Creación de “villas escoria” en Amsterdam para familias problemáticas [2012-12-10]

El gobierno municipal de Ámsterdam, Holanda, está por embarcarse en un peligroso sistema, la creación de “ciudades escoria”, donde trasladarán a las familias problemáticas a vivir en contenedores, vigilados las 24 horas, para que no creen problemas al resto de barrio.

Esto sienta un precedente peligroso, porque tal como las cosas están yendo, las razones para definir a las familias como peligrosas o problemáticas mañana puede incluir a quienes quieren profesar una religión, o tienen una opinión negativa al matrimonio homosexual o a la legalidad de aborto, por mencionar solo algunas. 

Ámsterdam está en la creación de “aldeas escoria” (Scum Villages) donde los vecinos molestos e inquilinos anti-sociales serán desterrados de la ciudad y realojados en carromatos o containers con los “servicios mínimos”, bajo la supervisión constante de la policía. El plan se hace eco de una propuesta de Geert Wilders, líder de un partido populista de derecha holandés. La capital de Holanda ya tiene un escuadrón de funcionarios municipales para identificar a los peores infractores parta ponerlos en un curso obligatorio de seis meses sobre la manera de comportarse.

Ya han aparecido ciudades privadas, como en Honduras, a cargo de las multinacionales y aprobadas los gobiernos locales o nacionales, que tienen sus propias leyes, policía, economía y hasta moneda.

Pero nunca se nos ocurrió que las élites crearan ciudades al revés que el estilo de vida de esas ciudades privadas, donde trasladen a los infractores, y no son los gulags, donde se recluía a personas aisladas; acá se enviaría a familias enteras.

La ingeniería social está siempre buscando justificaciones para resolver los problemas planteados por un elemento protestatario. Pero el objetivo es, inevitablemente, aquellos que se oponen a la ampliación del “Gran Hermano”. Es el inicio de la consignación de núcleos humanos a un infierno del siglo XXI, custodiado y vigilada por el sistema policial más grande.

Familias con problemas de vivienda o inquilinos que no muestran una mejora o se niegan a acudir a las unidades especiales se enfrentan al desalojo y al desamparo.

Eberhard van der Laan, alcalde de Amsterdam, ha presentado el plan de £ 810.000 para hacer frente a las 13.000 denuncias de comportamiento anti-social cada año. Se quejó de que a largo plazo el acoso a menudo llega a los inquilinos cumplidores de la ley, en lugar de a sus vecinos molestos, siendo expulsados.

“Este es el mundo al revés”, dijo el alcalde.

El proyecto también contempla la creación de una línea telefónica especial y un sistema para las víctimas para denunciar sus problemas a las autoridades.

Los campos de castigo de nuevas viviendas han sido llamados “pueblos escoria” porque el plan se hace eco de una propuesta de Geert Wilders, líder de un partido populista de derecha holandés, que pide unidades especiales para hacer frente a alborotadores persistentes.

Los reincidentes deben ser desplazados por la fuerza de su barrio y enviados a un pueblo de escoria“, sugirió el año pasado. “Poner toda la basura junta”.

Mientras niegan que los nuevos proyectos serían campos de castigo de la “escoria”, un portavoz del alcalde de la ciudad destacó que las unidades residenciales especiales tienen por objeto implantar el buen comportamiento.

El objetivo no es premiar a las personas que se comportan mal con una nueva casa de cinco habitaciones con un jardín orientado al sur. Esto se supone que es un elemento de disuasión“, dijo.

Nosotros no esperamos menos de los modernos planificadores municipales. El artículo continúa diciendo que este proyecto ya ha sido probado en una pequeña escala, utilizando 10 “casas en contenedores…” Los residentes se encuentran bajo “supervisión las 24 horas de los trabajadores sociales y la policía. “

Cuán diferente es esto a una prisión real es difícil de decir. Y si el proyecto se va a llevar a cabo con éxito es difícil de decir también.

Después de todo, nos enteramos de que “en el siglo XIX, los alborotadores eran trasladados a aldeas especiales en Drenthe y Overijssel fuera de Amsterdam. Las aldeas son rara vez tuvieron éxito, convirtiéndose en fincas de vida precaria para los transgresores.”

La oficina del alcalde también ha dicho: “Hemos aprendido del pasado Un barrio puede hacer frente a una familia problemática, pero si hay más de una la situación se intensifica.”

El Estado utiliza la fuerza para “proteger” a la clase media. Pero en realidad, no tiene la intención protegerla directamente. Sino que está estableciendo precedentes. Y con el tiempo estos mismos antecedentes se podrían utilizar en contra de las clases medias que creen que sus gobiernos están trabajando en su nombre.

Lo que a la larga se crea es un grupo de privilegiados y uno de desclasados, y el mal comportamiento hoy puede ser los malos hábitos respecto a robos y abusos, pero mañana la línea divisoria puede pasar por la religión, o por la opinión respecto a los homosexuales, el aborto, etc.

Ya vemos semillas de esto en los aeropuertos de EE.UU., donde los “viajeros favorecidos” con autorización de seguridad son llevados sin pasar por los controles,  mientras que los que son menos “de confianza” esperan en la cola, estigmatizados por la etiqueta de “terrorista potencial”.

El futuro será mucho más complejo y sutil que lo que hemos vivido, pero también será abarcador y brutal, con una diferenciación social mucho mas abrupta.

Y los que tienen otra visión, serán catalogados como problemáticos para las élites superiores y probablemente sean relegados a aldeas “escoria”.

Fuentes: The Daily Bell, The telegraph, Signos de estos Tiempos

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