Un tiempo de preparación para Navidad.

En la Iglesia Católica, el Adviento es un período de preparación.

Que se extiende sobre cuatro domingos antes de Navidad.

Y que tiene muchas devociones.

Entre ellas la Corona de Adviento, el armado del Pesebre (Nacimiento o Belén) y el Árbol de Navidad.

pesebre

Y también hay una serie de oraciones y cantos que se realizan en estas fechas.

 

VIVIENDO A PLENO AL ADVIENTO PARA APROVECHAR LA NAVIDAD

La palabra Adviento significa “venir a”, y se relaciona a la venida de Cristo.
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Esto se refiere, en primer lugar, a nuestra celebración del nacimiento de Cristo en la Navidad.
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En segundo lugar a la venida de Cristo en nuestras vidas a través de la gracia y el Sacramento de la Santa Comunión.
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Y finalmente, refiere a su segunda venida al final de los tiempos.

arbol de navidad en china

Nuestros preparativos, por lo tanto, deben tener las tres venidas en mente. Tenemos que preparar nuestra alma para recibir a Cristo dignamente.

El Adviento tradicionalmente se ha conocido como una “pequeña Cuaresma”.

Al igual que en Cuaresma, el Adviento debe ser marcado por el aumento de oración,  ayuno, y las buenas obras.

Mientras que la Iglesia de Occidente ya no tiene un requisito establecido para el ayuno durante el Adviento, la Iglesia de Oriente continúa observando lo que se conoce como el Ayuno de Felipe, a partir del 15 de noviembre hasta Navidad.

Al igual que durante la Cuaresma, los sacerdotes visten ornamentos púrpuras, y se omite el canto de Gloria (“Gloria a Dios”) durante la misa.

La única excepción es en el tercer domingo de Adviento, conocido como Domingo de Gaudete, cuando los sacerdotes pueden usar ornamentos de color de rosa.

Como el domingo Laetare durante la Cuaresma, esta excepción está diseñada para animarnos a continuar con nuestra oración y el ayuno.

Podemos disfrutar de una mejor Navidad – los 12 días de la misma, desde el día de Navidad a la Epifanía – si revivimos Adviento como un período de preparación.

Y en esto nos ayudan las devociones propias de Adviento.

 

EL PESEBRE

La tradición de representar el nacimiento del Señor se remonta entre los cristianos al siglo XIII.
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Tal iniciativa se debe a San Francisco de Asís quien para aprovechar espiritualmente mejor el misterio de la Natividad pensó en reproducir el lugar donde había nacido el Redentor.

Se cuenta así que armó un establo llevando animales y en el mismo ubicó a los personajes, la Virgen, San José, los pastores y hasta los animales.

Y meditaba sobre cual seria su actitud frente a ese Niño-Dios que se había hecho hombre para salvar a los hombres.

A partir de esto, comenzó la idea de utilizar figuras para armar la escena del nacimiento, sobre todo en Italia y que luego paso al resto de Europa y a todo el mundo cristiano.

Desde ya es una costumbre que quedó solamente entre los católicos y que los protestantes no siguieron después de la Reforma del siglo XVI.

También, los Pesebres, tomaron sus características según las regiones.

Por ejemplo los Pesebres Napolitanos, cuyos personajes están vestidos a la usanza campesina del sur de Italia.

O bien el hecho de ser sus figuras verdaderas obras de arte, como el Pesebre de tamaño real realizado en madera tallada policromada por los artesanos de Oberammergau, Alemania, que fuera obsequiado al Papa y que se arma todos los años dentro de la basílica de San Pedro.

Ver aquí: La Historia del PESEBRE y Cómo Bendecirlo.

dibujo de villancicos frente a un arbol de navidad

 

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

El árbol de Navidad, un abeto frondoso y cargado de adornos, según los investigadores, tiene su origen en el paganismo centroeuropeo.
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Pues rendían culto a sus dioses en los bosques o en determinados sitios donde se alzaba algún árbol significativo.

San Bonifacio, uno de los grandes misioneros de la evangelización de Europa, se dedico a destruir estos mitos paganos y entre sus historias se cuenta que derribaba árboles cultuales.

No obstante, el árbol que recuerda el nacimiento de Jesús, entre los pueblos germanos cristianizados, simbolizaba el árbol del Edén.
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Pero no ya aquel del fruto prohibido que fue el comienzo del pecado en el hombre.
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Sino el que conmemora el Fruto de la salvación, de allí el carácter de sus adornos y decoraciones.

El uso del árbol de Navidad, proveniente de la tradición germánica, se comenzó a utilizar mas propiamente en el siglo XVII en la ciudad de Estrasburgo (Francia), difundiéndose hacia el norte de Europa, sobre todo en países protestantes.

Es mas que comprensible que, al rechazar en su doctrina todo uso de imágenes, hayan recurrido y adoptado un símbolo que recordara el nacimiento del Redentor.

En 1841, el príncipe Alberto (+1862), consorte de la reina Victoria I (1837-1901), lo introduce en Gran Bretaña.

Y luego pasara a los Estados Unidos por medio de los inmigrantes protestantes que también lo llevan al resto de los lugares a donde emigraran.

Con el correr de los años, el árbol de Navidad, como símbolo del nacimiento del Señor, pasará también al orbe católico.

Y desde hace ya mucho tiempo, en la Plaza de San Pedro en Roma, junto al Pesebre, se alza un enorme abeto decorado profusamente que es regalado todos los años al Papa por diversas comunidades católicas de los países centroeuropeos.

Ver aquí: Los Secretos del Árbol de Navidad [que deberías conocer].

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HISTORIA, SIMBOLOGÍA Y FABRICACIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

La corona de Adviento es parte de nuestra tradición católica pero los verdaderos orígenes son inciertos. 

Hay pruebas de que los pueblos germánicos pre-cristianos utilizaban coronas con velas encendidas durante los días fríos y oscuros de diciembre, como un signo de esperanza en el futuro para los días cálidos y la prolongación de la luz del sol de primavera.

En escandinavia durante el invierno, velas encendidas eran colocadas alrededor de una rueda, y se ofrecían oraciones al dios de la luz para activar “la rueda de la tierra” de vuelta hacia el sol, para alargar los días y restaurar el calor.

En la Edad Media, los cristianos adaptaron esta tradición y se utilizaron coronas de Adviento como parte de la preparación espiritual para la Navidad. 

Después de todo, Cristo es “la Luz que vino al mundo” para disipar la oscuridad del pecado y para irradiar la verdad y el amor de Dios (Juan 3: 19-21).

En 1600, católicos y luteranos tenían prácticas formales alrededor de la corona de Adviento.

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EL SIMBOLISMO DE LA CORONA DE ADVIENTO

La corona está hecha de varios árboles de hoja perenne, lo que significa la vida continua. 

Incluso estos árboles de hoja perenne tienen un significado tradicional que se puede adaptar a nuestra fe.

El laurel significa victoria sobre la persecución y el sufrimiento; el pino la inmortalidad; y el cedro, la fuerza y la curación. 

Las hojas espinosas nos recuerdan la corona de espinas, y una leyenda inglesa habla de cómo la cruz fue hecha de acebo.

El círculo de la corona, que no tiene principio ni fin, simboliza la eternidad de Dios, la inmortalidad del alma y la vida eterna que se encuentra en Cristo.

Piñas, nueces o vainas usadas para decorar la corona también simbolizan la vida y la resurrección.

En conjunto, la corona de árboles de hoja perenne representa la inmortalidad del alma y de la vida nueva y eterna prometida por medio de Cristo.

Él es la Palabra eterna del Padre, que entró en nuestro mundo convirtiéndose en verdadero hombre.

Y obtuvo la victoria sobre el pecado y la muerte con su pasión, muerte y resurrección.

Las cuatro velas representan las cuatro semanas de Adviento. 

Y una tradición es que cada semana representa mil años, para sumar a los 4.000 años desde Adán y Eva hasta el nacimiento del Salvador.

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3 COLORES PRINCIPALES DE LAS VELAS DEL ADVENIMIENTO

Estos tres colores principales de Adviento están llenos de rico significado.

Tres velas son de color púrpura y una es rosa. 

Las velas de color púrpura en particular, simbolizan la oración, penitencia y sacrificios y obras preparatorias llevadas a cabo en este momento.
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Y también el púrpura (o violeta)  simboliza el arrepentimiento y ayuno y es el color de la realeza y la soberanía de Cristo, lo que demuestra la espera de la venida del Rey celebrada durante el Adviento.

Hoy en día, muchas iglesias han comenzado a utilizar azul en lugar de púrpura, como un medio para distinguir el Adviento de la Cuaresma.

Otros usan azul para significar el color del cielo nocturno o las aguas de la nueva creación en Génesis 1.

La primera vela de la corona de Adviento, la vela de la Profecía o vela de la Esperanza, es de color púrpura.

La segunda, llamada Vela de Belén o Vela de Preparación, también es de color púrpura.

Del mismo modo, el cuarto color de la vela del adviento es de color púrpura. Se llama vela del Ángel o la vela del Amor.

Una vela rosa se enciende en el tercer domingo de Gaudete, cuando el cura también lleva las vestiduras rosa en la misa.

Domingo Gaudete es el domingo de regocijo, porque los fieles han llegado al punto medio de Adviento, cuando su preparación está a mitad de camino de la Navidad.

Esta es la llamada Vela Pastor o Vela de la Alegría, que representa la alegría y regocijo, y revela un cambio en la temporada del arrepentimiento hacia la celebración.

El blanco es el color de Adviento que representa la pureza y la luz. Y la vela blanca suele ponerse en el medio de la corona.

Cristo es el Salvador sin pecado, sin mancha, puro.

Él es la luz que entra en un mundo oscuro y moribundo.

Además, aquellos que reciben a Jesucristo como Salvador han sido lavados de sus pecados y hechos más blancos que la nieve.

De este color blanco es la vela de Cristo, la quinta vela de adviento, colocada en el centro de la corona.

La preparación espiritual, centrándose en los colores de Adviento en las semanas previas a la Navidad, es una gran manera para que las familias cristianas mantengan a Cristo el centro de la Navidad, y que los padres enseñen a sus hijos el verdadero significado de la Navidad.

La iluminación progresiva de las velas simboliza la expectativa y la esperanza en Nuestro Señor que rodea la primera entrada en el mundo y la anticipación de su segunda venida a juzgar a los vivos y los muertos.

Otra tradición que sigue a la anterior, es reemplazar las tres velas moradas con cuatro velas blancas, que serán encendidas durante toda la temporada de Navidad.

En la Iglesia el conjunto se sitúa cerca del altar o del ambón de la Palabra.

En los hogares, la corona de Adviento es más apropiadamente iluminada para la hora de la cena después de la bendición de la comida. 

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ENCENDIDO DE LAS VELAS DE LA CORONA Y ORACIONES

 

PRIMER DOMINGO

LLAMADA A LA VIGILANCIA

ENTRADA. Se entona algún canto.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Acto de Contrición.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso…

LITURGIA DE LA PALABRA. Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,33: “Estén preparados y vigilando, ya que nos saben cual será el momento”. Palabra del Señor. (Breve pausa para meditar)
Reflexión.

Guía: Vigilar significa estar atentos, salir al encuentro del Señor, que quiere entrar, este año más que el pasado, en nuestra existencia, para darle sentido total y salvarnos.

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.
Guía: Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene.

En esta primer semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría.

Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.

Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera.

¡Ven, Señor Jesús!. ¡Ven, Señor Jesús!

PADRENUESTRO
Guia: Unidos en una sola voz digamos: Padre Nuestro…

CONCLUSIÓN

Guía: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.

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SEGUNDO DOMINGO

ENTRADA. Se entona algún canto.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Acto de Contrición.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso…

LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la II carta de San Pedro 3,13-14: ”Nosotros esperamos según la promesa de Dios cielos nuevos y tierra nueva, un mundo en que reinará la justicia. Por eso, queridos hermanos, durante esta espera, esfuércense para que Dios los halle sin mancha ni culpa, viviendo en paz”. Palabra de Dios.
Breve pausa para meditar

Reflexión
Guía: ¿Qué va a cambiar en mí, en nosotros en este Adviento? ¿Se notará que creemos de veras en Cristo?

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.
Guía: Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel.

Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas.

El viejo tronco está rebrotando se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne…

Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza.

¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!

PADRENUESTRO.
Guía: Unidos en una sola voz digamos: Padre nuestro…

CONCLUSION
Guía: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvados. Amén.

velas de adviento flotando fondo

 

TERCER DOMINGO

ENTRADA. Se entona algún canto. Saludo.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo Y del Espíritu Santo. Acto de Contricción.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso…

LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la Primera carta a los Tesalonicenses 5,23: ”Que el propio Dios de la paz los santifique, llevándolos a la perfección. Guárdense enteramente, sin mancha, en todo su espíritu, su alma y su cuerpo, hasta la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor”. Palabra de Dios.
Breve pausa para meditar. Reflexión.

Guía: Los hombres de hoy no verán en persona a Cristo en esta Navidad. Pero sí verán a la Iglesia, nos verán a nosotros. ¿Habrá más luz, más amor, más esperanza reflejada en nuestra vida para que puedan creer en El?

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.

Guía: En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia:

¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca! Adornen su alma como una novia se engalana el día de su boda.

¡Ya llega el mensajero!. Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.

Cuando encendemos estas tres velas cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes.

¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor!

PADRENUESTRO
Guía: Unidos en una sola voz digamos: Padre nuestro…

CONCLUSION
Guía: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvados. Amén

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CUARTO DOMINGO

ENTRADA. Se entona algún canto. Saludo.
Todos hacen la señal de la cruz.
Guía: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”

LITURGIA DE LA PALABRA:
Primera lectura: Rm 13,13-14 “Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestios del Señor Jesucristo”. “Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Segunda lectura: 2 Tes. 1,6-7 “Es justo a los ojos de Dios pagar con alivio a vosotros, los afligidos, y a nosotros, cuando el Señor Jesús se revele, viniendo del cielo acompañado de sus poderosos ángeles, entre las aclamaciones de sus pueblo santo y la admiración de todos los creyentes.” -“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Guía: “Ven, Señor, y no tardes.
Todos: “Perdona los pecados de tu pueblo”.

SE ENCIENDEN LAS CUATRO VELAS
Guía: “Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
Humildad y gloria
El Nacimiento de Jesús

Guía: Lectura del Evangelio según San Lucas (2:6-7)
“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.”
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.

MEDITACION
La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad salen victoriosos en la prueba.

No hay rechazo, ni frío, ni oscuridad ni incomodidad que les pueda separar del amor de Cristo que nace.

Ellos son los benditos de Dios que le reciben.

Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.

Nos unimos a La Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.

Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión

Padre Nuestro / Ave María.

ORACIÓN FINAL
Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

Todos: “Amén”

Fuentes:

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