Una de las cosas más misteriosas del Santo Rosario es que abre la puerta para la poderosa curación de Cristo.

Quién reza el Rosario experimenta el verdadero poder sanador del plan de Dios.

A través de la mano de la Santísima Virgen María.

Y su protección contra las insidias del maligno.

Cuando alguien empieza a rezar el rosario comienza experimentando en los misterios gozosos las primeras etapas de la vida y la infancia de Jesús.

Desde ahí comienza a filtrarse el amor de Dios en su propia vida.

Y a experimentar la curación de las heridas profundas que ha recibido en las etapas más tempranas de su vida.

Mientras sigues orando sientes una presencia permanente amorosa y preocupada, la presencia femenina de una madre, que está al lado tuyo en el trayecto.

Llega un momento en que las compuertas se abren y las emociones retenidas por mucho tiempo en tu corazón brotan como una fuente de curación.

Es a partir de ahí cuando logras hacer el enlace entre tu vida, la vida de Jesús y el plan de salvación de Dios, llevado de la mano de María.

  

EL PROBLEMA CENTRAL DE SANAR EL PECADO

El problema central en nuestra vida es el pecado.

Lo solemos ver como las cosas tristes y espantosas que hacemos y nos hacen.

Nos sentimos avergonzados y culpables de lo que hemos hecho.

Pero el pecado es más que eso. La Biblia dice en Romanos 3: 23 “todos pecaron y están privados de la gloria de Dios”.

Fuimos creados para compartir la vida eterna con Dios, pero el pecado original lo arrastramos desde que los primeros hombres desobedecieron a Dios.

El efecto en nosotros es el dolor y el sufrimiento permanente.

Y cómo difícilmente podamos vivir con esta carga, nos volvemos insensibles al pecado e insensibles a la bondad de la vida; y nos adentramos más en los actos pecaminosos.

Nuestra parte alegre muere poco a poco, nos confundimos, nuestra vida se vacía, nos desesperamos, y poco a poco vamos muriendo espiritualmente.

Esto es contagioso porque vivimos en un mundo lleno de maldad, al lado de personas pecaminosas.

De modo que el signo más importante el pecado son nuestras heridas internas, nuestros dolores.

La solución de Dios para procurar la cura fue sencilla.

Hace 2000 años hizo nacer una niña de unos tales Joaquín y Ana. A esta niña que los padres la llamaron María.

Dios la conservo de la mancha del pecado original, tan pura como nació Eva la primera mujer.

Pero al revés de Eva, María le dijo sí a la obediencia de Dios y concibió a un hijo llamado Jesucristo.

Dios se encarnó en Jesucristo para resolver el problema del pecado.

En los evangelios vemos que el ministerio de Jesús estuvo signado por la cura de la enfermedad del pecado, en términos físicos y en términos espirituales.

Y finalmente nos dio el gran mensaje del perdón de los pecados por su muerte.

Luego de la muerte de Jesús en la cruz Dios continúa el ministerio a través de los apóstoles y de su madre María.

Y llegamos a un punto muy importante que es cuando María le da al mundo el regalo sanador del Santo Rosario.

Dios nos perdonó los pecados pero no debemos seguir pecando; nos debemos sanar de nuestra “mochila” y de la influencia de la sociedad.

  

EL PODER SANADOR DEL ROSARIO

Con el rosario atravesamos las etapas de la vida de Jesús experimentando su ministerio sanador en sus diversos tratamientos.

Mientras lo rezamos guardamos esas cosas en nuestro corazón cómo hizo María.

María cumple el rol de enfermera que nos auxilia en la cirugía que realiza Jesús en nuestra vida.

María como madre acompaña a su hijo (nosotros) cuando ingresa al hospital para curarse.

Ella está al lado de nuestra cama mientras Jesús nos aplica el tratamiento.

Cuando recorremos los misterios del Rosario entramos en cada etapa de la vida de Jesús y experimentamos lo que es una vida sana y perfecta; y cuáles son los requisitos

Empezamos a compartir su salud, somos sanados y recuperados en el nivel más profundo de nuestro ser.

Porque la meditación del Rosario nos lleva a reflexionar sobre cada etapa significativa de nuestra vida.

Y ahí Jesús comienza a sanar lo que estaba roto y herido en nosotros.

Al rezar el rosario de esta manera profunda, abrimos suavemente los lugares más oscuros de nuestros recuerdos, miedos y dolores.

Y una vez que las heridas están exhibidas es que puede comenzar efectivamente la curación de Cristo.

Juan Pablo II dice:

Se vuelve natural traer (a través del Rosario) todos los problemas, ansiedades, labores y esfuerzos que forman parte de nuestras vidas…

Rezar el Rosario es entregar nuestras cargas a los corazones misericordiosos de Cristo y su madre.

Pero como somos personas viviendo en sociedad y nuestros dolores no se relacionan solamente con nosotros individualmente, oramos por nuestras familias y por el mundo en general.

Nuevamente San Juan Pablo II dice:

Al mismo tiempo, nuestro corazón puede abrazar en las décadas del Rosario todos los eventos que conforman las vidas de los individuos, las familias, las naciones, la Iglesia y toda la humanidad.

Los santos no han dejado de recomendar fervorosamente su rezo debido a este gran poder sanador del Rosario.

  

LO QUE RECOMIENDAN LOS SANTOS SOBRE EL ROSARIO

En Cruzando el Umbral de la Esperanza, San Juan Pablo II escribió:

Gracias a San Luis de Montfort, se llegó a comprender que la verdadera devoción a la Madre de Dios es en realidad cristocéntrica.

De hecho, está muy profundamente arraigada en el misterio de la Santísima Trinidad, y los misterios de la encarnación y redención.

Dame un ejército que diga el Rosario y yo conquistaré el mundo. (Bendito el Papa Pío IX)

El Rosario es el arma para estos tiempos. (San Padre Pío)

El Rosario es la más excelente de las oraciones y el medio más eficaz de alcanzar la vida eterna. Es el remedio para todos nuestros males, la raíz de todas nuestras bendiciones. No hay manera más excelente de orar. (Papa León XIII)

El método más grande de orar es rezar el Rosario. (San Francisco de Sales)

El Santo Rosario es un arma poderosa. Utilícelo con confianza y usted se sorprenderá de los resultados. (San José María Escrivá)

Si quieres alcanzar estas almas endurecidas y llevarlas a Dios, predica mi Rosario. (Nuestra Señora a Santo Domingo)

No hay problema, te digo, no importa lo difícil que sea, que no podemos resolver con la oración del Santo Rosario. (Hermana Lucía de Fátima)

Si deseas convertir a alguien a la plenitud del conocimiento de Nuestro Señor y de Su Cuerpo Místico, enséñale a orar el Rosario. Una de dos cosas sucederá. O bien dejará de decir el Rosario, o recibirá el don de la fe. (Venerable Fulton Sheen)

El Rosario es una escuela para aprender la verdadera perfección cristiana. (San Juan XXIII)

El Rosario es una Biblia en una Cadena. (Padre Ronan Murphy)

Cuando las personas aman y recitan el Rosario encuentran que las hace mejores. (San Antonio María Claret)

Un día, a través del Rosario y del Escapulario, Nuestra Señora salvará al mundo. (Santo Domingo)

Es a través de la Santísima Virgen María que Jesucristo vino al mundo, y es a través de ella también que él reinará en el mundo. (Saint Louis de Montfort)

El Rosario es una oración magnífica y universal para las necesidades de la Iglesia, de las naciones y del mundo entero. (San Juan XXIII)

Sin embargo hay gente que tiene resistencias a rezar el Rosario asiduamente, a pesar de lo que recomiendan los santos.

Una resistencia está relacionada con la idea de que damos demasiada primacía a la Virgen María.

Esta falsa idea se rebate si piensas a María como la enfermera que te está cuidando y asistiendo mientras Jesús te aplica los tratamientos para sanarte.

Ella es la encargada de hacerte cumplir las prescripciones dadas por Jesús.

Y por eso los misterios del Rosario se relacionan básicamente con la vida de Jesús.

La otra resistencia viene por el lado de que algunos experimentan el rezo del rosario como muy monótono e incluso largo.

Sin embargo es esa repetición es la que nos permite abrir nuestro corazón para que el Señor nos sane.

Somos sanados en la medida que abrimos nuestros armarios más ocultos, comprendemos la suciedad que hay en ellos y nos dejamos limpiar por la fuerza que nos da Jesús.

Esto no funciona conscientemente, sino que es sobre todo un proceso espiritual infuso, en el que comprendemos lentamente el camino.

Por esto debes animarte a empezar a rezar el rosario con esta mentalidad, de que es la gran herramienta sanadora que Dios nos ha dado para cumplir su plan en la Tierra.

  

EL PODER SANADOR DEL ROSARIO CONTRA LAS INSIDIAS DEL MALIGNO

El exorcista padre Gabriele Amorth decía que un colega suyo le escuchó decir al diablo en un exorcismo, que cada Ave María es como un golpe en su cabeza.

Y que si los cristianos supieran el poder del Rosario sería su fin.

De ahí que el rosario es un arma de protección, tiene un extraño poder sobre las fuerzas malignas.

Cada vez que recitas un Ave María estás recibiendo protección de la Santísima Virgen y gracias.

Por eso cualquiera que vaya a María y rece el Rosario con devoción no puede ser tocado por satanás.

Esto equivales a decir que reduce las insidias del maligno para producirte enfermedades.

El poder de Rosario además está en que se trata de una oración y de una meditación que se dirige a las figuras centrales del Cielo: al Padre, al Hijo, a la Santísima Virgen y a la Santísima Trinidad.

Un vidente además recibió el mensajes de que,

“Cuando rezas ‘Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora…’, la Santísima Madre viene instantáneamente a tu lado para orar contigo.

Y ella no viene sola. Ella trae a ángeles con ella.

Y no solo uno o dos, ya que ella es la Reina de los Ángeles, así que los coros de ángeles la acompañan.

Y Ella y Jesús están unidos en el corazón y no pueden separarse, así que ella trae a Jesús con Ella.

Y Jesús no puede ser separado de la Trinidad, por lo que Él trae al Padre y al Espíritu Santo con Él.”

  

CONSEJOS RÁPIDOS PARA REZAR EL ROSARIO

  

Planifica el tiempo

Pon un tiempo determinado para rezar el Rosario todos los días.

Trata de formar el hábito de orar el Santo Rosario.

Los hábitos se forman por la repetición de la misma acción.

  

Reza aun cuando no te sientas con ganas de orar

No tener ganas de rezar es una tentación sutil del diablo.

Incluso si no tienes ganas de rezar el Rosario, reza de todos modos por amor a Jesús y a María.

En el Jardín de Getsemaní Jesús sufrió una desolación muy intensa, y aun así Jesús oró con fervor, aún más intenso. ¡Que Jesús sea nuestro modelo!

Verás que rápidamente te sientes feliz de haber tomado la decisión de rezar en ese momento.

  

No reces a toda velocidad

Debes disfrutar la meditación del Rosario.

El poder sanador del Rosario es mayor cuando te das tiempo para meditar.

Especialmente para abrirte inconscientemente.

La diferencia entre hacerlo rápido o lento podrían ser 10 minutos solamente.

Y si rezas más de un rosario en el día, cuida que uno de ellos sea especialmente meditado en profundidad.

  

Rezalo en la Iglesia Doméstica

La familia es la Iglesia Doméstica, un santuario de oración.

Los padres deben ser los primeros maestros y transmisores de la fe católica.

Encuentra un lugar especial para la oración, para el oratorio familiar.

Todos nosotros hemos escuchado la famosa frase del Padre Patrick Peyton: La familia que reza unida permanece unida.

  

Pide auxilio para las distracciones

Las distracciones van a existir, son parte de la vida.

Mientras el diablo quiere distraernos de la oración profunda, nuestro ángel de la guarda está siempre listo para ayudarnos.

Pide ayuda de tu ángel de la guarda para concentrarte en la recitación del Rosario.

Y si te duermes mientras rezas no sientas culpa, porque lo harás con el tema del rosario en tu mente y corazón.

  

Reduce el ruido

Ser bombardeado por el ruido constante va contra la vida espiritual, incluida la vida de oración.

El tiempo de oración debe ser tiempo de silencio.

  

Utiliza imágenes sagradas

Como personas humanas, estamos compuestas tanto de cuerpo como de alma.

Para llegar al reino espiritual es muy útil utilizar imágenes, estatuas, iconos, pinturas, etc.

No adoramos estas imágenes, pero amamos a quienes representan.

Es recomendable rezar delante de una imagen mariana.

  

Usa velas e incienso

Para realzar la atmósfera.

La penumbra de la vela te ayuda a concentrarte y no dispersarte en lo exterior.

El incienso que es el símbolo de nuestras oraciones elevándose al trono del Todopoderoso.

  

Reza por Intenciones

¿Por qué no poner intenciones específicas en las manos y el Corazón de María en cada Rosario que se recita?

Reza con una consigna central que dirás al principio.

  

Pide la Gracia en cada Misterio

Antes de recitar cada misterio, es muy útil pastoralmente recordar el pasaje bíblico al que se refiere.

Y luego pedir la gracia, el fruto o la virtud presentada en el Misterio o escena.

Por ejemplo, en el Misterio de la Visitación admiramos el gran amor que María por su vecina, su anciana prima Isabel que estaba embarazada.

Entonces pidamos esa gracia para nosotros, de ocuparnos por los demás.

  

Canta himnos

San Agustín nos recuerda que el que canta reza dos veces

Por lo tanto al principio y al fin del Rosario se puede entonar alguna estrofa de algún himno.

Y también se puede hacer al fin de cada misterio una más corta.

Esto especialmente cuando se reza en grupo, pero también se puede hacer individualmente.

  

En el rezo del rosario comunitario

Hay sólo dos personas que hablan, el líder y el pueblo que responde.

No se deben hablar entre ellos, porque están hablando y escuchando atentamente a la Santísima Madre y a Su Hijo.

Ya su vez meditando sobre la escena de cada misterio, tratando de traducirlo para su vida.

Fuentes:


Sergio Fernández, Editor de los Foros de la Virgen María

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