La cultura judeocristiana no considera el tiempo como circular al modo de los orientales, sino que avanza hacia adelante.

Pero la Iglesia Católica estructura su vida litúrgica en base a una recurrencia de un período semanal y otro anual.

misa con velas

Cada día de la semana tiene para la Iglesia un significado diferencial, porque hace memoria de una parte específica de la fe.
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Lo mismo que sucede en cada mes del año.

    

CADA DÍA TIENE UN SIGNIFICADO DISTINTO EN NUESTRA VIDA

A cada día su afán dice el refrán, y cada día tiene su significación especial para cada uno de nosotros en la vida diaria.

El lunes suele ser un día difícil, porque es el primer día de trabajo obligatorio de la semana para la mayoría de la gente.

Y aunque la persona haya dejado de trabajar o cambiado de rutina, queda aquello atávico del lunes como tiempo difícil.

En cambio el viernes de tarde suele tomarse como el inicio de algo más placentero, porque es el inicio del descanso del fin de semana.

Por el contrario, el domingo por la tarde es para muchos el inicio de los “dolores” porque es la antesala de las obligaciones laborales que comienzan el lunes.

Lo mismo sucede con los meses del año, pero esto está más que nada relacionado con el clima y con la cultura en la que vives.

Cuando es la época de verano y de invierno, cuando son las vacaciones, cuando comienza el año lectivo en las escuelas.

Claro está que no todos lo experimentan de la misma forma, pero creo que la mayoría lo hacen así.

¿Cuál es tu mejor día? ¿Y el peor? ¿Y los meses?

  

EL TIEMPO EN EL JUDEO CRISTIANISMO

El famoso filósofo estudioso de las religiones Mircea Eliade habla que existen dos paradigmas para conceptualizar el tiempo.

Uno es el enfoque cosmológico y otro es el enfoque histórico.

En el enfoque cosmológico el tiempo es cíclico.

Se lo puede observar en el ciclo natural que se repite.

En la primavera la naturaleza florece y en el otoño la naturaleza se retrae al punto de desaparecer.

Pero vuelve a resurgir en la próxima primavera.

Este enfoque cosmológico está extendido en las religiones paganas y especialmente en la New Age, que proclama la reencarnación.

En cambio en el enfoque histórico el tiempo avanza linealmente hacia adelante.

Y este es la idea de tiempo que se adjudica a los judíos y que se ve en funcionamiento ve cuando se analiza el Diluvio.

Hay muchas culturas que hablan de un diluvio universal que destruye la civilización, y ésta tiene que comenzar de nuevo.

En las culturas paganas este evento del diluvio es considerado recurrente.

Es un evento que termina con la civilización y da comienzo a una repetición del nacimiento de una nueva civilización.

Pero en el caso de los judíos Yahveh cortó este ciclo recurrente diciendo que nunca más se repetirá la inundación.

De este modo se puede reconstruir el mundo y progresar.

La idea de progreso está en las antípodas de un mundo inmutable que gira sobre sí mismo.

Hace que el esfuerzo humano sea entendible y aceptable, porque no está condicionado por una lógica de la repetición.

Pero los judíos agregaron una sofisticación a este argumento histórico, poniéndole encima una capa de repetición.

De modo que el tiempo ya no es visto solamente como una línea que marcha hacia adelante.

Sino como un espiral ascendente, en el que se van repitiendo círculos en el marco de una tendencia ascendente.

estacion de tren con reloj

  

PARA LA IGLESIA EL TIEMPO TIENE UN SIGNIFICADO DISTINTO

Y esto lo ha heredado el cristianismo cuándo le da un significado diferente a cada día de la semana y a cada mes del año, y que se repite año a año.

Sin embargo lo importante de esta repetición no es volver a hacer lo mismo sino a crecer espiritualmente cada vez que vuelve el ciclo.

Aunque la vida de la Iglesia se estructura a través del ciclo litúrgico que se repite año a año, cada tiempo de cada año es vivido de forma distinta y significa cosas diferentes para la propia Iglesia, y para cada uno de nosotros.

Esta Cuaresma y Semana Santa no son iguales a las del año pasado ¿o me equivoco?

Por otro lado, el tiempo es santo, porque Dios creó el mundo tomándose un tiempo preciso en cada día de la semana, y cada día lo usó con fines distintos.

Y en nuestra existencia, vemos al tiempo como un regalo de Dios, como oportunidades que Él nos da para progresar en nuestro camino hacia la Vida Eterna.

Como el tiempo corre para adelante es un recordatorio de que nuestras vidas son finitas y que debemos aprovechar cada minuto porque no vuelve.

Como dice el salmista:

“Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato” (Sal 90:12).

Pero eso no quiere decir que cada época del año y día de la semana no tengan un significado especial.

Para la Iglesia lo tienen, porque su ciclo de esfuerzos semanales y anuales están anclados al ciclo litúrgico que se repite cada año.

Es la capa de recurrencia en espiral que se añade al tiempo lineal.

Es por eso que la Iglesia da un significado y una valoración diferente de los días y los meses.

Es por eso que podemos hablar de un Tiempo Católico, en que cada día de la semana y mes del año tiene un significado diferencial.

dos mujeres frente a cuadro de maria

  

EL SIGNIFICADO CATÓLICO DE CADA DÍA DE LA SEMANA

  

Domingo: La Santísima Trinidad

El domingo está dedicado a la Santísima Trinidad, además de ser el día de la Resurrección de Nuestro Señor.

Esto es completamente adecuado ya que el domingo es el primer día de la semana y el día en que ofrecemos al Dios Padre, al Hijo y al Espíritu Santo nuestra alabanza, adoración y acción de gracias.

  

Lunes: Los Ángeles

El lunes es el día en que recordamos a los ángeles.

Los ángeles son poderosos guardianes, y cada uno de nosotros está protegido por uno.

Muchos de los santos tenían una gran devoción a los ángeles en general, y a su ángel de la guarda en particular.

  

Martes: Los Apóstoles

La Iglesia Católica es apostólica.

Es decir, está fundada en la autoridad y la enseñanza de los apóstoles, particularmente en San Pedro, a quien Jesús entregó las llaves de Su Reino.

Cada obispo es un sucesor directo de los apóstoles.

  

Miércoles: San José

San José es conocido como el príncipe y principal patrón de la Iglesia.

Como padre terrenal de Jesús, tuvo un papel especial en la protección, providencia e instrucción de Jesús durante su vida terrena.

Ahora que Cristo subió a los cielos, San José continúa ejerciendo su paternal tutela al cuerpo de Cristo, la Iglesia.

  

Jueves: La Sagrada Eucaristía

Nuestro Señor instituyó la Santa Eucaristía un día jueves, así que es adecuado que recordemos el más grande de los sacramentos en este día.

La Eucaristía es el regalo más grande de Dios a la humanidad, ya que es nada menos que el mismo Jesús.

¿Qué regalo podría ser más grande?

  

Viernes: La Pasión de Jesucristo

Jesús fue azotado, escarnecido, y crucificado un viernes. 

Por ello, la Iglesia siempre ha considerado los viernes como días de penitencia y sacrificio.

Este día debería ser siempre un día de arrepentimiento y uno en el cual recordemos la entrega total de Cristo para salvarnos de nuestros pecados.

  

Sábado: Nuestra Señora

Hay una serie de razones teológicas por las cuales el sábado está dedicados a la Virgen.

Tal vez la más significativa es que el Sábado Santo, cuando todo el mundo abandonó a Cristo en la tumba, ella fue fiel a Él, esperando confiadamente su resurrección el primer día de la semana.

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EL SIGNIFICADO CATÓLICO DE CADA MES

   

Enero: El Santo Nombre de Jesús

No hay nombre más poderoso que el Nombre de Jesús, y con él comenzamos el año calendario.

El Catecismo bellamente resume el poder de este nombre:

“Pero el Nombre que todo lo contiene es aquel que el Hijo de Dios recibe en su encarnación: JESÚS.

El nombre divino es inefable para los labios humanos, pero el Verbo de Dios, al asumir nuestra humanidad, nos lo entrega y nosotros podemos invocarlo: “Jesús”, “YHVH salva”.

El Nombre de Jesús contiene todo: Dios y el hombre y toda la Economía de la creación y de la salvación.

Decir “Jesús” es invocarlo desde nuestro propio corazón.

Su Nombre es el único que contiene la presencia que significa.

Jesús es el resucitado, y cualquiera que invoque su Nombre acoge al Hijo de Dios que le amó y se entregó por él”(CIC # 2666)

  

Febrero: La Santísima Trinidad y la Sagrada Familia

La Sagrada Familia es un reflejo terrenal de la Santísima Trinidad. Meditando en la Sagrada Familia, podemos aprender el significado del amor, la obediencia, y la verdadera paternidad y maternidad.

También nos recuerda que la familia es la unidad fundamental tanto de la sociedad como de la Iglesia.

Y la Santísima Trinidad es el culmen de nuestra fe.

  

Marzo: San José

San José es el icono de Dios Padre: silencioso pero activo y satisfaciendo perfectamente las necesidades de todos.

La Iglesia invoca constantemente la protección de San José, exhortándonos a  ite ad Jose, acudir a José.

  

Abril: Resurrección de Jesucristo y la Alegría Pascual

La Santa Iglesia es la guardiana de la memoria de la Resurrección del Señor.

Y esta es la base de nuestra fe, es nuestra esperanza.

Y la Sagrada Eucaristía es hoy un símbolo de ello.

Durante dos mil años, la Iglesia ha guardado este tesoro, administrándolo a los fieles y proclamando que es nada menos que el mismo Jesús.

Nunca podremos ser demasiado devotos del Santísimo Sacramento o mostrarle demasiado honor.

  

Mayo: La Santísima Virgen María

Desde siempre, Nuestra Señora ha sido asociada con la belleza de las flores y la llegada de la primavera en el hemisferio norte.

Esto es apropiado porque ella es hermosa y es la Madre de nuestro Señor Jesucristo, que es la vida del mundo.

En mayo la Iglesia recuerda a la Virgen gloriosa con coronaciones y procesiones en su honor.

  

Junio: El Sagrado Corazón de Jesús

El Sagrado Corazón de Jesús es la revelación del inmenso amor de Dios por nosotros.

A menudo se lo representa como un horno ardiente, perforado y roto, pero palpitante de amor.

El Sagrado Corazón es asimismo un profundo recordatorio de la humanidad de nuestro Señor, porque su corazón no es un simple símbolo, sino una verdadera realidad física.

hostias en una cesta

  

Julio: La Preciosa Sangre de Cristo

La sangre de Cristo nos salva del pecado.

Es la sangre de Cristo la que nos da la esperanza del cielo.

San Pablo nos dice que Jesús reconcilió “en sí mismo todas las cosas, ya sea en tierra o en el cielo, haciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col. 1:20).

Sin la sangre de Cristo derramada por nosotros, todo estaría perdido.

  

Agosto: El Inmaculado Corazón de María

El corazón de María es un corazón maternal, un corazón lleno de amor y misericordia para sus hijos.

El corazón de María es el canal a través del cual todas las gracias de Dios fluyen a nosotros.

Ella es “vida, dulzura y esperanza nuestra.”

  

Septiembre: Los Dolores de María

Después de Jesús, ningún ser humano ha sufrido más que nuestra Santísima Madre.

En perfecta obediencia a la voluntad de Dios, ella aceptó la tortura, humillación de su Hijo y a su brutal ejecución por nuestra salvación.

Como todo padre sabe, ver a un hijo sufrir es el sufrimiento más grande de todos.

Ella todavía lleva en su corazón los sufrimientos de su divino Hijo.

  

Octubre: El Santo Rosario

El Rosario es una de las armas más poderosas que posee la Iglesia.

Constantemente los santos, Papas, y Nuestro Señor y Nuestra Señora mismos nos exhortan a rezar esta sencilla pero profunda oración.

Por tanto, la Madre Iglesia ha reservado todo un mes para promover esta oración.

  

Noviembre: Las Almas del Purgatorio

Las almas en el purgatorio están sufriendo mucho, y ellas no pueden orar por ellas mismas.

Ellas son nuestros hermanos y hermanas, y como miembros del cuerpo de Cristo, debemos rezar y ofrecer sacrificios por los que han ido antes que nosotros, pidiendo que descansen en la luz de la presencia de Dios.

  

Diciembre: La Inmaculada Concepción y la Infancia de Jesús

Diciembre marca el nacimiento de Nuestro Redentor.

Presenta a María en estado de gravidez a la espera del nacimiento, donde meditamos la Inmaculada Concepción. María estaba perfectamente unida para siempre a su esposo, el Espíritu Santo.

Su fructífera unión produjo una boda del cielo y de la tierra en el Dios-hombre, Jesucristo, de quien recordamos su nacimiento en infancia.

Fuentes:


Sergio Fernández, Editor de los Foros de la Virgen María

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