Está en el proceso de beatificación.

El padre John A. Hardon, jesuita, no se cansa de repetir un milagro que le cambió la vida. Él era escéptico respecto a la Medalla Milagrosa cuando un sacerdote vicentino le fue a dar una charla a los jesuitas recién ordenados. No le prestó demasiada atención, pero un año después, trabajando en un hospital, se le ocurrió probarla, ¡y la medalla Milagrosa funcionó!  

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