera para fines de 2012, pero científicos de todo el mundo están advirtiendo que una tormenta solar de gran intensidad se podría generar en cualquier momento.

Por ellos, la NASA, FEMA y otras entidades que se dedican a estudios astronómicos y a prever catástrofes están difundiendo esta posibilidad y como deberíamos comportarnos ante grandes llamaradas solares. 

DE 1859 A 2011

En septiembre de 1859, durante la víspera de un ciclo solar que resultaría ser de intensidad inferior al promedio, el Sol desató una de las tormentas solares más poderosas de los últimos siglos. La erupción solar subyacente fue tan inusual que los investigadores aún no están seguros sobre cómo clasificarla. El estallido bombardeó la Tierra con los protones más energéticos de la última mitad del milenio, indujo corrientes eléctricas que incendiaron oficinas de telégrafos y desencadenó auroras boreales sobre Cuba y Hawái.

Pero en el año 2011, la situación sería mucho más grave. La avalancha de apagones, propagada a través de los continentes por las líneas de energía eléctrica de larga distancia, podría durar semanas o incluso meses, el tiempo que necesitan los ingenieros para reparar los transformadores dañados. Los barcos y los aviones ya no podrían confiar en sus aparatos GPS para la navegación. Las redes bancarias y financieras podrían dejar de funcionar, trastornando de este modo al comercio de una manera que es exclusiva de la Era de la Información. Según un informe del año 2008, publicado por la Academia Nacional de Ciencias, una poderosa tormenta solar, como las que ocurren una vez al siglo, podría tener el mismo impacto económico que 20 huracanes Katrina.

GUÍA PARA LA PROTECCIÓN EN CASOS DE TORMENTA SOLAR EXTREMA

Hace unos días trascendía la edición de la nueva “Guía práctica para la autoprotección familiar” en caso de “tormenta solar extrema y otros escenarios límite (Black Swan)” coincidiendo con reciente el Día Internacional para la Reducción de Desastres.

Ante el claro incremento de la actividad solar en estas semanas la Asociación Española de Protección Civil para los Eventos Climáticos Severos está difundiendo ahora, de forma resumida, estas diez sencillas recomendaciones ante la hipótesis de una tormenta solar extrema que, finalmente, pudiese teóricamente producirse, un “Black Swan”.

Las siguientes 10 recomendaciones se basan en las buenas prácticas y recomendaciones de FEMA y NASA para la prevención de emergencias, en el simulacro atlántico de tormenta solar EEUU-Comisión Europea, en el informe de la OCDE “Geomagnetic Storm” y en el reciente informe del Comando Norte del Ejército americano “IN THE DARK.: Military Planning for a Catastrophic Critical Infrastructure Event” (“En la oscuridad: planificación militar para caso de un evento catastrófico en las infraestructuras críticas”).

1- VERIFICAR CON CALMA LA CONCRETA SITUACIÓN QUE NOS AFECTA.

Ante todo conservar la calma y proceder con tranquilidad a verificar que realmente se ha producido de un apagón generalizado a todos los niveles (4 factores de comprobación: a- electricidad doméstica, b-telefonía móvil, c-emisoras de radio y d- internet) y no de una interrupción puntual por otra causa distinta, como un apagón normal de corriente doméstica en el barrio que no afectará, por ejemplo, al funcionamiento normal de la telefonía móvil o las antenas de radio; o un problema técnico de tu operadora móvil que no afectará, por tanto, a la iluminación de tu cocina…etc.

Una tormenta solar, incluso una severa, no tiene por qué dar lugar necesariamente a ningún “colapso” y, de hecho, puede limitarse a dar lugar a otros efectos perjudiciales pero “menores” para nosotros, en tanto que sin apenas consecuencias directas en nuestro día a día (como apagones de radio, o afectación de algún satélite).

Afortunadamente nuestra atmósfera y magnetosfera nos protegen las 24 horas del día. Lo vienen haciendo de forma efectiva desde siempre.

De hecho, puede que incluso de haberse producido un efecto electromagnético realmente severo que consiga alcanzar la superficie de la tierra y hasta produzca alguna distorsión en sistemas eléctricos éste se produzca en latitudes mucho más al norte de nuestro país.

O que incluso de llegar a afectarnos, cosa nada fácil, tan sólo afecte alguna región localizada de nuestra redes de gran distribución y transformadores y que el resto de la red no se vea afectada en cascada tampoco. Esto es exactamente lo que sucedió, por ejemplo, con la conocida tormenta geomagnética de Quebec, Canadá, en 1989, que es cierto que dejó sin fluido eléctrico hasta a 6 millones de personas durante casi 24 horas, pero no afectó al resto del país desde dónde fue movilizada de inmediato toda la asistencia necesaria a la población y todos los medios necesarios para la reparación de la red dañada.

En definitiva: incluso con una tormenta geomagnética severa la situación y afectación de las infraestructuras fundamentales de las que dependemos puede variar dependiendo de la combinación de muy distintos factores geomagnéticos, y es necesario determinar con toda serenidad, y certeza, el concreto escenario en el que nos vemos inmersos.

2- PLAN FAMILIAR PREESTABLECIDO.

De modo que permanecer tranquilamente en casa a la espera de asistencia exterior – o valorar que ésta no llegará a corto plazo- será nuestra primera decisión familiar para gestionar esta situación.

Para ello, en primer lugar, y en toda circunstancia, hay que sintonizar la radio y seguir al tanto de las noticias que puedan llegar así como de las indicaciones de las autoridades y Protección Civil, que en caso de emergencias estarán en todas las frecuencias.

Como pauta general, si tras las primeras 72 horas tras el evento no hay signos de recuperación – no llega asistencia alguna, ni hay noticias por radio/internet ni nadie sabe nada con certeza -, significa que el impacto en las infraestructuras nacionales ha podido ser severo y de amplio alcance geográfico (indeterminado, en todo caso) y es recomendable reunir a nuestros familiares y dirigirse hacia alguna zona menos poblada y más al sur, donde la red ha podido resistir mejor.

En particular, si además de a esos 4 factores de comprobación aludidos se ha afectado, adicionalmente, a nuestros vehículos y otros aparatos electrónicos independientes de la red, como baterías de portátiles, o transistores a pilas hay que entender que el carácter del pulso electromagnético natural (EMP) asociado al evento habrá sido particularmente severo. No estaríamos entonces ante ningún escenario como el de Quebec en 1989 y en ese caso mejor partir lo antes posible. De todas formas algo así nunca se ha verificado, y que algo de tal alcance pudiese suceder por el momento sólo es una teorización.

Y si se vive en las inmediaciones de una infraestructura crítica sensible a lo que hay que estar pendiente, siempre, será a lo establecido en su plan de emergencia y a las instrucciones de los responsables de protección civil de la zona sobre el concreto modo de actuar y de valorar la situación allí.

Sea como sea, si nos vemos envueltos en una situación de fallo de uno u otro alcance, hemos de prevenir la posibilidad de que las llamadas para contactar con otros de nuestros seres queridos puedan no funcionarán.

Por ello lo primero necesario es tener previamente establecido es a) un plan de comunicaciones y b) un par de sencillas pautas para la reagrupación familiar desde el principio del escenario para, c) llegado el caso, dirigirse a un lugar seguro familiar de referencia previamente establecido juntos – fuera de la ciudad y a una distancia prudente de otras instalaciones críticas sensibles.

Es importante que el conjunto de ese plan sea “refrescado” de vez en cuando entre los miembros de la familia y que todos sepan a dónde dirigirse para el reagrupamiento inicial y el desplazamiento posterior de ser necesario.

Es importante que el desplazamiento hasta dicho lugar seguro se produzca siempre con toda normalidad y observancia de las normas de circulación. Con mucha más prudencia en realidad: hay que prestar especial atención a cortes y obstáculos imprevistos, o semáforos y otros elementos de señalización electrónica que han podido dejar de funcionar.

Es importante prestar especial atención a todo lo relativo al acompañamiento de menores, familiares con alguna discapacidad o que requieran de alguna atención especial y ancianos de avanzada edad.

Es importante disponer de cosas como un mapa de carreteras al uso y bicicletas por cada miembro (en portabicicletas, p. ejemplo) como medio secundario, ya que pueden resultar de utilidad.

Es importante que para poder realizar dicho desplazamiento en condiciones adecuadas hayamos preparado antes los recursos básicos que nos permitan estar en unas condiciones adecuadas cuando alcancemos ese lugar seguro familiar de destino. Por ello algunos recursos de este decálogo los guardaremos directamente en dicho lugar seguro familiar de destino; pero otros recursos los tendremos en casa, directamente a mano y siempre con nosotros.

Un ejemplo sencillo de las cosas para tener siempre a mano son las “mochilas listas para salir”, añadiéndole algo de comida no perecedera por persona para más de 3 días y los elementos que se indican en los puntos 3 y 4 de este Decálogo (“Agua” y “Protección ante los elementos”).

Simplemente con visitar alguna gran superficie comercial, alguna cadena de tiendas deportiva/de multiaventura se pueden encontrar una amplia variedad de posibilidades para cubrir los preparativos indicados a continuación.

 

3- AGUA Y MEDIOS DE POTABILIZACIÓN PORTÁTILES.

Contar con una reserva de agua mineral directamente a mano y medios de potabilización.

Beber agua potable es la segunda necesidad humana después de respirar (mínimo 1,5 litros día/persona, según actividad), y un apagón generalizado de estas características podría suponer semanas de afectación mientras el flujo se restablece.

Esto es muy importante, y debe ser la primera preparación material de todas a adoptar a causa de la denominada regla del 3 en situaciones de emergencia: Una persona no puede resistir más de 3 minutos sin aire, 3 días sin agua potable, ni 3 semanas sin comida.

Disponer de suficiente cantidad de agua potable y segura a mano en función del número de personas en peligro y durante el tiempo suficiente, es un factor crítico en cualquier emergencia. No lo podremos subrayar lo suficiente.

Por ello, además de contar con unas garrafas de agua mineral de reserva, directamente disponibles en el lugar seguro de reagrupación familiar, recomendamos la adquisición de algún medio seguro de filtración automática portátil como los “life straw” familiares, o similar, o como una cantimplora de montaña por persona de las que incorporan filtros potabilizadores. Métodos que resultan especialmente seguros en tanto que no requieren ni de ningún tipo de manipulación -más allá del simple llenado-, ni de dosificación, ni de tiempo espera, reduciendo por tanto el riesgo de que el proceso potabilizador se haga incorrectamente y genere un riesgo adicional para la salud.

Tales métodos de potabilización no sustituyen, en todo caso, al sentido común de examinar adicionalmente que en las inmediaciones que el agua que pretendemos tomar no proviene de aguas estancadas o resulta contaminada de alguna forma con heces o animales en descomposición.

4- PROTECCIÓN PERSONAL ANTE LOS ELEMENTOS.

Contar con un buen saco de dormir testado y esterilla por cada miembro de la familia, ropa de abrigo (gorro, guantes, bufanda), no sabemos si el apagón temporal puede suceder en invierno como sucedió con la mencionada tormenta geomagnética de Quebec. Tampoco sabemos cuál podría ser su concreta duración ahora (días, semanas, meses…) lo que hace especialmente recomendable contar con medios autónomos de calefacción en el lugar de reagrupación familiar. La pequeña tienda de campaña familiar habitual de excursiones y camping.

Gafas polarizadas (gafas de repuesto también si se necesitan) y un pañuelo de tela grande de distintos usos (mascara improvisada, gorra para el sol, prefiltro de partículas para el agua, pequeñas heridas…). Tapones para los oídos. Botas para caminar aptas para la lluvia, así como un poncho para la lluvia resulta así mismo especialmente recomendado. Equipo de jogging, vaqueros y similar y mudas y calcetines de repuesto. Algo de hilo, aguja y algunos botones no ocupan lugar.

Junto a ello otros elementos adicionales de protección personal como algún repelente efectivo de mosquitos y otros insectos, bien sea en spray repelente/pulsera bien algún modelo de repelente tipo colgante por ultrasonidos de eficacia probada que protege las 24 horas del día, habitualmente en un par de metros de radio, y de forma continuada durante meses hasta que se agote su pila botón.

Un buen cinturón, capaz de resistir cargas y esfuerzos, puede ofrecernos así mismo múltiples usos para asegurar/sujetar carga, ayudarse a superar pequeños desniveles formando una cadena humana o para evitar pérdidas en condiciones meteorológicas adversas.

5- RESERVA DE ALIMENTOS NO PERECEDEROS.

Contar con una reserva de alimentos no perecederos proporcional al grupo familiar transportada o transportable al lugar de reagrupación.

El “EMP Act América” y la Protección Civil de Portugal han recomendado un mínimo de 2 semanas de suministros por persona; la Asociación Española de Protección Civil para los Eventos Climáticos Severos recomienda que se comience por esas 2 semanas pero que se vaya ampliando paulatinamente dicha cantidad hasta alcanzar un mínimo de 2 meses/persona como mera reserva de maniobra ante el riesgo potencial de larga duración de la situación generada.

Hay que tomar en cuenta que, en general, las recomendaciones tradicionales de preparación para fenómenos estándar de “72 horas” (3 días) en los que “alguien” llegará para ayudar pueden quedar muy desfasadas ante el carácter único que pueden alcanzar eventos excepcionales de estas características, y deben ser ampliadas.

En la selección de alimentos siempre se deberá tomar en consideración incompatibilidades y preferencias alimenticias y partiendo de elementos altamente nutritivos como lentejas y garbanzos cocidos, arroz y harina, sardinas/atún en lata (siempre lata mejor que cristal, y siempre abre fácil en lo posible); complementar con leche y patata en polvo, pastillas de caldo, tomate natural triturado, galletas comunes, y algún complemento alimentario como el alga “espirulina platensis” – promovida por Naciones Unidas para situaciones de emergencia por su alto poder nutritivo y adquirible en centros dietéticos –. Sal (de la yodada y fluorada), aceite de oliva y miel como reguladores de ingesta cotidiana. Especias como ajo, canela o albahaca. Abundante fruta variada en almíbar y en formato infantil de potito.

Una cucharadita diaria de cacao puede ser un antidepresivo natural y posee distintos efectos beneficiosos; infusiones como la tila, la manzanilla o el té son polivalentes, muy ligeras y de larga conservación.

Lo importante, en general, es seleccionar aquellas unidades que den de si el mayor consumo preferente posible en etiquetado y – fundamental – llevar una pequeña libreta de control anotando fechas y cantidades. Su almacenaje deberá ser en lugar fresco, seco y al amparo de la luz, a poder ser en contenedores plásticos cerrados de tamaño mediano que los proteja de insectos y que permitan su rápido manejo llegado el caso.

Otro buen complemento son los multivitaminas (con multiminerales), siempre que su ingesta se mantenga dentro de las cantidades recomendadas y se acompañe siempre del suficiente aporte líquido diario (sopena de daño a los riñones). Refuerzos de vitamina C y calcio resultan en todo caso imprescindibles ante cualquier posible escenario de larga duración.

La reserva de alimentos debe incluir piensos para nuestras mascotas, baratos y de larga duración por lo general.

Es imprescindible disponer de algún tipo de equipamiento de camping gas y al menos olla/sarten/pasapuré para la preparación de alimentos y cazo polivalente de latón y cubierto por persona.

6- BOTIQUÍN FAMILIAR AMPLIADO.

Puesta al día del botiquín familiar siempre de conformidad a los medicamentos aptos para los miembros de la propia familia e incorporando cosas como algún antibiótico, antiinflamatorio, aspirinas, paracetamol, antidiarreico, y suero oral. Algún antiestamínico genérico y abundantes gasas estériles y yodo para desinfección. Banda adhesiva multiusos omnifix u otra, y puntos americanos o de aproximación. Alcohol para esterilización. Crema hidratante y bicarbonato.

Se deberá prestar nuevamente especial atención a contar con una provisión de reserva suficiente respecto de las necesidades especiales de menores, personas de avanzada edad, o aquellas otras con dolencias crónicas (cosas como antialérgicos específicos, inhaladores para asma de reserva, medicación para la diabetes, hipertensión, etc).

Instrumental básico como un termómetro de galio (ni mercurio, ni electrónico), tijeras pequeñas, gotero para dosificación, guantes esterilizados desechables o pequeñas pinzas para extracción, son otros elementos de utilidad.

7- MANUAL TÉCNICO EN PAPEL.

Contar con un manual en papel guardado en bolsa hermética, con técnicas básicas de orientación, acampada, técnicas de potabilización auxiliar, nociones de primeros auxilios, etc, como el manual “Wiseman” adoptado por protección civil y fuerzas armadas en varios países del mundo y que se puede comprar en la FNAC y otras librerías, o en su defecto un sencillo manual Scout u otros similares.

8-MEDIOS DE HIGIENE PERSONAL.

Contar con una reserva de medios de higiene personal y limpieza en el lugar de reagrupación así como un pañuelo extra de tela (larga duración a diferencia de toallitas húmedas/clinex), una esponja por persona (en especial para limpieza humedecida si hay poca agua), papel wc, jabón de glicerina, lejía (de la expresamente apta también para potabilización según etiquetado como medio auxiliar), friegaplatos y elementos sustitutivos de las compresas femeninas (como el “Mooncup” y otros disponibles en el mercado); Es importante prestar una especial atención a una cantidad suficiente de pañales en caso de contarse en el grupo con niños de corta edad. Fundamental contar con medios suficientes de higiene dental que no pueden faltar, y de desparasitación ante piojos.

También es necesario atender a la desparasitación oral y collar de repuesto para nuestras mascotas.

9- Varios útiles de alto valor en emergencias (cerillas, transistor, navaja multiusos, linterna y otros).

Contar con algunas otras pequeñas herramientas útiles, desde medios de encendido (como 3 o 4 paquetes de cajas de cerillas pequeñas de las normales y baratas, repartidas en bolsas herméticas lo que, por un par de euros, nos garantizará numerosos encendidos sencillos por unos gramos de peso, que habrán de ser manejados siempre con la debida prudencia), a una simple linterna, o un sencillo transistor -mejor si ambas usan la misma pila (recargable) y tenemos, además, reserva extra y un cargador de pilas solar que les dé servicio disponible a precio económico y en varios modelos en el mercado-; monocular para avistar y pequeña brújula, una pequeña navaja multiusos (con función de abre latas), un silbato para hacer señales. Parches y bombín para la bicicleta.

Distintos elementos para pequeñas confecciones: Cinta americana, plástico cubretodo como el que se usa para pintar una habitación; bolsas de basura y un simple tubo de pequeño diámetro de un metro pueden ser muy polivalentes; bridas y cordel resistentes; herramientas de bricolaje de las que habitualmente se tienen en casa como alicates o destornillador.

Que no se olvide importante incluir lápiz y papel para cualquier posible anotación o mensaje. Una baraja de cartas, ajedrez/damas de bolsillo, pelota de tenis o algún pequeño elemento similar no ocupa lugar, en especial si hay niños y mascotas.

10- Chapas personales, dinero efectivo y documentación.

Llevar consigo fotocopia en bolsa con cierre hermético de la documentación personal y familiar más esencial: documentos de identidad y pasaporte, libro de familia, cartilla médica, veterinaria, fotografías, pólizas de seguro, extractos bancarios y escrituras de propiedad, así como algo de dinero en efectivo ya que sería probable que los cajeros no funcionasen o se pudiesen ver desbordados.

Es además recomendable que todos los miembros del grupo porten algún tipo de identificación personal (colgante/pulsera) con su nombre y apellidos, su grupo sanguíneo, posibles alergias médicas y alimenticias -de existir- u otras enfermedades crónicas, así como datos de contacto hacia otros miembros del grupo, muy en particular los niños.

Fuentes: NASA, FEMA, Asociación Española de Protección Civil, SdeT

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