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En Pampas, la capital de la provincia de Tayacaja, en el sur de Perú, se festeja con inusitado fervor a su patrona la Purísma de Pampas.

Festejo que comienza más de un mes antes.

virgen purisima

La devoción tiene una historia de una supuesta aparición de la Virgen a Don Feliz La Torre quien mandó a hacer a España una imagen similar a la que vio.

Posteriormente, esa imagen ya como la patrona de Pampas, salvó al pueblo de la destrucción de parte de los ejércitos reales.

 

POR QUE SE VENERA A LA PURÍSIMA DE PAMPAS

Después de la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, el derrotado ejercito realista inició su retirada hacia la costa, en pequeños grupos con el fin de retornar a España.

La división del general José Carratalá realizó su ruta con punto de paso la ciudad de Huancayo.

Tras la jornada la tropa llega a la localidad de Tocllacuri, en la provincia de Tayacaja el día 19 de enero de 1825, donde deciden quedarse por una noche, no sin antes mandar a uno de sus soldados advertir a la ciudad de Pampas que, si no le entregaban un fuerte cupo, al paso de la tropa por su ciudad, estos lo incendiarían y decapitarían a todos.

Con tal amenaza, el 20 de enero del mismo año, los pampinos salieron al encuentro con el soldado español, llevando en andas a su patrona: la Santísima Virgen Purísima, quienes confiaban plenamente en su misericordia.
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El encuentro se dio en el paraje de Rundo, a pocos kilómetros de la ciudad pampina.
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Al ver la imagen de la Virgen Purísima, Carratalá se arrodilló, persignó y dijo:
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“¡Devuélvanla inmediatamente a su templo, no soy digno de que la Virgen salga a mi encuentro!”
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purisima de pampas

Eventualmente, el soldado había soñado a una mujer que le decía que tenga cuidado con sus hijos porque ella los protege día y noche, a quien identificó como a la virgen patrona de esa ciudad.

Desde ese día, cada 20 de enero de cada año se recuerda este hecho y se rinde homenaje a la Virgen Purísima de Pampas.

 

COMO LLEGO LA VIRGEN PURÍSIMA A PAMPAS

Todo comenzó cuando don Feliz La Torre no encontró en su habitación a la empleada de su casa.

Era entonces una de aquellas mañanas de la década de 1780, en la andina ciudad de Pampas Tayacaja, de la circunscripción territorial de Huancavelica.

El sol ya estaba más arriba de la cumbre de los cerros Yanapadre y San Cristóbal. Pero el desayuno aún brillaba por su ausencia.

Y la empleada, que ayer nomás había iniciado su trabajo, tampoco se dejaba ver en ese momento.

Contrariado por la situación, el hombre se dirigió a la habitación de ella. Tocó insistentemente la puerta.

Y, al ver que no abría ni contestaba desde el interior, decidió llamarla, pero ¿cómo se llamaba?, ¡maldición!, ni siquiera le había preguntado su nombre. ¿Cómo la llamo, por señorita, señora, doña?

Hum, mejor la llamaré, con respeto y cariño: mamita, por favor, abra la puerta, ¿me escucha?, ya es muy tarde para quedarse dormida hasta estas horas del día, ¿me está escuchando?, ¡abra, por favor!, ¿no se encuentra bien?, ¡conteste, mamita! o tendré que derribar la puerta! …

Sin embargo, la puerta de la habitación seguía como al principio cerrada.

Vencido por la impaciencia, de un feroz tacazo con el pie zurdo, derribó la puerta y, al ver que no había nadie en la habitación y las cosas se hallaban en el mismo lugar de siempre, dijo: ¡Virgen Santísima!, ¿se la habrá tragado la tierra?, pero ¿por qué se marchó sin decirme nada?, ¿y por dónde habría salido si yo mismo cerré la puerta de calle, con la única llave que está en mi poder?.

Hum, ¿no será que este asunto ya me fue avisado muchas veces en mis sueños?

Comparándola con la señora que vi en sueños, ella resulta, cada vez más, igualita a aquella dama de semblante maternal y angelical: la Virgen Purísima.

La Torre, desde que se estableció en Pampas, soñaba frecuentemente con una hermosa mujer que llegaba a la puerta de su casa y le solicitaba posada a cambio de trabajo.
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Ella le decía que venía de ultramares visitando a los pueblos andinos, y quería quedarse definitivamente en Pampas, y cuidar a los pampinos como si fueran sus hijos verdaderos, y velar permanentemente por ellos.

Y aquella mañana, cuando él se topó con la dama, que le preguntó si requería que le limpiara y arreglara la casa, no dudó un instante en aceptarla impulsado por una extraña fuerza que parecía como que, el hilo de sus sueños, continuara desovillándose en la vida real, ahora en el barrio de Chalampampa.

Pase, pase, por favor, digna dama, la casa es suya; comience a realizar sus correspondientes laboreos, dijo el hispano, mientras ayudaba a llevar las pequeñas maletas de la visitante a la habitación que, sin habérselo propuesto previamente, ya le tenía asignada.

Don Feliz, en su natal España era acuñador de monedas y sus ingresos apenas cubrían sus gastos diarios.

Por ello, decide viajar al Perú a tentar fortuna.

Eligió nuestra ciudad como centro de sus actividades.

Poco tiempo después ya tenía fama de ser un hombre con mucha suerte.

pampinos solían decir: a don Feliz siempre se le ve feliz.

Efectivamente, nuestro hispano había logrado obtener una buena situación económica.

Viéndolo así, sus vecinos lo comparaban, guardando distancias, por supuesto, con el célebre romano que dijo al cruzar el Rubicón: veni, vidi, vici.

Además, él era enemigo de la avaricia; acostumbraba brindar ayuda a los desvalidos, acudiendo a ellos con las manos llenas de bondad efectiva para aliviarlos de sus necesidades más apremiantes.

Así se comportaba con sus prójimos, porque era hombre con mucha fe religiosa y espíritu caritativo.

Por eso, un necesitado, que recibía apoyo de nuestro personaje, le decía a otro necesitado: vaya donde don Feliz que su buen corazón le hará a usted feliz.

La imagen generosa de don Feliz La Torre, con el correr del tiempo, se iría impregnando en la memoria popular de los tayacajinos, pasando a ser un ícono de felicidad y bondad, como una demostración palmaria de que en la sociedad se puede ser rico y, a la vez, bueno.

La desaparición de la misteriosa forastera no lo llevó a pensar mal de ella; no le preocupó si ella se hubo llevado consigo alguna cosa de valor de su casa.

Don Feliz, más bien, se convencía, cada vez más, que la hermosa dama que tomó posesión de su casa y la limpió y arregló, como una madre solícita con el hijo puesto a vivir en este mundo que es un valle de lágrimas, apremios y requerimientos, no era sino aquella dama que se le aparecía en sus sueños.

Y, siguiendo el hilo de sus inducciones y deducciones, llegó a ver clarito que la dama de sus visiones tenía el mismo semblante de la Madre de Jesucristo.
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Entonces se convenció que la forastera que ayer nomás había llegado a su casa era la imagen exacta de la mismísima Virgen Purísima, de quien él era fiel devoto y oraba ante Ella allá en la madre Hispania.

catedral san pedro de pampas

Seguro de sus convencimientos, alegre y entusiasta por las circunstancias que estaba viviendo en aquellos momentos, el bueno de don Feliz tomó dinero de su arca, buscó a un amigo suyo, que viajaba a España, y pidió que le hiciera el favor de comprar una imagen de la Virgen Purísima y se la trajera a su regreso.
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Simultáneamente, mandó construir la iglesia, cuyas paredes, según dicen los testimonios, por aquel entonces tenían dos varas de espesor y estaba ubicada en la misma plaza a poca distancia de la actual iglesia Matriz.

Tan devoto era don Feliz que, finalmente, decidió hacerle los correspondientes festejos a nuestra Virgen Purísima.

Al respecto, un documento del 29 de octubre de 1785, que obra en los Legajos del Archivo de la Nación, sostiene que el protagonista de nuestra historia envió a Lima al vecino Rafael Bictoria (así con B alta, no de uve) con el encargo de comprar licores sexa, incluyendo pañuelitos de seda, “para la fiesta de la Virgen Purísima”.

Años van, años vienen entre siembras y cosechas.

El agua del río de los tiempos ha ido pasando, indetenible, por debajo del puente de la vida.

Y, paralelamente, la maravillosa memoria oral fue tejiendo, en torno a la historia de la Virgen Purísima de Tayacaja, hermosos mitos y leyendas e historias verdaderas como esta de don Feliz La Torre.

 

LA FIESTA

La Fiesta Patronal de la Virgen Purísima de Pampas es realizada desde 1825 cada 20 de enero en honor a la Virgen Purísima.
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El lugar de realización es la plaza de armas de Pampas y la catedral San Pedro de Pampas.
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Antes de la fecha central se realizan diversas festividades en vísperas del 20 de enero.

En primer lugar se realiza el Yaycupacuy o recordatorio, el mes de octubre o noviembre del año anterior, luego desde el 10 de enero se realizan las novenas, que son actividades para donar arreglos a la virgen y lo hace cada día una persona hasta el 18 de enero, día que los mayordomos se encargan de recibir a la orquesta que animará la última novena los días centrales.

El 19 de enero se realiza una misa y luego la víspera del día central con quema de diversos cohetes y castillones multicolores.

En el día oficial de celebración se realiza una procesión a la patrona de Pampas por las principales calles de esta ciudad.

Los días 21, 22, 23 y 24 del mismo mes se realizan las últimas festividades en diversos lugares de la ciudad, culminando así esta fiesta.

Los días centrales de la fiesta, Pampas, tiene una gran acogida de diversas personas lugareñas, pero que han estado mucho tiempo fuera de su ciudad.

También conoce que el primer mayordomo de esta fiesta fue Don Casimiro Pacheco.

 

RECEPCIÓN DE MÚSICOS

El día 18 aproximadamente a las 3.00pm los mayordomos cumplen otra secuencia tradicional de la festividad llamada “recepción” que consiste en ofrecer la bienvenida a la orquesta típica y banda de música que participaran en las celebraciones de la Virgen Purísima.

Para el efecto, todo el pueblo se congrega en el conocido puente de Rumichaca.

Desde este lugar al son de alegres tonadas, la concurrencia se dirige a la Plaza principal que luce un ambiente festivo y posteriormente, se encaminan a la vivienda del encargado del remate. Llamada así a la última novena.

Luego de la misa, como Víspera de la festividad, es el momento de quemar castillones de fuegos artificiales, además de bombardas, cohetes y luces multicolores.

Todo el pueblo se suma a la fiesta, reconfortados con el popular “calientito”, haciendo fogatas, cantando y bailando al compás de la orquesta y banda.

ovalo de pampas

 

VISPERA

El día 19 por la mañana, los mayordomos y numerosos fieles proceden a visitar los hogares de las personas que han ofrecido las prendas para la Santísima Virgen Purísima.

Estas son vestimentas y ornamentos: manto y saya, corona, cabellera, anillo, collar, enagua, escarrilera, puño y pechera, velo, aretes, sortija etc. Todas las joyas son de oro de alto kilate.

En horas de la tarde los devotos asignados proceden al arreglo del trono y andas de la Virgen. A las 7 pm se realiza la solemne Misa de Víspera, ofrecida por devotos.

La tradicional víspera a cargo de los mayordomos, tiene la misma secuencia de las anteriores novenas, es decir, la parte litúrgica y la quema de chamisas (ramas secas) en las cuatro esquinas del parque, quema de cohetes de arranque, luces de Bengala, globos aerostáticos de papel cometa, encendido de farolitos multicolores.

En un gran derroche de dinero se queman no menos de 50 castillones de 10 a 20 tiempos, gran cantidad de las denominadas bombas japonesas. Igualmente se cuenta con la aparición del temible “runa toro” (hombre toro) quien convenientemente disfrazado, acomete a los espectadores lanzando un chorro continuo de llamas, chispas de pólvora, así como reventando cohetes y los clásicos buscapies. (buscapikis).

Hay brindis de calientes y licores en la Plaza principal hasta el amanecer.

 

DÍA CENTRAL

A las seis de la mañana es la Gran Diana, que en esencia constituye la salutación emocionada a la Virgen Purísima en su grandioso día, se procede luego a la salva de 21 camaretazos y a las 7 de la mañana se arreglan los arcos en las principales calles de la ciudad por donde irá la procesión.

La misa del día central es oficiada a las 10 de la mañana por el párroco, con asistencia de las autoridades y el pueblo en general, reviste una solemnidad incomparable.

Los fieles elevan sus oraciones con gran devoción, el espíritu religioso invade todos los ambientes y corazones, ambiente que le confiere a las festividades una plena muestra de fe y devoción por la Purísima.

Luego de la solemne celebración de la santa Misa, continúa la procesión de la Virgen por las principales calles de la ciudad.

Al paso de la Santa Patrona los fieles le arrojan pétalos fragantes de azucenas y simprevivas y se elevan cánticos y plegarias que le piden felicidad, mientras las campanas repican sus tañidos durante toda la procesión.

Terminado el oficio religioso se reparten las tradicionales estampitas, fotografías, almanaques, recordatorios, etc. cuya producción está a cargo de los fieles devotos.

Posteriormente se ofrece una gran champañada con bocaditos ofrecidos gentilmente por alguno de los miles de devotos.

En horas de la tarde se realizan dos actividades costumbristas: el gran Jalapato y el Cortamonte a cargo de padrinos especiales y programa a parte.

 

DIA 21

A las seis de la mañana, se efectúa la Diana, a las 10 la solemne misa de bendición a cuyo término se precede a la ferviente y consagrada procesión de la Virgen, en esta ocasión solo se efectúa en el perímetro de la plaza principal.

Por la tarde el distrito de Daniel Hernández (Carhuaturco) es el escenario de la tradicional y entusiasta recepción de toros.

Los obligados que así se denominan a los que obsequian toros, lucen briosos corceles y hermosas indumentarias típicas.

Por la noche baile general en la Plaza de Pampas.

 

DIA 22

El tradicional barrio de Chalampampa, cuna de poetas, pintores, y músicos es testigo de la entrega de los toros de muerte. El cerro San Cristóbal, Apu de Tayacaja; es el escenario de este acontecimiento tradicional. En dos días de recepción el mayordomo recibe en calidad de donación aproximadamente 200 toretes.

En la noche se realiza un gran banquete de agradecimiento, ofrecida por los mayordomos a los señores novenantes, obligados, colaboradores y familiares.

 

DIA 23

Por la mañana se precede al recojo de las divisas (Cojines de colores adornados con una pequeña muñeca o a veces flores, con cintas de colores para ser sujetada en el lomo del toro que saldrá al ruedo).

Estas prendas artísticas son confeccionadas por hábiles manos pampinas, fieles devotas de la Virgen.

Al medio día es la recepción a la cuadrilla de toreros llegados desde la capital, Sicaya y otros lugares de tradición.

A las 3 pm se inicia la Gran Tarde Taurina en la que se aprecia el valor y clase de los toreros.

Es asimismo de esperar que algún espontáneo lugareño premunido de poncho y/o saco parodie los mas logrados pasos de los diestros de la tauromaquia.

Al concluir la tarde taurina toda la ciudadanía premunidos de su respectivo “caña quinto” bailan el tradicional toril, dirigiéndose con sus respectivas parejas hasta la plaza principal, donde la fiesta continúa.

 

DIA 24

Los mayordomos ofrecen al pueblo el tradicional banquete general. Se sirven platos típicos de la zona.

Aquí se elige a los nuevos novenantes y mayordomos, los devotos se inscriben con una colaboración voluntaria, consistente en el obsequio de una vaca, un cordero, un chancho, licores, recordatorios, hasta la contratación de un músico, pasando naturalmente por la ofrenda de las damas.

Ese día se efectúa el tradicional “paskakuy” y mas tarde en un marco de recojo espiritual, los mayordomos hacen entrega de la Corona y La Luna de la santísima Virgen Purísima a los nuevos mayordomos.

Fuentes:


Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María

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