En 1971, una habitante de Carpi recibe un mensaje de la Madre Celestial.

Que advertía que debajo de una columna, donde otrora estuviera una imagen de la Virgen, debe buscar un “tesoro”.

Pone manos a la obra y al no encontrar nada desiste.

MADRE_DE_LA_PAZ de carpi

Pero en 1984 quiere volver a intentarlo. Fue así que dio con un grupo de Oración del Rosario del que participaba Gianni Varini, quien a partir del 3 de diciembre comienza a recibir mensajes.
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Mientras el grupo sigue con la excavación guiado por los mensajes.
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Es cuando la Virgen se manifiesta pidiéndoles que vuelvan el 24 de diciembre que hallarán el tesoro.
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Así encuentran una imagen del Sagrado Corazón que sangra…

Carpi es una ciudad mediana de la provincia de Módena, en la región de la Emilia Romana, en el Norte de Italia.

El vidente Gianni, casado y padre de un hijo, se convirtió en el testigo e instrumento de la Virgen María desde el 3 de diciembre de 1984.

Ella se presentó ante él y para nosotros como ‘La Madre de la Paz’.

En el verano de 1984, Gianni estaba atravesando un momento particularmente difícil en su vida y buscaba algo que le brindase alivio y serenidad.

Se había unido a un pequeño grupo de coterráneos (carpigianos), que desde hacía unos meses se reunían a rezar en un campo de Gargallo (localidad de Carpi), en la esquina de una callecita llamada ‘Via Pioppelle’.

Algunos de ellos afirmaban que habían recibido signos particulares, como por ejemplo, la visión de una bellísima y joven Señora, envuelta en una luz sobrenatural.

Gianni, escéptico al principio, al paso de los meses, comenzó a redescubrir la oración y la fe como parte de la vida cotidiana, esa religión que merced a las luchas de cada día había pasado a un segundo plano.

El 3 de diciembre de 1984, mientras se encontraba en casa de una amiga perteneciente al mismo grupo de oración, Gianni se quedó imprevistamente adormecido en un sillón.
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Al despertar relató a los intrigados presentes que había soñado con una hermosa Señora, vestida de azul y blanco.
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Que le había sonreído y hablado y que se parecía a su mamá, quien había muerto cuando él tenía veinte años de edad.
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Pero poco después volvió a adormecerse y de su boca salieron palabras que sus oyentes recibieron con gran estupor:
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“Gianni, no soy tu mamá, soy La Madre; el mundo de salvará si saben mantener a los niños lejos de la televisión.”

Comenzaba así, para él, la maravillosa y comprometida experiencia de ser receptor e intermediario entre la Virgen y sus hijos.

Una experiencia entretejida por casi nueve años de apariciones y mensajes que, quienes lo rodeaban podían escuchar por medio de la voz de Gianni.

Los mensajes se hacían públicos en Via Pioppelle y en los grupos de oración a los que Gianni acudía convocado por la Virgen.

Hubo también mensajes privados dirigidos a quienes se reunían en lo de Gianni, en la sede de la Asociación y en otros lugares, y en casas de amigos de varias localidades italianas.

En 1988 a pedido de la Madre de la Paz se funda la Asociación de Hijos Madre de la Paz, de la que Gianni fue promotor y guía, encomendado por Ella para acompañar y aconsejar a los hermanos.

La desaparición física de Gianni ocurrió el 27 de junio de 1993.

 

TRECE AÑOS ANTES EL PRIMER SUEÑO REVELADOR

Estamos en 1971, Ida C., habitante de Gargallo, tiene cincuenta años.

Trabaja como costurera y tejedora y su familia está compuesta por el marido y dos hijos. En su pueblo se la considera una madre ejemplar y auténtica creyente.

Imprevistamente tiene un sueño muy real, se encuentra con una Señora que no conoce, pero siente que puede confiar en Ella e intuye que se trata de un momento importante en su vida.

Las palabras de la Señora son tan dulces que Ida C. no puede hacer otra cosa que obedecerla y seguirla.

Las dos mujeres recorren tranquilamente un largo trayecto de calles guiadas por la Señora.

Finalmente llegan a la Capilla de la ‘Nuestra Señora de la Fiebre’ en la calle Rubiera, en el distrito de Gargallo.

Aquí la dulce compañera de viaje se detiene e indica un punto frente a la capilla, a unos cuatrocientos metros de distancia.
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Se trata de una curva de la Via Pioppelle.
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Años atrás en aquel sitio había dos columnas que daban entrada a una antigua edificación, una de ellas ya estaba tumbada, en tanto la otra permanecía en pie, pero a punto de caerse.

-“Allí se encontrará un tesoro” –revela de improviso la Señora y, sin añadir más nada, desaparece ante la mirada de la estupefacta Ida.

Abre los ojos y se da cuenta que está en su cama.

La mujer se lo cuenta todo al marido. El hombre la escucha sorprendido…

-“¿Pero quién era esa Señora?- pregunta al fin.

– “No lo sé” – contesta- “No me lo dijo, pero para mí era la Virgen!”.

– “¿Te acordás que sobre aquella columna de Via Pioppelle hubo una imagen de la Virgen María?”

– “Es cierto” – consiente el marido – “Ya no está más, alguien debe habérsela llevado; pero cuentan que hace tiempo, la había puesto allí una dama para agradecer a la Virgen por una gracia recibida. Parece que la mujer se cayó de la bicicleta precisamente en ese sitio, y no se hizo ningún daño. Entonces creyendo que se había tratado de una gracia que la Virgen le había hecho y llevó allí la imagen sagrada”.

-“¿Ves?” – insiste la esposa – “en ese lugar hay algo misterioso… puede ser que haya un tesoro escondido.”

-“¿Te parece que Nuestra Señora va a bajar del cielo por una cosa tan trivial?” – comenta el marido.

-“No sé – admite Ida – “quizá lo que quiere es que se empiecen las excavaciones para que se construya una iglesia en su honor”.

En el verano de ese año, con el marido deciden por fin hacer una inspección en el sitio indicado en el sueño.

El dueño del terreno consiente que se haga la remoción, pero quiere estar presente, si bien no cree que ahí abajo haya nada que valga la pena.

El día establecido, los cónyuges acuden provistos de picos y palas y se ponen a cavar bajo la mirada recelosa y burlona del propietario.

Remueven la columna, perforan el terreno a lo largo y a lo ancho, pero de tesoros u objetos valiosos no se ve ni la sombra.

Desde aquel día, Ida renuncia a toda exploración posterior, pero conserva en su corazón el secreto de aquel extraño sueño, con la convicción que de tarde o temprano la Dulce Señora volverá para sacar a luz la verdad.

 

LA SEÑAL EN EL CIELO

Estamos en los primeros días de Mayo de 1984. Ida C. con sesenta y tres años.

Un día, por casualidad, Ida oye hablar sobre una señora de Carpi, vidente que dicen ha ayudado a alguna gente a vencer ciertas dificultades físicas; así que va a consultarla.

Entonces Ida aprovecha para rememorar la intriga que la carcome desde hace trece años: “¿Era la Virgen aquella dulce Señora que se le apareció en el sueño?”.

La señora Pina, tras escuchar atentamente el desarrollo de los hechos y hacer algunas preguntas adicionales sobre detalles específicos, concluye: -“¡Esto es una premonición!

Estoy segura que la Señora que se te apareció no puede ser otra que la Santísima Virgen!”.

Ida siente que el corazón le da un vuelco: por fin, después de tantos años, alguien le cree y le da confianza.

-“¿Pero ahora que podemos hacer?”- pregunta poco después de la buena nueva.

Pina reflexiona un poco y dice: – “Déjame que hable con algunos amigos, y veremos que me aconsejan”.

Una semana más tarde la decisión está tomada: es necesario intentar nuevamente la excavación en el punto de Via Pioppelle indicado en el sueño.

Tres obreros intentan de nuevo la empresa con más esmero, pero el resultado es el mismo: nada.

No obstante, este grupito de personas se siente ligado por un vínculo misterioso y decide continuar encontrándose por la tarde en ese lugar de Via Pioppelle a rezar el Santo Rosario.

A pesar de que nada les había dado prueba de que el sueño pudiese traducirse en realidad, movidos por no se sabe qué incentivo, Ida, el marido, Pina y algunos amigos raramente faltaban a la cita religiosa.

Y así llega el verano. De algún modo el cansancio empieza a hacerse sentir.

El 6 de julio sólo tres personas están presentes a la hora del rezo del Rosario. Parece una noche como las otras, cuando de pronto los tres ven en el cielo un signo inusitado.
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Dentro de una luz maravillosa se dibuja la imagen de la Virgen María.

La noticia se propaga rápidamente en la región y a la noche siguiente el grupito se llena de curiosos, pero también de nuevas esperanzas.

El 6 de agosto del mismo año Pina recibe la visita de dos vecinos de Carpi: Giancarlo Varini (conocido como Gianni) y su esposa Leila, que van a pedirle consejo respecto de sus actividades comerciales.

Al final de la charla, Pina los invita a participar del Rosario de Via Pioppelle y para convencerlos, les cuenta el misterioso sueño de Ida.

Gianni es un escéptico. De joven había estudiado en el seminario de Reggio Emilia y por mucho tiempo frecuentó la Iglesia.

Incluso se había desempeñado como animador de la Schola Cantorum y del grupo de teatro de la parroquia de Santa Ágata de Rubiera, su pueblo natal.

Después de su casamiento con Leila L., en setiembre de 1969, siguió por algún tiempo concurriendo a la Iglesia, pero con el nacimiento de su hijo Massimo, empezó a espaciar cada vez más sus visitas hasta abandonarla definitivamente.

Recién en los primeros meses de 1984, a pedido de su esposa, vuelve a acercarse a la parroquia, quizá en procura de refugio en esos momentos de dificultad.

Es en este periodo de su vida que, invitados por Pina, Gianni, la esposa y su hijo comienzan a participar en el Rosario nocturno de Via Pioppelle.

Y así una noche, a fines de agosto, un objeto luminoso surca el cielo, recorre un tramo y se detiene…

Retoma el curso y estremece con intermitencia la atmósfera.

Gianni también lo ve, al tiempo que uno de los presentes grita:

-“Pidamos al Señor que, si es una señal, se haga más evidente para todos nosotros!”.

Apenas han proferido estas palabras, la esfera luminosa se dirige velozmente hacia los quince orantes y se detiene a pocos metros de ellos alcanzando una dimensión de varios metros de diámetro.

Todos los presentes se ven embargados por una profunda emoción, pero en especial Gianni que siente un vivo reclamo por su incredulidad. Sufre una convulsión y de inmediato estalla en un profuso llanto.

 

LAS CURACIONES DE CRISTIANA Y GIANNI

Entretanto, el número de personas que se reúnen va aumentando de noche en noche y llegan a treinta.

Por la misma época, una jovencita de Carpi llamada Cristiana, de unos 14 años, sufre un grave accidente de tránsito.

Al ser embestida por un camión, resulta horriblemente lesionada.

En el hospital de la pequeña ciudad, después de una primera revisación en la que relevan ceguera de un ojo, fractura de mandíbula, aplastamiento del rostro, y varias fracturas en una pierna, deciden enviarla a Módena.

La muchacha cae en estado pre-comatoso y se preludia un fin prematuro.

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En el hospital recibe los amorosos cuidados de Pina, que reza continuamente a la Virgen por su curación.

Unos días después, durante el estado comatoso, se le aparece a Cristiana una hermosa Señora que le dice:
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-“No te preocupes, yo te curaré”.

De hecho, al cabo de varias operaciones, primero en Módena y luego en Padua, la joven recupera la vista y sana de tal modo que parecería que nunca hubiera sufrido ese accidente.

Para agradecer a la Virgen por la gracia recibida, se une entonces al grupo de Via Pioppelle y reza cada noche el Santo Rosario junto a los demás.

La Virgen se le manifiesta incluso en su casa, en el living y hasta en la cocina.

Algunas noches después, directamente dice que la ve incluso en la Via Pioppelle.

A principios de octubre de 1984, repentinamente Gianni padece la caída de la retina de su ojo izquierdo, por lo cual es ingresado de urgencia en el hospital de Carpi, donde es sometido a una delicada cirugía y, sobre todo gracias a las plegarias a la Virgen, queda pronto curado por completo.

Hacia fin de noviembre, puede volver al campo todavía con el ojo vendado.

Esa noche encuentra por primera vez a Cristiana con quien en seguida se siente ligado espiritualmente.

 

DICIEMBRE DE 1984

Llega así el 1º de diciembre de 1984. A las 18:30 hs Cristiana se encuentra en la casa de Pina para celebrar su cumpleaños nº 14, cuando se le aparece de nuevo la Virgen.

Esta vez la Señora celestial le habla y ella repite el mensaje:
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-“Vayan a la Via Pioppelle con un pico y una pala y caven en el lugar que les indicaré…
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A unos tres metros de profundidad está el Sagrado Corazón de Jesús.
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Está dentro de una caja resplandeciente, está vivo y sangra!”.

Los asistentes quedan aterrorizados por la revelación y piensan: “¿Éste será el anunciado tesoro?”.

Sumidos en una intensa inquietud, acuden al sitio indicado y siguiendo las instrucciones de Cristiana acerca del lugar exacto dónde excavar, dos de ellos –a quienes la propia Virgen designó por sus nombres- dan comienzo a la tarea.

Al otro día, pese a todo, los dos hombres consiguen apenas hacer un pozo de unos 70 centímetros de profundidad y un diámetro no superior a los 60 centímetros.

Si por un lado, durante el día es muy peligroso proseguir debido a las miradas indiscretas de los campesinos; por la noche, en cambio, se hace difícil avanzar por la falta de iluminación.

Como quiera que sea, la Divina Providencia no abandona a sus fieles y se manifestará abiertamente a través de uno de sus últimos adeptos: Gianni Varini.

El 3 de diciembre, Gianni y su mujer están en casa de su amiga Pina.

A eso de las 16:00 hs Gianni de pronto se queda adormilado y la esposa lo ve sonreír y luego llorar…

Finalmente lo oye hablar pero no comprende qué dice.

-“Fue así,” –comienza Gianni – “como saben mi madre murió cuando yo tenía veinte años…

Ahora, en cambio, la veía viva y radiante como nunca. Llevaba un velo azul en la cabeza y un vestido blanquísimo”.

Poco después Gianni vuelve a sentarse en el sillón y en pocos minutos cae en un sueño aun más profundo que el primero.

Ve de nuevo frente a él aquella imagen viva y sonriente que le dice:
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“Gianni, no soy tu mamá, soy La Madre”.
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Y recibe de Ella el primer mensaje:
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“Hacen falta amor y oración para vencer el odio en el mundo…
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Pobres de aquellos que usan la televisión para escandalizar a los niños”.

Esa noche, durante el Santo Rosario en casa de Pina –donde deciden rezarlo esa vez- Gianni cae otra vez en el sueño y ve nuevamente a la Virgen que, por intermedio suyo, pronuncia un nuevo mensaje.

Al otro día vuelven al campo a retomar los trabajos de excavación.

pesebre en carpi

 

EL 24 DE DICIEMBRE

Las excavaciones en Via Pioppelle prosiguen por ocho noches consecutivas, mientras la Virgen se les aparece cada vez con más frecuencia tanto a Cristiana como a Gianni.

Muchos acuden a la cita nocturna para el rezo del Rosario y los agricultores de la zona comienzan a preocuparse seriamente.

La excavación prosigue hasta los 2, 70 metros de profundidad.

Pero al llegar la noche del 9 de diciembre se van a encontrar una amarga sorpresa: durante el día, los obreros municipales pasaron con sus carretillas y procedieron al tapado del pozo.

Saliendo del sueño extático, Gianni explica:

La Madre lo quiere así para evitarnos problemas, ya sea con las autoridades o con personas curiosas, especialmente con los periodistas que andan a la caza de noticias”.

Una noche, la Aparición se revela como ‘La Madre de la Paz’.

 

EL SAGRADO CORAZÓN SANGRA

Llega al fin la Vigilia de Navidad. El grupo acude a la Via Pioppelle.

Todos los participantes ponen manos a la obra en busca de lo que la Madre les había ya anunciado, pero pronto la decepción gana sus corazones pues nada encuentran.

Da comienzo el Santo Rosario e inmediatamente después la madre se le aparece a Gianni y los invita nuevamente a ‘mirar bien’.

En seguida retoman la tarea y poco después Angelo encuentra en un punto que ya habían examinado cuidadosamente, una imagen del Sagrado Corazón de Jesús.

Se trata de una lámina doble, con la imagen de María Auxiliadora en el reverso y una oración escrita en la carátula interna.

La imagen del Sagrado Corazón justo en el centro del Corazón, tiene una gota de sangre aún líquida.

Además, de sangre son igualmente las líneas de los bordes externos, como si al caer se hubieran difuminado alrededor.

La Madre añade:

“Angelo, mantenlo derecho, con el mayor cuidado, estate atento, no dejes caer esa sangre, es la sangre de Jesús”.

El hombre, atrapado entre el deseo de creer y la duda ante aquello que la Madre ya le había anticipado, responde:
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“Perdón, Madre, nos había dicho que encontraríamos una caja luminosa con el Sagrado Corazón adentro, vivo.
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En cambio, perdoname si dudo y perdona esta desilusión mía…”

Y agrega:

“Hijitos, antes de ustedes, pasó un sacrílego que se llevó la cajita, pero no tendrá paz y lo devolverá.

Yo transformé el contenido en esa imagen, hijitos. Ese es el Sagrado Corazón de Jesús, tengan mucho cuidado, y ahora regresen a casa”.

Aun hoy el Sagrado Corazón de Jesús está guardado en él, tendido sobre un corporal, puesto a tales efectos por Fray Serafín, un religioso que seguía estos acontecimientos desde hacía algún tiempo, y le avergonzaba ver la sangre de Jesús resbalando sobre el mármol desnudo.

Y he aquí la respuesta:

“Ahora te cuesta comprender, pero llegará el momento en que comprenderás…

Esta noche, el Señor Jesús te ha hecho un don mucho más grande”.

En el término de quince días, siempre siguiendo las indicaciones de la Madre, los fieles encuentran en Via Pioppelle y en otro antiguo sendero, lo que había sido robado aquella noche: primero la parte superior de una caja en forma de corazón y luego la inferior, ambas abolladas con evidentes golpes de martillo.

En el interior aparecen trazas de sangre que el sacrílego había intentado limpiar de todas formas, incluso raspando la superficie con un fierro, pero sin conseguirlo.

Todo lo hallado en esos días aún hoy se conserva.

 

LAS SANGUINACIONES

Desde la noche del 24 de diciembre de 1984, cuando fuera recuperada la imagen, y hasta el 6 de julio de 1986, ésta ha sangrado otras catorce veces y siempre ante la vista de todos los presentes.
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Las dos primeras sanguinaciones ocurrieron en casa de Pina, durante la oración.

Las otras en Via Pioppelle, siguiendo un rito propuesto por la Madre, muestran en un primer momento la imagen seca dentro del cofre, al que luego cubren; y después del rezo, cuando es levantada y exhibida en manos de un niño presente en el grupo.

La imagen se aprecia entonces cubierta en parte de sangre nueva, caliente, brotada del Corazón de Jesús.

La última vez, el 15 de julio de 1986, había más de trescientas personas presentes.

Después de esa noche, la Madre volvió a hablar muchas veces de la sanguinación explicando que se repetirá, pero que ahora el prodigio debe ser merecido y preparado por los fieles.

La Madre sugiere y aconseja que de ahí en adelante todos los mensajes que envíe por medio de Gianni, sean recopilados por escrito en un cuaderno dispuesto a tales fines.

Que sean luego transmitidos periódicamente a las autoridades eclesiásticas y, en modo especial al Obispo de Carpi, Monseñor Alessandro Maggiolini, y al Obispo emérito, Monseñor Artemio Prati.

Ya en julio de 1985 la Madre advierte a Gianni y por su intermedio a todos, que empezará a venir más espaciadamente. Con todo hasta el 2 de agosto sigue apareciendo todas las noches.

Después de esta fecha, las apariciones empiezan a producirse con frecuencia casi quincenal y siempre alrededor de las 21:30 – 22: 00 hs.

Cada noche, para dar certeza a los fieles, la Madre les anticipa la fecha de su retorno.

Durante ese periodo, en una aparición la Madre le pide a Gianni una prueba de su fe.

Expresa claramente el deseo de que en el lugar señalado por Ella en Via Pioppelle se construya un pilar.

Pasado el invierno, el 25 de abril de 1986 comienzan las obras gracias al voluntariado de algunos albañiles.

Finalmente el 1º de mayo se celebra la inauguración.

Lo que más sorprende es el modo en que la Madre habla a través de Gianni, quien, como ella misma declara en el mensaje del 6 de junio de 1986:

“Él repite todo lo que yo le voy diciendo”.

Esto sólo sucede en cuatro lugares del mundo, como la propia Virgen deja sentado en el mismo mensaje.

Todos los presentes lo oyen tal como la Madre lo dice, pues el mensaje es escuchado y simultáneamente repetido, palabra por palabra, mediante un sistema de amplificación.

(Este relato está tomado de los seis primeros capítulos del libro “La Madre de la Paz – Historia y Personajes”, editado por la Asociación “Hijos de la madre de la Paz” en julio de 1989, bajo la curaduría de Ugo Buganza e Marini Silvano)

 

LAS GRACIAS

Durante las apariciones, hubo muchas personas que percibieron un perfume extraordinario o incluso tuvieron la fortuna de ver visiones y señales.

Muchos son los testimonios acerca de los beneficios espirituales y físicos obtenidos durante la oración en Pioppelle.

En estos primeros años de apariciones, la “Madre de la Paz” ha llamado por su nombre (en todos los casos indicando apellido y lugar de origen) a cuarenta personas, algunas presentes y otras no, entre ellos incluso varios sacerdotes, a los que les ha concedido el don de la imposición de manos diciendo:

-“Porque así lo quiere Jesús”.

Al conferir el don de la imposición de manos, en muchas ocasiones la Madre ha dicho:

“… Es un compromiso para hoy y para el futuro…
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Háganlo, hijos míos, con mucha humildad, mucho amor, mucha disponibilidad.
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Invoquen al Señor Dios Padre, Espíritu del Amor, para que haga descender las gracias espirituales y materiales sobre vuestros hermanos.
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Pero recuerden siempre, hijitos, que lo que ustedes hacen es una invocación, un acto de Amor. Por eso, háganlo con humildad.
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Sean cordiales. Sean dulces. Sean cariñosos. Sean reservados.
Es un acto de Caridad.
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Y si no les es posible calcular cuánto alcanzarán a dar, es solo porque quien da no son ustedes, sino Dios.
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Y Dios da según la fe y según el amor.
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Recuerden que quien tiene el don de imponer las manos tiene el don de ayudar a los hermanos para que puedan afrontar las dificultades, las angustias del espíritu…”

El 12 de mayo de 1988 queda constituida, por deseo expreso de la Madre de la Paz, la Asociación “Hijos de la Madre de la Paz” con sede en Carpi (Módena) de la cual Gianni fue promotor y guía, habiendo recibido el cometido de conducir y aconsejar a los hermanos.

Traducción del Italiano, Vera Chizzola.

Fuentes:


Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María

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