El fundador de la teología del cristianismo tuvo fuertes experiencias sobrenaturales.

Pocos han reflexionado en que San Pablo obtuvo su iluminación por medios francamente sobrenaturales.

Es más, hay indicios de que quizás Dios lo haya trasladado al cielo para mostrarle el otro mundo (como a varios videntes, entre ellos los de Medjugorje).

Y hasta posiblemente esto haya sucedido en una experiencia cercana a la muerte.

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Los misterios de la vida de San Pablo son abundantes y centrales. Pero hay dos misterios que se destacan.
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Uno, si fue el primer estigmatizado.
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Y Dos, lo que nos ocupa en este artículo, si visitó el Cielo como consecuencia de una Experiencia Cercana a la Muerte
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Si San Pablo fue trasladado al cielo, entonces la experiencia que tuvo allí es la que dio forma al cristianismo.

Marcó la decisión de dedicar su vida a la evangelización y su falta de miedo a la muerte.

Porque San Pablo fue el apóstol que dio al cristianismo la forma actual.

Y fue tan potente su impronta que podríamos decir que hoy todos los cristianos son paulinos.

Sin embargo, hablar de esto no es políticamente correcto dentro del catolicismo de hoy día.

En que algunos sacerdotes hablan libremente desde sus púlpitos, y enseñan en los seminarios, descalificando los milagros que hizo Jesús.

Y hasta hechos milagrosos como la división del Mar Rojo dicen en homilías “eso no puede haber sido así, es demasiado, tiene que haber sido algo mucho menor”.

Incluso el Padre René Laurentín afirma que si la aparición de Lourdes hubiera sucedido en nuestro tiempo no hubiera sido aprobada.

Y parafraseándolo podríamos decir que si hoy alguien tuviera las experiencias sobrenaturales que tuvo San Pablo sería rápidamente dejado a un lado y hasta denostado.

 

¿SAN PABLO EL PRIMER ESTIGMATIZADO?

El mismo Pablo dice en Gálatas 6:17:

“De ahora en adelante nadie me cause problemas, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús”.

Y además en los Hechos de los Apóstoles leemos:

“Dios obraba prodigios extraordinarios por las manos de Pablo, hasta tal punto que imponían a los enfermos pañuelos o ropas que él había usado, y mejoraban.

También salían de ellos los espíritus malos” (Hechos 19:11-12)

Y también dice en su carta a los Colosenses

“Ahora me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, pues así completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su cuerpo, que es la Iglesia” (Colosenses 1,24).

¿No son estas indicaciones claras de que San Pablo recibió los estigmas de Jesucristo en su cuerpo como lo hizo San Francisco de Asís y el Padre Pío?

 

¿SAN PABLO MURIÓ FUE AL CIELO Y REGRESÓ?

Es una pregunta interesante que algunos se han planteado antes. Las implicaciones, de ser cierto, serían sustanciales.

¿Podría el gran San Pablo – que escribió una buena parte del Nuevo Testamento – haber tenido una experiencia cercana a la muerte?

Realmente no hay evidencia definitiva.
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Los investigadores han reflexionado sobre ello, y especulan que Pablo – que menciona conocer un “hombre” a quien fue levantado de su cuerpo “al tercer cielo” – puede haber hecho alusión a sí mismo.

san pablo escribiendo

 

¿PUEDEN HABER SIDO MÁS DE UNA EXPERIENCIA?

Su experiencia hace referencia, tal vez, a lo que ocurrió cuando fue apedreado y dejado por muerto en Listra.
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O a la gran luz en el camino a Damasco (lo que le condujo a su famosa conversión).

Esto ciertamente no es suficiente para hacer una aseveración de que Pablo tuvo una experiencia cercana a la muerte.

Pero lo que da apoyo a esa creencia son sus últimos escritos.
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Donde Pablo confesó en Segunda de Corintios de tener ‘visiones y revelaciones del Señor’.
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Que son fuertemente evocadoras de las experiencias cercanas a la muerte que cuentan los que actualmente las han tenido.

 

REVELACIÓN DE LA VERDAD

De hecho, aquellos que supuestamente vislumbran la eternidad durante los episodios en el borde de la muerte clínica a menudo hablan de salir de su cuerpo y del descubrimiento de la verdad de sus vidas y sus misiones.

Estos insights tienen la característica que se olvidan al regreso a la tierra.







No está permitido que recuerden totalmente para decirle a otros, al parecer porque hacerlo pondría en peligro la prueba de la vida.

Hablando posiblemente de sí mismo, Pablo dice:

“Conozco a una persona en Cristo, que hace catorce años fue arrebatado hasta el tercer cielo – si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé.
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Dios lo sabe.
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Y yo sé que tal persona – ya sea en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe – fue arrebatado al paraíso.
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Y oyó cosas que no son para que nos dijera, que ningún mortal se permite repetir
(2 Corintios 12: 2-4).

En este pasaje, San Pablo se repite a sí mismo, muchas de las formas en que experimentadores contemporáneos hablan al describir lo que pasa en experiencias cercanas a la muerte.

Él se queja de la imposibilidad de explicar la experiencia en palabras.

Y admite la fuerte posibilidad de una experiencia fuera del cuerpo.

Él no lo sabe, por ejemplo, si estaba “en el cuerpo” o “fuera del cuerpo” cuando fue arrebatado al paraíso.

La reticencia de Pablo para describir lo que vio, parece surgir de dos factores.

En primer lugar, las cosas que vio eran demasiado increíbles para describir en palabras, era inexpresable.
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Tan glorioso lo que vio que las palabras no podrían describirlo.
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Sería como tratar de explicar la teoría de la relatividad de Einstein a un bebé.
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No habría palabras para describir lo que vio.

En segundo lugar, a Pablo no se le permitió describir lo que veía, incluso si encontrara las palabras para hacerlo.

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SU CONVERSIÓN EN EL CAMINO A DAMASCO

En Hechos de los Apóstoles 9: 1-18 se narra la conversión de San Pablo, lo central del texto dice:

“Mientras iba de camino, ya cerca de Damasco, le envolvió de repente una luz que venía del cielo.
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Cayó al suelo y oyó una voz que le decía: .
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«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
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Preguntó él: «¿Quién eres tú, Señor?»
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Y él respondió:
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«Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
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Ahora levántate y entra en la ciudad. Allí se te dirá lo que tienes que hacer».
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Los hombres que lo acompañaban se habían quedado atónitos, pues oían hablar, pero no veían a nadie.
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Y Saulo, al levantarse del suelo, no veía nada por más que abría los ojos.
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Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco.
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Allí permaneció tres días sin comer ni beber, y estaba ciego”.

Luego viene el relato del episodio en que es sanado por Ananías, a quien le fue pedido por una aparición de Jesucristo.

La Luz que San Pablo se encontró en ese camino se parece notablemente a la gran luz que es descrita por los miles de personas que han informado en episodios cercanos a la muerte.

Y al igual que Pablo, las personas que pasan por esta experiencia, se someten a la conversión profunda.
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Y de ahora en adelante se centran en servir a los demás y desdeñan el materialismo.

san pablo apedreado en listra

 

APEDREADO EN LISTRA

En Hechos de los Apóstoles 8-18 se cuenta el episodio en que Pablo fue apedreado en Listra y que podría haber sido otra experiencia cercana a la muerte.

En la parte sustancial del relato dice:

“Luego llegaron unos judíos de Antioquía e Iconio y hablaron con mucha seguridad, afirmando que no había nada de verdadero en aquella predicación, sino que todo era una mentira.
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Persuadieron a la gente a que les dieran la espalda y al final apedrearon a Pablo.
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Después lo arrastraron fuera de la ciudad, convencidos de que ya estaba muerto
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Pero sus discípulos se juntaron en torno a él, y se levantó.
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Entró en la ciudad, y al día siguiente marchó con Bernabé para Derbe”.

Algunos piensan que se puede concluir que la visión paulina del Paraíso fue concedida en el momento en que fue apedreado y dado por muerto en Listra.

No se sabe con certeza si Pablo realmente murió clínicamente en Listra o no.

Sí sabemos que los que lo apedrearon para matarlo asumieron que habían logrado lo que se proponían hacer.

Si la lapidación en Listra es el escenario de la visión de Pablo del cielo, habría llegado muy al principio de su ministerio.

Y eso explicaría por qué podía esperar a la muerte sin escozor como lo hizo.

Lo mismo se puede decir si ocurrió en el camino a Damasco.

Entonces no es extraño que Pablo fuera de nuevo a la ciudad después de que fue revivido.

Y luego regresara a Listra nuevamente después de ir a Derbe.

E incluso que Pablo visitara una vez más Listra en su segundo viaje misionero.

Después de haber visto lo que le esperaba en el cielo, Pablo no se aferraba a la vida en la tierra.
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Vivía profundamente y peligrosamente en la predicación del evangelio.

 

¿FUE SÓLO PABLO?

En este sentido, se podría también preguntar, cuando se trata de la vida futura y visiones:

¿Qué pasa con las visiones de Ezequiel?

¿Qué pasa con las descripciones de estructuras semejantes a joyas en el Apocalipsis, que son muy similares a lo que se informa en presuntas visiones – cercanas a la muerte – sobre el Cielo?

Todo sigue siendo una presunción.
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Pero al igual que en las experiencias cercanas a la muerte, Pablo regresó con el mensaje central del amor, que es de suma importancia.
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Y que como los experimentadores cercanos a la muerte, perdió su miedo a morir.

Es por eso que el mismo San Pablo preguntó retóricamente en la línea muy citada sobre el aguijón de la muerte.

En Primera de Corintios, él describió a sus lectores el misterio de la muerte.

Dijo que no vamos a dormir, pero seremos cambiados.

Más tarde en el mismo versículo llega a decir que cuando los seres humanos lleguen a la inmortalidad entonces se cumplirá la palabra que está escrita:

“la muerte ha sido devorada por la victoria.

Dónde está, oh muerte, ¿dónde está tu victoria?

¿Dónde, oh muerte, está tu aguijón”

No es el caso hipotético de Pablo, pero hay que tener cuidado sin embargo con las experiencias cercanas a la muerte, porque muchas veces tienen el problema de ser portadoras de un escenario que carece de castigo eterno, como si el pecado no fuera relevante, lo que las enmarca en un contexto de la Nueva Era.

Por lo tanto, tenemos que discernir cada caso y actuar con cautela.

Fuentes:

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  • Angeles

    El Misterio. Siempre el Misterio. Podemos elucubrar, desde nuestra curiosidad humana, y terminamos rindiéndonos ante el Misterio. Ciertamente que nuestra fe es en gran parte paulina. También la de los protestantes lo es, eminentemente paulina. Una de las diferencias entre nosotros los católicos y ellos, es que nosotros leemos el Evangelio, cosa que parece estar fuera de los límites de su fe. Ellos tienen muchísima fe, pero leen, adoran y estudian a Jesús desde Pablo. Conocen exhaustivamente cada página de los Hechos y de cada carta de San Pablo. Pero no leen las Bodas de Caná, o el saludo del Angel a María, o el de Isabel al saltar su niño de gozo en el vientre. Lutero les enseñó que la epístola de Santiago es una “epístola de paja”, por lo que no la leen. Las de Pedro tampoco, porque les debe dar “escozor” aquello de la Piedra sobre la cual Jesús “habría” fundado Su Iglesia.. El Dios que adoran ellos pasó directamente del Antiguo Testamento a los Hechos de los Apóstoles, lo cual es una pena, porque se pierden lo más rico: el mensaje de primera fuente, de labios del propio Jesús. En ese sentido son como los judíos, que cuidaron su fe por casi cuatro mil años y cuando llegó Jesús, se lo perdieron. Se perdieron lo mejor de Dios: la misericordia hecha carne, y el mensaje dado en persona por la Palabra, aquella que según Juan desde el principio “existía”, “estaba” en Dios y “era” Dios, que venía a salvarlos a ellos y a salvarnos a nosotros. Algún día, todos los ojos se abrirán y todos los misterios serán descubiertos. Mientras tanto, mucha oración. Bendiciones.