Cotoca es una pequeña ciudad situada a 20 km al este de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Cotoca es sede del Santuario de la Virgen de Cotoca, “Patrona del Oriente Boliviano”, donde se la venera.

Su fiesta religiosa “Festividad de la Purísima Concepción de María” es el 8 de diciembre cuando acuden peregrinos de Santa Cruz y de otras partes de Bolivia y Sudamérica; se estima que más de 200 mil personas asisten en peregrinación la víspera de la fiesta.

La imagen de Virgen María en Cotoca es una estatuilla de valor artístico, bella talla en madera realizada hacia el Siglo XVIII.

Se encuentra vestida por una capa dorada siendo los colores de sus otras vestiduras el blanco y el azul-celeste.

Su hallazgo es considerado milagroso por los devotos.

hallazgo de virgen de cotoca fondo

 

HALLAZGO DE LA VIRGEN DE COTOCA

El origen de la imagen de la Virgen es desconocido, y como en tantos otros casos, la imaginación popular la ha convertido en leyenda.

Cotoca probablemente nació como un villorio formado espontáneamente por agricultores que habitaban las praderas de la zona, en donde como puntos blancos en medio de la llanura surgen pueblitos y caseríos como Paurito, Pailas, Tarope y otros.

Cotoca fue en tiempos pasados paso obligado de los viajeros a Chiquitos y al Brasil y estuvo muy cerca del lugar a donde se trasladó por segunda vez la ciudad de Santa Cruz, “la Vieja”.

Fue poblada por negros y mulatos, que trabajaron como esclavos en las haciendas vecinas, siendo ellos la mayoría de la población hasta bien entrado el siglo XIX.

Se conocen muchas leyendas sobre esta virgen, aunque la más conocida cuenta que dos leñadores se disponían a cortar los majestuosos y robustos árboles del tropical cruceño, encontraron en medio del tronco de este árbol la imagen de la virgen María.

Una de las más populares la conocemos por la pluma de Aquiles Gómez, quien relata que fue en los últimos años del siglo XVIII. Tres humildes mozos de campo, esclavos, sindicados de un asesinato que no habían cometido, huyeron con rumbo al Río Grande y a las tierras lejanas de Chiquitos.

Anduvieron unas cuantas leguas cuando les sorprendió la noche -una fría y ventosa noche. Los fugitivos decidieron descansar algunas horas en un pequeño claro del monte de Asusaquí.

Se dispusieron a prender fuego contra el frío y con un hacha uno de ellos dio recios golpes al más macizo de los troncos. El hachero se dio cuenta de que el golpe del hacha sobre el tronco sonaba a vacío. ¿Qué habría en el interior de aquel extraño tronco? Comenzaron a hachear vigorosamente y, con gran sorpresa vieron en el fondo del hueco una pequeña imagen de la Virgen.

La familia fugitiva, de apellido Barroso, rezó para que la Virgen los ayudara, milagro que se produjo al descubrirse en el pueblo a los verdaderos asesinos.

La imagen fue instalada en la casa rústica de los Barroso, en la parte norte del pueblo actual, y de allí fue venerada en pequeños altares por propios y extraños.

Al morir doña Elvira Barroso, el hijo y el viudo entregaron la imagen a un rico ganadero, don Manuel Redentor Roca, quien le construyó el primer velatorio.

“Es en esta forma que se construyó el santuario de la virgencita, de adobes y techo cubierto de canales de palma, en los terrenos de don Redentor Roca, que en aquellos días ocupó la vereda sur con relación a la plaza del pueblo.

Aquí, en este mismo sitio y pasando los años, los familiares del hacendado, levantaron el segundo oratorio, de mayor capacidad y de fachada mas grande adonde llegaban los cientos de promesantes a pedir consuelo y en parte a dar las gracias por las infinitas concesiones y milagros otorgados por la mamita”.

Santuario_de_la_Virgen_de_Cotoca fondo

 

EL TEMPLO

La Virgen llegó a ser tan famosa por sus milagros que en 1799 el Deán Toledo Pimentel solicitó licencia al obispo Ochoa, residente en Punata, para la construcción de una parroquia rural.

El texto firmado el 19 de septiembre de dicho año decía:

“En el partido de Cotoca, vice-parroquia de Paurito, jurisdicción de la ciudad de Santa Cruz se venera con culto privado la imagen de la purísima Concepción, de fama por sus prodigios y favores.

Da. Silveria Gayamé aseguró que fue hallada al pié de un árbol grueso en los bosques de Azuzaqué por tres mulatos libres, del servicio de su padre, que anduvieron algún tiempo prófugos en esos bosques.

Después de muchos años que la tuvo en su poder, la dio a Lorenza, madre de uno de aquellos, que se la pidió para su devota y compañera.

De esta Lorenza la heredó su hija Elvira Barroso. En ese año 1799, la imagen existía en una pequeña casa o choza de motacú” (…)

En esa época ya la Virgen tenía retocados el rostro y las manos. Felipe Barroso, hijo de la expresada Elvira, había edificado en ese año un cuarto techo de palma de 9 a 10 varas de largo, al que poco después se le dió la largura de 15 varas con el auxilio de los vecinos.

Este texto, quizás sea la más antigua de las versiones escritas sobre la aparición de la Virgen, y fue tomada por Victoriano Rivero y Egüez del archivo de la Parroquia, el año 1890.

Como se puede observar, la leyenda relatada por Aquiles Gómez, guarda cierta afinidad con el documento aunque también hay diferencias.

El 4 de Noviembre de 1799, el Obispo de Santa Cruz, previa consulta con el Gobernador Viedma, concedió licencia para la construcción de la capilla, y el 15 de Diciembre siguiente se estrenó la misma, celebrando la primera misa el Deán Pimentel.

El primer capellán fue D. Santiago Añez. Barroso quedó como sacristán y patrón de la nueva capilla.

Durante los primeros años de la República se comenzó a construir el tercer y definitivo templo, en la vereda oeste de la plaza.

La obra fue trabajada con adobes y la dirigió el padre Meleán.

El 28 de Agosto de 1839, a través de auto definitivo dado en el Palacio Episcopal de Santa Cruz, se erige la parroquia de Cotoca, independizándose de la Parroquia de Paurito a la que originalmente pertenecía.

Esta división se hizo con la conformidad de los vecinos de ambos poblados. El auto supremo confirmatorio fue dado en Sucre el 10 de Septiembre de 1839, rubricado por el Ministro Urcullo.

Dicho documento también señalaba los límites de la Parroquia.

El año 1844, la iglesia, de una sola nave, recibió reparación total, siendo el arquitecto el cura de Paurito D. Martín Mariano del Carrillo.

En 1865 fue reparada nuevamente, encomendándose el trabajo al ingeniero cruceño Antonio Vicente Peña.

Las campanas fueron donadas por un señor de apellido Salas quien en uno de sus acostumbrados viajes hacia Chiquitos, naufragó en el cruce del Río Grande; fue en ese trance y al borde de la muerte que Salas ofreció donar las campanas a la iglesia si se salvaba.

Habiendo sobrevivido, entre otras cosas compró las campanas. “Desde luego -comenta Aquiles Gómez- que dichas campanas al terminarse el templo se las colgó en un campanario provisional, hasta que al construirse la hermosa torre a comienzos del presente siglo, la donación del casi ahogado fue a ocupar el lugar del campanario”.

La torre fue construida por el italiano Bernardo Cadario y entregada en 1902.

El religiosos Fray Camilo de Agrazar decoró los interiores del templo; correspondiéndole al cura Zacarías Céspedes construir la casa parroquial el año 1939.

El Santuario es actualmente atendido por los Padres Dominicos. La Parroquia del Santuario, que lleva el nombre de la Purísima Concepción de la Virgen, incluye numerosas comunidades rurales también.

En el Año Mariano 1954, en el Centenario de la definición del Dogma de la inmaculada Concepción, el Santo Papa Pío Xll concedió el privilegio de coronar solemnemente la venerable imagen de Cotoca para la mayor gloria de la Virgen Madre de Dios en su Año Jubilar.

La Mamita de Cotoca y su pueblo son parte importante del alma cruceña allí todos los años, el 8 de Diciembre, en honor a la Virgen Purísima de la Concepción, y el 15 de Diciembre, en la “recova”, se vuelcan miles de fieles de toda la región y el país.

virgen de cotoca de pie

 

HIMNO A LA VIRGEN DE COTOCA

Virgen de Cotoca,
portento de luz,
con fervor te invoca
todo Santa Cruz.
Estrella del cielo, Madre de bondad,
tu eres el consuelo de la humanidad.
Excelsa Señora, tierna y bella flor,
milagrosa aurora de piadoso amor.
Símbolo de puras virtudes sin par:
Reino de dulzuras, joya del altar.
En ti corona que oprime tu sien:
es red que aprisiona la esencia del bien.
Eres Reina y Dueña de gracia y candor,
y el alma cruceña se funde en tu amor.
Bendícenos, tierna Virgen oriental
y tu luz eterna nos libre del mal.

Fuentes:

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