Nuestra Señora la que Desata los Nudos, Alemania ( 8 de septiembre)

virgen que desata nudos

La advocación mariana, desconocida para muchos, inclusive dentro de la misma Alemania donde renace muchos siglos despues, se basa realmente en una pintura al óleo, del pintor alemán Johann Melchior Georg Schmidtner, la cual formaba parte del retablo de “Las Beatas Vírgenes del Buen Consejo”.
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Donada a la Iglesia “Sankt Peter am Perlach”, en la ciudad de Augsburgo, Alemania, en 1700, año en que se cree dicha obra fue pintada. Quien observa este cuadro por primera vez queda sorprendido ante su esplendor y paz maternal…

La Virgen María se manifiesta como Nuestra Señora Knotenlöserin (“la que desata los nudos”) y se refiere a la mediación maternal de la Virgen para resolver la maraña de dificultades.

Nuestra Señora la Virgen “Maria Desatanudos”, popularmente es consagrada a la solucion de los conflictos en el amor, en el trabajo, en el estudio y muy especialmente en la salud.

 

NACIMIENTO DE LA ADVOCACIÓN

Esta advocacion de la Virgen María nace con San Irineo quien fuera díscipulo de un díscipulo del Apostol Juan, obispo de Lyon, mártir (año 202), quien a la luz del paralelismo paulino Adán-Cristo (Romanos 5.21) desarrolla el de Eva-María, afirmando que “Eva por su desobediencia, ató el nudo de la desgracia para el género humano; en cambio, María, por su obediencia lo desató”.

Tal advocación mariana, desconocida para muchos, inclusive dentro de la misma Alemania donde renace muchos siglos despues, se basa realmente en una pintura al óleo, del pintor alemán Johann Melchior Georg Schmidtner, la cual formaba parte del retablo de “Las Beatas Vírgenes del Buen Consejo”. Donada a la Iglesia “Sankt Peter am Perlach”, en la ciudad de Augsburgo, Alemania, en 1700, año en que se cree dicha obra fue pintada. Quien observa este cuadro por primera vez queda sorprendido ante su esplendor y paz maternal.

El donante, Hieronymus Ambrosius Langenmantel, presbote y canonigo doctoral ( 1666-1709) de St. Peter am Perlach, había encargado esta pintura para una altar ¨familiar¨, por motivos ¨muy particulares¨ vinculados a su familia. Los hechos verídicos, en que el noble Wolfgang Langenmantel, casado con Sophie Imhoff (1612) estando a punto del divorcio, visito a Jakob Rem SJ, en Ingolstadt. Después de visitarlo en cuatro ocasiones, donde se aconsejo con este venerable sacerdote jesuita, honrado por su experiencia, piedad y una extraordinaria inteligencia. El noble fue logrando cambios en su situación familiar, producto de la oración venerando a la Virgen María en compañía del sabio sacerdote. Como corolario, el ultimo día sábado, siendo el 28 de septiembre de 1615, el padre Rem estuvo orando ante una imagen de la Virgen María (María de las Nieves), y en “solemne acto ritual, elevo la cinta matrimonial, desatando todos los nudos y alisandola”, con esto, la pareja evito el divorcio y el matrimonio pudo continuar.

 

¿8 O 28 DE SETIEMBRE?

Dice el Sr. Mario H. Ibertis Rivera que cuando sucede el hecho que dio origen a la advocación de la virgen Maria la que Desata los Nudos en la Capilla de los Jesuitas en el Monasterio de Ingostadt protagonizado por el venerable padre Jacob Rem SJ, y el noble Wolfgang Langenmantel tiene que haber sido “un día 28” del inicio del otoño de ese año ( “…das Anfangen des Herbstes..”).

En el relato que yo hago digo “Era él ultimo día de agosto, había sido un tórrido verano”, en que el noble patricio decide ir a Ingolstadt a ver al padre Rem, para pedir por su matrimonio. Se dice que comenzaron a realizar sus peticiones ante la “Virgen María en la advocación de Nuestra Señora de las Nieves (una de las siete copias de la imagen de la de “Santa Maria la Mayor de Roma”. Los encuentros en los que recibe consejo el noble en cuestión, y el padre Rem rezando fervorosamente a la Virgen duraron “28 días” (Rito de los 28 días con la virgen Maria).. Como decimos:” Esto duro “4 semanas. En las cuales cada sábado al caer la tarde oraba con el padre Jakob.

Cada sábado, curiosamente, cambiaba la fase lunar. Cosa que el noble, lo tomaba como una señal de Nuestra Señora”. Mientras el místico sacerdote seguía con su ritual incensando el altar, de ir desatando los nudos de la cinta, y alisándola”, por lo cual fácilmente podemos establecer que fue el día sábado 28 de Septiembre del año 1615, en que, “ese día, el venerable padre Jakob tomo la cinta y deshaciendo él ultimo nudo, la aliso frente a la Virgen con un gesto muy imponente. Pronunciando sus ruegos por la pareja, a voz en cuello, reiterando muchas frases con cadencia casi musical. Dijo una serie de palabras que llegaban al alma de cualquiera.

Al elevar la cinta el padre Jakob, el pintor (Hans, padre del pintor del cuadro “Maria Knotenlöserin”) pudo ver entre sus lagrimas, como “ésta, iba adquiriendo un blanco tan puro que jamás podía haber salido de su paleta”, palabras que le transmitió el pintor que presenciaba los actos, a su hijo Johann (Georg Melchior Schmidtner pintor de Maria Knotenlöserin), muchos años después. El mismo blanco que había tenido el día en que Wolfgang y Sophie hicieron sus votos matrimoniales, blanco esplendoroso, como la luna que guiaba al noble en las noches, y pura como las azucenas de Ingolstadt. El vigésimo octavo día, por la noche, Wolfgang muy emocionado y contento volvió a Augsburgo”.

De todos modos, teniendo en cuenta el valor histórico de los hechos en Ingolstadt en 1615, también mencionados a mí por el padre Erich Reithmeier SJ, párroco de la Iglesia de St. Peter am Perlach en Augsburgo (año 2000), donde me dice que aunque “no lo puede asegurar” el padre Paul Kathol SJ le comento que en una biografía del padre Jakob Rem, se relatan los hechos casi exactamente a como yo los he escrito. Teniendo en cuenta esto, es que por el fundamento que Nuestra Virgen María Madre de Dios, “como desatadora de los nudos de la vida conyugal”, tiene origen en los hechos mencionados, es que establecemos como “Día de la Virgen Maria la que Desata los Nudos, el 28 de Septiembre”.

 

INTERPRETACIÓN SOBRE EL CUADRO

Ella esta entre el cielo y la tierra como la gran Inmaculada Concepción con su manto azul y vestido rojo, símbolo del poder y el amor espiritual. Desde la luminosidad de Dios baja el Espíritu Santo sobre Ella y la circunda de Luz Divina expresando las palabras sagradas: ” Tu eres la llena de gracia”. Por ello su cabeza esta adornada con doce estrellas, dones de los doce rayos o aspectos de Dios.

Recibe en sus manos de un ángel una cinta blanca símbolo de nuestra alma espiritual que esta anudada por los problemas en los que se envuelve la personalidad. El ángel que le alcanza la cinta con nudos grandes y pequeños, separados y amontonados, es el pecado original con todas sus consecuencias, y que está tan anudado en nuestra vida: nudos de la vida personal, de la vida familiar, de la vida del trabajo de cada uno, en cada vida comunitaria, y también los nudos de los pueblos. Estos nudos aumentan nuestra fragilidad humana y nos defraudan.

Ella amorosamente los desata y pasa la cinta sin nudos y lisa al ángel que se encarga de recoger la gracia milagrosa de nuestra Madre para entregársela a nuestro ángel guardián y así, recibir el bien que se ha pedido. También representa que Ella distribuye ahora los bienes que una vez adquirió: por ello es Salud de los enfermos, refugio de los pecadores, Consoladora de los afligidos, Auxiliadora de los cristianos, Madre del buen consejo, Desatadora de todos los nudos.

Debajo de sus pies domina la serpiente símbolo de las fuerzas oscuras que controla el demonio y que ella puede fácilmente dominar. La luna nos indica su condición de Madre Celestial.

En la parte de abajo se observa al Arcángel Rafael socorriendo y guiando a Tobias por el verdadero sendero del Amor Divino. Esto nos indica que nuestra Bendita Madre actúa junto a este poderoso Arcángel Sanador de toda situación.

La paloma blanca representa la Gracia del Espíritu Santo que actúa a través de Ella con el máximo poder.

 

DONDE ESTA LA IMAGEN EN ALEMANIA

La Iglesia de San Pedro, pertenece actualmente a la Parroquia de St. Moritz en Augsburgo. La iglesia fue construida de madera, antes del año 800. En el año 1067, fue “reconstruida” por el Conde Schwigger von Balzhausen. La torre llamada Perlach ( Perlachturm ) pertenece al Estado de Bavaria. Existió como mirador militar, durante el Imperio Romano.

En el año 1182, la torre fue construida con la apariencia actual. La cúpula, se construyo en el año 1614, por Elías Holl. El nombre “Perlach”, proviene de un termino latino-germano, que significa, “Cadáver”. Se le llamaba Colina del Cadáver, por que allí, se enterró una legión romana (casi 4.000 soldados), derrotada, por los Celtas y los Fineses, durante el Imperio romano. Es el centro de la Ciudad de Augsburgo, y uno de sus principales símbolos.

La iglesia, fue secularizada en 1780 y en 1803. Después de la 2da Guerra Mundial, los Jesuitas se hicieron cargo de la Iglesia, y una Organización de laicos, de la Torre Perlach hasta la fecha. La Torre y la Iglesia, encierra una de las etapas mas importantes de la historia y la religión en la Alemania del Imperio Romano Germánico, y en los sucesivos gobiernos imperiales. La Perlach, fue sede del gobierno real de Bavaria, y lugar de reunión de las familias patricias que respondían a Roma.

 

EN ARGENTINA

Llega a la Argentina traída de la mano de Monseñor Jorge Mario Bergoglio en el año 1984, hoy arzobispo de Buenos Aires, que se sintió conmovido al observar en su lugar de origen la fe y culto que se le rendía a la advocación de Maria y donde escucho comentarios que afirmaban que la Virgen Desatanudos hacia milagros en todo este pais europeo.

Numerosos testimonios de personas decían haber recibido de la Inmaculada Concepción en la advocación de Nuestra Señora Desatanudos, milagros de curaciones, nuevas oportunidades, paz a sus hogares y tantos más relatos en boca de fieles que buscaban esta imagen en todas partes, pero no existía un lugar donde rendirle culto, entonces el mismo pueblo argentino de Buenos Aires y alrededores solicitó que las autoridades eclesiásticas brindaran un sitio a la imagen de María para poder concentrar sus oraciones.

En la Argentina, su retrato se encuentra en la parroquia San José del Talar ubicada en el barrio de Agronomía ubicado en Buenos Aires. En un principio se veneraba el cuadro con una imagen de Nuestra Señora de Knotenlöserin, en la Capilla del rectorado de la Universidad del Salvador pero no colmaba las expectativas espirituales de los muchos que conocían esa advocación de la Virgen. Se le encargó a una artista plástica, Ana B. de Verti, la reproducción de la imagen original que se encuentra en Alemania. Se decide entronizarla y darle veneración pública, con autorización del Cardenal Quarracino.

Así nace este culto en América que luego empieza a propagarse por todos los países latinoamericanos a través de estampitas. Miles de personas comenzaron a creer en “los milagros de la Virgen”. Así creció la cantidad de peregrinos y gracias a la difusión en la mayoría de los medios de comunicación esta “nueva” advocación de la Virgen pudo llegar al público masivo, sobre todo a las personas carenciadas y a los enfermos y ancianos.

 

ORACION A NUESTRA SEÑORA DESATANUDOS

Santa María desatadora de nudos
Santa María, llena de la presencia de Dios,
durante los días de tu vida aceptaste con
toda humildad la voluntad del Padre,
y el Maligno nunca fue capaz de enredarte con
sus confusiones.

Ya junto a tu Hijo
intercediste por nuestras dificultades y,
con toda sencillez y paciencia,
nos diste ejemplo de cómo desenredar
la madeja de nuestras vidas.
Y al quedarte para siempre como
Madre Nuestra, pones en orden y haces mas
claros los lazos que nos unen al Señor.

Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra,
Tú que con corazón materno desatas los
nudos que entorpecen nuestra vida,
te pedimos que nos recibas en tus manos
y que nos libres de las ataduras y confusiones
con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.
Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo,
líbranos de todo mal, Señora Nuestra
y desata los nudos, que impiden nos unamos a Dios,
para que libres de toda confusión y error,
los hallemos en todas las cosas,
tengamos en El puestos nuestros
corazones y podamos servirle
siempre en nuestros hermanos.
Amén

 

DEVOCIÓN TOTALMENTE DE ACUERDO CON LA DOCTRINA CATÓLICA

El siguiente es el capítulo 2 del libro “Nuestra Señora la que Desata los Nudos” de Armando Alexandre Dos Santos.

A) NUESTRA SEÑORA DESATA LOS NUDOS DE NUESTRAS VIDAS INDIVIDUALES Y DESATA EL GRAN NUDO DE LA HISTORIA

La primera idea que nos sugiere el título de Nuestra Señora la que Desata los Nudos es Ella desatando nuestros nudos, o sea, resolviendo las incontables dificultades y problemas que incomodan y perjudican nuestra vida. En este caso, el sustantivo nudos, está tomado en sentido metafórico, para significar todo cuanto nos enreda y crea dificultades.

Es correcto pensar de ese modo, porque María Santísima, nuestra Madre, efectivamente procede con nosotros como las buenas madres habitualmente proceden con sus hijos y así, nos libra de innumerables lazos y problemas.

No es ese, sin embargo, el único ni el más alto significado del título de la que Desata los Nudos.

Por más que nuestros nudos individuales, subjetivamente hablando, puedan ser importante para nosotros, mucho más lo es el gran nudo de la Historia. Ahora bien, Nuestra Señora efectivamente desató ese gran nudo.

En este capítulo estudiaremos en qué consiste el gran nudo de la Historia. Comprenderemos entonces, sin dificultad, la razón más elevada por la cual afirmamos que es adecuado y justo venerar a María Santísima como Desatadora de Nudos.

B) EL PECADO ORIGINAL, GRAN NUDO DE LA HISTORIA

Al crear a nuestros primeros padres, Dios los elevó al orden sobrenatural por medio de la gracia santificante. Dios no sólo dio a Adán y a Eva dones naturales (cuerpo y alma) sino también dones totalmente gratuitos, de orden sobrenatural (o sea, la gracia santific
ante, que es verdadera participación en la naturaleza divina, y las virtudes infusas), y de orden preternatural, o sea, la integridad (la plena sumisión de la sensibilidad a la razón), la impasibilidad (incapacidad de sufrir) y la inmortalidad.







Ese conjunto maravilloso de dones –¡que lejos de la pobre condición humana actual!– Adán y Eva lo habrían conservado y transmitido a todos sus descendientes si, prestando a Dios un acto de obediencia y sumisión, no hubieran comido del fruto prohibido.

Adán, instigado por Eva, a quien la serpiente sedujo, desobedeció a Dios y rechazó ese acto de sumisión. En consecuencia, perdió, para sí y sus descendientes, los dones sobrenaturales y preternaturales, y quedó tan sólo en posesión de los dones naturales.

En eso consistió el Pecado Original cometido por nuestros primeros padres. Junto con la naturaleza humana fue transmitido, a todos sus descendientes.

Por eso Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso Terrenal y condenados al triste exilio de la Tierra, donde todo es difícil y penoso, y donde, después de una vida de sufrimientos y trabajo, concluimos nuestra carrera a través de la dolorosa muerte:

“Dios dijo asimismo a la mujer: Multiplicaré tus dolores y tus preñeses: con dolor darás a luz los hijos, y estarás bajo la potestad de tu marido, y él te dominará. A Adán le dijo: Por cuanto has escuchado la voz de la mujer, y comido del árbol del que te mandé no comieces, maldita sea la Tierra por tu causa. Con grandes fatigas sacarás de ella el alimento en todo el discurso de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás de las hierbas de la tierra. Mediante el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra de que fuiste formado; puesto que polvo eres, y en polvo te volverás” (Gen. 3,16-19).

El Pecado Original fue el gran nudo que impidió el desarrollo del plan inicial de Dios para la humanidad y el origen de todos los males que nos afligen a nosotros, los desterrados hijos de Eva.

C) MARÍA SANTÍSIMA ES LA ÚNICA MERA CRIATURA QUE NUNCA ESTUVO ATADA POR EL GRAN NUDO DE LA HISTORIA

Solamente una mera criatura, descendiente de Adán y Eva, fue, por singular privilegio, preservada del Pecado Original: María Santísima.

Nuestra Señora, que desciende de Adán y Eva por vía generacional natural, también debería haber contraído el Pecado Original. Pero Dios, por un privilegio solamente concedido a Ella, quiso preservarla de incurrir en la culpa original, en el primer instante de su existencia.

Nuestra Señora precisó de la Redención. Fue redimida por Nuestro Señor Jesucristo. Pero lo fue de modo más excelente, por anticipación, en la previsión de los méritos de Nuestro Señor en Su Pasión y Muerte. Fue redimida preventivamente, mientras los demás hombres lo son después de haber contraído el Pecado Original.

En Nuestra Señora la remisión se dio en el primer instante de su existencia, en el preciso momento en que su santísima alma fue creada e infundida en su cuerpo. La Santa Madre de Dios nunca estuvo, absolutamente nunca, sujeta a la ley del pecado ni por lo tanto bajo la dominación de Satanás.

En el Génesis (3, 15), leemos que, después de haber sido cometido el Pecado Original, Dios dijo a la serpiente: “Yo pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu raza y la descendencia. Ella quebrantará tu cabeza, y tú andarás acechando a su calcañar”.

Entre los autores eclesiásticos, ese pasaje comúnmente es designado como el Proto-Evangelio, o sea, el primer Evangelio, porque constituye, en la Escritura, el más antiguo preanuncio de la futura Redención.

No cabe aquí entrar en una exégesis exhaustiva –y menos aún en el análisis lingüístico– de ese pasaje tan importante y rico de significados. Baste decir que, de acuerdo con la más sólida tradición, fundada en la Vulgata (la traducción latina de la Biblia, realizada en el siglo IV por San Jerónimo) y en numerosos Padres de la Iglesia, Santos, Doctores y Papas, se debe ver en la Mujer aludida en el texto, triunfadora sobre Satanás, a la Santísima Virgen.

En su simplicidad, la primera frase (“Pondré enemistades…”), es muy taxativa. Queda claro que la enemistad puesta por el mismo Dios entre el demonio, o sea, el pecado, y la Mujer profetizada, o sea, Nuestra Señora, es una enemistad total, sin ninguna suerte de límites. Ahora bien, esa oposición no sería plena e ilimitada si la Mujer estuviese sujeta al demonio aunque más no fuera por un solo instante; y si Nuestra Señora hubiera sido concebida con Pecado Original, Ella habría sido efectivamente esclava de Satanás.

Por otra parte, en el Proto-Evangelio también queda claro que el triunfo de la Mujer es total: “Ella aplastará la cabeza” quiere de cir: “ella te vencerá y humillará del modo más completo”.

Adán y Eva, los dos vencidos, deberían dar lugar a los dos vencedores, Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora. Pero, aún así el triunfo no habría sido total si María, por un solo instante, hubiese estado sujeta a la culpa y, por lo tanto, bajo el yugo diabólico.

Para que la enemistad fuera total y el triunfo completo, es forzoso deducir que María Santísima debería haber sido concebida sin Pecado Original.

Es curioso constatar que los pueblos primitivos de las partes más diversas del globo conservaron, en sus tradiciones orales, reminiscencias del Proto-Evangelio, y tales tradiciones llegaron de una forma u otra a muchos pueblos modernos.

El erudito mariólogo francés Jean-Jacques Auguste Nicolas (1807-1888), consiguió compilar documentalmente muchas de esas tradiciones orales que constituyen un conjunto impresionante:

“Este oráculo bíblico, observa Nicolas (La Vierge Marie, II, cap. 4), suspendido sobre la cuna del género humano, fue llevado por los hombres en sus migraciones, en su dispersión por la faz de la tierra; fue alterado, dividido, a punto de no poder reconocerse allí, fuera del pueblo hebreo, sino un vestigio de verdad, mezclado con fábulas. Pero, en ese vestigio, el que mejor se conservó fue el que se refería a la Mujer de quien debería provenir el Libertador.

“Todos los pueblos paganos, tanto los antiguos como los modernos, en sus libros sagrados o en sus mitologías, en sus ritos o en la boca de sus poetas, así como muestran a la mujer como origen de todos los males, también invocan y esperan una Virgen que ha de reparar esos males y traer al mundo su Libertador.

“Así, en el Tibet, en Japón y en una parte de la India, se creía que, para salvar a la familia humana arruinada por una gran culpa, el dios Fó habría de encarnarse en el seno de la virgen Lhamoghinprul, la más bella de todas las mujeres.

“Entre los chinos, la diosa Soping-Mu estaba destinada a dar al mundo un hijo, capaz de operar los prodigios más maravillosos, y habría de concebirlo en contacto con una flor. Para los siameses, el dios Sommonokhodon es hijo de una virgen, fecundada por los rayos del sol. Para los lamas, la madre de Buda es la virgen Maha-Mahai. Y los Brahmanes hacen descender de una virgen el Iagrenat, el salvador del mundo. Así como los babilonios hacen nacer de una virgen, la virgen Dogda, su gran profeta Zardascht. En las Galias, los druidas veneraban a la diosa Iside, virgen y madre del salvador del mundo. En suma, una tradición idéntica se encuentra entre todos los pueblos y en muchos de los autores más célebres de la antigüedad, como Plutarco, Esquilo y muchos otros” (P. Gabriel Maria Roschini, Instrucciones Marianas, pp. 30-31).

D) NUESTRA SEÑORA ES LA NUEVA EVA

La Mariología, es decir, la ciencia eclesiástica que estudia la persona de María Santísima y su papel en el plan de Dios y en la obra de la salvación, se ha desarrollado gradualmente desde los primeros tiempos de la Iglesia, y, por cierto, se desarrollará aún más en los siglos futuros.

La primera gran noción que la Mariología explicitó, a partir del análisis de los contenidos de la Revelación fue que, si Nuestro Señor Jesucristo es el Nuevo Adán, como enseña San Pablo (Rom. 5,18-19 y 1 Cor. 15, 22 y 45) Nuestra Señora es la Nueva Eva.

Esa idea fue inicialmente expuesta por San Justino. De origen griego, fue educado en varias escuelas filosóficas de su tiempo y se convirtió al catolicismo alrededor del año 130. Murió mártir en el 165. Escribió mucho, pero lamentablemente sólo se conservó una pequeña parte de su producción intelectual.

La importancia de San Justino en la Mariología proviene del hecho de que fue el primero en establecer la comparación entre María y Eva a través de las siguientes antítesis:
1) Eva era virgen en el Paraíso, como también María era Virgen;
2) Eva creyó a la serpiente y le obedeció; María creyó en el Ángel y le obedeció;
3) Eva, por credulidad, se hizo madre del pecado y de la muerte de todos los hombres; María, por su obediencia, se hizo Madre de Aquél que destruyó la obra de Satanás y liberó de la muerte a los hombres que creen (cfr. P. Gabriel Maria Roschini, Mariología, vol. I, p. 79).

Las antítesis están expuestas con clarividencia en el siguiente trecho del P. Roschini:
“(Jesucristo) se hizo hombre, por medio de la Virgen a fin de que el camino que dio origen a la desobediencia instigada por la serpiente, fuera también el camino que destruyó la deso-bediencia. Eva era virgen e incorrupta; al concebir la palabra de la serpiente, generó la desobediencia y la muerte. La Virgen María, sin embargo, concibió Fé y alegría cuando el ángel Gabriel le anunció la buena nueva de que el Espíritu del Señor vendría sobre Ella, la Fuerza del Altísimo la cubriría con su sombra, de modo que el Santo que de Ella nacería sería el Hijo de Dios. Entonces Ella respondió: “Hágase en mí, según Tu palabra”. De la Virgen, por lo tanto, nació Jesús, de quien hablan tantas Escrituras… Aquél por quien Dios destruyó la serpiente” (Diálogo 100, 4-5).

En hebreo, Eva significa Madre de la vida o Madre de los vivientes. Nuestra Señora es, por excelencia, la Madre de la Vida, que es Jesucristo, y la Madre de todos los vivos, aquellos que fueron generados por la Gracia para la vida eterna.

En ese sentido, la vocación individual de Eva fue truncada por el pecado: ella no generó sus hijos para la gracia, sino para el pecado. Nuestra Señora (llena de gracia pues en ningún momento de su existencia estuvo sujeta al demonio y fue protagonista de la lucha en consecuencia de la cual la serpiente fue aplastada) en sentido opuesto a Eva, rescató a sus hijos, y asumió así el papel de una Eva plenamente realizada.

Los autores eclesiásticos siempre se han ocupado de esa reversibilidad entre Eva y Nuestra Señora. San Luis María Grignion de Montfort, en el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, comenta ampliamente el paralelismo antitético entre Eva, la pecadora que nos trajo la esclavitud del pecado, y el Ave, el saludo del Arcángel a Aquella que sería la Madre de Dios y nos traería al Redentor.

La noción de que María es la nueva Eva, como ya lo dijimos, fue la primera que explicó la Mariología, y tuvo gran importancia en el desarrollo de dicha ciencia. Como Nueva Eva, es Madre de la Vida y, como tal, Madre del Mesías, Madre de Dios. La noción de la maternidad divina está íntimamente unida a la Nueva Eva.

Esa noción es fundamental para entender por qué conviene atribuir a María Santísima el título de Desatadora de Nudos.

E) EL PAPEL DE MARÍA SANTÍSIMA EN EL PLAN DE SALVACIÓN: EL PRINCIPIO DE LA RECIRCULACIÓN

A partir de lo explicado por San Justino, la Mariología prosiguió su trabajo y, algunas décadas después, San Irineo enunció el denominado “principio de la recirculación”.

San Irineo, nacido en el Asia Menor alrededor del año 140, y fallecido en Francia, como Obispo de Lyon, en el año 202, fue discípulo de San Policarpo de Esmirna, quien, a su vez, fue discípulo de San Juan Evangelista. San Irineo es considerado el padre de la dogmática católica.

Su autoridad le viene de su antigüedad, de su proximidad con el último Apóstol y también de su universalidad, ya que es testimonio fiel de las tradiciones de Oriente, donde nació y fue formado, y de Occidente, donde pasó la mayor parte de su vida.

San Irineo desarrolló, aún más que San Justino, la enseñanza del Apóstol San Pablo, según el cual Nuestro Señor Jesucristo es el segundo Adán, cuyo error repara.

San Justino ya había explicado el papel de Nuestra Señora como Nueva Eva. San Irineo va más adelante y expone un principio correlativo, el de recirculación o retorno a los orígenes: Jesucristo vuelve al papel de Adán y le presta al Padre la obediencia que Adán le negara; en María, Eva revive como verdadera Madre de los vivientes.

La historia de la salvación es, pues, un circuito contrario, una recirculación de la historia del pecado y de la muerte.

San Irineo utiliza una metáfora para profundizar ese camino inverso: “La desobediencia de Eva fue rescatada por la obediencia de María; en efecto, el nudo que la Virgen Eva ató con la incredulidad, María lo desató con la Fé” (Contra las Herejías, 3, 22).

Se compara el Pecado Original a un nudo en la relación del Creador con las criaturas; el único modo de desatar un nudo es hacer recorrer el camino inverso al hilo.

Así fue explicado por San Irineo el papel de María como abogada e intercesora de Eva: “Por medio de una virgen desobediente el hombre fue golpeado, cayó y murió; de la misma manera, es por la Virgen, obediente a la Palabra de Dios, que el hombre (…) encontró de nuevo la vida (… ) Era justo y necesario que Adán fuera restaurado en Cristo, a fin de que el mortal fuese absorbido y tragado por la inmortalidad, y Eva fuese reconstituida en María; así, una Virgen, Abogada de una virgen, canceló y anuló la desobediencia de una virgen con su obediencia de virgen” (Demostración de la Prédica Apostólica, 33).

En otro párrafo San Irineo agrega:
“Por su obediencia sobre el leño el Señor recapituló la desobediencia antes cometida mediante el leño. La seducción de que Eva fuera víctima, cuando aún virgen destinada a su marido, fue disipada por la buena nueva de la verdad magníficamente anunciada por el Ángel a María, también virgen desposada, pues, de la misma forma que aquella fuera seducida por la palabra de un ángel, al punto de apartarse de Dios y transgredir su palabra, también María fue instruida sobre la Buena Nueva por la palabra de un Ángel, y, por obediencia a su palabra, llegó a ser portadora de Dios. De la misma forma que aquella fuera seducida para desobedecer a Dios, la Virgen María se dejó persuadir a obedecer a Dios, para ser la abogada de Eva. Así, el género humano, sometido a la muerte por una virgen, fue de ella liberado por una Virgen, equilibrándose la balanza de la desobediencia de una virgen por la obediencia de otra”. (Contra las Herejías, Libro V).

En esa perspectiva, la primera y la Segunda Eva no constituyen solamente figuras paralelas; más allá de las individualidades, debemos considerar un tercer elemento: el plan divino. Al fallar el primer proyecto de Dios, el segundo lo restauró y trascendió inconmensurablemente.

El principio de la recirculación no es tan sólo una doctrina enseñada por San Irineo. Es algo incorporado a la enseñanza de la Iglesia como patrimonio común, y tuvo importancia fundamental para los adelantos hechos por la Mariología a lo largo de los siglos. Hace pocos años S. S. Juan Pablo II recordó la importancia de tal principio:

“Así enseñan los Padres de la Iglesia y, de modo especial, San Irineo, citado por la Constitución Lumen Gentium: “El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María; lo que ató la virgen Eva por la incredulidad, la Virgen María lo desató por la fe”, A la luz de esta comparación con Eva los Padres –como recuerda todavía el Concilio– llaman a María ‘Madre de los vivientes’ y afirman a menudo: la muerte vino por Eva, por María la vida” (Juan Pablo II, Encíclica Redemptoris Mater).

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Virgen Desatanudos







Bendición de la Virgen Desatanudos

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