Abstenerse de cierta comida y bebida tiene un propósito espiritual.

Es el desprendimiento de la actitud consumista de la civilización actual, para equilibrar la vinculación con Dios.

La persona adquiere autodominio cuando logra decirse NO a consumos que dispersan su atención sobre lo importante.

Pero además el ayuno es una forma de redoblar la oración en la batalla espiritual de cuaresma contra las tentaciones y los afectos desordenados.

La abstención de ciertos alimentos nos agrega humildad, penitencia y abnegación.

¿Pero por qué la Iglesia nos pide que nos abstengamos del consumo de animales de sangre caliente y sus subproductos y no de pescado?

¿Qué relación hay entre nuestro desequilibrio y esos productos?

Comencemos por ver la importancia del ayuno en el combate espiritual que la Iglesia nos pide que profundicemos en cuaresma.

  

EL AYUNO COMO COMBATE ESPIRITUAL

El ayuno es recomendado por el Señor mismo (Mc 2, Lu 5) en el marco de nuestra lucha espiritual.

Incluso el ayuno es mencionado para poder expulsar demonios.

El pasaje de Marcos dice “Esta clase no puede ser expulsada salvo con la oración y el ayuno” (Mc 9:29).

Aun cuando ciertos demonios se pueden expulsar mejor con la oración y el ayuno, no debemos olvidar que es Dios quien expulsa a los demonios, y Él no necesita de nuestro ayuno para hacerlo.
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Debe evitarse estrictamente cualquiera noción orgullosa sobre los resultados de nuestro ayuno.

El ayuno que se realiza por orgullo o (por un sentido de) superioridad no logrará expulsar a ningún demonio; de hecho, es probable que los atraiga.

ayuno de jesus

¿Por qué y cómo el ayuno refuerza el poder de la oración para el combate espiritual y los exorcismos?

Una respuesta razonable (y bíblica) es que la oración y el culto generalmente deben involucrar un sacrificio. La Escritura dice:

Entiende estas cosas, tú que te olvidas de Dios; no sea que te arrebate, y no haya quien te libre.

El sacrificio de alabanza me glorificará: y allí está el camino donde yo le demostraré mi salvación, dice el Señor (Salmo 50:22-23).

Por medio de él se ofrece continuamente un sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre.

No olvides de hacer el bien y de compartir lo que tengas, porque esos sacrificios son gratos a Dios (Heb 13:15-16).

Observarás la Fiesta de los panes sin levadura. . .

Y nadie vendrá a Mi presencia con las manos vacías.

También observarás la Fiesta de la Cosecha de los primeros frutos de tus labores (Ex 23:15-16).

En el mundo occidental se ha desarrollado la noción extraña de adoración y alabanza sin sacrificio.

En muchos sectores, el culto se ha delegado en poco más que una forma de entretenimiento, en donde los caprichos y las preferencias de los fieles deben ser atendidos.

El culto, en este concepto, debe ser breve y tener lugar en cómodas iglesias con aire acondicionado y bancas acolchadas y convenientes estacionamientos.

El “mensaje” y la liturgia no deben ser, intelectual o moralmente, desafiantes; en cambio, deben ser alentadoras y agradables.

La música y el “estilo” deben satisfacer las preferencias de la congregación.

Ausente en todo esto es el concepto de la liturgia y la oración que implica sacrificio, que nos debe “costar” algo.

Sin embargo, la Escritura vincula claramente la oración con el sacrificio e indica que deben, en cierto grado, estar juntas.

El sacrificio es una manera de establecer una mayor sinceridad en, e integridad de nuestro culto.
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En efecto, el culto sin sacrificio se convierte fácilmente en un culto de boquilla o convierte a Dios en una especie de mayordomo divino, de quien esperamos nos atienda.

Dios, seguramente, suple nuestras necesidades pero Él no es un mayordomo; Él es Dios, digno de nuestra adoración y el sacrificio de alabanza.

Es en este sentido que la oración y el ayuno van de la mano, especialmente en la difícil tarea de expulsar a los demonios.

La oración y el ayuno se convierten en el sacrificio de alabanza que confunde y perturba al maligno sin cesar. La Escritura dice:

Y ahora mi cabeza se alzará sobre los enemigos que me rodean, porque yo ofreceré en su tabernáculo sacrificios de alabanza con gritos de alegría; yo cantaré y tocaré melodías al Señor (Salmo 27:6)

Es el instinto de la Iglesia que la oración es buena, pero que la oración con sacrificio (ayunar es sacrificio) triunfa al fin, especialmente en esa tarea tan difícil de expulsar demonios y repeler al enemigo.

Y esto es especialmente importante en cuaresma y por eso la Iglesia nos pide ayuno y abstinencia en estos 40 días.

ayuno

 

LO QUE PIDE LA IGLESIA EN CUARESMA

La Iglesia Católica ha desarrollado varias formas de penitencia para ayudar a los fieles a educar su alma, alejarse del pecado y permanecer o regresar al camino de Dios.

Para entender esto debemos definir que el ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día o no hacerla (según la Tradición que uno siga) y la abstinencia consiste en no comer carne.

La penitencia de la abstinencia de comer carne, más allá del tipo de alimento, es un signo para recordar y vivir el tiempo de la Cuaresma en preparación a la Pascua de Resurrección.

Sobre la penitencia el Código de Derecho Canónico, en su numeral 1249, dice:

“Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia.

Sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales.

En los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen”.

Estos tiempos penitenciales (cánones del 1250 al 1253) son todos los viernes del año y la Cuaresma.

Los numerales 1250 a 1253 del Código de Derecho Canónico dicen:

1250  En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma.

1251  Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

1252 La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años.

1253 La Conferencia Episcopal puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad.

La Iglesia, por tanto, tiene dos formas de prácticas penitenciales oficiales – tres si se incluye el ayuno eucarístico una hora antes de la comunión.

La abstinencia de carne ha de guardarse todos los viernes de Cuaresma, siempre y cuando éstos no coincidan con alguna solemnidad litúrgica.

El ayuno más la abstinencia debe guardarse el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

hombres con un pescado

Pero la Conferencia Episcopal de cada país puede determinar el modo de observar tanto el ayuno como la abstinencia sustituyéndolos con otras maneras penitenciales.

De acuerdo con el Código de Derecho Canónico la abstinencia sólo es obligatoria a partir de los 14 años de edad, mientras que el ayuno es obligatorio para todos los mayores de edad entre 18 hasta los 59 años.

Pero para todos la Iglesia recomienda:

cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno y la abstinencia”.

También son excluidos aquellos que tienen problemas mentales, los enfermos, fragilidad física, mujeres en estado de gravidez o que alimentan a bebés, obreros de acuerdo a su necesidad, invitados a comidas que no pueden excusarse sin ofender gravemente causando enemistad u otras situaciones morales o imposibilidad física de mantener el ayuno.

La carne que se considera es la carne y los órganos de mamíferos y aves de corral. 

También son prohibidas las sopas o salsas en base de ellas. 

Se permite el consumo de peces, anfibios, reptiles y moluscos.

Respecto al ayuno, brevemente, la Iglesia define esto como una comida al día, y dos comidas más pequeñas que, si se suman no superaría la comida principal en cantidad.

Tal ayuno es obligatorio el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

El ayuno se rompe por comer entre comidas. Y bebidas como batidos de leche podrían ser considerados alimentos.

Las bebidas alcohólicas no rompen el ayuno; sin embargo, parecen ser contrarias al espíritu de hacer penitencia.

Y una consideración final. Ante todo, estamos obligados a realizar los deberes de nuestro estado de vida.

Por lo tanto, toda privación que nos obstaculice seriamente la realización de nuestro trabajo, nuestro estudio, o la labor de padres sería contraria a la voluntad de Dios.

  

¿CUÁLES SON LAS RAZONES PARA LA ABSTENCIÓN DE CARNES ROJAS?

Dijimos que lo prohibido es la carne y órganos de mamíferos y aves de corral.
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También son prohibidas las sopas y cremas de ellos.
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Son permitidos peces de mar y de agua dulce, anfibios, reptiles y mariscos, así como productos derivados de animales como margarina y gelatina sin sabor a carne.

¿Pero por qué?

Santo Tomás de Aquino da dos razones teológicas para la prohibición de la carne en Cuaresma.

frutas-y-verduras

1) En primer lugar, Cristo ofreció su carne para nuestra nosotros en el madero de la cruz.
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Puesto que Cristo nos dio su carne, también damos nuestra carne.

2) La segunda razón de Santo Tomás de “no a la carne”.

En sus propias palabras es:

“El ayuno fue instituido por la Iglesia con el fin de poner freno a las concupiscencias de la carne, que considera a los placeres del tacto relacionados con la comida y el sexo.  

Por tanto, la Iglesia prohibió a los que ayunan los alimentos que dan más placer al paladar, y además son un  gran incentivo para la lujuria”. 

“Tales son la carne de los animales que toman su descanso en la tierra, y los que respiran el aire y sus productos, como la leche de los que van por la tierra, y los huevos de las aves

Porque desde que tales animales son más como el hombre en el cuerpo, ofrecen mayor placer como alimento, y un mayor alimento para el cuerpo humano, por lo que a partir de su consumo resulta un mayor excedente disponible para la materia seminal, la cual, cuando es abundante se convierte en un gran incentivo a la lujuria. 

De ahí que la Iglesia ha ordenado a los que ayunan abstenerse especialmente de estos alimentos”.

Así que los alimentos de origen animal de sangre caliente generalmente proporcionan más placer que los alimentos de origen animal de sangre fría.
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De modo que Santo Tomás asocia el placer de la comida al placer del sexo.

Nuestro consumo de alimentos, enseña Tomás, afecta nuestra libido.

  

LA CIENCIA RESPALDA A SANTO TOMÁS DE AQUINO

La mayor testosterona conduce a una libido más alta. Es un hecho científico.

La Escuela de Medicina de Harvard encontró que las mujeres pueden aumentar su capacidad de respuesta a la fertilidad al aumentar la ingesta de proteínas y cambiando a leche entera.

mujer comiendo hamburguesa

¿Quieres disminuir su testosterona? 

Come más ensalada, soja, azúcar, carbohidratos simples, verduras y pescado magro. Corta la carne roja y los productos lácteos.

Recuerda que Tomás de Aquino fue discípulo de San Alberto Magno – premier biólogo de Europa. 

Puede sonar medieval, pero estaban en lo cierto en aquel entonces.

Ellos sabían que la fertilidad humana (y la concupiscencia sexual) se relacionan con el consumo de productos de origen animal.

No es de casualidad que los términos como:

sangre caliente
semental
toro
carne roja
muscular
carnoso

están relacionados con la fertilidad y la virilidad.

  

¿QUÉ PASA CON LAS LANGOSTAS O LAS OSTRAS?

Escribiendo en el siglo XIII, Tomás reconoció este problema:

“Además, algunos peces son tan deliciosos de comer como la carne de ciertos animales. 

Ahora la concupiscencia es el deseo de lo delicioso.

Es probablemente entonces que una buena regla de oro sea evitar la langosta, las otras y otros frutos de mar sofisticados en el espíritu de penitencia.

Santo Tomás escribe que el consumo de carne roja generalmente es más deseable que el consumo de pescado.

Si lo dudas, cuenta el número de restaurantes de hamburguesas, asadores y restaurantes de pollo frito y compáralo con el número de comercios que venden pescado.

bebe en cuaresma

  

¿Y QUE HAY DEL VINO DE LUJO?

Lo de las langostas es muy similar a lo del vino de lujo.

La Iglesia no prohíbe beber vino caro durante la Cuaresma, pero es contrario al espíritu de la Cuaresma.
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La regla general de la Cuaresma es el mínimo indispensable. 

El sacrificio de corazón por amor por el cual ofrecemos penitencias un poco ocultas a Cristo (como comer ensaladas y verduras y no la langosta el viernes), trae alegría a Su corazón y la gracia para nuestras almas.

La mayoría de la gente no come regularmente langosta todos modos y tampoco consume vinos de lujo.

Pero la mayoría de la gente, sin embargo, come carne con regularidad, y la Iglesia piensa que deberíamos hacer más sacrificios en este sentido los viernes.

Fuentes:


Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María

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