Malaquías ha profetizado las características de los  pontificados de los últimos 500 años.

Y describe que este pontificado está al final de la historia de la Iglesia.

Recibe críticas y admiración dentro de la Iglesia.
.
Y varios teólogos e historiadores han profundizado sobre ellas.

En este artículo trataremos de interpretar lo que profetizan para los momentos actuales, para ver si se ajusta a la realidad que estamos palpando.

Obviamente, como todos los artículos que publicamos, es información para discernir.

 

QUIEN FUE SAN MALAQUÍAS

San Malaquías, un obispo católico irlandés, era conocido como profeta, incluso predijo la fecha de su propia muerte en 1148.

Fue el primer irlandés nacido en el país en ser canonizado.

Es conocido en la Iglesia Católica Romana por su trabajo como sanador, intercesor en milagros y reformador de la Iglesia en Irlanda.

Estatua de San Malaquías

Fue canonizado en 1190 por el Papa Clemente III.

Malaquías visitaba Roma en 1139 cuando entró en trance y recibió una visión.

Supuestamente escribió esta extraordinaria visión en la que afirma haber previsto todos los papas, desde la muerte de Inocencio II hasta la destrucción de la iglesia y el regreso de Cristo.

Nombró 112 papas desde ese tiempo hasta el final.

Aunque el último “Petrus Romanus” no tiene número.

Por lo que a algunos estudiosos les lleva a pensar que no se trate de un solo papa sino que represente a una serie de papas posteriores.

Si esto es así, no estaríamos hablando de la Segunda Venida de Cristo luego de un solo papa identificado con ese nombre, sino de una venida intermedia de Jesucristo para poner orden luego de una tribulación menor.

La Apostasía Menor es lo que Benedicto XVI identifica como el momento que estamos pasando ahora.

 

LA PUBLICACIÓN DE LAS PROFECÍAS DE SAN MALAQUÍAS

Las Profecías de Malaquías fueron publicadas por primera vez en 1595 por monje belga Arnold de Wyon, monje benedictino, en su obra “Lignum vitae”.

Como dijimos, la profecía de Malaquías consiste en 112 descripciones breves – a través de lemas – de futuros papas, en latín.

A su vez fue comentada por el célebre dominico Alfonso Chacón.

Por otro lado, hay también una corriente que establece que el monje Wyon fue el verdadero escritor de las profecías, inspirado en un texto anterior del agustino Onofrio Panvinio.

Pero no es mayoritaria.

Como vemos no son profecías marginales dentro de la Iglesia ni antes ni ahora.

En estos tiempos, el arzobispo Gänswein, prefecto de la casa papal, ha dicho de este texto atribuido a Malaquías:

“De hecho, cuando se mira a profecía, y teniendo en cuenta que hay una sólida referencia a los papas mencionados en su historia, me da escalofríos.

Aunque los católicos no están obligados a aceptar la profecía añadió que

“Hablando desde la experiencia histórica, hay que decir: Sí, es una llamada de atención”.

Esta lista de Malaquías se extiende desde el tiempo en que él vivió hasta el presente, describiendo, entre muchos otros, al Papa Juan Pablo II, Benedicto XVI y, finalmente a “Pedro el Romano”, el último Papa de la serie o de la historia, según se interprete.

Cada una de las descripciones o lema identifica un rasgo sobresaliente para cada uno de estos papas, comenzando con el papa Celestino II, que fue elegido en 1130.

Aunque a través de los años muchos críticos han cuestionado la autenticidad de la profecía, muchos estudiosos, incluso clérigos, han salido en su defensa, citando la increíble exactitud de las descripciones de los futuros papas.

Una versión moderna de las profecías de Malaquías fue publicada en 1969 por el Arzobispo Eugenio Cardinale, Nuncio Apostólico en Bélgica y Luxemburgo.

Cardinale escribió:

“Es justo decir que la gran mayoría de las predicciones de Malaquías acerca de los sucesivos Papas es increíblemente precisa, siempre recordando que sólo ofrece un mínimo de información sobre ellos”.

Los estudiosos han asociado las descripciones con cada papa desde entonces.

Por ejemplo, en la descripción de Juan XXII, que mantuvo el papado de 1316 a 1334, Malaquías lo nombra como “de sutore osseo”, que significa “del zapatero huesudo.”

Este papa en particular era hijo de un zapatero, de apellido “Ossa”, es decir hueso.

En otra entrada cercana, Malaquías usó el término “lilium et rosa” para describir a Urbano VII, cuyo escudo familiar estaba compuesto de rosas y lirios.

La profecía que se asocia a Pablo VI lo identifica como “Flos Florum” y su escudo de armas contenía tres flores de lis.

La descripción de Juan Pablo I era “De Medietate Lunae”, (La Media Luna).

Fue bautizado Albino Luciani (luz blanca), nació en la diócesis de Belluno (hermosa luna), se convirtió en papa cuando había media luna (26 de agosto de 1978), y murió después de un eclipse de luna.

Juan Pablo II fue profetizado bajo el lema de “De Labore Solis” (del trabajo del sol), y de hecho nació durante un eclipse del sol el 8 de mayo de 1920.

El número 111 en la lista, es la “Gloria Olivae” (Gloria de la Aceituna), y los estudiosos lo asocian con Benedicto XVI.

El Papa Benedicto XVI no era un sacerdote benedictino, pero eligió el nombre de Benedicto, fundador de la Orden de San Benito.

El símbolo de la orden benedictina incluye una rama de olivo.







La profecía, por lo tanto, predice que Benedicto XVI es el papa anterior antes del supuesto último Papa que gobernará en la Segunda venida de Cristo o en su venida intermedia, no se sabe bien.

Padre Juan Manuel Igartúa

 

LA CORRECCIÓN DEL PADRE IGARTÚA

En “El Enigma de la Profecía de San Malaquías sobre los Papas, una obra del padre Juan Manuel Igartúa S.J. publicada en 1976, se desdobla el último lema en dos.

El P. Igartúa se basó en la secuencia original de los lemas de la profecía, que habían quedado mutilados en ediciones poco cuidadosas.

Y sirviéndose del llamado número áureo el determinó que los lemas de la lista serían 113 y no 112.

Es decir, que la lista no acaba con “Gloria Olivae”, el lema correspondiente a Benedicto XVI; sino que después vienen dos lemas más.

O sea que en definitiva desdobla el último lema en dos como figura en las primeras ediciones.

El lema Petrus Romanus de Malaquías, según las ediciones corrientes, dice,

“En la persecución final de la Santa Iglesia Romana, se sentará Petrus Romanus, que pastoreará sus ovejas entre muchas tribulaciones, y cuando estas cosas hayan terminado, la ciudad de siete colinas será destruida, y el terrible juez juzgará a su pueblo. El fin.”

 

LA DIVISIÓN DEL ÚLTIMO LEMA EN DOS SIGUIENDO AL PADRE IGARTÚA

El P. Igartúa pensaba que el lema Petrus Romanus no era aplicable a un papa real sino a toda una sucesión de papas.

Hay tres puntos importantes a tener en cuenta con respecto a este lema final:

Primero, predice la “persecución final de la Santa Iglesia Romana”. 

Muchos acontecimientos de la Iglesia de hoy atestiguan esta realidad que, de hecho, la Santa Iglesia Romana está siendo duramente perseguida.

Tanto por fuerzas externas como por “lobos vestidos de ovejas” que están dentro de la misma Iglesia.

Antes de la Segunda Venida de Jesucristo o de la venida intermedia, habrá muchas “tribulaciones” que la Iglesia y los fieles tendrán que soportar.

Segundo, la ciudad de las siete colinas (Roma) será destruida.

La profecía predice la próxima destrucción de Roma.

Aunque salvo por un terremoto, por un misil o por la colocación de un artefacto atómico, no parece factible en el pontificado actual.

Tercero, “Pedro el Romano” será el Papa final de este período o el inicio de una serie de nuevos papados.

Por otro lado, se puede pensar que el término destrucción sea alegórico y se refiere a la destrucción de la fe en el Vaticano.

Esto se relaciona también con el capítulo 11 de Zacarías donde dice:

Yahveh me dijo entonces: ‘Toma todavía el hato de un pastor necio.

Pues he aquí que yo voy a suscitar en esta tierra un pastor que no hará caso de la oveja perdida, ni buscará a la extraviada, ni curará a la herida, ni se ocupará de la sana, sino que comerá la carne de la cebada, y hasta las uñas les arrancará.

¡Ay del pastor inútil que abandona las ovejas!

¡Espada sobre su brazo y sobre su ojo derecho; que su brazo se seque del todo, y del todo se oscurezca su ojo!’” (Zacarías 11: 15-17)

Y que hace referencia claramente al falso profeta nacido dentro de la Iglesia, cosa que hasta ahora no han aceptado las autoridades de la Iglesia como posibilidad real.

Por lo tanto, siguiendo al Padre Igartúa, el lema 112 es “In persecutione”, lema que él atribuye al momento del anticristo, y él lo escribe entre signos de interrogación.

Y el último lema, el 113, sería “Petrus Romanus”, que corresponde al pontífice reinante en el momento de la Parusía o de la venida intermedia de Jesucristo antes de la Parusía al final de los tiempos.

Respecto a esto último, es posible que la persecución de la Iglesia Romana y el juicio de Dios sobre las Naciones ejercido con la destrucción de Roma no sería el fin de los tiempos sino el fin del “tiempo de las naciones”, de que habla Jesús en el evangelio del evangelista Lucas.

“Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que se cumplan los tiempos de las naciones” (Lc. 21:24).

Tal vez la profecía de san Malaquías habla de los últimos pontífices romanos hasta el fin del tiempo de las naciones, que culminaría en un gobierno mundial.

 

¿ESTARÍAMOS EN EL PENÚLTIMO LEMA ‘IN PERSECUTIONE’?

La realidad actual lleva a pensar que estamos más cerca del lema “In persecutione” que del lema “Petrus Romanus”.

Si bien el pontificado de Benedicto XVI se vio sacudido por el ‘vatileaks’ y explotó la crisis  de los abusos sexuales entre los sacerdotes, lo que sucede en el pontificado de Francisco es incomparablemente mayor.

Es como si de repente alguien hubiera frotado la botella y salió un genio que desplegó rápidamente una gigantesca persecución contra los cristianos.

Tenemos las matanzas del Isis y sus asociados en el mundo musulmán y los atentados en occidente.

Tenemos la persecución a la libertad religiosa en occidente bajo la presión del lobby homosexual.

Y se ha abierto claramente la persecución a la doctrina de los apóstoles dentro de la iglesia, por parte de modernistas que quieren cambiarla; y que en algunos casos implica la persecución a personas físicas.

De modo que es claro que esta etapa es de persecución de los cristianos.

En teoría en el pontificado del lema “In persecutione” aparecería el anticristo por ser la última. Su espíritu ya está, solo falta su encarnación.

 

¿DOS PAPAS?

Algunas profecías de buena reputación han señalado que en los últimos tiempos, reinará un “falso papa” que creará una iglesia falsa.

La beata Anna Catalina Emmerich, una de las más grandes místicas de todos los tiempos, tuvo una visión del fin de los tiempos, donde vio la “mala relación entre dos papas”, y cómo crecía la iglesia falsa.

Las apariciones aprobadas por la Iglesia de Nuestra Señora de Lasalette también predijeron que “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo”.

El padre Stefano Gobbi, fundador del Movimiento Mariano de Sacerdotes y Laicos, también recibió locuciones interiores de Nuestra Señora, prediciendo que al final el falso papa cometería la “horrible abominación”, que consistiría en la abolición de la Eucaristía y la formación de una falsa Iglesia ecuménica mundial.

De modo que parecería que habrá dos papas.

Uno apóstata que sería un profeta falso que llevará a la Iglesia a la falsedad y a la abominación.

Un papa de una iglesia falsa, que tomará de la verdadera sólo el nombre y lo demás será falso, pero con apariencia de verdad.







Y un papa fiel a la doctrina de los apóstoles.

Este último Papa Romano será el que sale “de una ciudad medio en ruinas (Roma) sobre los cadáveres de sus sacerdotes”, según la visión de Lucía de Fátima y de San Pío X.

Y también verá el milagro anunciado de Garabandal, “desde donde quiera que esté”.

El papa falso le dará un golpe casi mortal a la Iglesia Verdadera, pero no la liquidará.

Y preparará la venida de anticristo, del que ya dijimos su espíritu está presente en el mundo en estos tiempos.

Tal vez este papa no sea la Bestia de la Tierra de la que habla el Capítulo 13 del Apocalipsis, que señalará al anticristo, sino un precursor.

El que señalaría al verdadero falso profeta, quien a su vez será el que definitivamente señalará al anticristo.

En definitiva la historia es abierta y las profecías siempre condicionales.

Además hay que considerar que estas profecías no son infalibles, y no tenemos métodos exactos para comprobar su bondad de ajuste salvo por la credibilidad que damos a profecías anteriores de las fuentes.

A observar las señales de los tiempos y discernirlas.

Fuentes:

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