Hay un momento profundamente perturbador en misa.

Para algunos, que son introvertidos, es un momento intimidante.

Es el saludo de la paz, cuando el celebrante pide que los presentes se saluden.

Se supone que es un gesto, no meramente de urbanidad, o de amistad, o de saludo.

Sino un signo comprometedor y comunitario, en que todos nos sentimos participando del mismo credo y hermanados.

saludo de la paz entre latinos

Pero basta mirar el comportamiento de algunos cuando el saludo de la paz.
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Incluso entre aquellos de misa diaria.
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Y comprenderemos que no es un momento fácil.
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Para algunos, quizás se convierta el momento de mayor tensión en la misa.

Por eso quisimos hacer una especie de manual para la ocasión.

 

“DÉMONOS EL SALUDO DE LA PAZ”

A pesar que podemos ir a misa permanentemente, para muchos de nosotros la parte del saludo de la paz es perturbador.

Especialmente para la gente tímida, introvertida, socialmente torpe.

Imagínate incluso lo que puede sentir alguien que va a misa por primera vez o vuelve después de un tiempo fuera.

Todo en una misa católica les puede parecer una locura.

El arrodillarse, el pararse y luego arrodillarse de nuevo, el incienso, las partes en que todo el mundo dice las mismas oraciones al mismo tiempo, en fin todo puede ser desconcertante.

Pero nada de eso asusta y es más perturbador e intimidante que cuando el sacerdote de repente dice: “Démonos entre nosotros un signo de la paz.”

Los novatos, sin otra advertencia que la simple frase, descubren que personas a las que ni siquiera conocen le están mirando.

Están dirigiéndose a ti, pidiendo que le des la mano, y hasta en algunas culturas que le des un beso, hombres a hombres, mujeres a mujeres, hombres a mujeres.

Los muy tímidos rehúyen el contacto visual, les tiembla la mano.

Ni siquiera pueden tener la interacción verbal, cuando no, miran para otro lado para no saludar al que tienen atrás o adelante.

Para aquellos de nosotros que somos extremadamente introvertidos y socialmente torpes, este tipo de interacción con otros seres humanos no es el tipo de cosa que a la que uno se precipita con placer.

Incluso aún entre quienes van a misa a diaria uno puede encontrarse a gente que rehúye el saludo de la paz haciéndose el distraído.

Sin duda es algo que requiere práctica, preparación psicológica y análisis en una escala no del todo diferente a la de un alunizaje.

Para las personas que comparten el perfil psicológico de DHSED (Debería Haber Sido un Ermitaño del Desierto), esta es una guía práctica para el ritual extraño, diseñado para extrovertidos, conocido como el signo de la paz.

 

UBIQUÉMONOS EN LA MISA

Estamos entados en bancos con gente al lado que no conocemos, mirando la nuca de otros que tampoco conocemos y nuestra nuca es mirada también por desconocidos.

El signo de la paz se produce poco después del Padre Nuestro.

Si quieres concentrarte en la oración del Señor, planea entonces hacer algunos ejercicios de calentamiento, estiramiento, o visualización técnica para prepararte para la interacción forzada del saludo de la paz, después de la Liturgia de la Palabra, cuando pasan las canastas para las ofrendas.

Cuando llegue el momento, debes involucrarte en el signo de la paz dando la mano a las personas que te rodean diciendo: “La Paz contigo”.

Cada apretón de manos incluye preferiblemente una sonrisa y al menos un segundo completo del contacto visual.
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Y en algunas culturas se estila darse un beso, aún entre hombres, y entre personas de sexo diferente.

El ideal es decir “la paz del Señor esté siempre contigo” y la otra persona contesta “y con tu espíritu”.

El saludo de la paz no es simbolico, es signo de paz, de hermandad y de perdon

Pero es aceptable decir sólo “mucha paz” y pasar a la siguiente persona; “la paz de Cristo” y “paz” son alternativas aceptables también.

Si así lo deseas, puedes sentirte libre de incluir salutaciones espontáneas como “hola” o “buenos días”, pero la Iglesia no exige que lo hagas.

Algunos sitios web afirman que es preferible hacer la forma latina del saludo, “Pax Domini sit semper vobiscum” (“La paz del Señor esté siempre con vosotros”), pero no sería recomendable salvo en una misa tradicional o tridentina.

Una persona que no es socialmente torpe podría ser capaz de llevarlo a cabo, pero la gente que lo recibe no sabría qué hacer y quedaría más nerviosa.

 

A QUIEN HACERLE EL SALUDO

Hay que ofrecer el signo de la paz a todas las personas dentro de un radio de un metro de donde estás sentado.
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Esto incluye a las personas por delante y por detrás de ti.

Si estás sentado junto a un grupo de personas, se acostumbra ofrecer el signo de la paz a todos dentro del grupo, hasta un máximo de 5 o 6 personas digamos.

Es aceptable, aunque no es preferible, fingir que no eres capaz de inclinarte lo suficiente como para dar la mano a la totalidad, y ofrecer como alternativa una pequeña reverencia y murmurar con los labios el saludo de la paz.

Algunos feligreses pueden elegir hacer un saludo agitando la mano como quien se despide de alguien, en lugar de una reverencia con la cabeza.

La norma es ofrecer estrechar la mano a cualquier persona mayor de dos años.

No es necesario dar la mano a los niños muy pequeños y bebés, aunque probablemente estés obligado a reconocerlos y hacer comentarios sobre su ternura.

saludo de la paz niño

 

EXCEPCIONES Y SITUACIONES INUSUALES

En el caso de que no haya nadie sentado dentro de un radio de un metro tuyo, deberías ofrecer el signo de la paz a las siguientes personas:

-A cualquier persona sentada en tu mismo banco, aunque fuera del radio de un metro, siempre que haya menos de cinco personas en total en el banco.

-A alguien sentado en cualquier lugar en los bancos de adelante o de atrás tuyo, incluso si están fuera del radio de un metro, siempre que haya menos de cinco personas en total en cualquiera de dichos bancos.

-Si no hay nadie en el banco, en el banco de adelante o en el banco de detrás, no estás obligado a ofrecer el signo de la paz a la gente a más de un banco de distancia.
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Aunque el método de reverencia y sincronización de labios (ver arriba) se recomienda para todas las personas dentro de un radio de tres bancas de tu asiento.
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Esto incluye también con los que uno tiene un contacto visual cercano, aunque esté separado por un pasillo.

-Puedes ignorar a cualquiera sentado más de dos bancos por delante o por detrás tuyo, siempre que no hagas contacto visual con ellos.
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En caso de que haya contacto con los ojos, estás obligado a reconocer a la persona, ya sea con una reverencia o un saludo agitando la mano.

-Si estás sentado en un pasillo, no estás obligado a ofrecer el signo de la paz a los que estaban sentados en el banco al otro lado del, a pesar de que está bien hacerlo.
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El método de la reverencia, la sincronización de labios y el saludar agitando la mano son los preferidos en esta circunstancia.

 

COMPORTAMIENTOS QUE DEBES EVITAR

No es aceptable pretender olvidarte de las personas sentadas directamente en el banco atrás tuyo mirando para otro lado.
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Esto se conoce como la “esquivar el bulto” y no es bien visto.

No es aceptable tampoco evitar el signo de la paz pretendiendo ahogarte, tomando cinco minutos para atarte el zapato, o dejar caer un elemento importante que estas buscando.

Esta es otra forma de esquivar el bulto totalmente desaconsejada.

Debes resistir la tentación de limpiarte inmediatamente las manos con loción antibacteriana o toallitas.

Y tampoco que te pases la mano por la cara para limpiarte inmediatamente después que alguna persona te da un beso.

En el otro extremo, tampoco es aconsejable que si te levantas un día con un espíritu extrovertido recorrer los bancos del pasillo de enfrente apretando las manos.

Esto queda reservado para algunos curas, que no tomando las recomendaciones litúrgicas del Vaticano, recorren el pasillo central de la iglesia apretando la mano de todos.

abrazo de la paz

 

RECOMENDACIONES

Si eres una de esas personas introvertida te recomiendo:

Revisar esta guía antes de ir a misa

Reconocer el terreno de la gente con la que deberías darte el saludo de la paz al comenzar la misa

Prepararte psicológicamente para el saludo inmediatamente después de terminado el padrenuestro

Y luego, cuando venga el pedido del sacerdote o el diácono para darnos el saludo de la paz, actuar con aplomo, como si esta parte de la misa es la que disfrutas más.

Fuentes:

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