¿Existe actualmente una guerra de religiones? la respuesta puede ser SI o NO según como se lo mire, pero lo que es claro es que el cristianismo no está atacando a nadie sino que lo atacan.

islam es paz

Si se analiza la situación del mundo, se puede decir con gran confianza de que hay un conflicto global en curso – a veces se muestra más agudo y a veces menos según el año -, y es entre los que creen en un solo Dios verdadero y los que creen en la falso dioses (incluidos los que dicen creer en ningún Dios).

Estos últimos son los secularistas, que están empezando a perseguir activamente a los cristianos en Occidente. Tienen dioses hechos por el hombre. Ellos quieren ser los creadores.

 

LA ACTIVIDAD PROSELITISTA DEL ISLAM

Y por otro lado está el Islam que es una religión de raíces abrahámicas pero que fundacionalmente e históricamente tiene un mandato de someter a las otras religiones por las buenas o por fuerza.

Para que esto no termine en un incendio global hay una llamada de la Iglesia, así como de Nuestra Santa Madre, para encontrar puntos en común con otras religiones, incluyendo el Islam.

Musulmanes van a Misa Católica en Milan

Musulmanes van a Misa Católica en Milan

Pero también es bueno tener equilibrio y citar la verdad que rompe los ojos, y es que los hechos se alinean para decirnos que algo en el tejido del Islam – en su fundación – busca borrar al cristianismo y que también muchos dentro de sus filas hoy están muy activamente en ese trabajo, con el apoyo silencioso de los demás.

Decimos esto no para exacerbar la guerra sino a nivel de análisis de una situación evidente, para que las cosas no nos tomen a los católicos por sorpresa.

Es bueno mostrar amor por los musulmanes, decirles que son hijos de Dios, pero también es hora de decir a los musulmanes que su “ley Sharia” debe retroceder, que no es compatible con la coexistencia pacífica entre religiones. 

Los que pertenecen a su religión han matado a miles de cristianos en los últimos años y siembran el terror de Francia a Nigeria, de Filipinas a Medio Oriente, de Rusia a Londres.

Y para completar el cuadro tampoco debemos ignorar la historia.

Durante siglos, comenzando en el siglo VII, las fuerzas islámicas han avanzado bélicamente contra los cristianos.

Primero despojándolo de Constantinopla y los lugares santos del cristianismo (lo que dio lugar a las Cruzadas) y luego invadiendo suelo europeo: conquistado casi toda España y gran parte de Francia, y luchando en las afueras de la misma Roma. Mantuvieron la ocupación de gran parte de España por más de siete siglos.

Hay numerosas apariciones de María que se produjeron durante o después de tal persecución, para dar consuelo a los católicos perseguidos, al venir en su ayuda.

De hecho, los musulmanes históricamente han llegado tan al norte como Grenoble, en Francia (cerca del sitio de la aparición de LaSalette) y han amenazado territorios cristianos en Checoslovaquia, Polonia, etc.

Durante siglos, los cristianos tuvieron que enterrar u ocultar crucifijos y estatuas de la Santísima Virgen María en grandes áreas del sur de Europa, al punto que luego de la reconquista de España por ejemplo, hemos historiado muchos casos de apariciones milagrosas de estas imágenes que fueron escondidas en algún momento y de las que cientos de años después se había perdido la memoria.  

Desde entonces el espíritu bélico del Islam ha permanecido, algunas épocas han sido más tranquilas y a veces no, como está sucediendo ahora.

Rueda de Prensa  del Papa Franciso en el Avio

 

CÓMO INTERPRETAR LAS PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO

En el viaje de vuelta de la JMJ desde Polonia a Roma el Papa Francisco dijo “creo que no es adecuado identificar el Islam con la violencia. No es correcto y no es cierto. Creo que en todas las religiones siempre hay un pequeño grupo fundamentalista”.

Por supuesto que no vamos a discutir con el Santo Padre, ni contradecirlo, por razones sobrenaturales y humanas (él tiene mucho más información que nosotros).

Pero los católicos haríamos bien en analizar el escenario global en que el Papa dio la opinión, y podemos considerar que sus palabras tuvieron otro destinatario que la grey católica.

Tal vez haya dos razones por las que Francisco habló así:

una de las razones es de política internacional, para no poner leña al fuego, sino tratar de apagarlo; piensa nada más que pasaría si Francisco hubiera acusado a los musulmanes de hacer la guerra contra los cristianos.
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y la segunda razón es de estrategia en la lucha contra los terroristas, tratando de crear una opinión pública internacional que presione a los musulmanes moderados a no apoyar a los musulmanes violentos.

Por lo tanto el mensaje del Papa Francisco probablemente estuvo dirigido a los musulmanes y a la opinión pública internacional y no específicamente a los católicos.

Hacia dentro del catolicismo deberíamos mirar la situación con ojos previsores. Es más que un “pequeño grupo fundamentalista” el que está aplicando la violencia contra los cristianos y el mundo occidental.

Terroristas palestinos han aterrorizado a Israel por décadas, y ha habido líderes en el Medio Oriente como Gadafi y Arafat y el ayatolá Jomeini (y Saddam Hussein), está Hezbolá y Hamás; Al Qaeda y ahora ISIS, Boko Haram y muchos más en África.

Además las encuestas muestran que muchos musulmanes favorecen la implantación de la sharía. Y las informaciones son claras sobre lo que pasa con los cristianos y las mujeres en los países en que se rigen por la sharía.

Por otro lado, los cristianos no han respondido del mismo modo. No hay terroristas cristianos bombardeando las comunidades musulmanas, ni cortando las gargantas de los imanes ni de los que leen el Corán.

Además está el tema de la inmigración masiva hacia Europa, que ha sido usada antes explicítame por el Islam como arma de guerra, al punto que le han dado un nombre: Hirja o Hégira.

Lo que no deben olvidar los católicos es la historia y analizar cuál es el mandato fundacional del Islam para estar precavidos, pero no para tomar represalias, porque nuestra arma es el amor, y no lo debemos olvidar.

sex-jihad-isis-iraq-syria

 

EL MANDATO FUNDACIONAL DEL ISLAM ES SOMETER A LAS OTRAS RELIGIONES POR LAS BUENAS O POR LA FUERZA

El Islam evolucionó desde una religión pacifista cuando era minoría en La Meca a una religión supremacista cuando adquirió volumen en Medina. Es así que en el Corán pueden verse versos pacifistas, los del inicio de la revelación, junto con versos llamando a la violencia, los versos tardíos. Los eruditos han elaborado la doctrina de la abrogación para solucionar la contradicción, por la cual los versos más nuevos derogan los más viejos, con lo cual se acentúa la lógica supremacista del Islam, que es lo que vemos.

Mientras que otras escrituras contienen contradicciones, el Corán es el único libro sagrado cuyos comentaristas han desarrollado una doctrina para dar cuenta de los cambios muy visibles que se producen a partir de un mandato a otro. 

A ningún lector cuidadoso le pasará desapercibido de los muchos versículos contradictorios en el Corán, más específicamente la forma en que los versos pacíficos y tolerantes se encuentran casi al lado de los violentos e intolerantes.

El ulema se desconcertó inicialmente en cuanto a qué versículos codificar en la Sharia, los que dicen que no hay coacción en la religión (2:256), o los que ordenan a los creyentes combatir a todos los no musulmanes hasta que o bien se convierten, o al menos se hagan sumisos al Islam (8:39, 9:5, 9:29).

Para salir de este dilema, los comentaristas desarrollaron la doctrina de la abrogación, que en esencia sostiene que los versos revelados más tardíamente en la carrera de Mahoma prevalecen sobre los anteriores, siempre que haya una discrepancia. Con el fin de documentar que versículos derogan cuales, se creó una ciencia religiosa dedicada a la cronología de los versos del Corán (conocida como  an-Nasikh wa’l Mansukh, el abrogador y el abrogado).

yihadistas que regresan a europa

 

¿POR QUÉ LA CONTRADICCIÓN? 

La visión estándar es que en los primeros años del Islam, Mahoma y su comunidad eran superados en número por sus competidores infieles mientras vivían al lado de ellos en La Meca, y fue ordenado un mensaje de paz y convivencia.

Sin embargo, después de que los musulmanes emigraron a Medina en el año 622 y crecieron en fuerza militar, los versos incitándolos a pasar a la ofensiva fueron lentamente “revelados” – en principio, enviados por Allah – siempre acorde con las capacidades de crecimiento del Islam.

En los textos jurídicos, éstos se clasifican en etapas: la pasividad ante la agresión; permiso para luchar contra los agresores; comandos para combatir a los agresores; comandos para luchar contra todos los no musulmanes, si estos últimos comienzan las agresiones o no. El creciente poderío musulmán es la única variable que explica este cambio progresivo en la política.

Otros estudiosos quitan importancia a esto argumentando que durante un período de veintidós años, el Corán fue revelado poco a poco, a partir de los versos pasivos y espirituales a las prescripciones legales y mandatos para difundir la fe a través de la jihad y la conquista, simplemente para aclimatar a los musulmanes conversos tempranos a los deberes del Islam, para que no se desalienten desde el principio por las obligaciones dramáticas que aparecerían en los versículos posteriores.

Los versículos reveldaos hacia el final de la carrera de Mahoma – por ejemplo, “La guerra es prescrita para usted aunque la odie” – habrían estado fuera de lugar cuando la guerra estaba en realidad fuera de cuestión.

Sin embargo interpretada la visión estándar de la abrogación del Corán en relación con los versos de guerra y de paz, es posible comprender que cuando los musulmanes están débiles y en una posición minoritaria, deberían predicar y comportarse de acuerdo con el espíritu de los versos de La Meca (paz y tolerancia), y cuando son fuertes, deben pasar a la ofensiva sobre la base de lo que está mandado en los versos de Medina (guerra y conquista).

yihadista del isis fondo

 

EL ESPÍRITU SUPREMACISTA POR LA FUERZA

Las vicisitudes de la historia del Islam son un testimonio de esta dicotomía, mejor captada por el concepto musulmán popular, basado en un hadiz, que, si es posible, la jihad debe ser realizada por la mano (la fuerza), y si no, por la lengua (a través de predicación), y, si eso no es posible, entonces, con el corazón o las intenciones de uno.

Ese Islam legitima el engaño durante la guerra y por supuesto, no es del todo sorprendente, después de todo, como el escritor isabelino John Lyly dijo, “Todo vale en el amor y la guerra”. Otros filósofos no musulmanes y los estrategas – por ejemplo, Sun Tzu, Maquiavelo y Thomas Hobbes – justifican el engaño en la guerra. El engaño del enemigo durante la guerra es sólo sentido común.

Pero la diferencia fundamental en el Islam, sin embargo, es que la guerra contra el infiel es una perpetua aventura, hasta que, en las palabras del Corán, “todo el caos se detiene, y toda religión pertenece a Allah.”

En la entrada sobre la jihad de la Encyclopaedia of Islam, Emile Tyan afirma:

El deber de la jihad existe mientras no se haya alcanzado la dominación universal del Islam. La paz con las naciones no musulmanas es, por lo tanto, solamente un estado provisional de los asuntos”.

Por otra parte, remontándose a la doctrina de la abrogación, eruditos musulmanes, como Ibn Salama (muerto en 1020) coinciden en que el Corán 9:5, conocido como  ayat-as sayf  o el verso de la espada, ha abrogado algunos de los 124 versículos de la Meca más pacíficos, incluyendo “cualquier otro versículo en el Corán, que no ordene o no implique una ofensiva total contra los no creyentes.”

De hecho, las cuatro escuelas de jurisprudencia suní están de acuerdo en que

“la jihad es cuando los musulmanes están en guerra contra los infieles, después de haberles llamado a abrazar el Islam o al menos rendirle homenaje [impuesto jizya] y vivir en sumisión, y los infieles se niegan”.

La jihad obligatoria está mejor expresada por la cosmovisión dicotómica del Islam que enfrenta al reino del Islam contra el reino de la guerra. El primero, dar al-Islam, es el “reino de la sumisión”, el mundo donde rige la sharia, y el segundo, dar al-Harb  (el reino de la guerra), es el mundo no islámico. Es una lucha continúa hasta que el reino del Islam subsume al mundo no-islámico, que continúa hasta nuestros días.

El reconocido historiador y filósofo musulmán Ibn Jaldún (d. 1406) articula claramente esta división:

En la comunidad musulmana, la jihad es un deber religioso a causa de la universalidad de la misión musulmana y la obligación de convertir a todo el mundo al Islam ya sea por persuasión o por la fuerza. Los otros grupos religiosos no tienen una misión universal, y la jihad no es un deber religioso para ellos, excepto solamente para propósitos de defensa. Pero el Islam tiene la obligación de ganar poder sobre otras naciones.

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