En noviembre de 1470 la Virgen se apareció al pastor Gabriele Cinnamo.

Este, misteriosamente guiado por una paloma se acercó a una cueva en la colina, en el llamado Monte Falesio.

Y tuvo dos visiones de la Madonna que le pidió la construcción de una iglesia en su honor.

Maria_Santissima_Avvocata_sopra_Maiori la gruta

El Santuario de la Avvocata (Abogada en español) se encuentra sobre la cima del monte homónimo.
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A mil metros de altura desde donde se puede disfrutar del encantador panorama de la costa Amalfitana y del Golfo de Salerno…

En un panorama de incomparable belleza, al este de la costa Amalfitana al pie del Falesio (1024 M), surge el santuario de la Avvocata, al lado de la Abadia de la Cava, Sopra Maiori.

Entre tanto encanto y la belleza de la naturaleza, María hace su Magnificat al Señor y elige su casa. Quién va hasta el Monte Avvocata desde Maiori, el santuario aparece como una fortaleza inexpugnable, en la parte superior de una larga pared rocosa.

No muchos metros debajo de ella, se abre una cavidad de entrada reducida, en la que originó el culto de la Virgen bajo el título de Avvocata.

 

LA HISTORIA DE LA APARICIÓN

En una tarde de noviembre de 1470, Gabriele Cinnamo, un pastor de Ponteprimario, cerca de Tramonti, mientras pastorea el rebaño junto al jóven Dattilo Parito ve agitarse en torno a un alto acantilado rodeado de una hiedra, una graciosa paloma, que reiteradamente viene y va, y luego cae en un arbusto.

Impulsado por la curiosidad busca en vano trata de subir por la roca empinada pero falla.

Al día siguiente volverá con una larga escalera y una buena hacha para limpiar zarza y arbustos, y se introduce en el hoyo en compañía de Dattilo que con una linterna puede observar una hermosa y espaciosa cueva.

La noche siguiente, mientras dormía, Gabriele ve en un sueño a la Madonna, quien dice:
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“Gabriele, deja a los demás el cuidado de las cabras; edifícame en la cueva una capilla, y yo siempre seré tu abogada”.

A la mañana siguiente Gabriele, confundido sobre qué hacer, decide inspeccionar nuevamente la cueva. La encuentra conveniente, aunque húmeda para construir una capilla.

No pasan muchos días y mientras que pastoreaba su rebaño, ve en la cueva una misteriosa luz y al mismo tiempo escucha las palabras que la Virgen le había dicho en el sueño.

Sorprendido por esta clara y categórica orden, decide abandonar el rebaño y luciendo una tosca túnica comienza una nueva vida, haciéndose llamar Fray Gabriele.

Maria_Santissima_Avvocata_sopra_Maiori

Obtuvo la autorización del Abate Benedictino del Monasterio de Santa María de Olearia en Maiori, bajo cuya jurisdicción espiritual estaba el territorio, para edificar en la cueva del milagro un altar dedicado a la Virgen bajo el título de Avvocata.

La noticia del prodigioso advenimiento se esparce inmediatamente.
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Y con la ayuda de la gente, se construye en la cima del acantilado una iglesia con el anexo campanario y algunas habitaciones para la comodidad de los peregrinos.
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Estas habitaciones son ampliadas en 1508 y mejoradas por el mismo Gabriele, para satisfacer el deseo de siete compañeros que quieren llevar una vida como él.

 

 CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA

En 1687 se produce la venida de la congregación Camaldolesi del Monte Corona para construir una iglesia. Los Camaldolesi adornan la iglesia de mármoles y le dan hermosa apariencia.

El 8 septiembre de 1720 es consagrada y dedicada a Maria Santísima de la Avvocata por el obispo de Ravello y Scala, Mons. Guerriero.

En memoria de los trabajos de ampliación y embellecimiento hechos por los Padres Camaldolesi, está colocada una placa en puerta central que aún hoy se puede leer en latín.

Recuerda el descubrimiento de la cueva por medio de una paloma, y la construcción de la iglesia primitiva en honor de la Virgen Avvocata por parte de Gabriele Cinnamo en 1475, ampliada y embellecida por los hijos de San Romualdo en 1719.

Muchos milagros fueron realizados por la Madonna aumentando la devoción y la concurrencia de los fieles.
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Y así, en 1743 el Padre General de la Orden Camaldolese, P. D. Clemente Orioli, delegado del Vaticano, corona la estatua de la Virgen con el divino niño en el brazo, con dos hermosas y ricas diademas de oro.

Los Padres Camaldolesi administran el santuario continuamente por 120 años, hasta Febrero de 1807, cuando, por decreto de José Bonaparte, deben abandonarlo y dar a todos sus bienes al estado.

Desafortunadamente, aun después de la caída de Napoleón, los Padres Camaldolesi no regresan más a su antigua ermita, a pesar de la e insistentes peticiones de la población.

avvocata

Desde 1807 a 1893, el viejo Santuario queda descuidado, aunque en verdad nunca haya disminuido en el corazón de la gente la devoción a la Madonna de la Avvocata.

En 1893 por iniciativa de la Oblatos de la Abadia de Cava, a la que el santuario siempre ha estado vinculado desde sus orígenes, fue restaurada la Iglesia y construyeron un pequeño monasterio destinado a las vacaciones de los estudiantes y novicios de la Abadia. Esto mantiene viva la devoción a Nuestra Señora de la Avvocata.

El Miércoles 3 abril de 2002 el Santo Padre Juan Pablo II bendice y corona la estatua de Madonna Avvocata que se venera allí, en la Plaza San Pedro ante más de 50 mil fieles de todas las partes del mundo. 

 

EL ORIGEN DEL SANTUARIO DE LA AVVOCATELLA, EL SEGUNDO

Sobre este otro Santuario se recoge la tradición en un folleto reimpreso cinco veces por los párrocos de San Cesario, D. Domenico Caputo y D. Francesco Erroia, uno muerto joven a los 31 años en 1739, el otro a los 90 años en 85.

El folleto fue compuesto en la primera mitad del siglo XVIII (1730), es decir, un poco más de medio siglo después de los acontecimientos.

Ellos narran que la cueva, que se llamaba de los murciélagos, era conocida desde tiempo inmemorial por las apariciones de espectros que aterraban a los transeúntes.

Sucedió que en el año 1654, D. Federico Davide, sacerdote de la parroquia de S. Cesario, pasaba delante de la gruta diariamente en su ruta hasta el molino de Bonea.

Un día, el atardecer, vio a un joven zapatero sentado sobre una piedra, que dice: “creo que usted tiene los zapatos rotos. Si desea se los arreglo en un parpadeo de ojos”.
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D. Federico aceptó la oferta, y cuando el trabajo quedó completo, sacó el monedero para pagar pero el joven le exigió una compensación mayor de lo que sería el costo de los zapatos nuevos.
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“Jesús y María”
, exclamó ingenuamente el sacerdote.
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Cuando dijo esos nombres el joven desapareció esfumándose y se oyeron ruidos en la cueva que pareció temblar.

El buen D. Federico permaneció por el susto muchos días en la cama.

Reabilitado, fue con la imagen de la Madonna a la gruta de los murciélagos pegada en una tabla para evitar otras diabólicas sorpresas en su diario andar al molino.

La imagen que llevó fue la de Avvocata y llevaba al Niño para la adoración de dos famosos ermitaños, S. Paolo Iº y S. Onofrio.
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Así la gruta fue rebautizada gruta de la Madonnella o el Avvocatella.
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Dos años más tarde, en 1656, D. Federico Davide murió de peste, pero su imagen de la Virgen fue el primer germen del santuario.

Con el tiempo comenzaron a ponerle flores silvestres para adornar el humilde cuadro de D. Federico.

Los niños, las madres y los hombres que pasaban se descubrían y hacían el saludo Angelico: Ave, María.

El nuevo culto de la Virgen hechó su primera raíz, cuando llegó un pobre hermano franciscano.

Era un Seglar de Maiori, llamado Hermano Angelo Maria, que pertenecía al convento de Cava, y pasaba cada semana por allí para ir a la aldea de Dragonea.

¿Como no enternecerse con aquellos niños en torno a la Virgen?.

Llama a un albañil de Cava, Antonio Di Mauro, y pide construir un templete de siete palmas de alto; trabajo gratuito por qué el hermano no tenía como pagar.

Luego, el pintor Antonio Ragone realizó una mejor pintura con ermitaños al lado. Esto ocurrió el 26 de junio de 1702.

Fue el párroco D. Carlo Cristiano quien bendice y recita con fieles las letanías de la Virgen.
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Entonces Hermano Angelo exultante, suspendió una lámpara en la cueva, y pidió a los agricultores encenderla cada noche, rellenado el aceite por turno.
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“¿Pero para que desea eso?”
le preguntaron y el fraile sin vacilar predijo “aquí pronto se celebrará misa, y un espléndido santuario surgirá! y muchos devotos concurrirán a orar!. Cuántas gracias dará esta hermosa Madonna!”.

avvocata
Pero una orden del Superior le llegó al hermano. La iglesia Franciscana de S. Diego Napoli tenía la necesidad de un laico para la búsqueda del aceite, y fue nombrado él.

“Madre bendita”, dijo ingenuamente el Hermano Angelo despidiéndose, “me gustaría servirle aún, pero debo obedecer. Ahora traeré el aceite para la lámpara, madre mía!”.

Después de algún tiempo algunas familias de la aldea de S. Adiutore sobre la colina de enfrente, llamada de la Annunziata, comenzaron a ver luces en la noche fluyendo hacia la gruta de la Virgen, y pensaron que los ángeles del cielo fueron a reemplazar al Hermano Angelo en el pio ministerio para honrar a la Madonna.

También desde las aldeas de Alessia y Marini se observó una gran luz sobre la gruta, como atestiguó el Reverendo D. Giacomo de Sio.

El obispo de Cava supo del milagro y ordenó a cerrar con tablas la entrada del lugar, pero las luces siguieron apareciendo, y la devoción de los agricultores creció hasta el punto de tener que volver a abrir el acceso.

 

EL SANTUARIO DE LA AVVOCATELLA

Mientras tanto, un milagro reveló que había llegado el momento para construir el santuario.

El 19 de mayo de 1703, el día del sábado sagrado de la Virgen, un niño de 6 años, Romualdo Casaburi de Nicolò, venía del molino Somaro con su carga de trigo sobre su burro. Un primo de 8 años lo acompañaba.

Llegó a la cueva de la Madonna y el burro se fue al abismo estrellándose con su doble peso en la espalda. El primo horrorizado se dirigió a la gruta de la Virgen gritando “Madonna, Ayuda!”. Entonces regresó y miró hacia abajo y vio que el niño y el asno estaban a salvo pero el trigo todo esparcido por la montaña.

Corrre a llamar a la molinero Mateo Punzo que fue inmediatamente en su ayuda.

Luego fueron a recoger el trigo disperso, y pudieron rellenar todo el saco: lo que parecía un milagro, porque estaba muy disperso bajo la ladera inaccesible.

Con Punzo se hizo presente Giovanni Avallone y otros, que con él dieron testimonio de la verdad de lo ocurrido.

Entonces creció la fe, de modo que párrocos de S. Cesario, D. Domenico Campanile y D. Carlo Cristiano, presentaron una memoria a Mons. D. Vincenzo Galdieri, Vicario Capitular, pidiendo que se edificase una capilla de la gruta.

El permiso fue obtenido, y los fieles iniciaron el trabajo. Se abrió la puerta de entrada y cavaron la piedra para hacer una terraza.

La iglesia obtuvo su bella fachada, un modesto campanario, y las demas cosas para las necesidades del culto.

Las gracias que produjeron fueron enormes. Aniello Caputo de Giuseppe, de 12 años, fue mal operado de la rodilla por un cirujano y debía seguir permanentememnte con su pie derecho suspendido con un gancho.

Los pobres padres perdieron toda esperanza de socorro humano e hicieron un llamamiento a la Virgen.

Por lo tanto cargaron al Hijo sobre sus brazos, le trajeron a la gruta y rezaron en el altar: “Santísima Madre, o lo sanas, o te lo llevas al paraíso, porque soy una persona pobre, y no voy a poder darle pan toda la vida, y no quiero verlo pedir limosna”.

Tres veces fue, lleno de fe, con su Hijo a la gruta hasta que obtuvo la gracia. En el folleto de los milagros se puede encontrar una lista de los testigos de este prodigio.

Giovanna De Santios de Tramonti, llegó a la gruta porque hacía 6 meses que había perdido de vista a causa de una enfermedad.

Después que el sacerdote, Domenico Campanile le untó los ojos con el aceite de la lámpara de María, recupera la vista con el estupor de los presentes y pobladores.

Veduta del Santuario dall alto

Annamaria Coppola con una herida en el brazo después de muchas curas había comenzado a cancrenare y los médicos ya habían decidido amputarcelo.

El padre fue a la sacra gruta y oró por ella. Los sacerdotes le dieron un poco de aceite de María y regresó a casa donde encontró la hija con mucho dolor; luego con fe le aplicó el aceite de María y el brazo se desinflamó y quedó sana.

El Rev. D. Giovanni Di Mauro sacerdote de S. Cesario tuvo al final de la vida una fístula en el interior de la garganta que le hacía imposible respirar y hablar.

El párroco Francesco Erroja después de administrarle los sacramentos a su solicitud, le unge con aceite de María y Oh! Glorioso milagro: después de unos pocos días fue curado y cumplió el voto a la mendicidad por un año por el santuario.

El párroco Francesco Erroja después de administrarle los sacramentos a su solicitud, le unge con aceite de María y Oh! Glorioso milagro: después de unos pocos días fue curado y cumplió el voto a la mendicidad por un año por el santuario.

Lucía Noviello de Pregiato de Cava de Tirreni, embarazada de dos meses y gravemente enferma había soñado con la Madonna que le ofreció un vaso de agua en la gruta diciendo: “bebe esta agua y serás sanada”.

Ella mandó por el agua, bebió y pronto fue curada.

Se podría continuar con las interminables gracias que figuran en los tres apéndices en el folleto del párroco D. Domenico Campanile que registra acontecimientos hasta 1734, el segundo de los párrocos Caputo y Erroia, hasta 1870, el tercero del párroco D. Carmine Bisogno que amorosamente recoplia después de un siglo de abandono y silencio, narrando hasta 1895, fecha de reimpresión.

En Octubre de 1954 un terrible aluvión cayó en la zona, por lo que el santuario quedó en ruinas al ser invadido por el agua.

El Santuario permaneció cerrado y abandonado durante mucho tiempo y fue presa fácil de ladrones que robaron, entre otras cosas, la pila de agua bendita tresentesca.

Más tarde se transformó en una cantera, hasta que un Comité de fieles se ocupó de realizar algunas restauraciones y reanudar ocasionalmente el culto.

En octubre de 1979 la Santa Sede, en la reforma de las diócesis italianas, resestructuró el territorio de la Abadia de Cava dando al abad la jurisdicción de algunas parroquias cercanas a la abadía, incluida la de S. Cesario, donde está también la Iglesia de María Avvocata.

El nuevo Pastor, el benedictino D. Gennaro Costabile Lo Schiavo, reabrio de inmediato al culto el santuario, sobre 8 diciembre de 1979 en la solemnidad de la Inmaculada Concepción, con la participación de unos 50 fieles, que fue aumentando domingo a domingo.

El terremoto del 23 de noviembre de 1980 dejó inutilizada la iglesia parroquial de S. Cesario, mientras que el santuario no sufrió ninguna lesión, por lo que toda la vida litúrgica y pastoral de la parroquia se concentró en Avvocatella.

En el año mariano 1987 se colocó una calle de acceso al Santuario: en la entrada fue colocada una gran cruz de hierro forjado y se realizó tambien un artístico camino de via crucis en cerámica. 

 

RECONOCIMIENTOS DEL SANTUARIO

El 21 de enero de 1981 el cuadro setentesco sobre cobre, que representa la Madonna Avvocata y a los ermitaños Paolo y Onofrio, debidamente restaurado, fue llevado a Roma donde fue bendecido por el Santo Padre Juan Pablo II quien coronó a la Virgen SS. Avvocata como reina de S. Cesario.

El 5 agosto de 1984 Mons. Michele Marra, Abate y Ordinario de la Abadìa de SS. Trinidad de Cava, consagra la Iglesia dedicándola a Maria Avvocata.

bendicion de JPII del cuadro de la avvocatella

Es digno de mención también el despertar de las vocaciones, por ejemplo el P. Gino Burresi, el estigmatizado de S. Vittorino Romano, que atrajo al santuario cientos de fieles de diferentes partes de Italia y ha despertado vocaciones religiosas y sacerdotales.

El mismo P. Gino, promotor del culto de la Virgen de Fátima en Italia, el 14 de noviembre de 1980 ha bendecido y coronado una estatua de la Virgen de Fátima, donado por el profesor Fr. Ugliano, animador grupos de oración del P. Pío en Cava de Tirreni.

Desde entonces, la Madonna es venerada en el santuario en particular el 13 de cada mes, con una procesión penitencial que reune a miles de fieles de todo Italia, y el sábado 1º de mes con una procesión eucarística por los enfermos.

Y también surgió a la sombra del santuario un grupo laico llamado el “Amigos de la Avvocatella” con el objetivo de la personal santificación y la difusión de culto de la Virgen Avvocatella.

Cada día llegan grupos de fieles para dejar en el corazón de la Madre sus penas y sus lágrimas y la Bella Señora concede muchas gracias a todos sus hijos que vienen a orar con fe!.

Testigo de esto son los muchos ex-voto en oro y plata y otras donaciones votivas que se muestran en la gruta. Muchos son también los testimonios escritos para la gloria de Dios y de su Augusta Madre.

Una placa ubicada en la puerta de la iglesia (en el interior, la izquierda) dice:

“Hubo un tiempo que Satanás oculto en esta cueva acechaba a todos, como un león en su jaula.
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Pero luego la devoción de los fieles abrió la piedra en el año 1702, cuando la Iglesia Cavese era gobernada por el Obispo D. Mario Carmigliano y transformó esta guarida, cuya boca se convirtió en puerta del templo, y donde nuestro oponente amenazaba como bestia salvaje, allí está nuestra Avvocata María, Madre del Cordero Divino, con su celeste patrocinio y su protección.”

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Altar de la Avvocatella debajo de la gruta.

“No temas, porque la Virgen poderosa habita en la gruta de esta roca. Entra en la gruta.

La sombra de la bóveda cyclopea te va a defender.

O si tu quieres pedir un deseo, habla en la caverna: ella le dará todo lo que deseas que tu corazón.”

 

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