La civilización musulmana tiene los estados más frágiles.
El Fondo para la Paz, acaba de publicar la décima edición de su “índice de Estados Fallidos” con el nuevo nombre a partir de este año de “Índice de Estados Frágiles.” Ver aquí.

 

 

El índice proporciona una buena idea de la situación del mundo, año tras año, y ayuda a trazar la evolución del desarrollo político, económico y social de los estados individuales y de zonas del planeta, a la vez que es útil para el desarrollo de estrategias de intervención. 

Y ayuda a visualizar que estilo de civilización humana muestra mejor adaptación y éxito y cual muestra más fragilidad institucional.

El Fondo para la Paz, con sede en Washington, es una organización no gubernamental comprometida con la prevención de conflictos y la promoción de la estabilidad y la paz. Para construir el índice sus investigadores consultan miles de artículos, ensayos e informes. El juicio de cada estado se basa en 12 indicadores, cuatro sociales, dos económicos y seis políticos.

Para 2014 se sitúan 5 países en la ‘muy alta alerta de fragilidad’ y todos son de África. Por su orden de mayor a menor fragilidad son: Sudán del Sur, Somalia, República Centro Africana, Congo y Sudán.

En la categoría que le sigue, ‘alta alerta de fragilidad’, el índice ubica 11 países, donde se mezclan países de África y de Oriente Medio, y también aparece un país occidental, de las Américas, Haití. Ver aquí los listados.

Salta a la vista el hecho de que todos los Estados africanos excepto cuatro están entre las cinco primeras clases, de peligrosamente frágiles. Sólo Sudáfrica, Botswana y  Seychelles escapan a esta evaluación, y el único país de África considerado ‘estable’ es el archipiélago Mauricio.

Los estados islámicos, en la totalidad o con mayoría de población musulmana, casi todos aparecen en los primeros niveles de peligrosidad.

Esto coincide con el índice de desarrollo humano, pero al revés, donde se mide la esperanza de vida al nacer, nivel de educación, la educación y los ingresos, y allí, los Estados africanos casi todos están agrupados en la parte inferior, en la categoría de desarrollo humano bajo y muy bajo; gran parte son islámicos.

Que la fragilidad y el bajo desarrollo humano coincidan no es de extrañar si un estado frágil ha fallado, o sea que no puede cumplir bien sus funciones básicas: garantizar la buena gobernabilidad, la unidad, la seguridad, el orden público, los servicios públicos, la administración adecuada de justicia, incentivar la producción, la democracia, las libertades personales, la promoción de los derechos humanos, la representación de su país en el contexto internacional.

En el otro extremo, un solo Estado está en la clase de los países ‘muy sólidos’ y es Finlandia. Y en la categoría que le sigue, los llamados ‘sólidos’, hay 12 países, en su mayoría europeos, a los que se le suma Canadá, Australia y Nueva Zelandia.

En general también se ve que los países europeos del este son considerados como estados más frágiles que los de europa occidental.

Y de américa latina el considerado más estable es Uruguay, que aparece en la misma categoría que EE.UU. Japón y Alemania.

Finalmente, hay una razón para el optimismo en el hecho de que por quinto año consecutivo, el número de países que han mantenido o mejorado su fragilidad es superior al número de los que están peor; en general, aunque no lo parezca, el mundo en los últimos años cinco años ha estado cada vez más estable y seguro, salvo algunas zonas que en el mapa se ven en rojo.

Fuentes: Fund For Peace, Signos de estos Tiempos

 

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