La violencia entre los musulmanes chiitas y sunitas ¿es el ‘talón de Aquiles’ del Islam? [2011-12-08]
[SdeT] El martes pasado 60 personas murieron en dos atentado en la fiesta religiosa chiita de Ashura en Afganistán. El atentado fue reivindicado por un grupo terrorista vinculado a Al Qaeda.
Esto demuestra que el estilo del islamismo radical para resolver los conflictos es la matanza; en un caso lo hacen contra los cristianos y en otro entre ellos mismos, llevando la guerra fratricida entre sunitas y chiitas a una conflagración que no tiene fronteras.
Tal parece que esta lógica terrorista de los fundamentalistas islámicos es su “talón de Aquiles” para lograr una unidad en el mundo árabe.
LOS ATENTADOS
Hubo dos atentados contra chiítas en el marco de la fiesta del Ashura, en la que se recuerda la muerte del Imán Husein, nieto de Mahoma. Uno fue suicida contra una mezquita en Kabul durante procesión, y otro en un santuario compartido con sunitas.
Al menos 60 personas murieron y 150 resultaron heridas el martes en dos atentados en Afganistán contra la minoría chiíta en una jornada de veneración de esa rama del islam. Uno fue contra un santuario chiíta en Kabul, durante una procesión del Ashura, y el otro en un santuario en Mazar-i-Sharif en el norte, respetado por chiítas y sunitas.
El grupo terrorista paquistaní Laskhar-e-Jhangvi al-Alami, vinculado a Al Qaeda, ha reivindicado este martes la autoría del atentado suicida.
Un kamikaze se hizo estallar el martes en Kabul en una procesión del Ashura, una de las fiestas más sagradas de esta rama del islam, minoritario este país, matando a 56 personas e hiriendo a 105.
El terrorista suicida hizo volar los explosivos en la mezquita de Abu Fazl, en el centro de la ciudad y que alberga la tumba del imán chiíta Abu Fazal Wali, donde cientos de chiítas celebraban la fiesta de la Ashura, la festividad religiosa musulmana chiíta que dura diez días y que culmina el martes, en la que se recuerda la muerte de Imán Husein, nieto y sucesor legítimo del profeta Mahoma, y tercer imán del chiísmo, muerto en el año 680 por las tropas del califa omeya Yazid en la batalla de Kerbala (actual Irak).
En Kabul, varios cientos de fieles, entre los cuales mujeres y niños, se habían congregado en la calle delante del santuario para asistir a una procesión, durante la cual los fieles se flagelan la espalda con cadenas.
Una decena de cadáveres estaban tirados en el suelo después de la poderosa explosión, según el fotógrafo de la AFP que también vio varias mujeres tendidas con sus hijos inmóviles en sus brazos.
“Muerte a los talibanes, muerte a Al Qaida”, gritaban los fieles chiítas después de la explosión.
Poco antes, en las cercanías de otra mezquita chiíta en la localidad de Mazar-i-Sharif, en el norte del país, fueron asesinadas cuatro personas con una bicicleta bomba. Por el momento no era posible saber si el atentado estaba dirigido expresamente contra los chiítas.
Abdul Raouf Taj, jefe de la policía de la provincia de Balkh, dijo que el explosivo detonó el martes mientras un convoy de chiítas afganos viajaba sobre la carretera, gritando en celebración por la festividad islámica de Ashura.
En Mazar-i-Sharif, el santuario donde se produjo el segundo ataque con una bomba disimulada en una bicicleta según la policía, es respetado por chiítas y sunitas, y se ubica en el lugar donde se supone está la tumba de Alí, yerno de Mahoma, considerado por los chiítas como el primer imán y el sucesor del profeta.
El atentado de Kabul parece ser el primero de esta importancia dirigido explícitamente contra la minoría chiíta en Afganistán, donde las violencias interconfesionales son poco comunes, en tanto los atentados contra los chiítas son frecuentes en el vecino Pakistán.
Se trata del atentado más mortífero en Kabul desde el dirigido contra la embajada de India en julio de 2008 y que dejó más de 60 muertos.
REACCIONES POLÍTICAS
El presidente afgano Hamid Karzai estimó el martes que las explosiones que mataron al menos a 58 personas en Afganistán durante la fiesta chiíta del Ashura eran el primer ataque “terrorista de esta magnitud durante una fiesta religiosa”.
“Es la primera vez que con motivo de una fiesta religiosa tan importante en Afganistán tiene lugar un acto terrorista tan horrible”, declaró Karzai durante una conferencia de prensa en Berlín, luego de un almuerzo de trabajo con la cancillera alemana Angela Merkel.
Por su parte, Merkel subrayó que “la conferencia de Bonn de ayer dio una clara señal de que la comunidad internacional no abandonará jamás a Afganistán”.
“Estamos comprometidos por otra década para ayudar a Afganistán a recorrer el camino para convertirse en un país pacífico”, dijo la jefa de gobierno alemana.
Para Merkel, el acto terrorista “muestra que tenemos que seguir trabajando duro para poder garantizar la seguridad en Afganistán”.
El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guid Westerwelle se declaró “profundamente conmocionado” por esos “ataques sangrientos” contra gente que “no quería otra cosa que practicar pacíficamente su religión”.
Fuentes: Agencias
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