Las apariciones de la santísima Virgen son un signo de los dos últimos siglos.

Menos frecuentes son las apariciones de Jesús.

Pero ya hemos dicho que una aparición en cada siglo ha catapultado para la devoción a Su Sagrado Corazón.

Lee por favor para tener un panorama más global Las Apariciones de Jesús en Cada Siglo, Animando a la Devoción a su Sagrado Corazón

Una de ellas, la menos conocida, la más chiquita, es la que la sucedió a una monja guatemalteca.
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La Madre Encarnación Rosal recibió las apariciones de Jesús en 1857.

Fueron apariciones aprobadas por el Obispo.

Y en este artículo reseñamos como fueron y cuál fue su mensaje.

 

JESUCRISTO ÚNICO REVELADOR DE LOS MISTERIOS DEL CIELO

Los antiguos cristianos conservaban los relatos como tesoros y los documentos que los apóstoles y sus discípulos habían escrito sobre Jesús.

Pues Cristo vino a contar todo lo que del cielo existe. Nada de esto pudiera saberse si Él no se los hubiera revelado, Juan 14: 6.

San Pablo insiste en que no puede ser alterado lo que Jesús vino a decir, el Evangelio. (Gal 1: 8)

Al morir San Juan, el último de los apóstoles, la revelación queda sellada.

Jesús hablo abiertamente, pero también enseño cosas a los apóstoles.

Son ellos los encargados de difundir el Evangelio.

Por eso se dice que la revelación pública de Jesús termina con San Juan.

Todo lo que no es parte de esto, es revelación privada.

La revelación privada es aquella que no añade nada al depósito de la fe, pero que logra conservar y fortalecer la fe en algún momento de la historia.

Así pues cualquier milagro, aparición, locución entre otros, pertenece a esta sección.

Todo lo revelado por Jesús cuando estuvo entre nosotros, es decir con los apóstoles y discípulos es la revelación pública.

Es importante entender que cualquier cosa que contradiga esa revelación pública está atentando contra la misma fe.

Por lo mismo no proviene de Dios.

Entonces si el Magisterio de la Iglesia, la Tradición y la Biblia conservan todo lo de Jesús, ¿son necesarias las revelaciones privadas?

Sí, a veces necesitamos un empujón, un impulso para no desfallecer.

Para eso sirven las revelaciones privadas, no son dogma de fe, no son necesarias para nuestra salvación, pero pueden ayudarnos a ser mejores cristianos.

Beata Madre Encarnación Rosal

 

HOY EXISTEN MUCHAS APARICIONES

Hoy en día existen muchos que dicen ver a Jesús hablan sobre fundar, establecer, castigos y promesas. Justificado con lo que sea.

Tengan cuidado dice San Pablo, de aquellos que se quieren aprovechar de nosotros.

Las únicas apariciones de Jesús de origen público, que deben ser creídas como verdades son las que aparecen en los cuatro Evangelios y en el resto del Nuevo Testamento.

Por ello cuando una revelación privada sale a luz, la Iglesia tiene mucho cuidado en observar si estas son mentiras, engaños o bien todo lo contrario.

Primero el diablo se hace pasar por Jesús, la Virgen, ángeles o cualquier cosa santa.

Queriendo hacer un espectáculo de algo que no lo es. Incluso puede hacerlo a algún santo.

A Jesús es más fácil identificarlo, porque nunca lo haría sin sus estigmas.

Segundo también lo hace el demonio para engañar a personas muy piadosas, porque el diablo antes de serlo fue ángel.

Pues ningún prodigio puede ser categoría para afirmar que Dios allí se manifiesta.

El mismo demonio lo puede hacer.

Por eso Jesús afirma que son dichosos los que creen sin haber visto (Jn 20: 29) porque si los ángeles que lo vieron se convirtieron en demonios, como nosotros sin ayuda de Dios no nos caeremos.

Por eso Jesús dejo en Pedro la tarea de afirmar la fe de la Iglesia (Lcs 22: 32), y él ha conservado esa misión hasta nuestros días en los Papas.

El discípulo que ama a Jesús es aquel que está con Pedro y el que recibe en casa a la Virgen como Madre (Jn 19: 27).

¿Y qué características deberían tener los videntes idealmente? Sencillez.

Cuerpo incorrupto de la Madre Encarnación

 

LA MADRE ENCARNACIÓN, SENCILLA DE CORAZÓN

Una de las cualidades que debe mostrar el vidente es no tener otra intención que hacer la voluntad de Dios.

Deben cumplir la voluntad de la Iglesia, porque ella es maestra y dispensadora de la verdad.

Así también se observa la fidelidad del mensaje.

Una persona que no quiera obedecer o contradiga a la Iglesia en sus disposiciones, no viene de Dios.

Por eso debe el vidente ser: honesto, intachable (particularmente después de recibir los mensajes), sinceridad y naturalidad.

La Madre Encarnación Rosal es originaria de Quetzaltenango en Guatemala.

Nació en 1820, aún era tierra de España, sus padres fueron Manuel E. Rosal y Gertrudis Benítez.

Era un poco vanidosa pero su hermana mayor la fue corrigiendo poco a poco.

Ya no siendo tan niña, conoció a una joven de apellido Arbizú, quién la entusiasmó en entrar a una orden religiosa.

Nuestra santita convenció a sus padres e hizo el viaje a la capital.

Entra en el convento de las hermanas de Belén, pero con los días se fue desanimando, recibió el hábito del último religioso de la rama masculina.

Al final realiza sus votos, llamándose Sor Encarnación del Sagrado Corazón.

Pero no estaba convencida, y logra ser trasladada a otra orden en convento de las catalinas.

Allí se da cuenta que lo que viven ellas es posible vivirlo en otros conventos.

Consulta con su director y después de un tiempo regresa con las betlemitas.

En su retorno es nombrada con diversas labores de la comunidad.

En 1855 es nombrada priora y ella misma relata que quiso dedicarse más a la oración y a la mortificación.

En este período donde Jesús se le manifiesta.

Primero fueron locuciones, esto es una voz interior.

La Madre oye el pedido de la voz interior y se lo comunica a sus confesores, ellos no le dicen ni sí ni no. Callan y esperan.

Posteriormente Madre Encarnación recibirás apariciones, de igual manera obedecerá todo lo que sus superiores le indiquen.

Con ello demuestra que no quiere hacer nada que se oponga a la fe, ni a la Iglesia.

Su honestidad se observa en cuanto a su vida y el testimonio dado luego de estas apariciones.

La veracidad de lo que cuenta es mostrada porque no se contradice, y el relato es el mismo.

No busca grandeza, porque siempre intento pasar desapercibida en cuanto a las apariciones.

Son las hermanas de su convento las que se dieron cuenta, que algo estaba pasando.

Los permisos que logra, los hace sin forzar, sino con motivos razonados y creíbles.

Por ello el Doctor Monseñor Francisco de Paula García Peláez da la aprobación de estas.

Este arzobispo se lamentaría de no haber iniciado la devoción pedida por la Madre en la Catedral.

 

Monseñor García Peláez aprueba las apariciones

 

LAS APARICIONES DE JESÚS EN GUATEMALA RECORDATORIO DE SU AMOR

Madre Encarnación, en su sencillez ha dejado, pocas constancias de estas apariciones.

Pues ella sólo quería obedecer, servir a Jesús. No quería hacerse fama.

Podría haber logrado mucho más si hubiera dicho que Jesús se me apareció.

Pero no quería ser tratada como una monja famosa.

Esto sucede en 1857.

En 1857 la Iglesia permanece tranquila, son años de paz.

Sin embargo, han traído la peste del cólera.

Jesús a través de los ruegos de la Madre Rosal, concede la desaparición del cólera.

E incluso Monseñor García ofrece una misa de acción de gracias a la Inmaculada, Madre del Corazón de Cristo.

Las apariciones fueron de la siguiente manera:

En la noche del Jueves Santo 9 de abril de 1857, estando en oración a las dos de la mañana, escuchó, Madre Encarnación, una voz interior que le decía:

“Los hombres no celebran los dolores de mi Corazón”.

Para la Madre, fueron palabras que le llegaron al alma, de tal manera que ella las guarda en su corazón.

Fue con sus directores espirituales, pero no le hicieron caso. Otro día vuelve Jesús a insistir:

“Los hombres no celebran los dolores de mi Corazón”.

La Madre le dijo:

“Dios mío, si quieres que los dolores de tu amante Corazón se celebren, como yo soy incapaz de promover esta devoción, ¿por qué no te vales de una religiosa teresa, capuchina o catalina?”.

El Señor le responde:

“Porque he puesto en ti mis ojos, atendiendo a tu gran miseria”.

Ella siente un gran amor y una dulzura que no puede describir, por eso también nosotros podemos ver que no era la voz del demonio.

Pues este se hace pasar por bueno, pero después de dar su mensaje deja intranquila al alma.

La Madre refiere a los sacerdotes para pedir permiso, y le contestaron que si era de Dios, por sí solo se irá haciendo.

San Ezequiel Moreno

San Ezequiel Moreno recoge la aparición donde Jesús le muestra el Corazón:

“Una noche de repente, vi aparecer ante mi vista una luz clarísima, no como la del sol, sino blanquísima y suave, pues no ofendía la vista.

En medio de esta apacible luz, se me presentó Nuestro Señor Jesucristo, derramando sangre de todos sus poros.

Y con melifluo acento, mientras me descubría su amante Corazón, traspasado con diez dardos que sobremanera le herían y oprimían, me dijo:

“Estos diez dardos me traspasan, porque los hombres quebrantan los diez mandamientos de mi santa Ley”.

Posteriormente Jesús le habló para pedirle que está devoción fuese universal.

Las monjas comentaron que la hermana campanera, pensando que había olvidado su deber, y que ya todas estaban en capilla, salió y al ver a la Madre Encarnación sola en éxtasis, regreso a llamar a su compañera y en silencio contemplaron, la capilla iluminada mientras ella observaba.

No existe aún la luz eléctrica y aún es de noche. ¿Cómo explicar la luz?

Destaca ciertos aspectos del relato de las apariciones, mismos que se dan en Fátima, en Francia, Banneux, etc., todas estas aprobadas por la Iglesia.

Una es la luz clara que es fuerte pero no ofende a la vista.

No son ilusión de la Madre, porque ella misma ha de decir que no tiene sueño ese día y que está buscando consuelo en el Sagrario.

Jesús le ha pedido recordar diez particulares dolores, los cuales ella describe con sus “inteligencias” como ella las llamaba.

Ella ha consultado con Jesús que día debía ser la celebración y él le ha contestado el 25 de cada mes y el 25 de agosto como fiesta principal.

Y ella así lo hace, por eso pide limosnas para esos días.

Así sin oponerse a la Iglesia, siendo fiel, buscando como fin último el amar a Cristo y que quienes conocen esta devoción le amen, la Madre acerca a muchos a un cambio de vida.

La Iglesia Católica en Guatemala dio el visto bueno con Monseñor García Peláez, Monseñor Piñol, Monseñor Rossell.

San Ezequiel Moreno, obispo de Pasto en Colombia, después de negarlas se dio cuenta de su error y se convirtió en fuerte impulsor de las mismas; pues vio que esto era obra del Cielo.

Son revelaciones privadas, que deben ser creídas para aquellos que les ayude a ser mejores cristianos, y así reconocer en mayor medida el amor de Jesús por nosotros.

Fuentes:


Enrique Alfaro, de Guatemala, Profesor de Arte y Teología

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