La imposición de manos para los cristianos es un gesto que siempre es acompañado por oración.

Aquí pondremos énfasis en la imposición de manos para la sanación.

La práctica de la imposición de manos para la sanación espiritual es un acto de Amor por Dios a Su Creación.

Y hay 3 elementos claves de discernimiento en la sanación carismática:
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– si tal curación contribuye a glorificar a Jesús,
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– si manifiesta el poder y el Amor de Dios.
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– si la curación implica un cambio espiritual en la persona, una conversión.

Cuando hablamos de curación carismática no estamos hablando necesariamente de un milagro instantáneo.

Se puede dar, pero hablamos también de la curación que los médicos aceptarían como cosa puramente normal, o de una curación que se realice de manera progresiva.

Nuestras intervenciones para que la curación se realice suponen que siempre ha habido una intervención del Señor, en forma extraordinaria, o a través del proceso ordinario de la medicina.

Y que fue respuesta a nuestra oración de intercesión, donde puede decirse que se ha manifestado el Poder y el Amor del Señor.

Y para el enfermo ha sido un acto de gracia.

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EL PODER DE DIOS EN LAS MANOS DE SU PUEBLO

En la Biblia podemos ver que la imposición de manos se hace para impartir bendición y autoridad, sobre todo en el Antiguo Testamento.

E impartir salud y conferir el Espíritu Santo, sobre todo en el Nuevo Testamento.

La Biblia tiene muchas menciones sobre las manos y la imposición de las manos.

Veamos algunas categorías.

 

Primero, el Espíritu Santo es transmitido por la imposición de manos

Hechos 19: 6 dice:

“Y cuando Pablo impuso sus manos sobre ellos, el Espíritu Santo vino sobre ellos; y hablaban en lenguas y profetizaban”.

 

En segundo lugar, los milagros físicos a través de la imposición de las manos

La Escritura revela 15 versículos donde Jesús puso las manos sobre los enfermos o habla del poder dado a los santos para sanar a los enfermos. 

Cuando Jesús puso las manos sobre los enfermos todos fueron sanados. 

La Palabra de Dios indica que podemos hacer lo mismo.

Marcos 16: 17-18 dice:

“Y estas señales seguirán a los que creen; en mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán serpientes; y si beben algo mortal, no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se sanarán”.

Hechos 28: 8-9 dice:

“Y sucedió que el padre de Publio estaba enfermo de fiebre y de flujo sangriento: por quien Pablo entró y oró, y le impuso las manos y lo sanó. 

Así que cuando esto fue hecho, otros también, que tenían enfermedades en la isla, vinieron y fueron sanados

 

Tercero, la liberación espiritual viene a través de la imposición de manos

Lucas 4: 40-41 dice:

“Y cuando el sol se ponía, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los trajeron a él; Y él [Jesús] impuso sus manos sobre cada uno de ellos, y los sanó

Y salieron demonios de muchos, clamando y diciendo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios…”

 

Cuarto, la imposición de manos también se usaba para transmitir una bendición espiritual

Mateo 19: 13-15 dice:

Entonces se le trajeron niños, para que impusiera sus manos sobre ellos, y orase; y los discípulos los reprendieron. 

Pero Jesús dijo: Dejad a los inños, y no les impidáis venir a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”.

 

En quinto lugar, la imposición de las manos se utiliza para transmitir la autoridad espiritual para el liderazgo

1Timoteo 4:14 dice:

“No descuidéis el don que está en vosotros, que os fue impartido directamente por el Espíritu Santo, mediante la proclamación profética, cuando los ancianos impusieron vuestras manos sobre vosotros”.

 

Seis, la imposición de manos reaviva el regalo que está dentro de uno mismo

2 Timoteo 1: 6 dice:

“Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos”.

 

En séptimo lugar, signos y maravillas son transmitidos por la imposición de las manos

Hechos 14: 3 dice:

“Con todo se detuvieron allí bastante tiempo, hablando con valentía del Señor que les concedía obrar por sus manos señales y prodigios, dando así testimonio de la predicación de su gracia”

En definitiva, Dios enumeró muy específicamente en Su Palabra cómo debemos usar nuestras manos para:

-salvar a los perdidos,
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-sanar a los enfermos,
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-liberar a los oprimidos,
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-transmitir fuerza,
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-transmitir los dones del espíritu,
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– transmitir el Espíritu Santo y
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-actuar en el tiempo del fin de la cosecha.

Hoy una parte del poder de la imposición de manos se está revitalizando fuera del cristianismo, pero debemos separar las aguas.

 

LA DIFERENCIA ENTRE EL USO CRISTIANO DE LAS MANOS Y LO QUE HACE LA NEW AGE

La única similitud entre los métodos utilizados por los sanadores de la energía y los cristianos que imponen las manos es que ambos utilizan sus manos.

Quizás la mayor diferencia entre los sanadores de energía y la imposición cristiana de manos es el hecho de que los curanderos de energía afirman estar manipulando una supuesta fuerza de energía. 

Cuando los cristianos oramos unos sobre otros no estamos tratando de manipular el poder de Dios. 

Simplemente estamos usando nuestras manos como una señal de intercesión. 

Si Dios quiere o no sanar a la persona se deja totalmente a Él.

La verdadera sanación bíblica nunca se basa en la creencia en el propio poder, sino que se basa únicamente en el poder de Dios.

El Catecismo afirma claramente que el uso de las manos en la sanación cristiana es como un “signo”, no como un canal de energía. 

“Jesús cura a los enfermos y bendice a los niños pequeños imponiéndoles las manos. En su nombre los apóstoles harán lo mismo”, enseña el Catecismo.

Más aún, es por la imposición de manos de los Apóstoles que el Espíritu Santo es dado.

En otras palabras, el uso de las manos en la forma cristiana es un símbolo y una intercesión, mientras que en la curación por la energía, las manos tienen una función real como un canal.

Pero eso no impide que los defensores de la medicina energética atraigan a los cristianos a sus prácticas, llamando la atención sobre esta semejanza.

Algunos incluso llegan a sugerir que Jesús fue un sanador de energía debido a cómo Él usó Sus manos durante las sanidades.

William Lee Rand, fundador del Centro Internacional Pro-Reiki, sugirió que debido a que Jesús a veces imponía las manos sobre las personas mientras las curaban, puede haber estado usando Reiki. 

“Jesús no estaba canalizando una energía universal, sino actuando con el poder de Dios”, escribe Marcia Montenegro, experta en Nueva Era:

“Como Hechos 10:38 dice, Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder. 

Él anduvo haciendo el bien, y sanando a todos los que eran oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él.

El poder de Dios no venía a través de una técnica o enseñanza secreta, sino de la Persona de Jesucristo. 

Cuando Jesús confirió este poder específicamente a sus discípulos, Él les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos y para sanar todo tipo de enfermedades y toda clase de enfermedades (Mateo 10: 1, Marcos 3: 13-15, Lucas 9: 1).

Es Su autoridad sobre la enfermedad que Cristo dio a los discípulos, no una enseñanza o técnica secreta.

Incluso si los sanadores de la energía son cristianos, no pueden decir que su energía viene de Dios porque Dios nunca se reveló a nosotros como una fuerza de energía.

Es un Dios personal que una vez se identificó a Moisés como “Yo soy”.

 

LA IMPOSICIÓN DE MANOS PARA SANACIÓN

La imposición de manos no es un rito, como lo es en el sacramento de la confirmación y del orden sacerdotal.

La imposición de manos sobre la persona por quien se ora es un gesto fraterno, un gesto de amor, un signo de fraternidad cristiana y por último, un gesto bíblico.

El mismo Evangelio de Marcos 16, 18, nos dice: “Impondrán las manos sobre los enfermos y sanaran”.







La imposición de manos en el ministerio de sanación tiene un significado importante, en cuanto que el que ora por un enfermo hace de puente o intercede entre el amor sanador del Padre Dios y la persona por quien se ora.

La Enseñanza de la Iglesia Católica Romana con respecto a la curación dice:

La compasión de Cristo hacia los enfermos y sus muchas sanidades de todo tipo de enfermedad es un resplandeciente signo de que Dios ha visitado a su pueblo y que el Reino de Dios está cerca. 

Jesús tiene el poder no sólo para sanar, sino también para perdonar pecados.

Ha venido a sanar a todo el hombre, alma y cuerpo.

Él es el médico que los enfermos necesitan” (CIC #1503).

En el libro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción sobre Oraciones para la Sanación, se dice:

“El encuentro de Cristo con los enfermos es uno de los aspectos más humanos que encontramos en los Evangelios. 

Esta reunión es para la salvación total, global de la persona, y no sólo para traer la salud corporal sola

Y el Papa Benedicto XVI, en su libro Jesús de Nazaret escribe que

“La sanación es una dimensión esencial de la misión apostólica y de la fe cristiana en general.

Incluso se puede decir que el cristianismo es una “religión terapéutica, una religión de curación”.

 

PREJUICIOS SOBRE LA SANACIÓN ENTRE LOS CATÓLICOS

Algunos dicen:

 

“Esto es de santos y nosotros no somos santos”

Se piensa que sería una temeridad o presunción para el cristiano común esperar o pedir la curación.

Sin embargo Jesús dijo “Estas son las señales que acompañarán a los que crean…” (Mc 16:17-18)

 

“Yo no necesito esos milagros, me basta con la fe”.

Se cree que los milagros sucedían sólo en los primeros tiempos y que la Iglesia no debe poner el acento en ellos hoy.

 

“Los milagros no son más que una manera primitiva de expresar la realidad”

Es un pensamiento materialista que cuestiona la posibilidad de un Dios que actúa directamente en la historia.

Este prejuicio obedece a la idea que de un Dios impersonal y lejano.

 

“Esto es algo peligroso que ocasiona ilusionismo y creencia en lo mágico”

Cualquier realidad sagrada podemos malentenderla, desfigurarla y abusar de ella.

Pero esperar interceder por la salud de otra persona y que Dios actúe sanando no tiene nada de mágico, lo podemos ver en las sanaciones que ocurren en Lourdes o Medjugorje.

 

“Hemos de aceptar la enfermedad como voluntad de Dios o como la propia cruz”

No sabemos si en cada caso Dios quiere la cruz que la persona lleve sea la enfermedad, quizás sea otro tipo de sufrimiento o persecución.

Alguna enfermedad puede obedecer a un propósito superior: puede servir para hacernos recapacitar, o para reorientar nuestras vidas en otro sentido.

Se trata del sufrimiento redentor.

Pero pedir a Dios por la sanación es como una pregunta ¿está en Tu plan sanar a esta persona?, si lo está entonces por favor hazlo.

 

“Yo no soy quien para imponer las manos a una persona para su sanación eso lo debe hacer un cura”

Esta es una visión clericalista del poder de Dios.

Como que Dios actuara solamente por medio o por intercesión de los sacerdotes ordenados.

Cuando Jesús dijo que impondrán las manos y los enfermos se sanarán no se refería solamente a los apóstoles sino a los que le se seguían, o sea al pueblo de Dios.

 

LOS LÍMITES DE LA SANACIÓN

Francis Mac Nutt dice que en grandes reuniones de oración con imposición de manos hay un 1% de curaciones, mientras que en los grupos de oración y sanación hay 20% de curaciones.

Y por ello Francis MacNutt habla de tres principios importantes de la oración curativa:

 

1 – La oración requiere discernimiento

La clave para una curación efectiva, dice, es saber por qué orar. 

Este entendimiento sólo viene por el poder del Espíritu Santo.

 

2 – La curación requiere tiempo 

MacNutt defiende la oración prolongada, en la cual los ministros de oración imponen las manos a una persona y oran por un período prolongado. 

“La curación lleva tiempo, y eso es lo que falta en muchos ministerios de sanación”, dice.

 

3 – Las emociones necesitan sanación

MacNutt cree que el dolor, la vergüenza, los ataques de pánico, los trastornos mentales, los desvíos sexuales y las adicciones pueden ser sanados por Jesús.

La sanación requiere que la persona afectada renuncie a sus decisiones dañinas, perdone a los que les hacen daño e invite a Cristo a sanar un recuerdo doloroso.

 

Y distingue cuatro formas principales de curación, y por tanto cuatro métodos típicos de oración para ejercer este ministerio:

 

Oración de arrepentimiento por los pecados personales

Está en la raíz de la mayoría de las curaciones.

Si hay arrepentimiento, hay perdón y liberación del pecado, y por tanto hay sanación y salvación.

La psicología y la medicina modernas reconocen que gran parte de las enfermedades físicas tienen un componente psíquico.

En muchos casos resulta más útil y más importante dedicar tiempo a la oración de arrepentimiento o a la de sanación interior antes que orar por la curación física.

La reconciliación sacramental (la confesión) tiene una dimensión de curación.

 

Oración de curación interior

En la que se da la sanación de los recuerdos o de cualquier enfermedad de tipo mental o psíquico.

Generalmente es necesaria la curación interior cuando comprobamos alguno de los siguientes casos:

heridas del pasado, traumas no superados, resentimientos, problemas emocionales profundos, depresión, formas persistentes de ansiedad, miedo, impulsos sexuales compulsivos, excesiva timidez, con su respectiva carga de recuerdos y vivencias del pasado, que por más que queramos no podemos librarnos de ellos.

Para esta clase de sanación hay una forma peculiar de entrevista y oración.

Este ministerio lo puede realizar una persona sola que tenga conocimiento, discernimiento y dones para ello, o puede ser también un equipo, al que llamamos grupo de intercesión.

 

Oración de curación física

Es la más difícil de admitir y la que más puede poner a prueba nuestra fe.

Sin embargo la oración por la curación física es la más sencilla de todas y la más breve.

De hecho, Dios responde a esta oración y sana de muchas maneras.

Para orar por la curación física se puede seguir la siguiente pauta:

 

Lo primero es siempre escuchar para discernir qué hemos de pedir y si hemos de orar o no

Fijar al mismo tiempo la atención en qué es lo que le aqueja a la persona y en el Señor, que a veces comparte con nosotros el don del discernimiento para llegar al verdadero diagnóstico.







A veces descubriremos que más que de curación física se trata de curación interior, o de arrepentimiento o de oración de liberación.

Algunos enfermos ni siquiera están preparados para ser curados, a pesar de que pidan que se ore por ellos.

El Espíritu nos indicará, si estamos atentos a su voz, por quién debemos orar.

Para aquellos que no están experimentados valga la siguiente regla:

-oren por aquellos que acuden y les piden oración,

-oren siempre que se sientan movidos por compasión y a visitar a alguien enfermo y orar por él

-no hay que centrarse sólo en el problema y sus síntomas.

 

Lo segundo es discernir si hay que imponer las manos y oración

Si la persona por la que se va a orar se molesta con la imposición de manos, o prefiere que nos mantengamos a cierta distancia, respetemos sus sentimientos.

El gesto de la imposición de manos es una forma de comunión de amor y está indicado por el mismo Señor.

Pero la oración ha de tener dos elementos:

reconocimiento de la presencia de Dios, siempre dirigida al Padre o a Jesús, reconociendo la presencia de Dios y alabándole

petición, de forma muy específica, visualizando la curación que estamos pidiendo

La oración debe ser imaginativa, positiva y enfatizar, no la situación de enfermedad, sino la esperanza de que el organismo se recupere.

 

Y lo tercero es tener e irradiar confianza y hacer una acción de gracias

Esta fe es central porque hacemos esto porque tenemos confianza en Él.

Es un don y es mejor decir “hágase según tu voluntad”.

Y con la acción de gracias alabamos a Dios porque creemos que Él nos ha oído.

 

Oración de liberación para casos de opresión

Hay que distinguir muy bien entre posesión diabólica y opresión diabólica.

La posesión diabólica es bastante rara. La oración formal de la Iglesia para liberar a un poseído es el exorcismo.

Para ejercer esta clase de oración se requiere el permiso del Obispo que sólo se da a un sacerdote especialmente cualificado para este ministerio.

La opresión es relativamente frecuente: es como la invasión de una ciudad, en la que la persona en cuestión tuviera el control de la mayor parte, quedando ciertas áreas bajo el dominio enemigo.

Donde más frecuentemente se manifiesta es en los casos de drogadictos, alcoholismo, conducta autodestructiva, personas que han participado en sesiones de espiritismo, brujería, meditación trascendental, todas las prácticas del ocultismo, concentración profunda del yoga.

En este asunto se necesita más que nunca el don del discernimiento, consejo y sabiduría del Señor.

Un indicio de la necesidad de oración de liberación puede ser el hecho de que la curación interior no da resultado.

La oración de liberación debe administrarse con mucha cautela.

Esta clase de oración no la puede ministrar cualquiera y de ordinario ha de ser un grupo de personas entre las que haya al menos un sacerdote.

Pues, a diferencia de la oración de curación que siempre se dirige a Dios, la oración de liberación es una especie de exorcismo que va dirigida contra los espíritus opresores, es decir, una orden imperiosa en nombre de Jesucristo, con firmeza y autoridad.

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