¿Un sacerdote puede dejar de ser sacerdote?

¿La Iglesia puede sacar a un sacerdote ordenado del sacerdocio?

La respuesta es en cierto sentido sí y en cierto sentido no.

¿Qué puede hacer la Iglesia en los casos de abusos sexuales?

El sacerdote puede ser relevado de su estado clerical, en el entendido que es un estado jurídico, independiente de lo que puede hacer la justicia penal.

Le puede impedir que practique públicamente el sacerdocio.

O sea que su relación con la Iglesia se vuelva prácticamente como la de un laico, por eso se usa el término laicización, y se habla de que un sacerdote ha sido laicizado.

Pero desde el punto de vista ontológico, cuando una persona es ordenada con el Sacramento del Orden, nunca deja de ser sacerdote.

Cuando hablamos de sacerdote queremos significar, en la mayoría de los casos, también a obispos y diáconos.

Empecemos por decir que la pérdida de estado clerical puede ser impuesta por la jerarquía o puede ser concedida porque la pidió el sacerdote.

Ambas cosas son medidas extraordinarias desde el punto de vista eclesial.

El sacerdote que pide laicizarse, o sea que quiere dejar su estado clerical, pierde los deberes relacionados con su oficio de sacerdote y también los derechos.

Pero no necesariamente queda relevado del celibato, porque para ello debe pedir una dispensa.

Aunque en general quienes renuncian a su estado clerical para casarse ya piden la dispensa del celibato y en general la obtienen junto con la laicización.

La Iglesia sanciona a los sacerdotes obispos y diáconos cuando cometen una falta contra sus votos en el caso de los religiosos, o sus promesas en el caso del clero diocesano.

Pero hay que diferenciar bien entre lo que es un delito desde el punto de vista del derecho canónico y un delito desde el punto de vista de las autoridades civiles.

Un delito canónico puede penarse con la pérdida del estado clerical, pero esto no tiene consecuencias para el derecho penal pensando en el tema de los abusos sexuales por ejemplo.

Son dos procesos qué marchan paralelos, aunque es posible que ambos se informen entre sí.

Una pena canónica típica es la pérdida de ser miembro del clero y una pena de las autoridades civiles puede ser por ejemplo una condena carcelaria.

Pero también hay penas canónicas que no están relacionados con actos penados por la justicia civil.

Cómo en caso de que un clérigo que rompa el celibato o sea un hereje contínuo; ambos son considerados asuntos graves.

Y puede haber otros, como incumplir sus obligaciones pastorales, por ejemplo desaparecer por mucho tiempor de su parroquia o tener comportamientos escandalosos.

Con mucho la principal razón de la pérdida del estado clerical de los sacerdotes es el retiro voluntario.

Incluso hubo momentos en la Iglesia de fuertes picos de abandono del sacerdocio, como por ejemplo luego del Concilio Vaticano II.

En este caso, muchas de las razones esgrimidas era no estar de acuerdo con ciertos aspectos pastorales y doctrinales de la Iglesia.

Pero por lo general la laicización se trata de personas que piden la dispensa para formar una familia.

Sin embargo lo que se debe saber algo importante.

Las órdenes sagradas imprimen en cada ordenado una marca sobrenatural que perdura aún después de laicizado.

O sea que continúa el poder sacerdotal pero no puede ser usado legítimamente, como por ejemplo al celebrar misa, por razones jurídicas del código canónico.

 

UNA VEZ SACERDOTE, SACERDOTE PARA SIEMPRE

La ordenación a las Órdenes Sagradas imprime una marca indeleble en el alma, lo mismo que hace el bautismo con los bautizados.

De tal modo que desde el punto de vista sobrenatural, un sacerdote jamás puede abandonar el sacerdocio, aunque no lo ejerza.

Pero tiene la potencialidad de usar esos dones en algún momento legítimamente, como veremos más adelante.

El tema se explica por la diferencia entre tener la capacidad de hacer algo y legitimación para hacerlo.

Por ejemplo tomemos el caso de un cirujano que aprendió su habilidad de hacer intervenciones quirúrgicas.

Pero por alguna razón ha sido expulsado de la práctica médica y ya no puede ejercer.

Esta persona aún tiene la capacidad de hacer intervenciones quirúrgicas, pero no lo puede hacer legítimamente, no está habilitado jurídicamente.

Aunque ser sacerdote no es una habilidad que se aprende, sino que es sacramento transmitido por la sucesión apostólica, desde el punto jurídico es lo mismo.

Un sacerdote laicizado sigue teniendo el poder de transformar el pan y vino en la carne y la sangre de Cristo, pero no lo puede hacer legítimamente, o sea por una decisión jurídica.

Si un sacerdote laicizado celebra misa, esta misa funcionaría desde el punto de vista sobrenatural, pero no sería lícita para Él ni para la Iglesia.

En el caso de la confesión es algo distinto porque requiere un permiso del Obispo.

 

QUE IMPLICA LA PÉRDIDA DEL ESTADO CLERICAL

Implica la extinción de las obligaciones y derechos del estado clerical.

No pueden celebrar misa, ni escuchar confesiones, ni administrar los sacramentos, ni están obligados a hacer la liturgia de las horas diariamente.

Tampoco le deben obediencia al obispo, y pierden su rol dentro de la iglesia, sus funciones, la legitimidad para usar atuendos propios de su posición clerical y también los títulos que otorgó la iglesia.

Por ejemplo pierden la capacidad de ser llamado padre o monseñor.

También pierden su posición en el campo pastoral y en los seminarios de formación de sacerdotes, así como su capacidad de ser ministro de la eucaristía.

Aunque habitualmente los obispos permiten que los sacerdotes laicizados sigan trabajando en el campo pastoral, haciendo docencia en seminarios o en universidades católicas y siendo ministros de la eucaristía.

Este permiso es caso a caso.

Pero aún así la pérdida del estado clerical no les significa la posibilidad automática de abandonar el celibato, porque para esto se necesita una dispensa especial.

En los hechos, la dispensa para abandonar el celibato se hace a continuación de la laicización.

Y por su parte la Iglesia no tiene más responsabilidad con el laicizado, ni médica, ni legal, ni de mantenimiento económico.

La laicización más común es la de los sacerdotes que piden retirarse del estado clerical para casarse.

Y la más rara es la pérdida del estado clerical de obispos.

Wikipedia menciona tres casos de obispos que perdieron su estado clerical por expulsión de la Iglesia.

Emmanuel Milingo de Zambia (2009) y Raymond Lahey de Canadá (2012).

Y Józef Weso?owski , que fue un nuncio expulsado por abuso a menores en el 2014.

También menciona el caso del obispo Fernando Lugo de Paraguay, que fue suspendido en el 2005 por su desobediencia a ser candidato político, y finalmente la iglesia le otorgó la laicización en el 2008 cuando era presidente.

 

¿UN SACERDOTE LAICIZADO PUEDE EJERCER SU MINISTERIO EN ALGÚN MOMENTO?

Un sacerdote que perdió su estado clerical sólo puede ser reintegrado al sacerdocio legítimo con una dispensa papal.

Pero hay un caso en el que la Iglesia le pide hacer uso de su sacerdocio, por más que se haya laicizado.

Este es el caso cuando se enfrentan a personas que están en peligro de muerte y piden los sacramentos.

En este caso extremo el sacerdote puede escuchar la confesión de la persona, porque lo más importante es la salvación.

Esto siempre y cuando no haya un sacerdote válido disponible.

 

¿PUEDE UN SACERDOTE LAICIZADO TENER UN MATRIMONIO SACRAMENTAL?

La Iglesia Católica no permite el casamiento de sus sacerdotes, pero no por una posición doctrinal sino por una decisión pastoral global y de legislación de la Iglesia.

Pero registra casos de sacerdotes a los que se permite estar casados, como es el caso de aquellos sacerdotes que por ejemplo vienen de la iglesia Anglicana, por medio de algún ordinariato.

Estos ya están casados y continúan estandolo aún siendo sacerdotes católicos.

A los diáconos permanentes en general se les exige estar casados por el contrario, pero en el caso que enviuden no se les permite un segundo matrimonio, salvo una dispensa especial papal.

Un sacerdote laicizado puede tener un casamiento válido sacramentalmente obteniendo la dispensa del celibato.

Y para obtener el sacramento del casamiento obviamente su esposa debe ser bautizada.

 

DIFERENCIA ENTRE SUSPENSIÓN Y LAICIZACIÓN

Un sacerdote puede ser suspendido de su ejercicio como sacerdote por mala conducta, herejías, o cosas similares, pero no conlleva la pérdida del estado clerical.

Y se le puede levantar la suspensión sí muestra arrepentimiento, o sea que se trata de una cesación del servicio en forma temporal.

Otro caso típico es el de sacerdotes qué se toman un tiempo para reflexionar sobre su ministerio y en ese caso suspenden su actuación como sacerdote.

Esto puede ser producto de una decisión administrativa o simplemente un acuerdo verbal con el obispo.

Se dan también casos de sacerdotes perdieron su estado clerical, especialmente por pedido propio, pero que después vuelven ejercer el sacerdocio con una dispensa especial.

También hay casos en que sacerdotes considerados como de mala conducta por la Iglesia son condenados a una vida de oración y penitencia, pero no pierden su estado clerical.

Esto significa dedicar su vida a la oración, a la reflexión sobre su vida, y a la lectura.

Por ejemplo tenemos en caso del Obispo Fernando Karadima de Chile, condenado a una vida de oración y penitencia por sus abusos sexuales; y esto en función de su ancianidad.

También está el caso del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, que no fue laicizado por considerar que la doble vida que llevaba era consecuencia de un grave desorden psicológico en su personalidad.

Incluso el funeral de Marcial Maciel fue realizado en privado.

Además se puede mencionar el caso de Luis Fernando Figari, el laico fundador del Solidatium de Vida Cristiana, condenado por su liderazgo autoritario y abusos sexuales físicos y psicológicos con otros miembros de su misión.

A éste se le ordenó vivir solo, no tener contactos con su comunidad y no recibir visitas.

A quienes se les condena a vivir una vida de oración y penitencia se les exige una vida en aislamiento, que puede variar según los casos.

Por ejemplo, se les prohíbe salir de la casa sin permiso, recibir visitas y en algunos casos hasta ver televisión.

Pueden celebrar misa en privado, pero no pueden administrar los otros sacramentos.

De hecho se trata una remoción del ministerio en una actitud misericordiosa de la Iglesia, que no condena a ancianos a vivir los últimos años de su vida en la calle, donde no durarían una semana.

Y también en el caso de quienes tienen una perturbación psicológica les ha llevado a aberraciones; en este caso los sacerdotes son llevados a comunidades terapéuticas.

 

MISERICORDIA Y LAICIZADOS

La Iglesia de hecho no abandona a los sacerdotes totalmente aunque hayan perdido su estado clerical, porque según el canon 1350 del Derecho Canónico existe un deber de caridad hacia ellos.

Por eso la Iglesia los ayuda a reinsertarse en la sociedad.

Porque a pesar del daño que hayan hecho, la Iglesia piensa que un castigo que van a tener por el resto de la vida es vivir con su conciencia y sus remordimientos.

Hasta hace una década este era el principal objetivo de hecho de la Iglesia en los casos de abuso.

Pero luego comprendió que la prioridad es retirar al abusador de cualquier posibilidad de daño a otras personas y contener aquellos que han sido abusados.

Comprendió que la misericordia pasa por actuar en la verdad y prevenir males mayores.

Fue a partir de ahí que los casos de abusos sexuales bajaron notoriamente de su pico ocurrido en las décadas de 1980 y 90.

Porque lo que está saliendo a luz en los medios de comunicación actualmente, son abusos básicamente registrados en décadas anteriores.

Lo que ha establecido la Iglesia y reafirmado desde ese momento, es que cuando un obispo recibe la información sobre un sacerdote que ha cometido un abuso, tiene la obligación de intervenir necesariamente.

Esto lo debe hacer de 4 maneras, investigando imparcialmente lo que sucedió, alertando al sistema judicial, tomando las medidas pastorales del caso y prestando atención a las víctimas.

La primera acción que debe tomar un obispo son medidas cautelares para alejar al acusado del ambiente en que se produjo el supuesto abuso, para que incluso no tenga la posibilidad de presionar a la víctima.

Y con las víctimas debe practicar un acercamiento para hacerles sentir la misericordia de Dios, acompañarlas y mostrarles que son parte de la Iglesia.

En el pasado los obispos no practicaban firmemente este protocolo y por eso trasladaban al acusado a otro lugar, donde a veces seguían teniendo la misma conducta abusadora.

O sea que primaba la intención de recomponer al abusador, muchas veces por simple clericalismo.

Y esto fue lo que llevo al crecimiento de casos de abuso.

Aquí hemos explicado la mecánica pero no el fondo de por qué los abusadores abusan.

Fuentes:


Sergio Fernández, Editor de los Foros de la Virgen María

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