Los festejos de Antiguo Cuscatlán dedicados a los Santos Niños Inocentes se celebran el 27 y 28 de diciembre.

Es una de las costumbres que data desde 1713.

Y que aún se celebra con mucho abolengo en la ciudad de la “Doctrina y Curato de los Santos Inocentes de Cuscatlán”.

A raíz de una visita pastoral que realizó el Obispo Juan Bautista Álvarez de Toledo en el siglo XVIII.

Fiestas Patronales de Antiguo Cuscatlan







Carrozas con imágenes de infantes, simbolizando el momento histórico que relata la Biblia, son adaptados con nombres de niños cuyos padres agradecen a Dios por un milagro recibido.

 

ORIGEN DE CUSCATLAN

Antiguo Cuscatlán es un municipio de El Salvador, perteneciente al departamento de La Libertad y al área metropolitana de San Salvador,1 está ubicado al norte de San Salvador, colinda al sur con Nuevo Cuscatlán, Huizúcar y San Marcos, al este con San Salvador y al oeste con Santa Tecla.

Cuscatlán, que según tradiciones y registro antiguos hechos por los astrónomos aborígenes, fue fundado en 1054 de la era cristiana por el anciano y venerable Topiltzín Atzil, último señor de Tula del Anahuac.

Era una ciudad de 10 a 12 mil habitantes que moraban en xacales o ranchos de paja dispersos, distribuidos al borde de un maare o cráter de explosión que alojaba la laguna sagrada de Cuscatlán (hoy Puerta de La Laguna).

En la lengua de los indios, Cuscatlán quiere decir Ciudad Joya, o como traducía un escritor “El país de los priscos”.

El radical de este toponimio (Cuscatl) recuerda el mayor de los Catárticos salvadoreños: el rey zope llamado por los pipiles Cuscacuávet o águila de collar.

Al atardecer de un día sábado 17 de junio de 1524, los españoles se encontraban a las puertas de esta urbe, portando en alto la imagen del Cristo Crucificado.
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Al mando de Pedro de Alvarado, en compañía de 150 infantes castellanos, más de 100 jinetes y centenares de indios auxiliares o amigos se encargaron de masacrar al soberano de la nación y a la nobleza cuscatleca.

Los sobrevivientes a este masacre se retiraron a las montañas de Cuscatlán llenas de exuberante vegetación y abundantes rocas apropiadas para una guerra larga y desesperada en defensa de los patrios lares.

niños inocentes de cuscatlan

 

LA FIESTA

La fiesta de los Santos Inocentes de Cuscatlan, es una tradición única en El Salvador, su origen religioso se remonta a los pasajes bíblicos, en los cuales se relata que Herodes mandó matar a todos los niños menores de 2 años, por una profecía que traían los Reyes Magos.

La festividad de los Niños Inocentes en Cuscatlán, data de la época colonial, y era celebrada con gran pompa por una cofradía integrada por capitanas, mayores y tenances.
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La fiesta duraba cuatro días, en los cuales había derroche de supremas alegrías.

Antiguamente entre este pueblo y el cantón de la Puerta de La Laguna, a la vera del camino viejo, estaba el valle de “El Chorizo” y cerca el primitivo cementerio.

Se le llama ahora “Antiguo Cuscatlán” por haber otro cantón del reinado de nuestros caciques y del último Atlacatl, señor de Cuscatlán.

Es una fiesta de fervor popular donde distintas personas de diversos lugares del país llevan a sus ¨niños¨ ya sea en carrozas o en canastas en señal de un favor recibido o de una petición especial o simplemente como una devoción a los santos niños inocentes.

El día 27 de Diciembre – en la víspera- van entrando en grupos acompañados de músico y en procesión las distintas imágenes de los niños desde el redondel del indio Atlacatl hasta la parroquia de los Santos Niños Inocentes.
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ahí son inscritos y llevados a un salón donde son expuestos durante todo el día y se forman sendas filas de fieles para venerarlos cada quien según su fe y tradición.
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Hay quienes dan una ofrenda, otros que llevan velas y también hay quienes a los pies de la centenaria imagen de la ejecución de los niños en el altar de la parroquia -que es paso obligado al hacer la fila- dejan una pequeña ofrenda en cera que simboliza un miembro del cuerpo humano que ha sido sanado, ya sea un brazo o una pierna.
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Al día siguiente sale la procesión de todos los niños por las principales calles de la ciudad.

Las abuelas y madres, por ejemplo llevan su cesta con las imágenes de niños que llevan los nombres de sus nietos.

Poco a poco van llegando las andas de los Niños Dioses, pintorescamente adornadas. Son muchas.







De todos los lugares cercanos llegan: Monserrate, Huizúcar, El Espino, La Ceiba, La Sultana, Colón, Santa Tecla, Zaragoza, Las Piletas, Puerta de La Laguna, etc…etc.

Vienen los carritos adornados con ofrendas y exvotos de papel y cera, que pregonan la fe del indio y su humilde devoción.

Cada niño Dios que llega, es recibido con cohetes, repiques, y el pito y el tambor tocan a cada uno un son diferente. A uno el Son del Gigante, a otro el Son de Las Cuchilladas, etc.

Cuando todos han llegado, hay un rezo en la iglesia con himnos y alabados que a voluntad sueltan los devotos hincados frente al altar.

El día 28, sale la Procesión del Carro, con ángeles vivos, acompañados por numerosos desfiles de andas de todos los Niños Dioses que han llegado.

Dan la vuelta por las vereditas que circundan el pueblo, entre la arboleda espesa y en lo alto de la colina.

A lo lejos resuena un eco trágico y frenético, la ronca percusión del tambor y, de vez en cuando, el viento estira hasta nosotros la doliente melodía del pito… que se esfuerza sin embargo en sonar alegre….

iglesia de santos inocentes cuscatlan

 

EL NIÑO BALTA

Una de las figuras más representativas es la del “Niño Balta”, en honor a don Walter Thilo Deininger, quien era conocido cariñosamente como don “Balta”.

Don Wenceslao Flores Montoya, recuerda que la imagen fue donada por doña Frida Clode Veiga, de origen alemán, quien fue la primera esposa de don Walter Deininger, un hombre que donó hospitales, escuelas, iglesias, y realizó muchas obras sociales en beneficio de El Salvador.

Fue quien donó el terreno que ocupa actualmente la iglesia de los Santos Niños Inocentes, la Alcaldía Municipal y la escuela que lleva su nombre, entre otros.

Flores Montoya manifestó que el “Niño Balta”, fue traído desde Europa por doña Frida, en agradecimiento por haber librado a don Walter del cautiverio que sufrió cuando fue llevado a Alemania por ser originario de esa nación, en la década de los años 40, en que se desató la Segunda Guerra Mundial.

Aunque el protagonista de la imagen murió de un síncope cardíaco un viernes santo de 1968, la tradición del desfile del carruaje ha sido heredada por los antiguos empleados de don Walter, quienes preparan a la figura desde que inicia diciembre.

Fuentes:

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