Ya desde los primeros cristianos se ha dedicado el sábado para la honra de María.

De la  misma forma que el domingo era el día del Señor.

Hay una historia que dice que Jesús se apareció a su madre María el sábado después de su muerte, el día viernes de Semana Santa.

Y lo hizo para honrarla por su firmeza al pie de la cruz.

Este argumento lo sostienen grandes teólogos del siglo XII y XIII como San Bernardo de Claraval, Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura.

Otros dicen que el sábado era el día de descanso judío y Jesús descansó en el vientre de María durante 9 meses.

Y también es el día que Dios descansó luego de la creación.

En un Misal del siglo XV se menciona que en el día sábado se completó la creación y nuestra salvación se realizó por medio de María.

De modo que así como el día domingo es del Señor el día anterior debería ser parar a la Santísima Virgen.

El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia del Vaticano dice que el sábado es preludio de la introducción a la celebración del domingo por lo tanto, es razonable que el preludio de Jesús sea honrado ese día.

Ya uno de los primeros Papas, San Inocencio I, que gobernó la iglesia entre el 401 y el 417, decretó que cada sábado debía ser reservado como un día de abstinencia en honor a los dolores de la Santísima Virgen.

Y en el siglo VIII, San Juan Damasceno informó que los sábados estaban dedicados a María en la iglesia de Oriente.

En los libros litúrgicos de los siglos IX y X ya se encuentran misas de sábado en honor a María.

Especialmente en las iglesias de claustro y en las órdenes.

Una de las más populares era la del sábado antes de Pentecostés.

En que los recién bautizados eran conducidos del bautisterio de San Juan de Letrán hasta el santuario de Santa María la Mayor.

    

LA LITURGIA MARIANA SABATINA

El papa Urbano II del siglo IX pidió a los sacerdotes y monjas que rezaran el oficio a la Santísima Virgen el sábado.

Y él mismo escribió un prefacio de la misa que todavía se usaba a fines del siglo XX.

Así aparecieron misas votivas a la Santísima Virgen para cada sábado del año.

Dos casos paradigmáticos de devoción son el de San Carlos Borromeo y San Alfonso María de Ligorio.

San Carlos Borromeo rezaba el Rosario y el oficio de Nuestra Señora todos los días de rodillas.

Y se cuenta que cuando sonaba el Ángelus se arrodillaba y rezaba, incluso en medio del suelo embarrado.

Y San Alfonso María de Ligorio ayunaba a pan y agua todos los sábados en honor a la Santísima Virgen.

El ayuno dedicado a María aún existe hoy y lo recomienda, por ejemplo, la Reina de la Paz de Medjugorje dos veces a la semana, en especial los miércoles y viernes.

Quién contribuyó más a la liturgia Mariana fue el monje benedictino Alcuino del siglo VIII, que era Ministro de Educación en la corte de Carlomagno.

El escribió varias misas votivas para Nuestra Señora, que fueron adoptadas tempranamente.

Otro que contribuyó en esta tarea litúrgica fue San Pedro Damián del siglo XI.

Pero el punto más alto se dio en las Cruzadas con la prédica de Pedro de Amiens en la Primera Cruzada.

En combinación con el papa Urbano II, que exhortaba a los fieles a rezar la liturgia de las horas en honor a la Santísima Virgen para los Cruzados.

Y en el mismo tiempo el Sínodo de Claremont pidió que lo rezaran los sacerdotes.

Aparecieron así varias devociones en esta época.

Como el rezo de los 7 Dolores de María, durante 7 sábados consecutivos.

Y los 15 sábados previos a la liturgia de María Reina del Rosario, asociado a las 15 décadas del Rosario.

Luego el Papa León XII, del siglo XIX concedería indulgencia plenaria para esta devoción de los 15 sábados consecutivos.

Además en algunos lugares coincidía con que las cosechas eran bendecidas ese día.

El sábado se constituyó en el día de peregrinación por excelencia a los santuarios marianos.

También está devoción Mariana fue potenciada por los Franciscanos que eran muy devotos de la Inmaculada Concepción.

Y en 1633 decretaron que debía celebrarse una misa en honor a este misterio los sábados.

Por esa fecha también aparece la devoción al Inmaculado Corazón de María.

Del cual San Juan Eudes fue gran impulsor.

Lo que fue reconocido por San Pío X que lo llamó el apóstol del Corazón Inmaculado.

Y posteriormente se estableció la fiesta del Inmaculado Corazón de María, el día después de la fiesta de Corpus Christi.

Pero hubo otras devociones importantes, algunas de las cuales siguen y otras se han ido erosionando.

    

LOS TRES SÁBADOS DE ORO

Esta es una devoción Mariana de los primeros siglos que se hacía en los tres sábados posteriores a la fiesta de San Miguel Arcángel.

Esta devoción data del siglo XIV y era generalizada en Austria, Bohemia, Baviera y en general en Europa del Norte.

Hay un documento del emperador Fernando de 1765 que habría recibido una promesa de María, quién le dijo,

Quienquiera que me honre en tres sábados después de la fiesta del Arcángel Miguel, que siempre guardó mi virginal concepción pura, sin mancha de pecado original, con una devoción de oración celosa, especialmente con el santo rosario.

Tendré el consuelo de todas mis gracias para una hora de muerte alegremente bendita, sin ninguna lucha con los poderes y las tentaciones del mal”.

Por esta época el arte representaba a San Miguel como el protector de María y el niño Jesús.

Y se consideraba a San Miguel como el patrón de los moribundos.

El por qué 3 sábados de oro se explica porque el oro es especialmente valioso.

En esa época se llamaba a los ayunos, como ayunos de oro, había Rosarios dorados y había una misa de oro que se consideraba rica en bendiciones.

Y el 3 aparentemente está relacionado con que esas misas se hacían en tres lugares diferentes, de modo que el peregrino podía ir caminando de una misa a otra los tres sábados consecutivos.

    

LA COMUNIÓN REPARADORA DE LOS SÁBADOS

Últimamente la Comunión Reparadora de los sábados ha tomado impulso por las apariciones de Fátima.

Pero esto viene desde atrás.

En la segunda mitad del siglo XIX vivía en Rovigo, Italia, una familia de siete hijos que murieron jóvenes y en santidad.

El último en morir recibió la visita de Nuestra Señora quién le pidió que su padre se convirtiera en terciario de los servitas.

Este se convirtió y compró un cuadro de la Madre Dolorosa de Murillo que pusieron en la iglesia de San Miguel.

El 1º de mayo de 1895 se vio que la Madre Dolorosa de San Miguel estaba moviendo los ojos.

Cientos de personas vieron cómo a veces miraba para el cielo y a veces miraba para abajo.

Entre esas personas que lo vieron estaba Dolores Inglese que era terciaria de los Siervos de María.

Y ella sintió que Nuestra Señora le pedía reparación.

Durante 4 años ella estuvo orando para ver exactamente qué era lo que quería Nuestra Señora.

Y llegó al convencimiento de que quería una Comunión en Reparación al Inmaculado Corazón de María.

Publicó un folleto explicando el plan y las oraciones de reparación, apoyado por el obispo.

Y rápidamente se extiende por toda Italia.

En 1905 el papa San Pío X lo aprueba e indulgencia.

En ese mismo tiempo Nuestra Señora se aparece de vuelta a Dolores Inglese y le mostró a una niña en hábito de monja.

Ella entendió que Nuestra Señora quería que fundara una congregación religiosa.

Pero el obispo la convence de que trabaje con las monjas servitas.

Aunque no le gustó, fue a visitar a las servitas y descubrió que llevaban el mismo hábito que ella había visto en la aparición de Nuestra Señora.

Es así cómo se hace monja servita.

Y ahí junto con superiora ponen las reglas para la Reparación Mariana.

Todos los días de 6 a 9 de la mañana debían hacer una reparación ante el altar de Nuestra Señora. Y más solemnemente el primer sábado de cada mes.

Tal fue el éxito que el nombre de la congregación fue cambiando de Siervos de María a Siervos de María de Reparación.

Unos pocos años después, el 13 de junio de 1917 se le apareció María a los videntes de Fátima, rodeada de espinas que parecían atravesarla.

Ellos entendieron que el Corazón Inmaculado de María estaba indignado por los pecados de la humanidad y exigía reparación.

En esa misma aparición Nuestra Señora le dijo a Lucía que debía permanecer en el mundo, porque Jesús quería usarla para darle a conocer y establecer en el mundo la devoción a su Inmaculado Corazón.

El 13 de julio se aparece la Virgen diciendo que vendrá más adelante a pedir la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados.

Esto sucede 8 años después.

En 1920 el Papa Benedicto XV alienta la devoción a los Sábados de Reparación.

Y en 1925 se aparece María a Lucía en el convento de Pontevedra, como había prometido.

El Niño Jesús dijo:

Ten compasión del corazón de tu Santísima Madre, cubierta de espinas con la que los ingratos la traspasan en todo momento, y no hay nadie para hacer un acto de reparación…”

Nuestra Señora luego dijo:

“Mira, hija mía, en mi corazón, rodeada de espinas con las cuales hombres ingratos la perforan en todo momento por sus blasfemias e ingratitudes.

Al menos traten de consolarme y digan que prometo ayudar a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que, en el primer sábado de cinco meses consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, reciten cinco décadas del Rosario, y me hagan compañía durante quince minutos mientras meditan sobre los misterios del Rosario, con la intención de repararme”.

    

EL PRIVILEGIO SABATINO

Esta otra devoción también se debe a una aparición de la Santísima Virgen.

Estaba orando el papa Juan XXII y se le apareció la Virgen vestida de hábito Carmelita.

Prometiendo sacar del purgatorio el sábado al que muriese con el Escapulario Carmelita.

“Yo Madre de Misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario”.

Este privilegio fue promulgado por una bula en el 1322 y los pontífices que le siguieron la siguieron aprobando.

Uno de los más entusiastas propagadores de esta devoción fue Pío XII.

El privilegio sabatino luego se reglamentó exigiendo el uso del escapulario con fidelidad, observando la castidad de acuerdo al estado de vida, y el rezo del oficio de la Virgen, o la Liturgia de las Horas, u oraciones en honor de la Virgen o rezar diariamente 5 décadas de Rosario.

Todas estas devociones sabatinas están inscriptas dentro del devocionario católico mariano, al que San Alfonso María de Ligorio ha agregado estas devociones.

 

LAS DEVOCIONES RECOMENDADAS POR SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

En Las Glorias de María, el devotísimo de Ella, San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, hace un listado de las principales devociones a la Santísima Virgen que recomienda a sus hijos espirituales.

  

La primera devoción es el Ave María, que es el saludo angelical del Ángel Gabriel en la Anunciación hecho oración.

Y menciona que San Bernardo una vez escuchó una estatua de la Santísima Virgen saludándolo y diciéndole “Dios te salve”.

Sugiere agregarle al Ave María cuando se recita individualmente o comunitariamente “María por tu Pura e Inmaculada Concepción purifica mi cuerpo y santifica mi alma”.

  

La segunda devoción que menciona son las Novenas que se realizan como consecuencia de las distintas advocaciones de la Virgen María.

El menciona que Santa Gertrudis vio un día una cantidad de almas bajo el manto de María a quienes trataba con mucho afecto, y se le dio entender que eran las personas que durante los días anteriores se habían preparado con diversas devociones para la fiesta de la Asunción, se estaba refiriendo a las novenas.

La tercera devoción es el rosario.

Recuerda que se pueden ganar indulgencias rezando el rosario diariamente, ya sea en privado o en comunidad

Y menciona que las Bendiciones obtenidas al recitar el Rosario son,

  • Los pecadores son perdonados.
  • Las almas que tienen sed se refrescan.
  • Los que están encadenados son liberados.
  • Los que lloran encuentran la felicidad.
  • Los que son tentados encuentran la paz.
  • Los pobres encuentran ayuda.
  • Los religiosos son reformados.
  • Los que son ignorantes son instruidos.
  • Los vivos aprenden a vencer el orgullo.
  • Los muertos (las almas santas) tienen sus dolores aliviados por sufragios.

Y dice que los Beneficios del Rosario para nuestra vida son,

  • Poco a poco nos da un perfecto conocimiento de Jesucristo.
  • Purifica nuestras almas, lavando el pecado.
  • Nos da la victoria sobre todos nuestros enemigos.
  • Nos facilita la práctica de la virtud.
  • Nos enciende el fuego del amor de Nuestro Señor.
  • Nos enriquece con gracias y méritos.
  • Nos proporciona lo que se necesita para pagar todas nuestras deudas con Dios y con nuestros semejantes;
  • Y finalmente, obtiene todo tipo de gracias para nosotros del Dios Todopoderoso.

  

La cuarta devoción es el ayuno a pan y agua los sábados y las vigilias de sus fiestas.

  

La quinta devoción que menciona es la visita a imágenes de la Santísima Virgen.

Y menciona el caso de San Juan Damasceno a quién le cortaron la mano por haber defendido en sus escritos a las imágenes de María, pero Nuestra Señora se la restauró milagrosamente

Relata además que en Constantinopla un velo que cubría una imagen de la Santísima Virgen María se retiraba los sábados espontáneamente sin intervención humana y después de las vísperas volvía a cubrir la imagen nuevamente.

   

La sexta devoción es el escapulario que la Virgen María entregó a San Simón stock en el año 1251.

Qué fue dado para la orden de los Carmelitas

Y luego San Alfonso María menciona otras devociones a la Santísima Virgen como,

Unirse a cofradías marianas,

  • Dar limosna los sábados en el nombre de la Santísima Virgen,
  • Concurrir a misa los sábados y comulgar,
  • Recurrir frecuentemente a su intersección cuando tenemos que pedir un consejo, cuando estamos en peligro, en las aflicciones, en las tentaciones,
  • Respetar especialmente a los santos que están más relacionados con la Santísima Virgen como San José San Joaquín y Santa Ana,
  • Y leer diariamente libros que prediquen sobre la Santísima Virgen.

   

QUE COSAS IMPORTANTES HAN SUCEDIDO UN SÁBADO

El Cielo también ha privilegiado el sábado con apariciones importantes.

El sábado 27 de noviembre de 1830 se produce la aparición de la Santísima Virgen a Santa Catalina Labouré, conocida como la aparición de la Medalla Milagrosa.

El sábado 19 de septiembre de 1846 se aparece Nuestra Señora de La Salette a los videntes Melanie Calvat y Maximino Giraud.

El sábado 9 de diciembre de 1531 Nuestra Señora de Guadalupe se aparece a San Juan Diego.

El sábado 13 de octubre de 1917 se produjo el milagro del Sol en Fátima.

Y también el sábado 13 de octubre de 1973 se apareció Nuestra Señora en Akita a la hermana Agnes Sasagawa.

Fuentes:


Sergio Fernández, Editor de los Foros de la Virgen María

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