El nombre de Jesús tiene poder sobrenatural.

Porque representa a su persona y su misión.

Y es una forma de vivir su presencia en nosotros.

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Al invocar el nombre de Jesús con confianza obtenemos 10 beneficios, que son los que exponemos aquí.

Leer También: Celebración del Nombre del Hijo de Dios: el Santísimo Nombre de Jesús, Universal (3 de enero)

En la Biblia, los nombres eran elegidos por sus significados. El nombre define a la persona y tiene la capacidad de hacerla presente.

Moisés llamó a su hijo Gershom “un extraño aquí”; él era un exiliado en el desierto en aquel tiempo.

José significa “aumentado”. Porque su madre Raquel oró a Dios para que pudiera tener más hijos.

Benjamín significa “hijo de mi diestra”.

En el reino espiritual, los nombres describen directamente a sus poseedores.

Jesús recibió su nombre porque él iba a salvar a su pueblo de sus pecados.

Ocho días después de su nacimiento el hijo de María recibió el nombre de Jesús, que significa Salvador, como lo había ordenado el ángel Gabriel.

El Evangelio menciona la razón de ser de dicho nombre: “Porque va a salvar a su pueblo del pecado”.

De modo que el Nombre de Jesús fue impuesto por Dios mismo (Mt 1,21; Lc 1,31) y describe la misión del Hijo de Dios y de María. 

El emblema o monograma que representa el Santísimo Nombre de Jesús consiste de las tres letras: IHS.

En la Edad Media el Nombre de Jesús se escribía: IHESUS y el monograma contiene la primera y la última letra del Santísimo Nombre.

Se encuentra por primera vez en una moneda de oro del siglo VIII: DN IHS CHS REX REGNANTIUM (El Señor Jesucristo, Rey de Reyes).

Desde el s. XIII, los dominicos solían dedicar un altar en su honor en la mayoría de sus templos, así como una “sociedad del Santo Nombre de Dios”.

Un especial devoto del Santísimo Nombre fue San Bernardo, quien habla de él con especial ardor en muchos de sus sermones.

Pero los promotores más destacados de esta devoción fueron San Bernardino de Siena y San Juan Capistrano.

El franciscano San Bernardino de Siena (s. XV), se servía en sus predicaciones de una tabla con el monograma del Nombre de Jesús pintado (IHS en letras góticas, con una cruz sobre la H), rodeado por un sol con rayos.

Al terminar sus sermones, los fieles la besaban arrodillados.

Por influencia suya, la ciudad de Siena adoptó el monograma de Jesús circundado por el sol como escudo propio.

También se generalizó colocar este emblema en las puertas de los sagrarios.

San Ignacio de Loyola (s. XVI) lo convirtió en el escudo de la Compañía de Jesús, con algunos añadidos y fundó la Compañía en un templo dedicado al Nombre de Jesús: Il Gesù de Roma, donde está enterrado.

Santa Teresa de Jesús usaba un sello con el mismo monograma y lo escribía al inicio de todas sus cartas.

Inocencio VI estableció en 1721 una fiesta del Nombre de Jesús, para toda la Iglesia latina, el segundo domingo después de Epifanía.

San Pío X la trasladó al primer domingo de enero. Después de desaparecer del calendario, la nueva edición del Misal de 2002 la recuperó el 3 de enero.

 

¿QUÉ SIGNIFICA EL NOMBRE DE JESÚS?

El nombre Jesús viene del griego Iesous que se deriva del arameo, Yeshu. Significa “Yaweh es la salvación.” `

El Santo Nombre de Jesús es, ante todo, una oración todopoderosa.

Nuestro Señor mismo solemnemente promete que todo lo que pidamos al Padre en su nombre lo recibiremos. 

Por tanto, cuando decimos: “Jesús,” pidamos a Dios por todo lo que necesitamos con absoluta confianza de ser escuchados.

Y por esta razón, la Iglesia termina su oración con las palabras, “por Nuestro Señor Jesucristo”, que da a la oración una eficacia nueva y Divina.

Cada vez que decimos: “Jesús”, le damos a Dios alegría infinita y gloria, porque le ofrecemos todos los méritos infinitos de la Pasión y Muerte de Jesucristo. 

Cada vez que decimos “Jesús”, dejamos claramente saber que deseamos ofrecer a Dios todas las Misas que se dijeron de todo el mundo para todas nuestras intenciones.

Cada vez que decimos “Jesús,” es un acto de amor perfecto, porque nosotros ofrecemos a Dios el amor infinito de Jesús.

El Santo Nombre de Jesús llena poco a poco nuestras almas con una paz y alegría que nunca tuvimos antes.

El Santo Nombre de Jesús nos da fuerza para que nuestros sufrimientos se conviertan en luz y sean fáciles de llevar.

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10 BENEFICIOS DE LA INVOCACIÓN DEL NOMBRE DE JESÚS

 

BRINDA AYUDA A LAS NECESIDADES CORPORALES

Según la promesa de Cristo:







En mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien (Marcos 16, 17-18).

En el Nombre de Jesús los Apóstoles dieron fuerza a los lisiados (Hechos 3, 6; 9, 34) y vida a los muertos (Hechos 9, 40).

 

DA CONSUELO EN LAS AFLICCIONES ESPIRITUALES

Somos rescatados de la angustia, la tribulación, la tristeza y el dolor (Sal. 118:5, 50:15, 116:3-4).

El Nombre de Jesús le recuerda al padre del Hijo Pródigo (Lucas 15: 11-32) y al Buen Samaritano (Lucas 10: 25-37) y le recuerda al justo el sufrimiento y la muerte del inocente Cordero de Dios.

 

NOS PROTEGE DE SATANÁS Y SUS ENGAÑOS

Porque el demonio teme el Nombre de Jesús, quien lo ha vencido en la Cruz.

Ante un peligro, invocar el nombre de Jesús ayuda a superar el trance y a obtener seguridad emocional.

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OBTENEMOS TODA BENDICIÓN Y GRACIA EN EL TIEMPO Y LA ETERNIDAD

Cristo dijo: “lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre.” (Juan 16:23).

Es refugio seguro durante la vida y en la hora de la muerte.

Por eso la Iglesia concluye todas sus plegarias con las palabras: “Por Jesucristo Nuestro Señor…”.

 

DISFRUTAMOS LAS RIQUEZAS DE CRISTO

Romanos 10:12 dice que el Señor de todos es “rico para con todos los que le invocan”. Prestemos atención a la palabra “rico”.

Invocar no solamente nos salva de muchas cosas negativas, sino también es la manera de que disfrutemos en nuestra experiencia de cuán rico es Cristo.

 

SOMOS SALVADOS

Como creyentes, al invocar el nombre del Señor reforzamos nuestra conversión para que no caigamos y podamos ser salvos en el final para vivir la vida que hay después de la muerte física en la Tierra.

Romanos 10:9 dice:

“si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.

¡Invocar el nombre del Señor nos trae salvación para la vida eterna!

El Nuevo Testamento nos muestra varios ocasiones de los creyentes que invocaron el nombre del Señor Jesús en diferentes situaciones (Hechos 2:21).

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PARTICIPAMOS DE SU MISERICORDIA

Quienes repitan el nombre de Jesús tendrán el exceso de su misericordia, su amor, la gracia de la perseverancia final, y no morir sin su gracia.

Y son llenos del Espíritu (Salmo 86:5; Hechos. 2:17, 21).

Con la repetición las almas tibias se vuelven fervorosas y las almas fervorosas se elevan a niveles de gran perfección

 

SOMOS ILUMINADOS

Cuando invocamos a Jesús, Dios nos da la luz para ver nuestra verdadera condición.

Y cada vez que le invocamos él inyecta luz en nuestra vida y en la resolución de nuestros problemas.

“El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció” (Mateo 4:16).

“Os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra” (1 Juan 2:8).

OBTENEMOS UN ESPÍRITU DE ARREPENTIMIENTO

Todos cargamos con pecados y culpas, de algunos tenemos conciencia y de otros aún no.

Al ser expuesta nuestra verdadera condición por la fuerte iluminación del Señor, a través de invocar su nombre, experimentamos un cambio de manera de pensar.

Descubrimos lo que hacemos mal y podemos obtener la gracia y la fuerza para rectificar nuestro comportamiento.

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CONFESAMOS LOS PECADOS, SOMOS PERDONADOS, GANAMOS INDULGENCIAS

Tantas veces como invoquemos el Nombre de Jesús y de María podremos ganar una indulgencia de 300 días, por decreto de Pío X, el 10 de octubre de 1904.

Es también necesario, para ganar la indulgencia papal al momento de la muerte, pronunciar aunque sea mentalmente el Nombre de Jesús.

Puedes leer aquí sobre las indulgencias.

Al ser iluminados por el Señor nos arrepentimos y somos llevados a confesar nuestros pecados. De esta manera, disfrutamos del beneficio del perdón de Dios.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).







El Señor Jesús, además de perdonarnos, elimina y anula el registro de la deuda que teníamos con Dios en la cruz. Es decir que tenemos un “registro limpio” delante de Él.

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10 beneficios sobrenaturales de la Invocación del Nombre de Jesús

 

UNA FORMA SIMPLE PARA INVOCAR EL NOMBRE DE JESÚS

Los padres del desierto, los monjes, han desarrollado  lo que se denomina “oración a Jesús”, conocida también como “oración del corazón”.

Es una breve fórmula que se repite constantemente y a nivel mental,

“Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí”

Algunas veces se dice así

“Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador”

Esta fórmula es la que recomendamos para invocar el nombre de Jesús.

Fuentes:

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  • María de los Angeles Pizzorno

    Que maravilloso es estar con el nombre de Jesús en la boca y en el corazón todo el día. Y si lo unimos al de María, nuestra Santísima Madre, mejor. A Sor Consolata Betrone, monja capuchina que vivió en el siglo XIX, Jesús le pidió que dijera continuamente una jaculatoria que El mismo le enseñó, diciéndole que era un “acto de amor” y que cada vez que la pronunciara, El salvaría un alma. Y le encareció que no perdiera un segundo, que la dijera continuamente, todo el día, sin descanso, para regalarle a El más almas. Nosotros también podemos hacerlo. La frase es “Jesús, María, os amo, salvad almas”. Bendiciones.

  • Grace Maier

    Les agradezco mucho su publicación, solo me gustaría hacer algunas aclaraciones: El nombre de Jesus no da “beneficios”, nos otorga BENDICIONES, ademas son innumerables, como es posible que se limitan a 10? Entiendo la buena intención del articulo pero hermanitos, pongan ojo en la redacción pues mucha gente se nutre espiritualmente de estos foros y no hay que confundir. Que Dios siga bendiciendo su apostolado evangelizador.