2 ABRIL 2019

Como Madre que conoce a sus hijos, sé que claman por mi Hijo…

25 MARZO 2019

Queridos hijos, este es un tiempo de gracia…

18 MARZO 2019

Hijos míos, como Madre, como Reina de la Paz, los invito a que acojan a mi Hijo…

  

Mensaje del 2 de abril 2019

“Queridos hijos, como Madre que conoce a sus hijos, sé que claman por mi Hijo.

Sé que anhelan la verdad, la paz, lo que es puro y que no es engañoso.

Por eso yo, como Madre, me dirijo a ustedes por medio del amor de Dios, y los invito a que, orando con un corazón puro y abierto, puedan conocer por sí mismos a mi Hijo, su amor, su Corazón misericordioso.

Mi Hijo veía la belleza en todas las cosas.

Él busca el bien en todas las almas, incluso lo pequeño y escondido, para perdonar el mal.

Por eso, hijos míos, apóstoles de mi amor, los invito a adorarlo, a agradecerle continuamente y a ser dignos.

Porque Él les ha dicho palabras divinas, palabras de Dios, palabras que son para todos y para siempre.

Por eso, hijos míos, vivan la alegría, la serenidad, la unidad y el amor mutuo.

Eso es lo que ustedes necesitan en el mundo de hoy.

Así serán apóstoles de mi amor, así darán testimonio de mi Hijo de la manera correcta.

¡Les doy las gracias!”

  

Mensaje del 25 de marzo 2019

“Queridos hijos, este es un tiempo de gracia.

Así como la naturaleza se renueva para una vida nueva, también ustedes están llamados a la conversión.

Decídanse por Dios.

Hijitos, ustedes están vacíos y no tienen alegría, porque no tienen a Dios.

Por eso, oren hasta que la oración se convierta en vida para ustedes.

Busquen en la naturaleza a Dios que los creó, porque la naturaleza habla y lucha por la vida, y no por la muerte.

Las guerras reinan en los corazones y en los pueblos, porque ustedes no tienen paz y no ven, hijitos, al hermano en su prójimo.

Por eso regresen a Dios y a la oración.

Gracias por haber respondido a mi llamado.”

  

Mensaje Extraordinario del 18 de marzo 2019 a Mirjana

“Hijos míos, como Madre, como Reina de la Paz, los invito a que acojan a mi Hijo para que Él pueda otorgarles la paz del alma, para que pueda darles lo que es justo, lo que es bueno para ustedes. 

Hijos míos, mi Hijo los conoce.

Él vivió la vida del hombre y, al mismo tiempo, la de Dios, una vida maravillosa: cuerpo humano, espíritu divino.

Por eso, hijos míos, mientras mi Hijo los mira con sus ojos divinos, penetra en sus corazones. Sus ojos, mansos y cálidos, buscan a Él mismo en sus corazones.

¿Puede Él encontrarse así mismo en ustedes, hijos míos?

Acójanlo, y los momentos de dolor y sufrimiento se convertirán en momentos de bienestar.

Acójanlo, y tendrán paz en el alma, la difundirán a todos en torno a ustedes, eso es lo que más necesitan ahora.

¡Escúchenme, hijos míos! 

Oren por los pastores, por aquellos cuyas manos ha bendecido mi Hijo.

¡Les doy las gracias!”

  

Fuente: Centro María Reina de la Paz Montevideo-Uruguay

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