La devoción a la “Virgen de la Peña” surgió en los primeros años del siglo XX.

Según la creencia popular, la Virgen se apareció entre las peñas, las flores y los musgos de las sierras tartagalenses, en el paraje denominado Yariguarenda o Santa María de Yariguarenda.

Naciendo así la devoción a la “Virgen de la Peña”.

Durante más de medio siglo, caravanas de fieles que llegan con verdadera devoción y promesas, acuden al lugar peregrinando y atestiguando muchos, haber visto la imagen de la Virgen en el hueco de un peñasco…

Los misioneros franciscanos son hasta la actualidad los encargados de cuidar y venerar el lugar, acompañando la devoción y oración de los peregrinos.

La imagen que aparece en el cerro, sobre una laja, no es una roca con forma humana o semi-humana, no es un accidente del terreno que configure una imagen de bulto, pero allí se ve, lleva un niño en brazos, a veces su manto es rojizo o marrón, otras celeste o azul que se descubre con los ojos de la fe.

Todos los días suben personas a la cima del cerro a hacer sus pedidos, depositar sus ofrendas, llevados con la finalidad de poder ver a la Virgen.

 

UBICACIÓN DEL LUGAR

“Yariguarenda”, voz de origen guaraní, se compone de dos palabras: YARIGUA, que significa rana o sapo, y RENDA, que significa lugar. De ahí su doble significado: “lugar de las ranas o sapos”.

El “Paraje Santa María de Yariguarenda” se encuentra en el Dto. San Martin, Prov. De Salta, a 13 Km. Al norte de la ciudad de Tartagal, por la ruta nacional N° 34.

El lugar posee clima subtropical y variada flora y fauna silvestre. El terreno presenta algunas elevaciones como las Sierras de Tartagal o de San Antonio.

En Yariguarenda viven aproximadamente 53 familias de diversos grupos aborígenes: mataco, chiriguano, chorote, whichí y chané.

 

VERSIÓN CATÓLICA DE LA APARICIÓN

Se estima que la devoción comenzó entre 1907 y 1908. En la estampa editada de la Virgen se cuenta que, a principios del siglo XX vivía en la Quebrada de Yariguarenda una virtuosa mujer, doña Romualda Burgos, viuda de Meriles.

Una tarde, mientras la señora se hallaba en su patio con familiares y hacheros saboreando unos mates, de improviso dirigió su mirada hacia la Sierra de San Antonio y como embelezada lanzo una exclamación: “¡Miren!, miren…, la ven?… ¡Que hermosa esta la Virgen con su Niño Jesús en brazos!… ¿la ven?… miren… miren… ¡Que hermosa esta la Virgen con su Niño Jesús!… Así exclamando, no se cansaba indicando con su dedo el lugar de la visión”. Pero sus compañeros no la vieron. Aunque desde ese día se repartió la noticia y unos años mas tarde visito el lugar el Padre Borghini, sellando con su presencia la devoción de Nuestra Señora de la Peña.

Las apariciones que popularmente se mencionan son las que siguen.

Apareció a una familia de hacheros, pidiéndole que trataran bien a su hijo Jesucristo, no causándole dolor y no pecando.

Unos arrieros venían de Bolivia por Yariguarenda, abriendo sendas porque aun no había caminos. Al cruzar frente al cerro vieron a la Virgen y lo hicieron público, contándoselo al padre.

Apareció el 8 de diciembre, dicen que es una Virgen de iglesia y que no saben los misioneros como han hecho para traerla, pero se les ha desaparecido. Ha estado una sola noche y se ha ido. Entonces trajeron otra imagen desde Tartagal.

La zona de Yariguarenda era paso obligado de las tropas de mulas que se traían y llevaban de Salta al Alto Perú. Era peligroso el paso porque siempre había cuatreros.

Una familia que por allí pasaba, alrededor del año 1920, probablemente para establecerse en el Chaco, llevaba dos hijas jovencitas vírgenes, promesadas a la Virgen Maria para defenderlas de cualquier acontecimiento por el camino.

Un grupo de cuatreros estaba emboscado para asaltarlos.

En defensa de las niñas promesadas, la Virgen de la Peña apareció la primera vez y espantó a los cuatreros, ya que la imagen se movía.

Los cuatreros, como estaban en pecado, huyeron y luego contaron la historia, de tal suerte que la zona se limpio de maleantes.

La familia que pasaba no vio nada. Pero a partir de entonces se empezó a poblar la zona.

Durante la guerra del Chaco, un grupo de soldados debió cruzar hacia Yariguarenda.

El ultimo, un muchachito joven, quedo alejado de los demás sin fuerza ni provisiones.

Entonces apareció la Virgen dándole fuerza y consuelo porque él se había encomendado a Dios, y le ayudo a recuperarse y bajar el cerro.

Después el soldado lo contó y volvió con otros al mismo sitio pero no la pudieron ver.

 

VERSIÓN DE LOS CHIRIGUANOS DE LA APARICIÓN

La versión de la aparición de los indios chiriguanos tiene ingredientes católicos, por lo que se puede considerar una versión sintética.

Un hachador vivía cortando madera en la serranía; en la época de lluvia se le desbarranco el rió y se llevo la senda por donde tenia que cruzar. Allí donde tenia que cruzar se le apareció una víbora con una piedra apretando la cabeza. Entonces ha quedado ahí, duro, dando oración, pidiendo perdón, ya que el no buscaba esa víbora sino que simplemente estaba trabajando.

Entonces pide ayuda, al mirar al otro lado la ve a la “madre” en un hueco que aparecía y desaparecía; no podía ir para ningún lado porque de un lado estaba la víbora y del otro la madre.

El hachero pide perdón a la “madre” y, la víbora como ya estaba vieja se cayó y se entrego, quedando la “madre” como la jefa del bosque. Es nuestra madre, y ayuda al hachero a encontrar el camino y bajar. Por lo tanto, la “madre” aparece al morir la víbora que es la dueña del monte.

 

LA VISIÓN DE LA VIRGEN

Ver la imagen de la Virgen en el peñasco es cuestión de fe, ya que no a todos Dios les concede la misma gracia o porque no todos tenemos la misma disposición para poder comunicarnos con el cielo. Muchos de los promesantes y devotos ven la imagen de la Virgen en la laja del cerro.

Las personas la ven de manera distinta.

Algunos la ven que esta al frente con un manto marrón y el niño en brazos, esta metida como en una gruta. Pero hay personas que la ven caminar.

En realidad es como ver un cuadro, no es un bulto.

Otros dicen que la Virgen bajaba al pie del cerro o hasta en el camino.

Alguna gente que la vio y la siguió dice que al pie del cerro desaparecía o bien subía el cerro y desaparecía en la cima, y volvía a aparecer al frente, donde ahora se la ve.

Y otros dicen que no la pueden ver aunque han subido varias veces, pero si se va con fe sí se la ve!. Además, aunque no se la vea, la Virgen ve al promesante y toma en cuenta su pedido.

Para el chiriguano no es tan fácil verla.

Debe subir diez veces consecutivas y ser “especial”, porque la visión lo inviste de cierto poder.

Para el que la ve significa que va a tener suerte. Algunos dicen haberla visto, es como una madre, viene caminando y desaparece; y ahí hay una piedra y ahí se queda.

Pero aunque no la vean, ella si los ve y si tienen fe los ayuda. Esta concepción es la misma que la criolla.

iglesia de yariguarenda

 

EL TEMPLO EN YARIGUARENDA

El abnegado misionero Padre Pedro María Borghini que ya en el año 1900 frecuentaba esos pagos chaqueños, daba fe de haber escuchado narraciones de viejos abuelos, de las hazañas y peripecias de los peregrinos que iban desde los alrededores a Yariguarenda.

Ellos subían una pedregosa senda de 1500 metros que los conducía al borde de un peñasco, a 200 metros de altura, donde contemplaban al frente, en otro peñasco, la imagen de la Virgen, denominándole Virgen de la Peña a la imagen que allí se divisaba.

Después de quedar reconocida la aparición de la Virgen en Yariguarenda, se coloco una pequeña capilla en la base del cerro, que se incendio varias veces por efecto de las velas. La primera imagen en yeso de la Virgen de la Peña fue encargada por el Padre Bruciaferri (misionero que vivió en Tartagal desde el año 1936 al año 1955). La imagen fue tallada por intuición, es decir, como uno se imaginaba que era.

Concretamente, en el año 1943 solicita al Arzobispo de Salta, Mons. Roberto J. Tavella la autorización de erigir una pequeña capilla y que se colocase en la misma una imagen, denominándola “Santísima Virgen de la Peña”.

Monseñor Arzobispo Tavella en su visita pastoral, conversó con los religiosos de la comunidad de Tartagal y escucho los relatos que le hacían algunos vecinos y autorizó verbalmente la edificación de una capilla diciendo: “Gustoso apruebo la idea, doy mi beneplácito, con mas razón que ya existe en España una imagen de la Santísima Virgen de la Peña.

Ya hay en la liturgia esa advocación”.

La capilla se construyó con piedras sacadas de la misma quebrada, el techo de tejas y el portón de hierro para evitar posibles incendios por las velas que los devotos depositasen con el correr de los años.

El motivo por el que se escogió el lugar donde se levanta la capilla, ha sido para facilitar la devoción de los que por edad o imposibilidad no podían subir hasta el punto prodigioso del alto peñasco, que para alcanzarlo se necesitaba más de una hora.

Es a partir de 1972 en el que el Padre Migliori, toma a su cargo el cuidado del santuario y consigue construir un gran tinglado que abarca desde la puerta de entrada principal hasta el altar.

Fue en los últimos años, entre 1998 y 2001, en los que se construyeron las cámaras que contienen el Sagrario y a la imagen de la Virgen, y la sacristía.

Junto al Santuario también existe una casa de formación franciscana que acompañan a los habitantes del paraje Santa María de Yariguarenda.

Durante la fiesta patronal (el 3er domingo de agosto) y el 8 de diciembre, una multitudinaria peregrinación acompaña a la Virgencita de la Peña Junto a los hermanos franciscanos, muchos ascendiendo al cerro para observar la imagen en la roca.

A un costado del Santuario, se halla el acceso al cerro conformado por las 14 estaciones del vía crucis.

Cada estación esta compuesta de 100 metros de caminata hacia la cima del cerro, que queda a 200 metros de altura y a 1500 metros de distancia del Santuario.

Al llegar a la cima del cerro, mirando hacia el frente, aparece otro cerro de mayor altura, y es en ese cerro, de copiosa vegetación, en el que en una pared de roca semejante a una gruta, aparece la imagen de la Virgen, la cual se descubre con los ojos de la fe.

Mientras tanto, en el Santuario, gran cantidad de feligreses, asisten a las oraciones y misas realizadas por los padres franciscanos.

 

EL CULTO

Las Ofrendas: Están en la capilla o en la cima donde se ha formado el ofertorio.

Hay cabellos, muletas, collares, listones, velas; el cabello es simbólico, porque siempre es el primer corte que se hace alrededor de los 5 años y es ofrendado a la Virgen por alguna enfermedad infantil.

Estas ofrendas se dejaban en la cima, pero muchas de ellas desaparecían, entonces se puso cuidadores en el lugar y se llego a la conclusión que las ofrendas que desaparecían eran llevadas por la Virgen a medida que se iban cumpliendo los milagros pedidos.

Los días de culto son principalmente los sábados y las fiestas el 8 de diciembre y el tercer domingo de agosto. Se realizan también las novenas con gran asistencia popular. La Virgen es muy Milagrosa. Puede pedírsele cualquier milagro, especialmente referido a la salud, familia, amorosa, pero nunca dinero.

Las Promesas: No solo las ofrendas son aceptadas por la Virgen, también los esfuerzos físicos y los sacrificios, como subir el cerro descalzos o realizar a pie el camino desde la ruta hasta la capilla.

Además, quien se promesa, debe ir desde su casa hasta la cima del cerro y luego volver a su lugar de partida.

También se realizan misachicos con imágenes de la Virgen, pero ninguna con la imagen de la Virgen de la Peña.

Se sale en procesión a pie desde Tartagal y Aguaray o desde puntos intermedios.

Los chiriguanos le piden permiso incluso para cortar un árbol.

Y ella envía señales en el monte que les permite saber cuando pueden: las abejas (si una abeja los corretea), los papachicos en sueños.

Pero deben realizar un ritual de ofrendas. También le piden a la lluvia y el sufrimiento como ofrenda.

La gente deja muchas cosas, al igual que el culto de los criollos. Ellos asisten a misa y participan de las procesiones.

Reza el dicho popular: “Jamás se ha oído decir que la Virgen de la Peña desoyera los ruegos de quien le suplica.”

 

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA PEÑA

Virgen de la Peña, que quisiste fijar tu morada en estas verdes y ásperas montañas de Tartagal, para ver mejor desde lo alto de las cumbres las necesidades de tus hijos, hoy llegamos a tu santuario, trayéndote la flor perfumada de nuestro corazón.

La depositamos en tus plantas, para que tú las riegues con las benéficas plantas de tu amor maternal. Hemos dejado la pesadez de las llanuras y hemos subido a tu santa montaña para estar mas cerca de ti y respirar el aire divino de tu misericordia que todo lo fortalece y lo santifica.

¡Oh bella morada del cerro!, que este reencuentro contigo sea el reencuentro con cada uno de nuestros hermanos. Tu que eres la Madre de Dios y nuestra, todo lo puedes. Préstanos, pues, tu valiosa ayuda para que podamos llegar un día a la resplandeciente Peña del paraíso y reinar eternamente contigo. Así sea.

“Oh Peña bendita de Yariguarenda, en donde se asienta el trono de amor”.
Amen

Fuentes:

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