Entraba en la ciudad de Barcelona una pobre mujer cargada con un haz de leña no muy grande en la cabeza.

Y al llegar frente al sitio donde está hoy la iglesia, el atado se hizo tan pesado que nadie pudo volver a cargarlo.

Al abrir el paquete vieron que adentro había una preciosa imagen de la Virgen María con el niño Jesús.

A partir de ahí comenzó a derramar gracias.

La milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Ayuda se venera en la iglesia de los Padres Capuchinos en San Pedro, Barcelona.
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En ese rincón de tierra española se encuentra el santuario de la venerada imagen de Santa María de la Ayuda.

Allí cada 2 de febrero se celebra la fiesta anual y de todas partes acuden peregrinos a rendir homenaje y pedir favores a la milagrosa Virgen, cuya devoción data del siglo XVI.

Sin embargo, en este lado del Atlántico se celebra su fiesta el tercer domingo de mayo, además de una conmemoración cada primer sábado de mes.

 

UNA LEÑA MUY ESPECIAL

Entraba en la ciudad de Barcelona, por aquélla parte que antiguamente era extramuros, una pobre mujer cargada con un haz de leña no muy grande en la cabeza.

Cuando al llegar frente al sitio donde está hoy la iglesia, faltárosle de tal modo las fuerzas y sintiéndose tan abrumada por el cansancio, que se vio obligada a descansar, colocando el haz en tierra.

Repuesta ya de tan extraordinaria fatiga y recobradas las fuerzas, se levantó para continuar su camino, pero al querer tomar de nuevo su carga, no pudo conseguir levantarla del suelo ni aun removerla a pesar de todos sus esfuerzos, como si estuviera clavada en él.

Admirada y como fuera de sí por tan extraño suceso, sin poder explicarse como tan de improviso y por modo tan extraordinario había aumentado el peso del haz, hasta entonces tan ligero, se dirigió a una fábrica de lanas inmediata.

Y allí refirió el caso con tal asombro, que llenos de curiosidad y dudando de su certeza fueron algunos de sus obreros para cerciorarse y auxiliar a la mujer.

Pero, ¡cual fue su extrañeza y confusión al verse burlados e impotentes para, no ya levantar, ni siquiera mover de su sitio aquel haz de leña!

Pasaban a la sazón algunos vecinos que, tomando el hecho a risa, se prestaron a dar su ayuda; pero todo fue inútil.

Entonces, creyendo que se trataba de algún engaño y que dentro del haz debía esconderse algún peso enorme, cortaron las cuerdas, y apartando los troncos vieron con gran asombro una preciosa Imagen de Nuestra Señora con el Niño Jesús.

Repuestos de tan grata sorpresa, interrogaron a la mujer, no menos maravillada que ellos.
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Y no cabiéndoles duda de la verdad y sinceridad de sus palabras, atribuyeron el caso a merced del cielo.
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Y dieron gracias a Dios y a la santísima Virgen de que por modo tan prodigioso les diesen a conocer su voluntad de que María había escogido aquél dichoso lugar para trono de sus misericordias.

El maravilloso hallazgo de esta Imagen, fue canónicamente autenticado en el Archivo de su santuario, el año 1616, con intervención de la Curia eclesiástica y del notario público D. Pedro Carbonell, siendo obispo de la diócesis el Ilmo. Señor D. Luis Sans, y administradores de la Ayuda D. Francisco Vernet, del comercio.

D. Pablo Melchor, pasamanero, y D. Antonio En Blanco y Negro Capdespina, fabricante; a quienes se agregaron como testigos otros siete vecinos. Tal como fue publicado, en el año 1891, lo transcribimos.

 

¿POR QUÉ VIRGEN “DE LA AYUDA”?

Una madre tenía un hijo preso hacía varios años.

Éste no lograba hacer valer su inocencia delante de los jueces y recluido en la cárcel, soportaba cadenas en las manos y en los pies.

Su madre, con gran fe y confianza, no cesaba de pedir a la Virgen le ayudara a recuperar a su hijo.

Un día mientras rogaba a la Virgen con más fervor que nunca le concediera esta gracia, vio venir hacia ella un joven en el que reconoció a su hijo.
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Admirada y llena de gozo lo abrazó mientras le preguntaba:
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“¿Quién te ha traído hijo mío? ¿Cómo has recobrado la libertad?”…

El joven, señalando la imagen de la Virgen en el altar, respondió: “Esta misma Señora me ha sacado las cadenas y me ha guiado hasta aquí”.

Desde ese día la imagen de la Virgen recibió el nombre de Nuestra Señora de la Ayuda.

Así transcurrieron algunos años, la devoción a la Imagen seguía y aun creció más pues se cuenta que entre sus devotas había una buena mujer que para su desgracia, su hijo cayó en manos de unos piratas argelinos.

Cuentan las crónicas antiguas, que dichos piratas mantenían encerrados a sus prisioneros en muy penosas condiciones hasta que recibían rescate por ellos, y si no era así, les quitaban la vida.

Aquella mujer era pobre, y su esperanza de volver a ver a su hijo con vida no la abandonó, pues llena de confianza no cesaba de rogar a los pies de la Imagen para que esta le devolviera a su hijo.
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Y así fue como un buen día este se presentó harapiento y todavía con cadenas.
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Enorme era la alegría de la madre, y entre besos y abrazos esta le preguntó como era que estaba en casa.

Y le respondió: “La Imagen Bendita de Nuestra Señora a la que recordando tu fervor yo rezaba, es la que me ha ayudado y me ha dado fuerzas para huir”.

Entonces la madre corrió a casa de los vecinos gritando:

“Milagro, milagro, Nuestra Señora me ha ayudado, venid y veréis a mi hijo que está en casa, venid y me ayudaréis a dar millones de gracias a nuestra Madre y Libertadora”.

Desde entonces ha venido llamándose la prodigiosa Imagen, Nuestra Señora de la Ayuda.

Entre todos los vecinos, maravillados ante tal gracia, decidieron edificar una capilla con un hermoso retablo de estilo bizantino y ya colocada la Imagen en el altar, siguió ésta otorgando favores a sus devotos

 

LA IMAGEN DE LA VIRGEN

La Imagen, obra maestra y de esmerada construcción, es de piedra, escultura de medio relieve y pintada al policromo, tiene palmo y medio y está sentada.

Antes de 1881 no se conocía del todo pues estaba a medias tapada con listones de madera y argamasa, por lo cual llevaba como una especie de manto.

D. Juan M. Fontdevila, devoto de la Virgen y pintor, con la ayuda del escultor D. Remigio Fornells decidieron restaurarla, ya que al retirar la argamasa descubrieron que estaba rota por cinco sitios y que además faltaba un trozo.

Puestos al trabajo, y después de esfuerzos e ingenio, quedó la Imagen tan bien arreglada que no se veían los añadidos.

El rostro de la Virgen es muy moreno y aquilatado por los siglos. El niño Jesús no lo es tanto y la fisonomía de ambos es muy delicada y simpática.

El P. Fr. Narciso Camós de la Orden de Predicadores, que en 1657 visitó el santuario, dice en su obra JARDIN DE MARÍA, que los fieles tenían una gran devoción a esta Señora, así como los de Barcelona, los de los pueblos cercanos, y aun los de los “comarcanos”.

Que delante de la Imagen, ardían de continuo cuatro lámparas de plata, y que la Virgen había recibido muchas ofrendas de oro y plata y también joyas con diamantes, en agradecimiento a sus muchos favores recibidos.

Algunas, entre ellas una corona de oro y piedras preciosas, fueron robadas en 1815.

En 1801 fue trasladada la Imagen a una nueva iglesia, con asistencia del Obispo de la diócesis e individuos de la nobleza, tal era la devoción que había adquirido la Señora.

 

LA CAPILLA

Al inicio del milagro, reunidos todos los habitantes de aquellos alrededores, determinaron abrir una capillita en la pared para colocar en ella la sagrada Imagen y darle pública veneración.

A medida que se edificaban nuevas casas en aquellos campos, aumentaba el número de servidores de la divina Señora, y llegó a tal punto su entusiasmo y fervor religioso que determinaron todos los vecinos encargarse por turnos del culto y custodia de la santa Imagen.

Los Padres Capuchinos son fervientes devotos de la Virgen de la Ayuda, y aceptaron así la custodia del santuario en el pueblo catalán de San Pedro y el día 5 de diciembre de 1884 se hicieron cargo de a custodia del humilde recinto.

La Virgen de la Ayuda vio florecer la primera comunidad capuchina en Barcelona y desde allí fue irradiando el perfume de las virtudes franciscanas por toda la población.

Desde allí cruzó el Atlántico para desembarcar en Montevideo.
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En el barrio del Cerro de la capital uruguaya se erige un santuario de la Virgen de la Ayuda, donde Ella continúa derramando sus gracias entre sus muchos hijos que recurren a su magnánima cooperación.

Merece especial mención el hecho que, durante el bombardeo de Barcelona por el general Espartero (la guerra civil de los siete años), caían las bombas alrededor del Santuario.

Pero una, después de atravesar tres techos, cayó a los pies de la Virgen sin estallar, y en la actualidad (1891) sirve de palmatoria en el mismo camarín.

 

RECONOCIMIENTOS

Las mujeres la veneraban especialmente, como protectora en el trance del parto, implorando su ayuda.
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Pues es sabido que antiguamente se daba a luz sólo con la ayuda de las vecinas, o con suerte, asistida por una comadrona.

El Romano Pontífice Paulo V en su bula de 1609 daba cuenta de las misas y aniversarios que se celebraban y de las muchas y extraordinarias gracias concedidas a los cofrades de ambos sexos de Nuestra de la Ayuda.

El Papa Benedicto XIII en 14 de abril de 1725 concedió indulgencia plenaria a todos los fieles que con las debidas disposiciones visitasen esta iglesia el día de su fiesta principal que es el 2 de febrero.

Acudiendo muchos todas las tardes a rezar el rosario, se fundó la Pía Unión del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de la Ayuda, en la cual fueron muchos los que se inscribieron, entre ellos un gran numero de habitantes del barrio de la Barceloneta.

Dicha cofradía hace años que no existe.

 

ORACIÓN

Virgen Santísima de la Ayuda, humildemente postrados a vuestros pies, imploramos tu valimiento para obtener del Señor el perdón de nuestras culpas, la conversión de los pecadores, la paz entre los pueblos y las familias cristianas, la exaltación de la Santa Iglesia y del Sumo Pontífice, Vicario de vuestro Hijo en la tierra.
Escucha, ¡oh Madre piadosa!, nuestros ardientes votos, y haz que con tu ayuda podamos conseguir la gracia que pedimos en la tierra y llegar un día a la eterna felicidad en el cielo.
Amén.
Virgen Santísima de la Ayuda, ayúdanos.

(300 días de indulgencia.)

Fuentes:

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