Esta virgen negra milagrosa por muchos siglos ha estado relacionada con la historia del pueblo polaco.

En 1656 fue aclamada patrona de Polonia.

Los Católicos celebran su fiesta el 26 de agosto y los Ortodoxos el 19 de marzo).

mosaico jasna gora







La imagen milagrosa fue reconocida oficialmente por el Papa Clemente XI en el año 1717.
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La corona dada por el Papa fue utilizada durante la primera coronación oficial de la imagen.
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Pero este símbolo del reinado de Nuestra Señora fue robado en el año 1909.
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La corona fue reemplazada por una de oro incrustada con joyas regalada por el Papa San Pío X.

Jan Casmir, Rey de Polonia, quien peregrinó allá en el año 1656.

Después de haber colocado su corona a los pies del altar de la Virgen, prometió,

“Yo, Jan Casmir, Rey de Polonia, os tomo a Vos como Reina y Patrona de mi reino; coloco a mi pueblo y a mi ejército bajo vuestra protección…”

Mayo 3, el día en que se hizo este voto, fue designado por el Papa Pío XI con la fiesta de María bajo el titulo de “Reina de Polonia”.

El Papa Juan Pablo II era devoto de esta advocación.
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Ha visitado varias veces a la Virgen de Czestochowa, siendo la primera en el año 1979, pocos meses después de haber sido elegido Papa.

El 4 de Junio de 1979 llegó a Jasna Góra el primer Papa polaco, Juan Pablo II, que empezó su peregrinación con estas palabras:

Se está realizando la voluntad de María: heme aquí… aquí estoy y recuerdo una vieja canción de los confederales de Bar: “somos servidores de María, siervos de María” …

El siervo llamado desde esta tierra, vuelve a los pies de Jasna Góra, donde a menudo me detenía como vosotros y que me ha visto de rodillas sobre la tierra desnuda como vosotros estáis a menudo durante horas y horas…”.

Durante los tres días de la estancia del Papa se encontraron con él unos tres millones y medio de fieles.

Juan Pablo II, pronunciando un acto de entrega de la Iglesia Universal, de la patria, de todos los hombres y de sí mismo a la Virgen, exclamó: “Madre, soy todo tuyo y aquello que es mío es tuyo”.

Le ofreció también una rosa de oro que fue colocada en el altar de la Madre de Dios.

 

LA IMAGEN PINTADA POR SAN LUCAS

Según una leyenda, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo algunos artículos personales, entre ellos una mesa hecha por el mismo Redentor en el taller de San José.

Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen.

Czestochowska

La leyenda cuenta que la imagen permaneció en los alrededores de Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Elena, en el siglo cuarto.
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El cuadro, junto con otras reliquias, fue trasladado a la ciudad de Constantinopla, donde el hijo de Santa Elena, el Emperador Constantino el Grande, erigió una Iglesia para su entronización.
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La imagen de la Madre de Dios y el Niño fue honrada por el pueblo.

Cuando los Sarracenos invadieron la ciudad, los senadores y ciudadanos cargaron la preciada imagen en procesión por las calles. Los Sarracenos se llenaron de pánico y huyeron en consternación.

Más tarde, durante el terrible reinado del Emperador Izauryn, quien rechazaba los objetos sagrados y había destruido muchos a fuego, la imagen fue salvada por su esposa, la Emperatriz Irene.

Ella demostró una gran astucia al esconder la imagen de la Virgen en el palacio del Emperador, lugar donde los enemigos de Nuestra Señora nunca pensarían en buscarla.

La imagen permaneció en Constantinopla por quinientos años, hasta que se convirtió en objeto de varias dotes y así fue, eventualmente, a parar en Rusia y a la región rusa que más tarde se convirtió en la actual Polonia.

 

LA IMAGEN LLEGA A POLONIA

Después de que la imagen vino a formar parte de las posesiones del príncipe polaco, San Ladislao, fue instalada en un lugar especial de su palacio en Belz.

Poco tiempo después, cuando el castillo fue asediado por los Tártaros, una flecha enemiga penetró en la Capilla por una ventana hasta el icono, causando un rasguño en la garganta de la Virgen María.

La lesión permanece hasta el día de hoy, a pesar de los muchos intentos hechos a través de los años para repararla.

altar Jasna-Gora-Czestochowa

Las crónicas narran que San Ladislao se determinó a salvaguardar la imagen de las subsecuentes invasiones de los Tártaros trasladándola a Opala, su ciudad natal, donde estaría más segura.

Este viaje lo llevó hasta Czestochowa, lugar donde decidió pasar la noche. Durante esta breve pausa de su viaje, la imagen fue trasladada a Jasna Gora (que significa “colina luminosa”).
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Ahí fue colocada en una pequeña Iglesia de madera llamada La Asunción.
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A la mañana siguiente, después de haber colocado la imagen con sumo cuidado en su vagón correspondiente, los caballos se rehusaban a moverse.

Aceptando esto como una señal del cielo de que la imagen había de permanecer en Czestochowa, San Ladislao hizo regresar la imagen solemnemente, a la Iglesia de la Asunción.

Esto ocurrió el día 26 de agosto de 1382, día que aún se observa como fiesta de la imagen de Nuestra Señora.

Dado que fue el deseo de San Ladislao que la imagen fuese custodiada por los más santos varones, ordenó la construcción de una Iglesia y monasterio de los Padres Paulinos, quienes devotamente se han encargado de su cuidado por los últimos seis siglos.

Habiendo escapado de la furia del Emperador Izauryn, y el daño causado por la flecha de los tártaros en la garganta de la Virgen María, la imagen fue puesta en peligro por los husitas, quienes abrazaron herejías extravagantes.

Estos últimos invadieron el monasterio de los Padres Paulinos en 1430 y saquearon el suntuoso santuario.

Entre los objetos robados estaba la imagen de Nuestra Señora.

Después de haberla colocado en el vagón, los husitas avanzaron tan sólo una corta distancia antes de que los caballos se rehusaran a caminar.

Recordando que un incidente similar había ocurrido a San Ladislao hacía unos cincuenta años atrás, y dándose cuenta de que la imagen había sido la causa, los herejes arrojaron la imagen al suelo. Ésta se quebró en tres pedazos.

Uno de los ladrones sacó su espada, golpeó la imagen y le causó dos cortaduras profundas.
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Cuando se preparaba para golpearla por tercera vez, cayó al suelo y se retorció en agonía, hasta que murió.
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Las dos cortaduras en la mejilla de la Virgen, junto con el daño causado anteriormente por la lanza en su garganta, han reaparecido siempre a pesar de los repetidos intentos de restauración.

La imagen estuvo nuevamente en peligro en el año 1655. En aquel entonces, 12,000 suecos se enfrentaron a los 300 hombres que protegían el santuario.

Aunque grandemente superados en número, los protectores de la Virgen lograron un gran éxito derrotando a los enemigos. Al año siguiente, la Virgen María fue aclamada como Reina de Polonia.

Cercano a nuestros tiempos, el día 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María.

Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad.

En la historia de Polonia, ésta victoria es conocida como El Milagro de Vístula.

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia.

Después de haber tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue la de suspender y cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco.

En demostración al amor por Nuestra Señora y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler.

Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud a Nuestra Señora rezando frente a su imagen milagrosa.

Veintiocho años después del primer intento del ejército ruso por capturar la ciudad, lograron esclavizar al país completo a partir del año 1948.

Sin embargo, durante ese año, más de 800,000 personas valientes peregrinaron al santuario durante la fiesta de la Asunción, una de las tres fiestas de la imagen, aunque pasaron bajo la mirada de los soldados comunistas que rutinariamente patrullaban las calles.

Hoy día, el pueblo continúa rindiendo honores a la venerada imagen de Nuestra Señora y el Niño, especialmente el día 26 de agosto, día que ha sido reservado para su celebración desde tiempos del Príncipe Ladislao.

Dado el color tan oscuro de la cara y las manos de Nuestra Señora, la imagen ha sido afectuosamente llamada “la Madona Negra”, frase que nos recuerda del Cantar de los Cantares, “Soy morena pero bella”.

Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son numerosos y espectaculares. La documentación de estos milagros y curaciones se encuentra preservada en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora.

 

EL CUADRO DE LA VIRGEN

El cuadro de la Virgen pertenece al tipo de iconos denominados Odigitria (esta palabra de origen griego significa “Aquella que indica y guía a través del camino”).
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Pintado sobre una tabla de madera de las siguientes dimensiones: 122,2 cm, 82,2 cm y 3,5 cm, el cuadro representa el busto de la Virgen con Jesús en brazos.

La cara de la Virgen domina el cuadro con el efecto de que quien lo mira se encuentra inmerso en la mirada de María: mira a María que le mira.

También la cara del Niño mira al peregrino pero no su mirada que resulta fija. Las dos caras tienen una expresión seria y pensante lo que da a todo el cuadro un tono emotivo.

La mejilla derecha de la Virgen está marcada por dos rasguños paralelos y por un tercero que atraviesa a los otros dos.

Su cuello presenta otros seis arañazos, dos de los cuales son visibles y cuatro apenas se percibe.

virgen czetochowska

Jesús está vestido con una túnica escarlata y descansa sobre el brazo izquierdo de la Madre que hace como de trono para que se pueda sentar.

La mano izquierda del Niño sostiene el libro y la derecha está elevada en signo de bendición.

Sobre su pecho descansa la mano de la Virgen que señala al Niño y parece querer decirnos: “Fijaros en mi Hijo Jesús, Él es el Hijo de Dios”.

El vestido y el manto de la Virgen están adornados con la flor de lis, símbolo de la familia real de Hungría.

Contrasta la luminosidad de sus vestidos con los colores oscuros de sus rostros.

En la frente de María hay representada una estrella de seis puntas. Ambos, la Virgen y Jesús tienen aureolas doradas.

 

EL SANTUARIO DE JASNA GÓRA

Jasna Góra en Czestochowa, debido a la ubicación en una colina y su esbelto campanario, domina en el cielo de la ciudad, y es visible de una distancia de algunos kilómetros.
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En santuario cubre el área de aproximadamente 5 hectáreas.
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De tres lados está rodeado por un parque, mientras que del lado oriental limita con una gran plaza, donde se reúnen los peregrinos para celebrar las fiestas religiosas.

Los edificios de Jasna Góra contruídos a lo largo de un período el cinco siglos, constituyen en la actualidad, un compacto complejo arquitectónico.

Las murallas de la fortaleza alojan a importantes estructuras del punto de vista del creyente y la herencia cultural polaca.

Particularmente significantes son las preciosas ofrendas votivas, donaciones de peregrinos quienes de esta manera quieren expresar la gratitud por su existencia, salud y fé o pedir la intercesión.

Son también un testimonio de varias épocas y personas, siendo al mismo tiempo, una parte importante de la tradición cultural del santuario.

santuario de jasna gora

Al Monasterio de Jasna Góra puede accederse por medio de cuatro entradas erigidas en un período entre los siglos XVI y XIX.

La parte central y, al mismo tiempo, la más vieja del complejo arquitectónico, son los sagrados edificios, ya que las otras estructuras se agregaron gradualmente alrededor de ellos.

La Capilla de la Madre de Dios (siglos XIV, XVII y XX), con la Basílica adyacente con capillas (siglos XV y XVII) y el Cenáculo enclaustrado (siglo XX) están en el centro del santuario y son un punto de referencia de otras estructuras.

El edificio adyacente a las sagradas estructuras, construido en el siglo XVII y denominado “salas reales”, servía como una residencia para los monarcas que visitaban Jasna Góra.

El cuadrilátero del gran complejo monasterial (siglo XVII) limita con la Capilla de la Virgen en el norte y se extiende hacia un cuadrilátero más pequeño que data a los tiempos del Padre Augustyn Kordecki.

Se interconecta por una ala del siglo XVII, llamada actualmente “el hospicio”, y termina en el Arsenal que sirvió como una armería de la fortaleza de Jasna Góra, donde en la actualidad se encuentra una exposición dedicada a la historia militar de Jasna Góra.

El complejo del monasterial está rodeado por las murallas, alrededor de las cuales se encuentran las Estaciones históricas del Vía Crusis.

 

EL LLAMAMIENTO DE JASNA GÓRA

El llamamiento de Jasna Góra es una oración nocturna dirigida a María, Reina de Polonia y Madre de la Iglesia en intención de la Patria y la Iglesia.
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El llamamiento nos invita a rezar en forma individual, en la familia o en la comunidad.

czestochowa interior de iglesia

Con el sonido majestuoso de las campanas a las 21.00 h, en la Capilla de Madre de Dios ante la Milagrosa Imagen, se reunen los fieles de Cz?stochowa para participar en la oración.

La oración es transmitida por radio ”Jasna Góra”, radio ”Fiat” de Czestochowa y Radio ”Maryja” de Torun.

Los polacos en el extranjero tienen posibilidad para juntarse espiritualmente con sus compatriotas reunidos en oración ante la Imagen Milagrosa de Madre de Dios.

Esta tradicional oración mariana se compone del:
– antiguo canto Bogurodzica
– el himno:”¡María, Reina de Polonia; estoy contigo; recuerdo, velo!”
– la meditación oracional
– el rezo del Santo Rosario
– antífona
– los llamamientos: “Reina de Polonia, reza por nosotros!”, ”Madre de la Iglesia, reza por nosotros”
– la bendición del sacerdote
– la canción mariana

Se considera al 4 de diciembre de 1918 el origen del Llamamiento, cuando los soldados polacos dirigidos por el teniente Artur Wilniewski, liberaron Jasna Góra.
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La que estuvo bajo la ocupación austriaca y a las 21.00 horas ante la imagen milagrosa de Madre de Dios agradecieron por la libertad.

En el Año Santo que se inauguró en 1975, los obispos polacos anunciaron que las campanas de todas las iglesias repicarán a las 21.00 horas como signo de invitación a la oración conjunta.

Todas familias se reunirán en sus casas ante la imagen de Madre de Dios para expresar su Acto de encomendación a María, para que nos lleve a la plena unidad con Cristo y con hermanos.

El mayor promotor del Llamamiento de Jasna Góra fue el Santo Padre Juan Pablo II, nos ha mostrado un profundo sentido evangélico del Llamamiento de Jasna Góra.

Según las palabras del Santo Padre, ese Llamamiento constituye una oración y contiene todo el programa de vida.

Las palabras del llamamiento corresponden a llamada de Cristo y expresan lo que significa ser un cristiano verdadero. Velar significa guardar la gran bondad que es nuestra fe y todo patrimonio espiritual y cultural.

Velar y recordar significa estar junto a María, junto a María como durante el Llamamiento – en la hora de abrir nuestros corazones.

 

MILAGROS POR LA INTERCESIÓN DE LA VIRGEN DE CZESTOCHOWA

La historia de milagros que sigue fue extraída de relatos de maravillas realizadas por la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa, tal como han sido conservadas por los Padres Paulinos de Jasna Gora.

interior santuario jasna gora

• En 1517, murió un niño polaco llamado Samual, hijo de Estanislao y Ana Wadzic, del pueblo de Husiatyn, en el condado de Kamienicki.

El cuerpo del niño había quedado retorcido por los atormentadores dolores que había padecido.

Murió un sábado, día dedicado de María, y entonces la madre cayó de rodillas llena de lágrimas, ofreciendo el cadáver a la Virgen María, haciéndole una solemne promesa de realizar una peregrinación a Jasna Gora.

Tras la noche de velatorio, Estanislao fue a la iglesia el domingo a la mañana, para hacer los arreglos correspondientes para el funeral, mientras Ana seguía orando.

Cuando el padre regresó a su casa, vio que la palidez del cuerpo del niño fallecido ya no estaba, el rigor mortis tampoco, dejando así el cuerpo laxo. El niño abrió entonces los ojos sonriendo y sacó los brazos del cajón; y así, Estanislao contempló a su hijo sano en los brazos de su madre.

Al día siguiente, en acción de gracias, la familia feliz hizo la peregrinación a Jasna Gora, llevando dos cirios del tamaño del hijo resucitado, para encender ante la imagen milagrosa de la Señora de Czestochowa.

 

• En el año de 1564, un grupo de jovencitos en la tranquila villa de Zborrow en el condado de Kalis realizaron una imitación teatral de un juicio.

El supuesto villano, Valentín Zeroniski, hijo del abogado del pueblo, debía ser justamente condenado y, con la ayuda de sus amigos, colgado de un árbol.

Ante esta acción, todos lo consideraron un buen actor, porque agitaba sus piernas como si realmente estuviera colgado.

Pero esta satisfacción se volvió terror cuando vieron palidecer su rostro y luego tornarse morado. Atemorizados, tardaron en soltarlo, mas sus esfuerzos fueron insuficientes.

Huyeron del lugar donde se estuvo desarrollando la escena teatral y, abrumados por el miedo al castigo, no contaron esto a nadie. El cuerpo se mecía levemente, colgando de la rama del árbol.







Cuando a las seis de la tarde sonó la campana del Ángelus y oscureció, y Valentino seguía sin regresar a casa, sus padres salieron a llamarlo y buscarlo.

Tarde a la noche, con luces de antorchas, encontraron al hijo muerto colgado. Cuando bajaron el cuerpo, trataron de reanimarlo inútilmente.

Entonces los padres cayeron de rodillas rogando misericordia para su hijo a la Virgen de Jasna Gora.

Esa madre compasiva, que había bajado a su Hijo muerto y lo había tenido sobre sus propias rodillas, respondió a este ruego.

Valentino abrió grandes los ojos, miró a su alrededor, y se levantó en perfecto estado. Un fresco en el cielorraso de la capilla de Jasna Gora evoca este milagro.

 

• En 1598 tuvo lugar un incidente con una niña de dos años, llamada Ema, hija de Maciej y Jadwiga Klimczak, residentes de Kazimierow.

Un día en que los padres de la niña salieron dejándola al cuidado de una niñera, ésta colocó a la niña sobre el alféizar de una alta ventana abierta desde donde Ema podía ver gozosamente el paisaje, a la perspectiva del parque.

Mas, en un momento de descuido, la niñera se alejó de la niña, que perdió el equilibrio y cayó. Cuando la aterrada niñera bajó por ella, Ema estaba muerta.

Cuando regresaron los padres se debatieron entre el dolor y la indignación, pero debían encarar la realidad y preparar a Ema para el funeral con el ropaje apropiado y una corona de hojas en la cabeza de la niña, y colocaron una estampa con la imagen de Nuestra Señora de Czestochowa en la pequeña mano.

Y así, con esta pena en el corazón, el padre y la madre iniciaron el velatorio, con los ojos centrados en la imagen que la niña tenía entre las manos.

De pronto, una chispa de inspiración les hizo exclamar al unísono: ¡La Señora de Czestochowa, que en su bondad, ha hecho retornar a tantos a la vida, nos ayudará!

El padre y la madre colocaron el pequeño ataúd sobre el carro y salieron para Jasna Gora, y así brilló el sol sobre ellos en el día y la luna en la noche, pero los antes brillantes ojos de Ema seguían cerrados.

En los tres días que tardaron en llegar los padres iban generalmente silenciosos, como el cuerpo de la niña, y sólo se oía el murmullo de las oraciones.

El cuarto día llegó y sólo habían cubierto la mitad del camino al santuario, y seguían con las riendas guiando delante del carro, firmemente, con los ojos casi cerrados de tantas lágrimas y noches sin dormir.

De pronto, el cuerpo de Ema se empezó a mover, sus ojos se abrieron, y se levantó completamente sana.

Sobrepasados por la alegría, los padres siguieron camino al santuario para dar las gracias a la Virgen Bendita de Jasna Gora.

No se pudo menos que admirar tal fe y su recompensa. ¿Cuánta fe como ésa se hallaría hoy en Occidente?

Czestochowska jasna gora

 

• En 1625 un prolongado juicio en Varsovia terminó con la condena a morir ahogada a Ana, hija del campesino Bartlomiej y de su mujer Jadwiga. Ana había sido enviada a la ciudad a trabajar, para poder así ayudar con los gastos a sus padres.

Era una buena chica y también pudo ser una buena servidora en la ciudad.

Pero lamentablemente se enamoró de un hombre al que creyó sincero y cayó en pecado, quedando embarazada de un hombre que no pensaba siquiera en casarse con ella.

Con un bebé nacido de madre soltera y llena de vergüenza, miedo y desesperación, Ana arrojó a la pobre criatura por una ventana al barranco al borde de un río cercano. Fue así juzgada y sentenciada a muerte.

Cuando los jueces enviaron al sacerdote a prepararla para la ejecución, éste la encontró sinceramente arrepentida y apenada, y le recomendó que se pusiera bajo la protección de Nuestra Señora de Czestochowa.

El día fijado para la ejecución, una curiosa multitud seguía a Ana al puente sobre el Vistula, y vieron al verdugo atar una gran piedra a la pierna de Ana para asegurarse de que quedaría sumergida en la profundidad del río.

Y ahí estaba ella, que cayó de rodillas ante la multitud, con los ojos llenos de lágrimas amargas y manifestando ante todos su dolor por el crimen cometido.

Pidió perdón a Dios y solicitó la ayuda de Nuestra Señora de Czestochowa, prometiendo a cambio reformar su vida. Mas el verdugo tenía que cumplir su deber, a pesar de la simpatía que ahora manifestaba la multitud, y entonces arrojó a Ana al río.

De repente hubo un rumor, y luego un grito. A lo lejos, los espectadores vieron abrirse la superficie del río con la forma de la muchacha emergiendo de la profundidad.

Ella nadó hacia la costa fácilmente y subió a la orilla. ¡Había sobrevivido!

Ana explicó a los atónitos testigos que corrieron hacia ella, que cuando yacía ya en el fondo del río Nuestra Señora de Czestochowa se le había aparecido, y había sacado la piedra que ataba su pierna, indicándole que nadara hacia la costa.

 

• En 1643, dos mineros: Jan Wieliczko y su hijo, Wawrzyn, portando sus herramientas comenzaron a bajar por un túnel de 60 pies a una pequeña mina donde trabajaban.

Pero una rotura de la soga con que descendían hizo que cayeran al profundo fondo rocoso.

Los montañeses de la zona, tras muchas dificultades consiguieron sacar los cuerpos estrellados y magullados.

Aunque parecía no haber ayuda humana posible para ellos, la gente no se desesperó. Apelaron a la simple fe de los polacos y se arrodillaron para implorar a Nuestra Señora de Czestochowa su misericordia.

De pronto, los dos hombres se levantaron sanos y salvos. Todos elevaron después sus cánticos y oraciones a la Virgen María.

 

• En 1680, la población de Nowograd escuchó las campanadas de la iglesia local por el funeral del juez Mikilaj Grocholski, que había fallecido esta mañana tras una larga y dolorosa enfermedad.

Era una persona querida y, de acuerdo a la costumbre polaca en estos casos, su tumba era decorada y se servía una comida a los concurrentes y a los deudos. Pero en el momento en que alzaron el ataúd para llevárselo, ¡el juez se sentó en el cajón!.

Su excelencia explicó: “Cuando estaba agonizando sin poder confesar mis pecados pues había perdido la capacidad de hablar, aunque estaba consciente aún, elevé mi corazón a Dios y supliqué a la Virgen de Czestochowa que me devolviera la vida y la salud, haciendo la promesa de visitar Jasna Gora.

Tengo que volver con Su ayuda para poder confesar mis pecados y hacer las respectivas penitencias”.

Todos quedaron enormemente impresionados, y el funeral se convirtió en un gozoso banquete.

Pero el juez postergó el cumplimiento de la promesa de ir a Jasna Gora, y cayó nuevamente enfermo de gravedad. Cuando el momento final parecía haber llegado, nuevamente recurrió a María con el ruego de que se le diera otra oportunidad.

Esa noche recibió una inspiración que le indicaba que no debía demorarse. A la mañana siguiente se levantó sano otra vez, e inmediatamente salió a cumplir sus votos al santuario de la Virgen.

 

• Poco después de esto, una amigo suyo, un caballero, Juan Kozlowski, participando en unas maniobras militares, fue arrojado de su carro a gran velocidad al volcar, por lo que se rompió el cuello, y murió.

Cuando el juez se enteró de la tragedia, viajó durante seis horas para llegar al sitio donde este caballero se había accidentado.

Allí, cayendo de rodillas, y con los ojos fijos en el lugar del desastre, oró a su Celestial Benefactora:

“Oh, Señora de Jasna Gora, así como hiciste regresar de la muerte para servirte, te ruego que le sea de vuelta la vida a él también para él se benefició como yo”.

Todos los presentes lo acompañaban en el ruego a la Virgen.

Ante los ojos de todos, Kozlowski, se levantó y como caballero que era, siguió a caballo su camino dirigiéndose a manifestar su gratitud a Jasna Gora.

 

• En 1674, Stefan, un hijo de Malgorzata Zloczewka se enfermó gravemente. Su madre prometió donar un recuerdo de oro que ella tenía al Santuario de Jasna Gora si Nuestra Señora le devolvía la salud.

Pero Stefan murió. Sin embargo, la madre no se desalentó ante el hecho sino que lo tomó como una prueba que le era puesta de fe en María Santísima, y así continuó rogando.

De pronto escuchó las voces de excitación que daba la enfermera que estaba velando el cuerpo.

La misma exclamaba que los ojos de Stefan se habían movido, los colores le volvieron y estaba retornando a la vida.

 

• El 8 de febrero de 1720. un sacerdote, Michael Pruszynski, canónigo de Kijow, pastor de Toporow en el Decanato de Bielski y en la Diócesis de Luch, partió de este mundo.

A esto siguieron llamativos sucesos. Más tarde ese año (el 14 de junio de 1720), habiendo vuelto a la vida, hizo una declaración bajo juramento ante testigos relacionados con lo que había sucedido cuatro meses antes.

El sacerdote habló de su dedicación a María, y cómo él había enfermado más en los últimos años, hasta quedar paralítico, sordo y ciego.

Sabiendo que su fin estaba próximo, expresó su última voluntad. Como fuera declarado después por los tres sacerdotes testigos, murió posteriormente, el 8 de febrero de 1720.

Lo colocaron en el ataúd que se había preparado y lo vistieron simplemente con sus vestimentas sacerdotales blancas. En el ataúd cerrado fue llevado a una habitación oscura y fría, donde normalmente uno se congelaría (¡Polonia en febrero!).

Al Padre Michael, mientras yacía en el ataúd, se le apareció el venerable Patriarca de los Padres Paulistas, San Pablo Ermitaño, le tocó la mano derecha y le dijo: “Levántate y ve a presentar tus votos a la Virgen de Czestochowa, pues es por Su gracia e intercesión que tu has sido resucitado”.

Al desaparecer San Pablo con las palabras “Jesús y María de Czestochowa”, el Padre Michael dentro del ataúd comenzó a gritar pidiendo auxilio.

Se produjeron tumultos, algunos huyeron, mientras otros trataban de abrir el ataúd.

Cuando esto fue posible, el Padre Michael lo primero que hizo fue buscar a San Pablo, pero éste se había ido; entonces, comprendió que había pasado el día en este lugar helado con su delgado hábito. Su cuerpo estaba tibio y normal.

 

• En 1747, una pequeña llamada Jozefa Magdalena, de unos pocos meses de edad, hija de Antoni y Anna Karwat de Salicia, enfermó y murió.

Toda la noche la madre lloró ante el cuerpito sin vida, rogando a Nuestra Señora de Czestochowa que le devolviera a su hijita. Amigos y parientes la amonestaron así: “Esperas que la Madre Bendita reviva a tu criatura, pero tú no eres digna de eso, deja ya de lamentarte y deja librado a la tierra lo que le pertenece”.

La madre, sin prestar atención a eso, parecía tener una inspiración. Encartó a todos los que estaban en el velatorio: “¡Ustedes no comprenden! Si mi hija no resucita aquí, la llevaré a Jasna Gora y allí, seguro que la Virgen Santa le devolverá la vida y la salud”.

Así la madre alzó sobre el carro el pequeño ataúd, con la pequeña ya rígida dentro, comenzó a rezar en voz alta, pero la Virgen no se hizo esperar, y allí mismo devolvió la vida a la criatura, mientras todos los testigos gritaban: ¡milagro! ¡milagro!

 

• En 1748, una niñera tenía a su cargo llevar a la pequeña Anna Gorniakorona de dos años a dar un paseo por los alrededores del pueblo de Landuc, una hermosa mañana de primavera.

Anna correteaba por ahí y descubrió una cueva. En un momento de distracción de la niñera, se metió jugando alegremente dentro de la gruta.

Sin previo aviso, la tierra se movió, y las arenosas paredes de la gruta se cerraron sobre Anna, sepultándola completamente.

Desesperada, la niñera corrió en busca de ayuda. Los que acudieron a hacerlo estuvieron más de dos horas trabajando para poder rescatar el cuerpo de la niña, y lo hallaron aplastado, frío, amoratado… muerto.

La angustiada madre, con muchísima fe, tomó el cuerpito y lo llevó a la iglesia de los Padres Dominicos. Amigos y familiares trataban de detenerla: “¿Qué estás haciendo?, la niña ya murió, al menos colócala en algún tipo de ataúd”.

“Déjenme ir”, replicaba con firmeza, “porque estoy segura de que la Virgen de Jasna Gora me la devolverá con vida”.

Corrió así a la iglesia, y puso la niña bajo la protección de María, prometiéndole visitar Jasna Gora en homenaje a Ella, y en prueba de su gratitud. Anna abrió los ojos y sonrió. La madre acudió inmediatamente al Santuario de Czestochowa.

Czestochowa Jasna Go ra puerta

 

• En 1749, en las vecindades de Kleczur, Ewa Wozniacka, una niñera profesional, llevó al pequeño Janek al borde del río. Se distrajo por un momento, y el niño al resbalar cayó al río y se fue al fondo, donde lo arrastró la corriente.

Al oír la zambullida, Ewa corrió al lugar, pero todo cuanto pudo ver fue al pequeño desapareciendo bajo las turbulentas aguas.

Temiendo ser castigada, Ewa huyó. Una mujer que pasaba cerca vio toda esta tragedia y se precipitó a dar aviso a la madre, quien corrió con otros al lugar del accidente.

Buscaron en vano una y otra vez hasta que, finalmente, tras un largo período de dragado y de inmersiones, lograron llevar a la orilla el helado cuerpo del niño ahogado.

La madre lloraba sobre el cuerpito de su hijo, rezando a Nuestra Señora de Czestochowa. La Madre Celestial se apiadó de ella. Janek abrió los ojos, sonrió, y luego se acurrucó en el pecho de su madre.

 

• En 1540, un resonante suceso dejó un recuerdo perdurable en la memoria de los habitantes de Lubli, un pueblo cercano a Jasna Gora. Marcin Lanio, peón de una gran carnicería, fue al pueblo de compras.

Su mujer, Malgorzata, dejó momentáneamente la cocina para pedir prestado a unos vecinos un poco de levadura para hornear en un gran horno.

Malgorzata dejó en su casa a dos niños. Poitrus, de cuatro años, que había visto a menudo a los carniceros matando animales, no tuvo mejor idea en su mente infantil que imitarlos y tomar como víctima de sacrificio a su hermano Casio, de dos años, que dormía pacíficamente en un jergón.

Poitrus agarró un afilado cuchillo y tajeó la garganta de su pequeño hermano. Viendo cómo brotaba sangre a borbotones, Poitrus se dio cuenta de que algo malo había sucedido, y abrumado por el miedo se escondió dentro del gran horno que su madre dejó abierto.

Al poco rato regresó la madre, que no sospechaba nada de todo esto y, al no escucharlos, pensó que ambos estarían durmiendo. Miró alrededor, paralizada por esta súbita tragedia y sus ojos fueron a posarse sobre el otro hijo que yacía en su cama.

Cuando entró el esposo, que nada imaginaba, se encontró con todo este cuadro espantoso y vio la forma en que estaba su esposa entre los dos cadáveres de sus hijos.

No pudo tomarse un tiempo para entender y, bajo el alto impacto emocional, creyendo que ella había matado a los niños, agarró un hacha que había cerca y le dio un hachazo en la cara a su mujer.

Tras unos momentos, la mente de Marcin empezó a aclararse y se dio cuenta de lo que había hecho, aterrado y lleno de remordimientos.

Marcin pareció tener una inspiración celestial y cambió de la desesperación a la esperanza puesta en Nuestra Señora de Czestochowa, de quien siempre había sido devoto.

Marcin, silencioso pero decidido, alza los tres cuerpos en un carro, hace la señal de la cruz, y dirige los caballos hacia Jasna Gora.

Cuando Marcin llegó al Santuario, algunas buenas personas habían improvisado tres ataúdes y así los llevaron a la capilla.

Pero Marcin permanecía en la puerta, postrado, suplicando con toda su fe a María por su familia. Quizá él se sentía demasiado culpable para atreverse a entrar.

En la capilla, el Beato Stanislaw Oporowski, un devoto sacerdote, estaba consagrando el Santísimo Sacramento.

El cuadro de la Virgen negra, alto sobre el altar principal, pareció brillar con un esplendor celestial. El Beato Stainslaw y toda la congregación se unieron a rogar por el pobre marido y su familia.

Las tres personas muertas estaban delante de todos, la madre y los dos niños; toda la congregación cantó el Magníficat.

Una sensación sobrenatural invadió la capilla. Ante las palabras “Porque Él que es Poderoso ha hecho grandes cosas por mi, y Santo es Su Nombre”, se produjo una conmoción en la congregación: los tres cuerpos regresaron a la vida.

Fuentes:

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