La advocación y culto a Nuestra Señora de la Divina Providencia se originó en Italia en el siglo XIII o XIV.

Fue una devoción muy difundida y popular que posteriormente pasó a España donde se levantó un santuario en su honor en Tarragona, Cataluña.

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Al ser nombrado obispo de Puerto Rico el catalán Gil Esteve y Tomás (1851), llevó consigo esta devoción que conociera en sus años de seminarista.
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Y mandó esculpir una imagen de ella a Barcelona, la que llegó 2 años mas tarde a Puerto Rico.
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Y así de convirtió en la Patrona de Puerto Rico.

En las manos de la Divina Providencia puso Gil Esteve y Tomás toda su diócesis, pues encontró a la catedral prácticamente en ruinas y la economía de la diócesis en peores condiciones.

La confianza del obispo y su trabajo dieron fruto rápidamente y antes de los cinco años ya había podido reconstruir el templo catedralicio, en el que se estableció el culto y la devoción a la Virgen de la Providencia.

Desde su proclamación como “Patrona principal de la Nación puertorriqueña”, la devoción a la Virgen de la Divina Providencia ha aumentado grandemente.
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No solamente dentro de Puerto Rico, sino en los Estados de la Unión Norteamericana donde residen varios millones de puertorriqueños.

Testigos de esta devoción son los neoyorquinos que llevan la imagen de la patrona del borinquen en una bella carroza en la Parada de Puerto Rico por la Quinta Avenida.

Además, la Arquidiócesis de Nueva York, conmemora esta festividad con una gran Misa en la Catedral de San Patricio, donde el Cardenal y Arzobispo de Nueva York se unen al pueblo boricua de la Gran Urbe.

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DECLARACIÓN DE PATRONA DE PUERTO RICO E INCENDIO

El Papa Pablo VI declaró a Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia, como patrona principal de la isla de Puerto Rico mediante un decreto firmado el 19 de noviembre de 1969.
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En ese documento se decretó también que la solemnidad de la Virgen debía trasladarse del 2 de enero, aniversario de su llegada a la isla, al 19 de noviembre, día en que fue descubierta la isla de Borinquen (en el segundo viaje de Colón a América).

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Se quiso unir así los dos grandes afectos de los puertorriqueños; el amor por su preciosa isla y el amor por la Madre de Dios.

La talla más antigua, que data del 1853 y fue la elegida para ser coronada solemnemente durante la reunión del Consejo Episcopal Latino Americano celebrada en San Juan de Puerto Rico el 5 de noviembre de 1976.

La víspera del acontecimiento esta imagen fue vilmente quemada en la Parroquia de Santa Teresita de Santurce.

Pero eso no detuvo la solemne coronación, que ocurrió en medio de la emoción y las lágrimas de millares de sus hijos y la presencia de cardenales, arzobispos y obispos venidos de toda Latinoamérica.

El Cardenal Luis Aponte Martínez dijo entonces a los presentes: “El fósforo que se utilizó para quemar a la imagen incendió una llama en el corazón de todos los portorriqueños.”

Y añadió: “Gracias a Dios, que es imposible quemar a la Virgen, porque Ella se encuentra en el Cielo”.

La imagen quemada fue enviada a España para ser restaurada. 

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ACONTECIMIENTOS PRINCIPALES

1851 – 12 de octubre / El entonces Obispo de Puerto Rico eligió el título “Nuestra Señora de la Providencia como advocación de la Virgen para la Catedral de la Capital.
1853 – 2 de enero / La imagen traída de Barcelona fue colocada en la Catedral.
1881 – 6 de mayo / Fue inaugurada la capilla catedralicia, en la cual desde entonces se veneró la imagen.
1892 – La Diputación Provincial declaró el 2 de enero fiesta oficial de Puerto Rico.
1913 – Para conmemorar el Cuarto centenario de la fundación de la Diócesis, el Obispo de P.R. D. Guillermo Jones, O.S.A. (1907-1921), hizo acuñar una medalla con la inscripción “Nuestra Señora de la Providencia, Patrona de Puerto Rico”.
1969 – Su eminencia, el Cardenal Luis Aponte Martínez, Arzobispo de San Juan, solicita de la Santa Sede que Nuestra Señora, Madre de la Divina Providencia, fuera declarada canónicamente Patrona Principal de Puerto Rico. El 19 de noviembre del mismo año el Papa Paulo VI concedió la solicitada gracia.
1984 – 12 de octubre / En su visita a Puerto Rico el Papa Juan Pablo II en una homilía en honor de la Providencia, exhorto al pueblo portorriqueño a construir un nuevo templo dedicado a la Patrona.
1990 – 19 de noviembre / Cardenal Luis Aponte Martínez bendice la primera piedra del futuro santuario. El día 8 de diciembre se celebra la primera Misa en la ermita.
2000 – 19 de noviembre / Se bendice la Cruz levantada en el área del Santuario de Nuestra Señora de la Providencia

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LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA

La imagen mandada a hacer por Don Gil Esteve fue tallada en Barcelona según el gusto de la época.

Es una hermosa imagen sentada, “de ropaje”, (es decir, hecha para ser vestida), y estuvo expuesta al culto en la catedral durante 67 años, hasta que en 1920, siendo Obispo Monseñor Guillermo A. Jones, la antigua imagen de la Virgen Madre de la Divina Providencia fue sustituida por una nueva.

La nueva es una magnífica talla, toda de madera, que es la imagen de Nuestra Señora de la Divina Providencia más familiar y conocida por las comunidades portorriqueñas.

La imagen de Nuestra Señora de la Divina Providencia, inspira devoción a cualquiera que la mira. Representa a la Madre suavemente inclinada sobre el Niño dormido en la falda, una de cuyas manitas sostiene a la altura del corazón.

El símbolo es doble. Por una parte recoge un cuadro familiar entre madre e hijo. Por otra el abandono de María en los brazos de Dios.

 







LA ADVOCACIÓN SE INICIÓ EN ITALIA

La devoción a la Virgen, Madre de la Divina Providencia, está íntimamente unida a la historia de la Congregación de Clérigos Regulares de San Pablo (Barnabitas) en la casa de Roma.

Los PP. Barnabitas se fueron diseminando por varias Diócesis y parroquias Italianas, invitados por los Obispos.

En Roma el 30 de Marzo de 1575 se tomó posesión de la Iglesia dedicada San Biagio all’Anello, la cual se tuvo que demoler y en su lugar se construyó un majestuoso templo dedicado a San Carlos Borromeo (San Carlo ai Catinari).

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Hubo muchos problemas para terminarla. El Cardenal Leni, antes de morir, dejó su herencia a los PP. Barnabitas para que se utilizase en la conclusión de dicha obra.

El P. Biaggio Palma, hacia el año 1626, al recibir esa herencia, lo atribuyó a la intercesión de la Virgen de Loreto, a la que se dirigió unos meses antes para pedirle ayuda.

Este Padre dejó una detallada relación escrita de esta gracia concedida, según su sentir profundo, por la Virgen de Loreto.

Tiempo después el P. Jenaro Maffetti, inspirado en la relación que dejo el P. Biaggio, inició su culto en la Iglesia de San Carlos.

En 1664 se quiso llevar al coro de la comunidad de San Carlos ai Catinari un fresco de la Virgen extraído de la Iglesia de San Pablo a la Columna.

Al intentar colocarlo en su sitio, se cae y se hace pedazos. El arquitecto que dirigía las labores, disgustado, entregó a los PP. Barnabitas una tela de la “Beata Virgen” que se consideraba como una de las mejores obras de Scipione da Gaeta, discípulo de Rafael.

La virgen aparece revestida de un hábito de púrpura y de un vestido azul. Un velo finísimo cubre la cabeza y le cuelga con gracia sobre las espaldas.

En sus brazos tiene al Hijo de Dios y lo estrecha con amor a su pecho. La mano del Niño Jesús está con la de la madre y parece que quiera mostrar la fuente sagrada del poder de María.

El P. Mafetti mandó hacer una copia a un humilde hermano, Pedro Valentín, y la expuso a los Fieles con el título de “MADRE DE LA DIVINA PROVIDENCIA” en 1732.

El estrecho lugar donde la puso, sin adornos, llegó a ser un pequeño Santuario lleno de fieles.

Por esa razón, en 1742 se construyó el altar donde se postraron después príncipes y papas.

El culto aumentó, y para hacer más fructuosa y estable esta devoción, el Papa Benedicto XIV, con su breve del 25 de Septiembre de 1744 instituyó una Hermandad “Hermandad de la Madre de la Divina Providencia”, enriqueciéndola con muchas indulgencias.

Pío VII, el 2 de Febrero de 1815, reconociéndose deudor a María, volviendo de su exilio en Francia, se acercó a San Carlos y se postró delante a la imagen de la Virgen y declaró el Altar con privilegio cotidiano y perpetuo.

El 10 de Marzo de 1834, los Barnabitas obtuvieron del Papa Gregorio XVI, la potestad de conferir a la Virgen de la Divina Providencia el título de “Auxiliadora de los Cristianos”.

León XIII decretó la Coronación de la prodigiosa imagen, que fue celebrada con gran Solemnidad.

Pío X, después, concedió la Misa votiva y el oficio propio.

Entre tantas Vírgenes veneradas en la Congregación Barnabita, la de la Divina Providencia asumió tanta importancia que llegó a ser la Virgen de los PP. Barnabitas.
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Y así la presentaba a todos los miembros de la Orden el P. General Baravelli (1877-1889), cuando establecía que en la habitación de cada barnabita se pusiese un cuadro de la Virgen de la Divina Providencia.







Fuentes:

 

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