La computarización de los puestos de trabajo comienza a atentar contra la dignidad humana.
Con una desocupación que llega a los dos dígitos y no retrocede, el trabajo y la dignidad que éste le confiere al ser humano preocupan al Papa Francisco en le Unión Europea.

 

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Pero mirado con ojos humanos y científicos, el futuro parece que no muestra algo mejor, porque la mitad de los puestos de trabajo de la UE, igual que los de EE.UU., están en riesgo de perderse por la computarización de los puestos de trabajo, o de sufrir baja en el salario.

EL PAPA FRANCISCO PREOCUPADO POR EL TRABAJO Y LA DIGNIDAD HUMANA

El papa Francisco ha hablado mucho ultimamente sobre el problema del desempleo. El 20 de marzo, frente a los empleados y directivos de la Fábrica de Aceros Especiales de la ciudad italiana de Terni el papa Francisco expresó:

Es necesario reafirmar que el trabajo es una realidad esencial para la sociedad, para las familias y para los individuos, y que su principal valor es el bien de la persona humana, ya que la realiza como tal, con sus actitudes y sus capacidades intelectuales, creativas y manuales”.

De esto se deriva que el trabajo no tenga sólo un fin económico y de beneficios, sino ante todo un fin que atañe al hombre y a su dignidad. ¡Y si no hay trabajo esa dignidad está herida! Cualquier persona sin empleo o subempleada corre, de hecho, el peligro de que la sitúen al margen de la sociedad y de convertirse así en una víctima de la exclusión social”.

¿Qué podemos decir frente al gravísimo problema del paro que afecta a tantos países europeos? ¡Es la consecuencia de un sistema económico que ya no es capaz de crear puestos de trabajo, porque colocaron en el centro a un ídolo llamado dinero!”

Luego, el 1 de mayo, en el día en que la Iglesia celebra la Fiesta de San José obrero y en la Jornada internacional del trabajo, el Papa lanzó este tuit:

Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común”.

En el mundo hoy hay más de 202 millones de desempleados. Y el Papa Francisco, en este primer año de Pontificado, ha tenido palabras muy fuertes sobre este tema.

“Esta economía mata” – afirmó en la Evangelii Gaudium– porque hace prevalecer la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil”.

El 5 de julio, en un encuentro con trabajadores y pequeños empresarios de Molise, una de las regiones más desfavorecidas de Italia, el papa Francisco pidió a los políticos

un pacto por el trabajo” para luchar contra “el drama del desempleo, una plaga que requiere esfuerzo y valentía por parte de todos”.

No tener trabajo no es solo no tener lo necesario para vivir, no. Nosotros podemos comer todos los días: vamos a Cáritas, vamos a una asociación, a un club, a dónde sea, y nos dan de comer. Pero ese no es el problema. El problema grave es no poder llevar el pan a casa. ¡No llevar el pan a casa nos roba la dignidad! Tenemos que defender nuestra dignidad”.

Y también habló del paro juvenil,

“Es triste ver a tantos jóvenes que ni estudian ni trabajan. El desempleo es un desafío que debemos combatir. No podemos permitirnos perder toda una generación que no pueda acceder a un puesto laboral. El trabajo es dignidad”.

SE VIENE LA COMPUTARIZACIÓN DE LOS PUESTOS DE TRABAJO Y MAYOR DESOCUPACIÓN

Si el Papa piensa que la zona del euro tiene un problema ahora con la tasa de desempleo de dos dígitos, en el futuro quizás sucede algo peor, las máquinas quitando trabajo a los hombres más masivamente.

Mientras los economistas discuten si estamos entrando en una nueva era de crecimiento económico bajo en donde los nuevos desarrollos tecnológicos tendrán menos impacto que los pasados, o si , por otro el contrario, pueden haber cambios económicos dramáticos como resultado de la llegada de la ‘segunda era de la máquina’, se han presentado estudios que muestran que la mitad de los empleos de Europa están amenazados por la computarización, cifra similar a la calculada para EE.UU.

Cincuenta y cuatro por ciento de los puestos de trabajo en los 28 miembros de la Unión Europea se encuentran en riesgo ante los avances en la computarización, de acuerdo con un estudio realizado por el economista Jeremy Bowles publicado por Bruegel, una organización de investigación con sede en Bruselas.

Inspirado por la investigación de Carl Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, Bowles trató de calcular el número de puestos de trabajo que eran propensos a los avances tecnológicos en toda Europa. Su cálculo halló que entre el 40 por ciento a más del 60 por ciento de los puestos tienen riesgo de perderse, dependiendo del país.

Eso se compara con el hallazgo de Frey y Osborne del 9/2013 que el 47 por ciento de los estadounidenses en 2010 estaban clasificados en la categoría de riesgo, es decir, sus funciones posiblemente podrían ser automatizadas en la próxima década o dos.

Los países del Norte como el Reino Unido, Alemania y Francia tienen un nivel de riesgo similar al de los EE.UU., encontró Bowles, quien trabaja en el Centro de Crecimiento Internacional, con sede en la London School of Economics.

Bowles dijo que fue sorprendente que los de economías periféricas como Italia sufrirán los resultados mostrados por Frey y Osborne, dado por los avances en el aprendizaje automático y la robótica móvil, que erosionarán los salarios bajos, incluso en los sectores de baja calificación, previamente inmunes a los avances tecnológicos.

UNA REDISTRIBUCIÓN DE LA MANO DE OBRA Y UN CAMBIO EN EL ENFOQUE DE LA CRÍTICA

A pesar de que la preocupación de primer orden en Europa es hacer frente a las tasas de desempleo persistentes, la preocupación de segundo orden en la distribución del trabajo no puede ser ignorada.

Si creemos que los nuevos desarrollos de hecho afectarán incluso a los sectores tradicionalmente en gran parte inmunes a la tecnología, por la baja calificación, se haría necesaria una reasignación de trabajadores hacia tareas menos susceptibles de que ello ocurra.

Estas tareas son las que dan prioridad a la inteligencia creativa y social, y la redistribución implica un reto importante en el desarrollo del capital humano europeo.

La reasignación de los trabajadores de esta manera es un proceso doloroso y la prospectiva hace evidente que los sistemas educativos tendrán que adaptarse para afrontar este reto.

Por tanto, la Iglesia y el discurso del Papa deberían adaptarse a este movimiento de los puestos de trabajo hacia nuevas ocupaciones y favorecerlo, y no quedarse sólo en denunciar la falta de trabajo.

Fuentes: Vatican News, Bloomberg, Bruegel, Signos de estos Tiempos

 

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