El tigre asiático está en peligro de extinción (hablamos de Japón) [2012-05-10]
¿Conoce a algún japonés? Si no conoce, es mejor buscarlos rápido, porque son una especie en peligro de extinción.
De acuerdo con las Naciones Unidas, a cada hora del día y la noche hay treinta japoneses menos en el mundo. A finales de este año, habrá 200.000 menos, y para el año 2050, Japón habrá perdido casi un cuarto de su población.
Tal es el legado de un país que tiende al materialismo con ansia y entusiasmo y a la cultura de la muerte.
Japón tiene un valor incalculable como un laboratorio demográfico, pues es prácticamente un sistema cerrado, casi sin emigración ni inmigración. Su población, 99 por ciento étnicamente homogénea, nos da una rara visión de lo que depara el futuro para el mundo entero.
El problema es simple: las mujeres japonesas prácticamente han dejado de tener bebés.
La tasa global de fecundidad, o TFR, es el número de hijos que cada mujer debe tener para que una nación tenga una población estable. Para un país avanzado como Japón, esto es 2,1 hijos por mujer. Sin embargo, la población de Japón fue la primera en el mundo en sumergirse por debajo de la fecundidad de reemplazo hace medio siglo (en 1960), y su tasa global de fecundidad ha seguido hundiéndose. Ahora se encuentra en un asombroso 1,1 hijos por mujer (la mitad del requerido para el reemplazo), y seguirá disminuyendo a 0,6 hijos por mujer en 2050.
Cuando las mujeres dejan de tener bebés, el resultado es inevitable – la población de la nación hace un pico breve y luego disminuye. La población de Japón alcanzó un máximo de 126,5 millones hace dos años, y ahora es un millón menos. Esta tendencia se acelerará hasta que la nación esté perdiendo un millón de personas al año.
Una disminución de la población nativa no es en sí mismo un problema crítico si un flujo constante de inmigrantes está ayudando a reemplazar a los grupos de menor edad que no se están reponiendo. Este es el caso actualmente en Singapur. Sin embargo, Japón ha sido siempre muy reacio de permitir a los extranjeros a vivir dentro de sus fronteras, y hace que sea casi imposible para ellos vivir y trabajar allí. Menos del uno por ciento de los extranjeros que desean vivir en Japón aprueban los exámenes de idiomas obligatorios
El resultado es que Japón está teniendo un cambio severo en ambos extremos del espectro de edad. Los números son elocuentes en su sencillez:
El número de niños japoneses menores de 15 años ha disminuido durante treinta años consecutivos, del 24% de la población a su actual 13%. Japón tiene ahora menos niños de lo que hace un siglo, en gran parte debido a los cuarenta millones de abortos que ha sufrido desde que se legalizó la práctica en el marco de la Ley de Protección Eugénica en 1949. Debido a una presión gubernamental fuerte para que las mujeres entren en la fuerza laboral en respuesta a la crisis económica, el 70 por ciento de las mujeres solteras japonesas ahora dicen que no quieren casarse. La mentalidad japonesa de “el trabajo primero” implica que tener un niño se vea como una decisión de final de la carrera.
El número de personas mayores de 65 años se ha incrementado durante sesenta años consecutivos, a partir de sólo cinco por ciento de la población en 1952 a su actual 23%, y se prevé que aumente a 43% en 2050. Japón es actualmente la nación más envejecida del mundo, con una media de edad de 45 años, y este porcentaje aumentará hasta la increíble edad de 60 años en 2050.
Así, Japón tiene el mayor porcentaje de personas mayores de 65 años que cualquier nación en el mundo, y el menor porcentaje de niños menores de 15 años que cualquier nación en el mundo.
La combinación de una disminución de la población joven y una creciente población anciana, inevitablemente, tiene profundas implicaciones económicas.
Para empezar, hay cada vez menos trabajadores que soportan a los jubilados que son más y más. En 1950, había diez trabajadores japoneses soportando a cada persona jubilada. Ahora, sólo hay 2,5 trabajadores soportando a cada jubilado, en comparación a la relación de 8:1 de China. En 2050, cada trabajador japonés tendrá que soportar una persona jubilada, la tasa más baja de trabajadores en relación a los jubilados que se soporta en el mundo.
La pirámide invertida de la población japonesa (más ancianos que jóvenes) también significa mucho más gasto de pensiones y sanitario. Los baby boomers se jubilan ahora, y para el año 2025, el 70% del gasto público será consumido por el servicio de la deuda y el gasto en seguridad social.
En el otro extremo del espectro, menos jóvenes significan que hay menos trabajadores, lo que significa menos impuestos derivados de ingresos para el gobierno. Más gasto, adicionados a menos ingresos fiscales, significa un aumento en la deuda pública.
La gente preocupada por la economía retrasa el matrimonio y la procreación, y por lo tanto se produce una especie de bucle de retroalimentación negativa demográfica, o “círculo vicioso”.
Desde 1995, el gobierno japonés ha intentado todo para conseguir que las mujeres tengan más hijos, incluyendo en gran medida el aumento de los beneficios por cuidado infantil, pero sin ningún resultado. En 2006, el “Año del Perro”, dijo el ex primer ministro, Junichiro Koizumi, que “los perros producen un montón de cachorros y, cuando lo hacen, los dolores del parto son fáciles.” El gobierno aún paga por la llamada “speed dating”.
Pero una vez que Ud. tiene personas adictas a las cosas, que se les ha dicho desde hace décadas que los bebés son una carga, que interfieren con sus deseos y sus necesidades, y son malos para el medio ambiente, su nación está condenada al fracaso. Ninguna nación en la historia se ha recuperado de una tasa global de fecundidad tan baja como Japón.
UNA LECCIÓN PARA APRENDER
¿Qué podemos aprender del actual desastre japonés en cámara lenta?
Japón es un sistema cerrado como lo es el mundo. Así como la población de Japón se estabilizó y comenzó a sumergirse, así sucederá con el mundo, y muy pronto. Esto dará lugar a enormes consecuencias económicas y sufrimiento humano en una escala nunca antes conocida.
Sin embargo, el cártel de control de la población sigue con aborto, la esterilización y la anticoncepción de los pueblos del mundo tan rápidamente como le sea posible.
Las tendencias demográficas en el mundo tienen el impulso de un superpetrolero. La tasa mundial de fecundidad de reemplazo llegará en sólo dos años. Su población alcanzará su punto máximo en sólo tres décadas y luego comenzará a disminuir.
La hora de acabar con los programas de control de la población y promover las familias numerosas es ahora.
Fuentes: Dr. Brian Clowes HLIWorldWatch.org, Signos de estos Tiempos
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