¿Hay seres en el cielo que escuchan nuestras oraciones e interceden a favor de nosotros?

La respuesta católica y que sí.

Están los santos que son seres humanos muertos y que ya están viviendo junto a Dios.

Y también están los ángeles, que son seres espirituales que Dios creó para ser su brazo ejecutor en el gobierno de la creación.

Y para auxiliarnos en nuestra vida.

Especialmente en este último caso están los ángeles de la guarda, que Dios puso expresamente a nuestro servicio.

Los católicos no debemos prestar atención a lo que dicen los protestantes, que estamos blasfemando cuando oramos por un muerto o a un muerto.

Y te explicamos cuál es la justificación bíblica para pedir la intercesión de ellos.

 

LAS DIFERENCIAS CON LOS PROTESTANTES

Los protestantes creen que no podemos comunicarnos con nadie que no esté vivo en la Tierra, y que uno sólo puede comunicarse con Dios o con los demonios.

Y dicen que su posición está respaldada por la Biblia.

Pero están equivocados, porque hay abundantes referencias bíblicas sobre la comunicación con ángeles y con santos.

Y a su vez hay frutos de esa comunicación que los católicos pueden atestiguar.

Por otro lado cuando pedimos algo a ángeles y santos no les solicitamos que nos hagan el favor por ellos mismos, que realicen el milagro, sino que intercedan frente a Dios por nuestra petición.

Porque el único capaz de modificar las cosas y crear nuevas realidades es Dios.

Y cuando santos y ángeles aparecen haciendo aparentemente eso, lo hacen por mandato de Dios y no por su propio poder y decisión.

Santo Tomás de Aquino dice al respecto en la Summa Theológica,

“La oración se le ofrece a una persona de dos maneras: primero, para ser cumplida por él, en segundo lugar, para ser obtenida a través de él.

En el primer camino, ofrecemos oración solo a Dios, ya que todas nuestras oraciones deben estar dirigidas a la adquisición de la gracia y la gloria, que solo Dios da, según el Salmo 83:12, “El Señor dará gracia y gloria”.

Pero en la segunda forma oramos a los santos, ya sean ángeles u hombres, no para que Dios a través de ellos conozca nuestras peticiones, sino para que nuestras oraciones sean efectivas a través de sus oraciones y méritos”.

De modo que la función de santos y ángeles respecto a nuestras oraciones de pedido es llevarlas a Dios, y Dios las atenderá según los méritos de ellos y los nuestros.

Estos seres, que están en el cielo y a lo que nosotros nos podemos comunicar mediante el Espíritu Santo, tienen además de la función de interceder ante Dios por nosotros, estás otras funciones.

  • Ministrar por nuestras necesidades,
  • Protegernos,
  • Darnos orientación espiritual,
  • Entregarnos mensajes de Dios,
  • Cumplir la justicia de Dios en nosotros y en nuestros actos.

En términos generales hay mucha evidencia bíblica de la interacción entre ángeles y santos con nosotros en la Tierra.

En primer lugar debemos decir que los ángeles y los santos son conscientes de las cosas que suceden en la Tierra, esto lo vemos en Lucas 15:10, 1 Corintios 4: 9, Hebreos 12: 1.

También que los ángeles y los santos muertos se preocupan por nosotros, como lo podemos ver en el Apocalipsis 6: 9-10.

La Biblia muestra a hombres en la Tierra hablando con muertos, como en 1 Samuel 28: 12-15, Sirácida 46: 20, Mateo 17: 1-3 y 27: 50-53, Apocalipsis 11: 3.

La Biblia también presenta pasajes de ángeles y santos presentando nuestras oraciones a Dios, como el Apocalipsis 8: 3-4, Tobías 12: 12-5, Apocalipsis 5: 8, Jeremías 15: 1, Macabeos 15: 13-14.

Sabemos también por la Biblia que las oraciones de los justos son poderosas, como en Santiago 5: 16-18, Mateo 22:30, 1 Juan 3:2.

Veamos más en detalle qué sucede con nuestra comunicación con los santos y por otro lado qué sucede con los ángeles.

 

LA COMUNICACIÓN CON LOS SANTOS

Quizás la intercesión de los santos sea más conflictiva con los protestantes que la intercesión de los ángeles, porque después de todo, los ángeles no son visibles y son seres espirituales.

En cambio los santos que están en el cielo junto a Dios murieron en la Tierra, y los protestantes dicen que la Biblia prohíbe comunicarse con los muertos.

Pero no sólo la escritura, sino también la tradición de los padres de la Iglesia enseñan la intercesión de los santos.

Los padres de la Iglesia son los referentes que tenemos en la fe, porque vivieron la experiencia directa de los apóstoles, y en esa época no existía el protestantismo.

Cuándo se inició la Reforma se creó esta diferencia.

Pero no obstante hoy la mayoría de los cristianos creen que podemos tener la intercesión de los santos, porque tanto católicos, como ortodoxos y como la mayoría de los anglicanos opinan esto.

Los protestantes, haciendo una lectura extremadamente literal de una frase dicen que Dios no permite consultar a los muertos, citando el pasaje del Deuteronomio 18: 11-12.

“No ha de haber dentro de ti nadie que… practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia, ningún encantador, ni quien consulte espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahvé tu Dios…”

Lo primero que hay que observar es que lo que está prohibiendo ese pasaje de la Biblia es el contacto con los muertos pero a través del espiritismo.

Dios considera abominación conjurar a los muertos para obtener información, lo que se hace a través de mediums en sesiones generalmente espiritistas.

En las que se busca información oculta o realizar conjuros o trabajos.

Porque en general se trata de una comunicación en la que el interlocutor es un demonio que se hace pasar por un ser humano.

Pero en el caso de los católicos es distinto.

Porque se eleva la oración hacia un santo sin ninguna otra intermediación, no se toma contacto de ida y vuelta con el santo, sino que solamente se le deja la petición.

Lo que en realidad está en cuestionamiento es que los muertos puedan salir del cielo, o sea que pueda manifestarse en la Tierra.

No tienen en cuenta que el Espíritu Santo es el canal de comunicación que comunica a la distintas partes de la Iglesia, desde la Iglesia triunfante en el cielo hasta la Iglesia que peregrina en la Tierra.

Es por esto que dicen absurdamente que en las apariciones marianas no es la Santísima Virgen que se aparece sino que es un demonio.

Pero no pueden explicar son dos cosas.

La primera es por qué el demonio no dice cosas demoníacas ni contrarias a la fe en las apariciones importantes y aceptadas por la Iglesia.

Y la segunda, cómo es que Moisés y Elías, profetas que estaban muertos, se aparecieron en el Monte Tabor, en el pasaje de la Transfiguración, para hablar con Jesús, ante Pedro, Santiago y Juan, lo que se relata en Mateo 17: 3.

Pero por otro lado los católicos le dicen a los protestantes que María y los santos no están muertos, porque Dios es un Dios de vivos no de muertos según la Biblia, a la que ellos leen tan al pie dela letra,

“Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos (Mateo 22: 32).

Pero hay más pruebas bíblicas.

 

3 PRUEBAS DE LA COMUNICACIÓN CON LOS SANTOS

Acá presentamos tres pasajes donde se ve claramente la comunicación de los vivos con y por los muertos legítimamente en la Biblia, pero hay más que no mencionamos en honor a la brevedad.

En la parábola del Hombre Rico y Lázaro, que está en Lucas 16, el hombre rico le pide a Abraham que interceda con dos peticiones.

La primera es  que envíe a Lázaro para aliviarle el sufrimiento dándole agua, y la segunda es que envíe a Lázaro a la Tierra para advertir a sus 5 hermanos para que se arrepientan y no terminen en el Hades.

Y Abraham le contesta que no lo va a enviar porque no le creerían, en la medida que ya no le creyeron a los profetas.

Aquí se muestra que se pide la intercesión de un muerto por un lado, y por otro lado se muestra la posibilidad de que un muerto vaya a la Tierra y se aparezca a vivos.

Otra prueba es la intercesión que pide el rey Saúl al profeta Samuel que ya está muerto, lo que está en 1 Samuel 28: 15-16:

“Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me perturbas evocándome?

Respondió Saúl: Estoy en grande angustia; los filisteos mueven guerra contra mí, Dios se ha apartado de mí y ya no me responde ni por los profetas ni en sueños. Te he llamado para que me indiques lo que debo hacer.

Dijo Samuel: ¿Para qué me consultas si Yahvé se ha separado de ti y se ha convertido en tu enemigo?”

También está el pasaje en que San Pablo ruega por los muertos en 2 Timoteo 1: 16-18,

“Que el Señor conceda misericordia a la familia de Onesíforo, pues me reconfortó muchas veces y no se avergonzó de mis cadenas, sino que, en cuanto llegó a Roma, me buscó solícitamente y me encontró.

Concédale el Señor encontrar misericordia ante el Señor aquel Día. Además, cuántos buenos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor”.

 

LA COMUNICACIÓN CON LOS ÁNGELES

La comunicación de seres humanos vivos en la Tierra con los ángeles también es muy frecuente en la Biblia.

Estos son algunos pasajes en los que se ve claramente esta relación.

En Génesis 19: 1-2 dos ángeles llegan a Sodoma y encuentran a Lot fuera de su casa, y éste les invita a pasar la noche en su casa para descansar y para que a la mañana siguiente continúen su viaje.

En Génesis 48: 16 Jacob invoca la ayuda de un ángel para que bendiga a Efraín, Manasés y José y generen una gran descendencia.

En Zacarías 1: 8-9 este pregunta al Ángel del Señor quiénes son un hombre y unos caballos de distinto color que él había visto, y el ángel le respondió.

Ya en el Nuevo Testamento vemos a un ángel, presumiblemente el Arcángel Gabriel, que anunció a Zacarías que su esposa dará a luz a Juan el Bautista, esto aparece en Lucas 1.

También está la famosa aparición del Ángel Gabriel a la Virgen María en el pasaje de la Anunciación que relata Lucas 1.

Además a lo largo del libro del Apocalipsis Juan ve o está acompañado por Ángeles, y en Apocalipsis 10: 9 y 17: 7 notamos una interacción verbal entre ellos.

Hasta aquí hemos probado las razones por las cuales la Iglesia Católica sostiene que nos podemos comunicar con santos y ángeles y hacerle peticiones para que intercedan ante Dios.

 

CÓMO PEDIR LA INTERCESIÓN DE UN ÁNGEL O UN SANTO

El pedido de intercesión a santos y ángeles es una de las cosas más populares que tiene la Iglesia Católica y quizás también una de las más poderosas herramientas.

Es un pedido de ayuda a alguien que está en un peldaño superior de justificación.

Para pedir la intercesión de un ángel o un santo se deben tener dos cosas claras.

Primero tener un conocimiento del santo o el ángel al cual se invoca.

Saber quién es, cuál es su carisma particular, y de alguna manera haber construido una relación espiritual con él.

Cuando hablamos de carisma nos referimos a una suerte de especialización.

Por ejemplo a San Judas se lo invoca por trabajo, a San Antonio por las cosas perdidas, a Santa Mónica se le pide intercesión por los hijos, al Santo Cura de Ars por las vocaciones sacerdotales, al arcángel San Miguel se le pide ayuda la batalla espiritual, y al Ángel de la Guarda que nos ayude en temas coyunturales del momento.

Y la segunda cosa a tener en cuenta es que la eficacia de nuestro pedido estará en función de nuestra fidelidad a Dios, nuestro estado de gracia y de la aceptabilidad para Dios de nuestro pedido.

Los santos y los ángeles que invocamos llevarán a Dios este pedido, quien lo valorará incluyendo quién lo pide, quién es el intercesor y que es lo que se pide.

El pedido lo podemos formular a través de oraciones ya establecidas, como por ejemplo una novena, en las que ya está previsto lo que hay que decir y en qué parte de la oración hay que presentar el pedido.

Pero también lo podemos realizar mediante oraciones informales o en medio de un diálogo con el ángel o el santo.

En esta modalidad se invoca al ángel o al santo, se le explica la situación y se le hace el pedido de intercesión.

Y se termina generalmente con un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Fuentes:

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