En los evangelios aparece escrito que Jesús exorcizó a poseídos por demonios.

Sus primeros discípulos también lo hicieron por un don entregado por Él.

The Gadarene swine or the exorcism of two demons, (Mark 5:1-10). Jesus and an apostle. Mosaic (6th)

Y hoy los exorcistas actuales siguen con la expulsión de demonios gracias a la orden impartida por un Obispo.

Sin embargo esta actividad está siendo cuestionada por algunos cristianos que descreen del demonio.

Esto ha sucedido porque la parte sobrenatural del cristianismo se había erosionado desde la Ilustración, poniendo en duda los milagros, las sanaciones físicas y los exorcismos de Jesús.

Un clima que fue legitimado informalmente por el Concilio Vaticano II.

Aunque parecería que esta tendencia parecería perder peso, en la medida que van desapareciendo los católicos que vivieron en la época del Concilio.

Y que va tomando peso el cristianismo del sur, África y Asia, donde hay una fuerte creencia en lo sobrenatural, a diferencia de lo que ocurre en occidente.

 

LOS SERES ESPIRITUALES MALOS Y BUENOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

La creencia de que el mundo está lleno de poderes espirituales (malos y buenos) estaba muy extendida en el mundo antiguo del Cercano Oriente.

Los autores del Antiguo Testamento presumían la existencia de los ángeles.

También escribieron acerca de los espíritus malignos, entre ellos uno que atormentaba a Saúl (1 Samuel 16:14), y un espíritu de mentira enviado a Acab (1 Reyes 22:19-23).

El personaje “satanás” (literalmente el “adversario”) también apareció un par de veces, presentado como el “fiscal” en la corte celestial de Dios (Job 1-2; Zacarías 3:1-2; 1 Crónicas 21:01).

Pero en la era del Antiguo Testamento, el diablo no era visto como el archienemigo de Dios, príncipe de los demonios, y opresor de los pueblos del mundo.

Pero cambió con la prédica de Jesús.

 

EMERGEN LOS PODERES ESPIRITUALES ACTUANDO

Jesús, sus adversarios, y muchos otros judíos del primer siglo asumieron que todo lo que sucedía en el mundo reflejaba el funcionamiento de los poderes espirituales invisibles.

Estos poderes, o “autoridades”, fueron creados por Dios para defender el reino de Dios, y muchos de ellos lo hicieron (Romanos 13:01).

Pero algunos, encabezados por satanás, trabajaron para frustrar los propósitos de Dios (Efesios 6:12).

De hecho, el diablo era visto no sólo como príncipe de los demonios, sino como “príncipe de este mundo”,

Se creía que había esclavizado las vastas multitudes de la humanidad durante eones.

A unos a través de la enfermedad y la posesión demoníaca, a algunos a través de su práctica de la idolatría (que glorificaba a satanás), y a algunos más a través de su adhesión a los falsos profetas y magos (ministros especiales del mal de satanás).

San Pablo menciona en Efesios 6: 12-16 que la lucha no es contra la carne y la sangre sino contra los demonios.

En definitiva es la lucha contra el misterio de la iniquidad que está operando en el mundo.

Se lo menciona al demonio de diferentes formas en el Nuevo Testamento: el mentiroso; el diablo, el que divide; Beelzebub, el señor de las moscas; Belial, el enemigo.

Otros términos usados son: el espíritu inmundo, el maligno, el gran dragón, la serpiente antigua, el anticristo, el príncipe de este mundo, el hombre fuerte armado, el padre de las mentiras y el asesino desde el principio, y varios más.

Se dice de él que siembra la discordia, que causa enfermedades físicas e induce al pecado, que quiere distanciar a Cristo y a sus discípulos de su misión.

Y si bien su poder es superior al de los hombres, se eclipsa ante Jesucristo y sus seguidores.

Es más, se puede leer que Jesús vino a destruir las obras del diablo (1 Juan 3: 8) y a reducir a la esclavitud al señor de la muerte (Hebreos 2:14).

Por eso Jesucristo realizó una gran tarea exorcista mientras camino por la Tierra.

Y aún más, su firme expulsión de los demonios es el signo de la llegada del reino de Dios y su misericordia entre los hombres (Mateo 12:28).

 

JESÚS REALIZÓ EFECTIVAMENTE EXORCISMOS

Incluso sus enemigos lo reconocieron cuando dijeron: “Está poseído por Beelzebub, jefe de los demonios, y con su ayuda expulsa a los demonios” (Marcos 3:22).

En otras palabras, ellos estuvieron de acuerdo en que Jesús echaba fuera demonios, pero lo acusaron de trabajar en alianza con Beelzebub, el príncipe de los demonios, también conocido como el diablo.

Pero la interpretación de Jesús era diametralmente opuesta: cada vez que exorcizaba liberaba al pueblo cautivo de satanás y lo entregaba a Dios (Mateo 12:28-29).

En palabras atribuidas al apóstol Pedro:

“Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”, (Hechos 10:38).

Jesús no era el único trabajador exorcista o milagrero de su época.

Algunos estudiosos sostienen que los métodos de Jesús difieren de los demás porque no usó encantamientos o técnicas elaboradas.

Eso no impidió que los enemigos le acusaran de brujería, sin embargo.

En cualquier caso, Jesús y sus primeros seguidores interpretaban los exorcismos como prueba de que todo lo que Jesús hacía y hablaba era respaldado por Dios.

Estos exorcismos verificaban la liberación de la opresión que Jesús predicó (véase Lucas 4:18-19).

El reconocimiento de los demonios a Jesús y la obediencia a su palabra (véase, por ejemplo, Marcos 1:24-27) demostraban que reconocían su autoridad suprema.

Más tarde, esa misma autoridad fue conferida a los verdaderos seguidores de Jesús, que también exorcizan (véase, por ejemplo, Hechos 8:7; 19:12; y Hechos 19:13-20).

 

EL NUEVO TESTAMENTO ESTÁ LLENO DE EXORCISMOS DE JESÚS

La Biblia está llena de historias de Jesús sanando a los enfermos e incluso trayendo de vuelta a la vida a personas.

En los libros de Mateo, Marcos y Lucas, hay siete casos en que Jesús exorciza los demonios de la gente.

  • El endemoniado de Capernaum: Lucas 4: 31-37; Marcos 1: 21-28.
  • El ciego y mudo demoníaco: Mateo 12: 22-23; Lucas 11:14.
  • El demoníaco Geraseno: Mateo 8: 28-34; Marcos 5: 1-10; Lucas 8: 28-34; Lucas 8: 26-39.
  • El mudo demoníaco: Mateo 9: 32-34
  • La hija de la mujer cananea: Marcos 7: 24-30; Mateo 15: 21-28,
  • El joven demoníaco epiléptico: Marcos 9: 14-19; Mateo 17: 14-20; Lucas 9: 37-44.
  • La mujer lisiada: Lucas 13: 10-17.

Y además muchos pasaje dicen concretamente que Jesús realizaba una sistemática actividad exorcista contra los demonios.

En Marcos 1: 9 leemos, “Y anduvo por toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando demonios.

En Marcos 4: 23-24 podemos leer, “Así que su fama se extendió por toda Siria, y le trajeron a todos los enfermos, a los afligidos con diversas enfermedades y dolores, demoníacos, epilépticos y paralíticos, y los sanó“.

En Lucas 8: 1-2 se relata, “Y los doce estaban con él, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de quien habían salido siete demonios.

En Hechos 10:38 dice, “[Jesús] anduvo haciendo e biens y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él“.

 

UNA ACTIVIDAD QUE CARACTERIZA A LOS DISCÍPULOS DE JESÚS

Jesús obró milagros y exorcismos como un indicador de su poder contra el demonio.

La forma de actuar de Jesús con los demonios es ordenarle que salgan de la persona poseída y el demonio se va, o sea que se trata de una obediencia inmediata.

El actúa con la palabra y ese mismo poder se lo dio a sus discípulos.

En Marcos 6: 7 leemos, Él llamó a los doce. . . y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos“.

Y la crónica efectivamente dice que los discípulos echaron demonios.

Pero además les confiere permanentemente el poder de expulsar demonios como identificación discipular, en Marcos 16: 17 leemos ¨En mi nombre echarán fuera demonios¨.

Esto requiere fe y estar en gracia con Dios, porque la actividad exorcista se realiza en el nombre de Jesús; pero no es sinónimo de fe

En Hechos 16: 18 se lee sobre el exorcismo de sus seguidores, “Te exigo en el nombre de Jesucristo que salgas de ella”, pidiéndole a un demonio que deje a una posesa.

Y esto sucede tanto en el tiempo en que Jesús estaba con los apóstoles como luego de Pentecostés.

Incluso se relata que los pañuelos que habían tenido contacto con Pablo curaban enfermedades y hacían salir espíritus malos de la gente que los usaba, lo que se menciona en Hechos 19: 11-12 .

De modo que la expulsión de demonios es una característica asociada al reino de Dios y a su fe en él, pero otorgada por Jesucristo a sus apóstoles.

 

PERO LUEGO HUBO UNA REINTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA

Desde la Ilustración, muchas personas han reinterpretado los relatos bíblicos de los exorcismos: Jesús realmente no echaba fuera los demonios, porque las víctimas sufrían en realidad de enfermedades psicológicas o epilepsia.

Y así también se reinterpretan los milagros de Jesús: él estaba caminando en un banco de arena y no sobre el agua, cuando se dice que caminó sobre el agua; él no multiplicó los panes y los peces, sino que la gente aprendió a compartir, como dicen algunos modernistas católicos.

Dichas racionalizaciones pierden el punto de los relatos de los Evangelios.

En concreto se oye entre católicos modernistas que los casos que exorcizó Jesús y los apóstoles eran enfermedades mentales mal identificadas.

Se basan para decir esto que las personas del primer siglo no sabían lo que era una enfermedad mental y por lo tanto la atribuían a causas espirituales.

Sin embargo la dificultad es que ponen a Jesucristo el hijo de Dios dentro de la misma bolsa de falta de conocimiento.

Esto implica decir que Jesús, Dios creador de todas las cosas, se equivocó o era su imaginación la que le jugó una mala pasada, pensando que estaba expulsando demonios, cuando en realidad estaba curando enfermedades físicas o mentales.

Quiere decir que Dios no conocía a sus propias criaturas e imaginaba cosas falsas.

También quiere decir que el Espíritu Santo inspiró mal a los evangelistas haciéndoles diagnosticar una enfermedad mental como una posesión.

Todo lo cual implica que Jesús no conocía todo sobre todas las cosas o que la escritura no fue inspirada divinamente.

Pero en el fondo subyace la idea de que las posesiones demoníacas no existen y son todos padecimientos mentales.

Porque en realidad no podrían existir, porque ellos piensan que el demonio es un símbolo y no una persona real.

Los exorcismos de Jesús y otros milagros los entienden simplemente como formas de predicar el Evangelio.

Una metáfora expositiva para predicar la “buena nueva” del reino de Dios y la inminente desaparición de la maldad.

De modo que los exorcismos que hizo Jesús eran meras herramientas simbólicas para predicar el evangelio.

Sin embargo en la Biblia parece claro que Jesús proclamó el evangelio, pero además expulsó demonios, como actividades diferentes.

El proclamaba la buena nueva, pero además pedía que le trajeran a los poseídos para curarlos.

Por ejemplo, cuando los apóstoles no pueden expulsar un demonio y se lo llevan a Jesús, éste les dice este demonio no puede ser expulsado por otra cosa que la oración y el ayuno.

De modo que les está exigiendo a los apóstoles no sólo fe, sino además oración y ayuno, que si bien son cosas conectadas, no son exactamente lo mismo.

Y también se equivocan los protestantes al pensar que no necesitan exorcistas profesionales dentro de su congregación, pensando que todo cristiano que reciba la fe recibe la capacidad de exorcizar.

Esto es incorrecto, porque cuando Jesús llamó a los 12 discípulos y los envió de dos en dos, los mandó a predicar, y además y como una cosa añadida, les dio la autoridad sobre los espíritus inmundos; eran dos cosas separadas.

Y también como cosas separadas, los apóstoles dicen que evangelizaron, curaron a la gente y expulsaron demonios.

Los exorcismos son algo diferente a la proclamación del evangelio y de la fe, al punto que en Lucas 10: 17-20 se relata que cuando los 70 regresaron le dijeron a Jesús con alegría “¡Señor, hasta los demonios están sujetos a nosotros en tu nombre!”.

Los modernistas se equivocan, porque la prédica del evangelio es algo distinto que los milagros, las curaciones y los exorcismos; el Nuevo Testamento está lleno de prédicas de Jesús sobre su Evangelio, sin involucrar milagros, curaciones y exorcismos.

Y también deben comprender los protestantes que tener fe no significa que se tiene también la capacidad sobrenatural y el entrenamiento para exorcizar, porque Jesús les dio a sus discípulos formalmente y de palabra este don, y no lo dio por sobreentendido como un producto de la fe.

Es más, los exorcistas de hoy saben que es Jesús el que exorcisa apoyándose en ellos, quienes fueron designados por el Obispo sucesor de Pedro.

Fuentes:

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