La situación que está pasando Venezuela tiene muy preocupados a los católicos.

Porque una sociedad otrora próspera se está convirtiendo en el fantasma de Haití.

El país más pobre y desgraciado del continente.

Y en un remedo de Cuba, que luego de más de 50 años de gobierno comunista la población vive en infraconsumo.

¿Y qué tienen en común estos tres países?
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Los m ismo que Haití, que es el único país del mundo consagrado al demonio.
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En Cuba y en Venezuela gobierna una elite que usa la magia negra para aferrarse en el poder, como veremos en este artículo.

Los cristianos creemos en el mundo sobrenatural y en la presencia física del mal.

Las posesiones y los exorcismos son prueba de ello.

Por eso no podemos considerar que los fenómenos políticos sean ajenos a esta influencia.

¿Por qué entonces no hacer una lectura de lo que sucede en Venezuela (y en Cuba) utilizando categorías sobrenaturales y verdaderamente cristianas de análisis?

Lo primero que debemos comprender es que hay una terrible batalla espiritual en estos tres países.

¿Y a quien enfrenta?

Veámoslo en este artículo.

 

LOS CULTOS AFRICANOS A LOS MUERTOS Y OTRAS DEIDADES

Antes de la llegada del cristianismo los africanos habían desarrollado religiones animistas mágicas que estaban pobladas de demonios.

Los misioneros católicos en África dan cuenta de la tremenda actividad sobrenatural en el continente.

Y la convivencia con el mundo sobrenatural está haciendo ahora que los africanos subsaharianos abracen fácilmente el cristianismo, especialmente las versiones que ponen más énfasis en lo sobrenatural.

Cuando los esclavos de África Occidental fueron traídos a una América colonizada por los cristianos europeos, vinieron con sus culturas y religión.

De Togo y Benín vino el vudú que se instaló más fuertemente en Haití.

Y de la cultura yoruba de Nigeria llegó lo que luego se convirtió en la Santería, y el Palo Mayombe del Congo, practicado especialmente en Cuba y también en Venezuela en menor medida.

Ambas religiones giran alrededor de realizar rituales para obtener resultados directos en la vida (conseguir un trabajo, curar una enfermedad, conseguir una novia, etc.).

Hacen uso de velas, ídolos y amuletos.

Ambas se comunican con los muertos y tienen ritos de magia blanca y de magia negra; lo que a veces suele llamarse por derecha y por izquierda.

Lo mismo que se puede decir de los cultos de los bantúes de África Central, especialmente de Camerún, que recalaron en Brasil.

Y se convirtieron en la Umbanda (magia blanca) y Quimbanda (magia negra) y el Camdonblé, todos los cuales se engloban bajo el nombre de Macumba.

Para poder practicar su fe frente a sus amos católicos los esclavos africanos camuflaron su religión original bajo las figuras del cristianismo.

En Cuba, su dios central, Olodumare, fue enmascarado como el Dios de la Biblia.

Y sus deidades menores (Orishas) fueron escondidas bajo los santos cristianos.

Los yoruba comenzaron a ser llamados los “lucumi”, debido a su saludo “oluku mi”, que significa “mi amigo”.

Así nació la religión sincrética de la Santería: el camino de los santos de los lucumi.

Lo que permitió a los africanos conservar su fe nativa, al tiempo que parecían convertirse al cristianismo, aunque marginalmente.

Hoy los practicantes de la santería abrazan la terminología católica, pero mezclada con los rituales y usos de la Regla de Osha-Ifá que es de base africana.

Estas religiones populares afroamericanas enfatizan las prácticas mágicas diseñadas para traer buena suerte a sus devotos o para dañar a sus enemigos.
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Las ceremonias más importantes a menudo incluyen el sacrificio ritual de animales. Y peor aún .

 

LA SANTERÍA ES LA RELIGIÓN PRINCIPAL EN CUBA

La religión afroamericana es mucho más importante en Haití (Vudú) y Cuba (Santería) que el cristianismo.

La Santería surgió en Cuba durante el siglo XVII y fue practicada en secreto y sobreviviendo oralmente de una generación a otra durante siglos.

Después de la Revolución Cubana (1959) la Santería fue reconocida abiertamente, aunque públicamente fue criticada por el gobierno como una brujería.

Pero sin embargo el poder hiso uso de ella.

Se estima que hasta el 80 por ciento de la población cubana sigue algunas prácticas de Santería.

Los practicantes asisten a la misa católica e incluso pueden bautizar a sus hijos, mientras practican también formas de lucumi en su hogar.

En la casa de un Santero, puedes encontrar estatuas de santos católicos junto a símbolos de estrictamente orishas.

Los seguidores de Santería creen que un solo Dios creó el universo y que el mundo es cuidado por seres divinos menores conocidos como orishas.

Los orishas representan varias fuerzas de la naturaleza junto con ciertas características humanas – por ejemplo, Yemayá es el orisha del mar y la maternidad.

Se piensa que los orishas realizan milagros para los adherentes, y también se les puede culpar por los acontecimientos desafortunados.

Si un individuo tiene mala suerte debe apaciguar su orisha para lograr la armonía y el equilibrio en su vida.

Lo mismo que debe hacer una ofrenda a su orisha para que haga un trabajo para conseguir algo o contra alguien.

Sin embargo los seguidores no pueden comunicarse directamente con estos seres divinos.

Los sacerdotes de la Santería, conocidos como babalawos, actúan como intermediarios.

Interpretan la voluntad de los dioses usando la adivinación con caracoles y otros métodos.

Lo que implica una ceremonia elaborada que incluye a menudo ron, tambores, cigarros, y sacrificio de animales.

Los seguidores de esta religión habitualmente visten de blanco en si iniciación.

A cada seguidor le es asignado un orisha que lo guiará durante toda su vida.

Hay alrededor de 400 orishas pero sólo 20 son regularmente venerados en Cuba.

Está Oshún, que se asocia con amarillo y en Cuba está asociado con la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de la Isla.

Shangó es otro santo popular; es el santo del fuego y la guerra, se asocia con el rojo y el blanco y su correlato católico es Santa Bárbara.

Obatalá es diosa de la creación y de la paz; aparece vestida de blanco y es asociada con la Virgen de la Merced.

Yemayá gobierna el océano y es la diosa de la maternidad. Viste de azul y blanco, y está asociada con la Virgen de Regla.

No hay iglesias ni templos oficiales en la religión y las ceremonias y rituales se realizan generalmente en casa o en público.

La Santería carece de Escrituras y toda la fe es transmitida oralmente.

Esta es la razón por la cual las ceremonias y los ritos son tan importantes.

Las ceremonias son escenas sensuales y poderosas, donde los hombres matan palomas y gallos, fuman cigarros, escupen ron y tocan tambores.

En esta sociedad dominada por las creencias de la santería la voz popular es que Fidel Castro fue un creyente.

Es más. Se dice que la santería lo bendijo durante su discurso de victoria el 8 de enero de 1959.

Mientras Fidel se dirigía a la multitud, dos palomas volaron sobre el podio, y una de ellas aterrizó en su hombro izquierdo.

Dentro de la santería existe un pataky (historia) que explica que los grandes sacerdotes de la religión santera, serán aquellos que Olofy (la personificación de Dios) los escoge mandando que una paloma se les pose en el hombro izquierdo.

No es sorprendente que muchas personas tomaran esto como una señal de que Dios quería que Fidel dirigiera a Cuba.

 

INDICIOS DE FIDEL CASTRO EN LA SANTERÍA

Luego de décadas de rumores de que Fidel Castro practicaba la santería un babalawo le dijo al Diario de Cuba, con sede en España, que temía que Castro continuara plagando a la isla como un fantasma luego de muerto.

Otros babalawos creen que Castro fue hecho santo.

Se cuenta popularmente que cuando Fidel Castro tenía seis años, y padecía fiebres muy altas, una mucama de la finca le dijo a la madre que lo llevara a un santero.

Ella lo hizo y durante el ritual Fidel fue sometido a un “registro”, es decir, un estudio mágico sobre su futuro para averiguar si la sanación estaba permitida por los orishas.

Y desde entonces quedó bajo la protección de Ayaguna, una manifestación de la gran divinidad.

De Ayaguna derivan a todos los dioses guerreros.

En una serie de entrevistas sobre cuestiones religiosas concedidas a Frei Betto, uno de los líderes de la teología de la liberación, Castro ya en el poder se refirió a la atmósfera mágica y sobrenatural que existía en el lugar donde pasó su infancia y a la creencia en la santería.

Y dijo más.

“Incluso después del triunfo de la Revolución, un día aquí en La Habana, fui a visitarlas (a su madre y abuela). Estaban las dos.

La abuela tenía problemas de salud, y el cuarto estaba lleno de santos, muchas promesas.

Porque en este período de lucha, de grandes peligros, tanto mi madre como mi abuela hicieron toda clase de promesas para la vida y la seguridad de todos nosotros”.

Obviamente estaban invocando a orishas de la santería.

Aunque Castro era nominalmente comunista y, por lo tanto, ateo, la especulación sobre sus lazos con Santería comenzaron el día en que tomó el poder.

Como dice un artículo del Miami Herald del 2004, el 1 de enero – el día en que Castro asumió Cuba en 1959 – es un día típicamente asociado con Elegua, el dios de las “encrucijadas”.

El movimiento marxista de Castro, el 26 de julio, entró en el centro de La Habana ondeando banderas rojas y negras, colores asociados con el anarquismo en Occidente, pero conocidas como los colores de Elegua para los santeros.

Numerosos sacerdotes de la Santería han afirmado haber hecho pociones y lanzado hechizos en nombre de Castro.

Un babalawo identificado como “José” le dijo al Sun Sentinel en 1992 que había sido “consultado por altos oficiales en las fuerzas armadas” y ayudado a un miembro de la familia Castro.

El artículo señala que el gobierno otorgó a Santería trato preferencial sobre otras religiones porque “muchos santeros son miembros influyentes de la sociedad cubana”.

En 2008, cuando Castro se retiró, los babalawos decían abiertamente a los medios de comunicación extranjeros que estaban haciendo brujerías en nombre de Castro.

Aunque Castro nunca admitió practicar la Santería, muchos testigos durante su medio siglo de reinado han reclamado el hecho.

Cuando el éxodo de los marielitos en 1980 Fidel llamó al Babalao mayor de la Isla y se sacrificaron 30 Gñus.

Se le vio vestido de blanco por única vez en una foto tomada en un viaje a Guinea.

Donde se comentaba abiertamente que allí le leyeron su Itá (libro de la vida para los santeros) y lo iniciaron con el sacrificio de un elefante, típicamente asociado con Oddua, que se representa como Jesucristo.

De ese viaje, también dice que pactó con las fuerzas más oscuras, ofrendando sangre humana para ganar toda la protección necesaria para sobrevivir a todos los ataques que ciertamente le harían y pondrían en peligro su vida.

Quienes conocen el ambiente de la santería dicen que Castro fue un “iniciado” en las artes oscuras del palo mayombe – como se conoce un tipo de ritual originado en el Congo y que muchos consideran una de las formas más temidas y poderosas de magia negra.

“Según algunos paleros en el exilio, es un secreto a voces entre los practicantes de esta religión que Fidel Castro fue ‘rayado’, es decir, ‘iniciado’ en el palo a la edad de 6 años, escriben los periodistas españoles José Lesta y Miguel Pedrero en su libro Claves ocultas del poder mundial.

Desde ahí fue protegido por los llamados sacerdotes del palo, que realizaron distintos pactos con muertos y seres maléficos.

Y allí radicó la fuente de su poder y de su vitalidad.

Para muchos cubanos no pasaron inadvertidos animales exóticos que llegaron a la isla desde Angola, transportados por aviones militares y nunca llegaron a ningún zoológico.

Tigres y leones, entre otros, fueron arrancados del corazón de África para servir de ofrenda por Fidel a sus orishas.

Si algo le preocupaba el presidente era su futuro y su protección personal.

Castro evadió más de 600 intentos de acabar con su vida.

Sobrevivió a todos los desafíos que le plantó la historia durante seis décadas: la Guerra Fría, el embargo comercial estadounidense, la caída del Muro de Berlín, la guerra contra el terrorismo.

También sobrevivió a invasiones militares, enfermedades, cirugías, huracanes, desastres naturales.

Y hasta a docenas de ataques psíquicos y ‘rituales malignos’ emprendidos por sus enemigos.

Durante los combates en la Sierra Maestra, el entonces guerrillero encargó a unas mujeres indígenas de la región que les fabricaran talismanes para la buena suerte: a él, a su hermano Raúl y a otros combatientes, se los dio para que llevaran consigo en sus respectivos collares de santos.

El famoso babalawo Antonio Castañeda, quien en 2008 llegó a ser electo diputado a la Asamblea Nacional de la isla, aseguró que era el propio Olodumare – el ser supremo de la religión yoruba – quien protegía a Fidel Castro.

“¿Cuántas brujerías le habrán hecho a Fidel? Pero no le llegan, porque Olodumare dice que él es el que tiene que estar ahí y, como él está ahí, es intocable”, afirmó entonces Castañeda en una declaración que le dio la vuelta a la isla y al mundo.

Se dice que Castro encerró a Cuba en la jaula más grande del mundo en un círculo protector de magia negra.

Que practicaba rituales de transferencia de salud o cambio de cabeza para extender su vida.

Se comenta que su última gran víctima fue el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez – otro practicante de la brujería –, a quien transfirió sus dolencias y enfermedades.

Sería por eso, según el santero cubano Carlos Valdez, que Castro se mantuvo con vida siendo un anciano enfermo mientras que el líder de la Revolución Bolivariana falleció no mucho tiempo después de que se le diagnosticara un cáncer, el cual se fue a tratar en Cuba y bajo vigilancia directa de Fidel Castro.

Valdez afirma que Hugo Chávez fue su última mas no su única víctima.

Otros líderes cercanos a Cuba y amigos de Fidel murieron de forma trágica o extraña mientras él seguía viviendo.

Como el ex Premier Soviético Nikita Khrushchev y los ex presidentes de Chile Salvador Allende, de Granada Maurice Bishop y de Panamá Omar Torrijos.

El conocido periodista y escritor español Luis María Anson afirma en un artículo de opinión que

“En los altares de la macumba en Brasil, del vudú en Haiti, del winti en Guayana, de la santería en Cuba, yo he visto la imagen expuesta de Fidel Castro”

Anson cuenta que en una ocasión Octavio Paz le dijo de Castro es más que un dictador vulgar, “representa el retorno de los brujos”.

 

LA INICIACIÓN DE HUGO CHÁVEZ

Chávez se inició en la santería bajo el signo de Shangó en un ritual celebrado en La Habana, según explica el santero cubano Carlos Valdés.

Según la tradición, Shangó fue un rey guerrero, violento, brujo y viril.

Cuando Chávez ingresó en la santería cubana, cada ministro, cada presidente de empresas públicas, junto a algunos gobernadores, quisieron acompañarlo.

Fueron decenas de chavistas a La Habana a iniciarse en esta religión.

Pero las mayores revelaciones llegan de un periodista llamado David Placer que escribió un libro llamado Los Brujos de Chávez, donde afirma que utilizó la brujería para controlar Venezuela y manipular al pueblo.

Y que la santería importada desde Cuba, modificó su forma de hacer política y la de su círculo más cercano.

Placer dice que Chávez visitó a todos los brujos, oró con ellos, le leyeron el tabaco y le echaron sus ramalazos.

Allá donde había un brujo, Chávez iba corriendo.

Incluso relata lo que siendo joven le profetizó una pitonisa llamada la Negra, o Cristina, quien le vaticinó que

“Antes de los 60 años te vas a enfermar gravemente y te vas a morir”.

E incluso le profetizó

“Tú vas a ser presidente de Venezuela pero vas a estar preso primero”.

Le dijo una noche en la que vio la marca del “elegido” que portaba Chávez en su piel.

Su obsesión le arrastraría a realizar todo tipo de prácticas de ocultismo.

Un largo currículo de contactos con el más allá que abarca los amuletos, la ‘ouija’, las apariciones de su bisabuelo ‘Maisanta’ (un general que luchó contra la dictadura de Juan Vicente Gómez), las charlas con el espíritu del libertador Simón Bolívar, la masonería (intentó ingresar en una logia), las visiones de las ánimas de la sabana y la santería cubana.

Pero la figura clave fue Fidel Castro quien le inició en los secretos de la santería.

Desde ahí maestros babalawos, controlados por integrantes de la inteligencia cubana estuvieron en puestos clave de los ministerios y empresas públicas del país.

Así se impuso la santería como religión oficial del chavismo.

Y guías espirituales informaban al gobierno de La Habana lo que sucedía tras bambalinas en el gobierno venezolano; o sea que eran espías.

La eficacia cubana fue tal que el pueblo consideró a Chávez una autentica deidad, poseedor del espíritu de los antiguos libertadores.

Los militares más cercanos viajaban a Cuba para iniciarse en estas prácticas de la santería.

Y se llegaron a celebrar ceremonias con animales muertos y mucha sangre en el Palacio presidencial de Miraflores.

Dice Placer en su libro,

“El chavismo ha recurrido a la brujería como ningún otro movimiento político lo hizo en Venezuela.

Y la santería cubana y la palería [el Palo Mayombe], que realiza rituales con huesos de muertos, ha crecido de forma pavorosa no sólo en la alta jerarquía del gobierno, sino también en las bases sociales”.

La cooptación de Chávez por Fidel Castro para la santería cambió incluso la estructura del ejército venezolano.

“Los militares hacían los ritos de iniciación en La Habana y era frecuente ver altares en los lugares públicos.

Esto llegó a transformar incluso el cuadro de mando del ejército, ya que un padrino de santero no podía estar por debajo en el escalafón”, dice el periodista.

Chávez hacía rituales paleros usando huesos de muertos.

“En el cementerio general del sur se profanaban hasta ocho tumbas diarias”, dice Placer.

Chávez tenía una frecuente relación con los muertos.

Varios testigos aseguran que dejaba una silla vacía en las reuniones con sus asesores para Simón Bolívar, con quien incluso mantenía charlas a altas horas de la madrugada.

Y cuando almorzaba a solas pedía otra ración para el libertador.

El escritor dice que lo más extraño fue lo que encontró en el propio asiento del gobierno.

“Los salones del Palacio de Miraflores [están] llenos de objetos extrañísimos para un Palacio Presidencial.

Frutas en el suelo, la cabeza de un caimán, un ancla enorme que representa a Yemayá.

Y no sólo eso, sino que los propios custodios de Miraflores me confesaron que en esos salones se realizaban actos espiritistas.

Se convocaba a los espíritus de los libertadores”.

Sin embargo hay un convencimiento generalizado, no sólo entre santeros y paleros, que la exhumación de los huesos de Simón Bolívar [en 2010] tuvo consecuencias fatales para Hugo Chávez cuenta el libro de Placer.

Hugo Chávez celebró este ritual santero hablándole a los huesos de Bolívar.

Tuvo un diálogo místico retransmitido por televisión, en el que presuntamente le contestaba el espíritu de Bolívar.

Fue realmente fuera de lo que le corresponde a un presidente el diálogo Chávez-Bolívar y fue interpretado como un acto de palería.

A partir de ahí se materializó lo que se conoce popularmente como ‘La maldición de Bolívar’, según los santeros.

Incluso santeros contrarios a Chávez le pidieron a Placer que revele el lugar de uno de los hechizos que hizo Chávez, porque entienden que gracias a él, el chavismo se mantiene en el poder

 

LA SANTERÍA Y NICOLÁS MADURO

Nicolás Maduro y los actuales jerarcas del chavismo continuaron atados a la santería tras la muerte de su poderoso jefe en 2013.

Aducen que la muerte de Chávez fue una maldición.

Y siguen recurriendo a la santería para amarrarse al poder que heredaron de su líder.

El entorno de Maduro es profundamente creyente, tal como lo fue Hugo Chávez.

Cilia Flores, su esposa, está rodeada de santeros y babalawos.

Y Maduro sigue consultando a sus asesores espirituales y al difunto Sai Baba.

Maduro también dice que se le aparece el espíritu de Chávez en todas partes: en el Metro, en el Cuartel de la Montaña [donde reposan los restos de Chávez] y hasta en forma de pajarito.

Y en el Palacio Presidencial de Miraflores tiene elementos de santería como una cabeza de caimán, caramelos y pétalos de rosa sobre la espada del libertador Simón Bolívar.

Una prueba de que Maduro sigue con la santería es el siguiente video.

En el que en una inauguración de una obra aseguró que los venezolanos deben estar agradecidos de la llegada de Elegua al país de la mano de los africanos traídos durante la época de la colonia.

Elegua es una orisha de la santería que tiene su correlato en el catolicismo en el Santo Niño de Atocha y San Antonio de Padua

Fuentes:

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