Ni la política laicista de Occidente surgió de la noche a la mañana.

Ni el “matrimonio” homosexual es algo coyuntural que se le ocurrió algún gay ambicioso.

Y ni siquiera el aborto es un fenómeno extraordinario fruto de fallos judiciales excepcionales.

Estas y otras reingenierías son la consecuencia de poderosas fuerzas de cambio social que se han ido consolidando a través de décadas y centurias.

Incluso el fervor rebelde de los años sesenta, que culminó en el emblemático mayo de París del 68,no fue más que una eslabón en un proceso de siglos de transformación social.
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Aunque que con su rechazo de las normas y autoridades tradicionales parecía una ruptura repentina de lo que había antes.

Hay un sentido de la historia que apunta a la redención final de la humanidad.
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Pero también hay una poderosa fuerza que busca erosionar los avances que hizo la cultura cristiana desde la época de la cristiandad.

Para profundizar sobre la cristiandad lee aquí:

 

DESDE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

La Revolución Francesa puso a burócratas en lugar de reyes y sacerdotes.

Y la Revolución Industrial hizo que los artesanos se pusieran en las fábricas como trabajadores de línea de montaje, haciendo productos en serie. 

Es así como los acontecimientos de los años sesenta son herederos  del proceso, pero no son un desencadenamiento originario.

¿Cuál fue su efecto y fruto?

Pusieron primero y por delante los derechos de bienestar individual por sobre las obligaciones personales y familiares.
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E impusieron la terapia y la corrección política en lugar de la herencia comunitaria.

Así el fruto fue la libertad sexual, la anticoncepción, y la carrera profesional, en lugar de la vida familiar con una contención sexual, y diferentes roles para hombres y mujeres,

Los cambios se promocionaron a través de apelaciones a la libertad.

Sin embargo, en realidad su función fue la sustitución de las formas locales tradicionales por sistemas burocráticos y de mercado.

Eso no tiene nada que ver con la libertad, porque el individuo pasó de ser un artesano libre haciendo su trabajo a un empleado de otro.

Y se transformó en un consumidor que necesita indulgencias y diversiones en su tiempo libre.

De modo que estamos en un sistema de producción, consumo e indulgencia privada, que los teóricos ‘vendieron’ como que maximiza la libertad.

 

LAS RAÍCES EN LA EDAD MODERNA

Hay un cúmulo de elementos que habían ido perturbando las relaciones locales y tradicionales durante centurias.

El desarrollo del transporte, las comunicaciones, los mercados, el surgimiento de la ciencia natural moderna.

Todo esto estaba mellando el conocimiento informal y tradicional, y desgastando su credibilidad.

El estado había primado sobre las relaciones locales familiares.

Y a nivel internacional, la iglesia había perdido su poder trascendente en el mundo en manos de autoridades internacionales estatales.

Es así como llegamos como destino a la globalización, a internet, al laicismo, y a los gobernantes que quieren cambiar las sociedades.

Son los emergentes de algo que anda por debajo en las sociedades.
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Donde la vida se realiza a través de transacciones impersonales y supuestamente libres y racionales.
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Mediante agentes burocráticos como gerentes y otros funcionarios, que están especializados en esas funciones.
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Y separados de las ideas tradicionales y populares.

Estos acuerdos son los que se supone hacen la vida más libre, más racional y eficiente. 

Pero han sido el vehículo de la fragmentación.

Y la vida comenzó a ser cada vez menos comprensible para los ciudadanos, por la transferencia del poder social a los gerentes, comunicadores, burócratas y expertos.

Así se fue dando una batalla en que por un lado estaban los expertos y racionales, y por otro lado quienes tenían estereotipos sociales profundamente arraigados con un “miedo al cambio”.

En definitiva supone una separación entre quienes buscan regirse por normas y concepciones tradicionales de la vida y del mundo, y entre aquellos que manejan una visión del mundo en que algunos manejan los procesos en base a conocimientos especializados.

Para esta última gente, los temas de Dios o de la castidad no tienen relevancia, ni para su trabajo burocrático ni para el desarrollo del mercado.

De modo que es razonable en la lógica moderna de quienes gobiernan, que esos temas sean privados y no públicos.
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Y que su manejo público es perturbador del desarrollo libre de la sociedad.

Esto es lo que ha llevado a que las normas heredadas, tradicionales se hayan empezado a considerar arbitrarias y contrarias a la razón.

 

LA FISURA DEL RADICALISMO CULTURAL

Siempre hay una vanguardia, y apareció el radicalismo cultural a partir de los círculos intelectuales y artísticos. 

Estos radicales no aceptaban que los burócratas o empresarios pactaran con la moral tradicional, la cual significaba formas de conducta atadas a normas sociales de un mundo que estaba dejando de existir.

Los burócratas y empresarios no iban tan rápido como esos sectores, a los que se les llamó de izquierda.

Y fueron expuestos a acusaciones de hipocresía, pero poco a poco fueron entrando en la aceptación de las propuestas de esta vanguardia.

Quizás lo primero fue la reforma del matrimonio a través del divorcio fácil.

Pero sin duda había una fragmentación en este camino.

Un sector fuerte conservador que se plegaba a los cambios lentamente y un sector artístico, intelectual, universitario que pujaba por las reformas.

Finalmente, llegan los años sesenta del siglo pasado.
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La resistencia conservadora se desmorona y el dique permite que las nuevas normas culturales lleguen y empiecen a horadar en el mercado de masas.

¿Por qué pasó esto?

Porque por el cambio generacional arribaron a la burguesía los hijos universitarios de los viejos empresarios conservadores, que eran más progresistas que sus padres, y apoyaron toda esta renovación cultural.

Por otro lado, la televisión, la publicidad y el entretenimiento comercial promovían la indulgencia personal, en un intento de separar la vida familiar de la vida pública y de trabajo.

Estas áreas fueron manejadas por intelectuales y artistas, como pasa con los medios de comunicación hoy.

Y se reforzó progresivamente aún más en las universidades, con una educación diseñada para que los jóvenes se separaran de las instituciones tradicionales y de las concepciones de vida familiares tradicionales.

Entonces vino 1968.

Las movilizaciones despertaron la simpatía de los medios de comunicación.

Y a pesar de la retracción inicial, los gobernantes se dieron cuenta que no tenían por qué seguir con las antiguas normas.

Es así como se legalizó de a poco la anticoncepción y el aborto en Europa.

El golpe definitivo lo dieron las elites gobernantes, que aunque de atrás, fueron siendo permeados por las nuevas normas culturales.

Así el Occidente del último tercio del siglo pasado comenzó a prescindir de las antiguas formas de disciplina social.

Para ese entonces ya había habido una pérdida de cohesión a pequeña escala de las familias, y las instituciones burocráticas y de mercado dominaban en el área laboral y social.

Paris-mayo-del-68

El pensamiento dominante se volvió más tecnocrático.
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Al punto que las gentes con mayor educación hallaba inconcebible que las normas morales tradicionales fueran racionales y beneficiosas.
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Esas normas no estaban diseñadas para maximizar la satisfacción de los deseos, por lo que se consideraron opresivas e irracionales.

¿Cuál es el resultado?

El radicalismo cultural de los años sesenta ha ganado la batalla y es el pensamiento oficial.
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Y se lo considera tan indiscutible que si a ti no le gusta, se te considera un fanático ignorante. 

Esto vino apalancado por el marxismo cultural, ver un excelente artículo aquí, sucesor del socialismo real.
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Por el cual la Virgen de Fát
ima apareció para alertarnos en 1917 que esparcería sus errores por el mundo.

 

EL MARXISMO CULTURAL SE HIZO DOMINANTE

Así, durante los últimos años, la política izquierdista de Occidente ha emprendido una guerra cultural contra el cristianismo.

Aprovechando los medios de comunicación como una plataforma para difundir mensajes de odio que han despreciado y denigrado a los cristianos en todos los niveles.

Esta guerra contra el cristianismo se ha diseminado en la cultura.
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Difundiendo mensajes de odio y violencia contra los cristianos a través de las películas, programas de noticias, televisión y la prensa del sistema.

Escogiendo víctimas, la guerra cultural de la izquierda alentó y recurrió a palabras de extrema violencia y odio dirigidas contra todos los cristianos.

Estas amenazas se convirtieron en cosa común, y cualquier persona que se pronuncie en contra del aborto o el matrimonio homosexual esta siendo atacado inmediatamente, con amenazas de violencia, a través de los medios de comunicación.

Los medios de comunicación liberales, que una vez exigieron “tolerancia” para los homosexuales y miembros de la comunidad LGBT, ahora se han convertido en militantes intolerantes de todas las otras creencias que no les gustan.

El ataque verbal contra los cristianos parece ser el deporte diario de los medios de comunicación.
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Pero también es políticamente correcto atacar a los educadores en el hogar y a los padres que evaden las vacunas.

Si la intolerancia está mal cuando se destina a los gays, los afroamericanos, las mujeres o los latinos, ¿por qué esa misma intolerancia es socialmente aceptable cuando se dirige contra los cristianos, y los pro-vida?

Se trata de los mismos medios de comunicación del sistema que pretenden que no están sucediendo las extracciones de órganos de los abortos de nacimiento parcial.

Y que las vacunas no dañan a los niños negros.

Que atacan furiosamente a quienes dudan de la teoría del calentamiento global.

Y aplauden cuando alguien sale del armario y se declara gay.

cordero con cara de lobo

 

EL FANTASMA POLÍTICAMENTE CORRECTO RECORRE OCCIDENTE

Una ideología totalitaria que, alegando establecer lo qué es correcto decir y lo que no, pretende dividir a las personas en dos categorías.

Por un lado los puros, que respetan los principios correctos y del otro lado los impuros que merecen ser excluidos del trabajo o de cualquier tribunal humano.

El término “políticamente correcto” designa a la orientación ideológica y cultural de extremo respeto para todos, que trata de evitar cualquier ofensa potencial a determinadas categorías de personas.

Pero no es más que una pantalla metodológica, porque hay categorías prefijadas de antemano que son protegidas, como extranjeros (sobre todo de piel oscura), mujeres, homosexuales, a los que hay que decir amén.

Personas que, de acuerdo con los ‘sacerdotes’ de lo políticamente correcto, serían merecedoras de protección especial por una supuesta debilidad intrínseca y por las lesiones que sufrieron en el presente o en el pasado.

Esto destruye la libertad de expresión.

En todas sus facetas la meta principal de lo políticamente correcto es siempre la misma: golpear el corazón de la cultura de Occidente en todas sus formas, o sea de la moral cristiana.

 

¿CÓMO NACIERON ESTOS CONTINUOS ATAQUES AL “OCCIDENTE CRISTIANO”?

La respuesta que ensayan algunos es que se trata de un inexplicable sentido de culpa.
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Que tiene sus raíces en la conquista y la destrucción de algunas civilizaciones ocasionada por los “blancos” en los últimos siglos.
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Y hoy por una presunta explotación de las poblaciones más pobres.

En Estados Unidos, ¿los negros fueron discriminados durante muchas décadas?

Seguramente sí, pero esto no quiere decir que en la actualidad deban ser privilegiados sino considerados iguales a todos los demás ciudadanos.

El hecho de que los negros estadounidenses hayan tenido que sufrir cien años por las leyes que impusieron la segregación, no es una buena razón para que, en la actualidad, se hayan convertido en una categoría protegida, que no puede ser rechazada en la escuela y que se debe promover en la contratación pública.

Lo mismo y aún con más vehemencia hay que decir de los homosexuales, que son la vedette de todo este escenario.

Además, en el occidente moderno se puede criticar e insultar libremente a la religión cristiana; de hecho, a menudo es considerado progresista e ilustrado hacerlo.

Pero ¡ay, de tocar al islam!

Incluso, en Estados Unidos ha habido muchos casos en que la ley nacional ha sido sometida a la coránica, la Sharia.

No nos engañemos, esto es un plan orquestado para la reingeniería anticristiana, para sustituir la moral cristiana imperante en estos casi 2000 años por una oscura moral atea, que privilegia la muerte sobre la vida.

Estas fuerzas oscuras, camufladas, se expresan promocionando todo lo que le quita capacidad de supervivencia al cristianismo real.
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Utilizan a los masones, a los musulmanes, a los homosexuales, a la izquierda política, a las feministas y dominan ampliamente los medios de comunicación.

Y también son fuertes dentro de la iglesia católica, porque este agente maligno está generando la confusión en el adversario más firme.

 

ESTE NUEVO EDIFICIO SE VA A DESMORONAR RÁPIDO

Entonces, ¿qué debemos hacer si la gente piensa como la Iglesia piensa y no aspiran a vivir como la Iglesia quiere que vivan?

¿Y qué hacer si la mayoría de la gente no entiende por qué esas cosas tienen sentido?

El camino pasa por claridad de pensamiento y pureza de intención.

Nuestra fuerza fundamental es que la otra parte quiere reemplazar a Dios, transformar al hombre y a la naturaleza por una máquina.
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Y este este esfuerzo no va a tener éxito.
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Dios y la naturaleza no pueden ser eliminados, y el hombre no puede ser controlado permanentemente.

Así que este edificio se va a resquebrajar, lentamente, pero lo hará.
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Y sucederá cuando los hombres empiecen a preguntarse realmente porque están sucediendo tantas calamidades.
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Violencia, desastres naturales por mal uso del medio ambiente, crisis económicas por ambición de un grupo sobre otro, soledad, problemas psiquiátricos y de sentido de la vida, etc.

Al principio no asociarán que aquellos vientos trajeron estas tempestades.

Pero habrá algunos, no necesariamente sólo dentro de la Iglesia, que verán cuales fueron las causas reales y mirarán a las enseñanzas cristianas.

Fuentes:

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