2 DICIEMBRE 2018

Queridos Hijos, cuando vienen a mí, como a una madre, con un corazón puro y abierto…

25 NOVIEMBRE 2018

Queridos hijos, este es un tiempo de gracia y de oración…

 

Mensaje del 2 de diciembre 2018

“Queridos Hijos, cuando vienen a mí, como a una madre, con un corazón puro y abierto, sepan que los escucho, los aliento, los consuelo y, sobre todo, intercedo por ustedes ante mi Hijo.

Sé que desean tener una fe fuerte y manifestarla de la manera correcta.

Lo que mi Hijo les pide es una fe sincera, fuerte y profunda; en consecuencia, de cualquier manera que la manifiesten es válida.

La fe es un secreto maravilloso que se guarda en el corazón.

Ella se halla entre el Padre Celestial y todos sus hijos, se reconoce por los frutos y por el amor que se tiene hacia todas las criaturas de Dios. 

Apóstoles de mi amor, hijos míos, confíen en mi Hijo.

Ayuden a todos mis hijos a que conozcan Su amor.

Ustedes son mi esperanza, ustedes que intentan amar sinceramente a mi Hijo.

En el nombre del amor, por la salvación de ustedes, según la voluntad del Padre Celestial y por mi Hijo, estoy aquí entre ustedes. 

Apóstoles de mi amor, que sus corazones, con la oración y el sacrificio, sean iluminados por el amor y la luz de mi Hijo.

Que esa luz y ese amor iluminen a todos los que encuentran, y los haga regresar a Mi Hijo. 

Yo estoy con ustedes. De manera especial, estoy con sus pastores.

Los ilumino y los animo con mi amor maternal para que, con sus manos bendecidas por mi Hijo, bendigan al mundo entero.

¡Les doy las gracias!”

 

Mensaje del 25 de noviembre 2018

“Queridos hijos, este es un tiempo de gracia y de oración, un tiempo de espera y de donación.

Dios se da a ustedes para que lo amen por encima de todo.

Por eso, hijitos, abran sus corazones y sus familias para hacer que esta espera se convierta en oración y amor, y especialmente en donación.

Yo estoy con ustedes, hijitos, y los exhorto a no renunciar al bien, porque los frutos se ven y se escuchan a lo lejos.

Por eso el enemigo está enojado y utiliza todo para alejarlos de la oración.

Gracias por haber respondido a mi llamado.”

 

Fuente: Centro María Reina de la Paz Montevideo-Uruguay

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