2 FEBRERO 2019

Queridos hijos, el amor y la bondad del Padre Celestial…

25 ENERO 2019

Queridos hijos, hoy como Madre, los invito a la conversión…

  

Mensaje del 2 de febrero 2019

“Queridos hijos, el amor y la bondad del Padre Celestial dan revelaciones que hacen que la fe crezca y se comprenda, y traiga paz, seguridad y esperanza.

Así también yo, hijos míos, por medio del amor misericordioso del Padre Celestial, siempre y de nuevo, les muestro el camino hacia mi Hijo, hacia la salvación eterna.

Pero, lamentablemente, muchos de mis hijos no quieren escucharme, y muchos de ellos dudan.

Y yo, yo siempre, en el tiempo y más allá del tiempo, he magnificado (engrandecido) al Señor por todo lo que ha hecho en mí y a través de mí.

Mi Hijo se da a ustedes, parte el Pan con ustedes, les habla palabras de vida eterna para que las lleven a todos. 

Y ustedes, hijos míos, apóstoles de mi amor, ¿a qué temen si mi Hijo está con ustedes?

Ofrézcanle sus almas para que Él pueda morar en ellas, y pueda hacer de ustedes instrumentos de la fe e instrumentos del amor. 

Hijos míos, vivan el Evangelio, vivan el amor misericordioso hacia el prójimo y, ante todo, vivan el amor hacia el Padre celestial.

Hijos míos, no están unidos por casualidad. El Padre Celestial no une a nadie por casualidad.

Mi Hijo habla a sus almas y yo les hablo a su corazón. 

Como Madre les digo: síganme, ámense los unos a los otros, den testimonio.

Con su ejemplo, no tengan miedo de defender la verdad: la Palabra de Dios, que es eterna y nunca cambia. 

Hijos míos, quien obra a la luz del amor misericordioso y de la verdad, siempre recibe ayuda del cielo y no está solo.

Apóstoles de mi amor, que siempre los reconozcan entre todos los demás por pasar inadvertido, por el amor y la serenidad.

Yo estoy con ustedes.

¡Les doy las gracias!”.

  

Mensaje del 25 de enero 2019

“¡Queridos hijos! Hoy, como Madre, los invito a la conversión. Hijitos, este tiempo es para ustedes, tiempo de silencio y de oración.

Por eso que crezca, en el calor de su corazón, la semilla de la esperanza y de la fe, y ustedes, hijitos, día tras día sentirán la necesidad de orar más y su vida se volverá ordenada y responsable.

Comprenderán, hijitos, que ustedes están de paso aquí en la Tierra, y sentirán la necesidad de estar más cerca de Dios; testimoniarán con amor su experiencia del encuentro con Él, la que compartirán con los demás.

Estoy con ustedes y oro por ustedes, pero no puedo hacerlo sin su “Sí”.

¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

  

Fuente: Centro María Reina de la Paz Montevideo-Uruguay

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