Está a un cuarto de hora del pueblo español de Ivorra.

Situado en el obispado de Solsona (Cataluña, España).

Allí hay una antiquísima capilla llamada Santa María.

La cual, hace diez siglos, fue el escenario de un milagro Eucarístico.

Vitrina con el relicario de la Santa Duda

El Santuario tuvo un año jubilar decretado por el Papa entre 2010 y 2011, con motivo de los primeros 1000 años del milagro eucarístico.

 

EL MILAGRO

De entre los diversos milagros eucarísticos producidos en España, el de Ivorra es el primero documentado.

Sucedió en la entonces iglesia parroquial del pueblo de Ivorra, perteneciente a la diócesis de Solsona, en la actual provincia española de Lérida.

Que en aquel momento formaba parte de la Marca Hispánica, en la frontera con Al-Andalus (los dominios que había obtenido la invasión musulmana).

El hecho que ha dado relevancia y prestigio a Ivorra ha sido el conocido como el prodigio de la Santa Duda.

Un milagro eucarístico que durante siglos fue motivo para que este lugar de la comarca de la Segarra fuese punto de llegada de numerosas peregrinaciones.

Hay documentos en el Archivo diocesano de Solsona que, aunque no son coetáneos del milagro, se sitúan muy cerca en el tiempo.

Toda esta documentación, así como la tradición oral y hasta los restos y reliquias que se conservan, nos dan a entender que en el siglo XI ya existía la creencia de la veracidad de la Santa Duda.

Allí se alzaba en esa época la parroquia de Ivorra y celebraba la misa el párroco, Bernat Oliver.
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Un día no determinado del año 1010 el sacerdote dudó de que bajo la apariencia del pan y el vino consagrados estuviesen realmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
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En ese momento el cáliz se llenó de sangre, hasta desbordar y manchar las formas y unos paños con los que unas hilanderas acudieron a limpiarla.

Retablo de la Santa Duda

Fuese que el sacerdote no hubiese rechazado la tentación con la prontitud debida o que el Señor se sirviera de ella para confirmar una vez más la verdad del dogma de la Transubstanciación, con un prodigio de su omnipotencia, el caso fue que comenzó a brotar del cáliz una fuente de Sangre tan abundante y copiosa.

La que, empapó los corporales y no paró hasta esparcirse por el pavimento de la capilla.

No hay palabras para explicar la turbación del sacerdote celebrante y la admiración de los asistentes al Santo Sacrificio de la Misa, delante de un prodigio tan sorprendente.

La noticia corrió enseguida por todo el pueblo y algunas piadosas mujeres se apresuraron a empapar en aquella Sangre milagrosa lo primero que tuvieron a mano, que fueron unas pobres estopas.

Mientras esto ocurría dentro de la capilla, las campanas, en lo alto de la torre, comenzaron a repicar solas, como para anunciar a todo el contorno tan grande y prodigiosa nueva.

San Ermengol, que era obispo de Urgel y se encontraba cerca, en Guissona, acudió al lugar y examinó el hecho.
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Este santo, después de informarse bien de todas las circunstancias, no pudo menos que reconocer que se trataba de un hecho sobrenatural y divino.

Años mas tarde, deseoso de proceder con toda la discreción y prudencia que la Iglesia, nuestra Madre, acostumbra a emplear en casos semejantes, el obispo Ermengol recogió parte de aquella Sangre preciosísima y se encaminó hacia Roma, para dar cuenta de ello al Santo Padre, que era entonces Sergio IV.

El papa Sergio IV, después de oír el relato del obispo Ermengol, firmó una Bula pontificia certificando que se trataba de un verdadero milagro.

Guardó para sí el cáliz y dio a Ivorra una serie de reliquias, concediendo al pueblo privilegios para la Cofradía de Santa María de Ivorra que San Ermengol había fundado.

Aquellas reliquias, junto con una parte del mantel manchado de sangre y el documento pontificio, fueron colocadas bajo el altar mayor de la iglesia parroquial de Ivorra dedicada a Sant Cugat, inaugurada el año 1055 por el obispo Guillem de Urgell.

Estas reliquias, junto con los corporales tintos en aquella Sangre milagrosa, que todavía se conservan y veneran en Ivorra, son objeto de dos fiestas, que se celebran anualmente en memoria perenne de aquel prodigio.

La primera el II Domingo de Pascua y la segunda, el día 16 de agosto, ambas con gran solemnidad.

Comprueba además la verdad de este hecho, un documento antiquísimo, copia autentica de la Bula que el mencionado Papa Sergio IV dio el año segundo de su pontificado (1010).

Autorizando el culto y la veneración de la prodigiosa reliquia, y un Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, firmado el 27 de junio, de 1868, confirmando dicha autorización.

Hoy cualquiera puede visitar el santuario que se alza donde estuvo la iglesia medieval: allí se encuentran las reliquias donadas por el Papa y los paños ensangrentados en un relicario de 1426.

 

MÁS HISTORIA

A finales del siglo XIV, en unas obras realizadas en la iglesia parroquial, aparecieron les reliquias y el documento del papa Sergio IV.

Puesto el hecho en conocimiento del Nuncio del Papa en Cataluña, éste lo hizo analizar por el abad del monasterio de Cardona, que determinó su autenticidad.

A partir de aquí el renombre que adquiere el milagro de la Santa Duda se extiende por toda la Corona de Aragón y el Principado de Cataluña.

Tanto que el rey Alfonso el Magnánimo publica un documento autorizando a la Cofradía de Ivorra para predicar el milagro por todo el reino y a hacer una colecta para construir un relicario digno de las reliquias.

Actualmente las reliquias se conservan en el relicario gótico del año 1426, fruto de aquella colecta popular.
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Contiene, además de un trozo del mantel del altar lleno de sangre, otras reliquias donadas por el papa Sergio IV a San Ermengol.
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Entre ellas,  un cabello de la Virgen María, una espina de la corona de Jesús, un fragmento de piedra del sepulcro del Señor y otras reliquias de santos.

La iglesia donde ocurrió el prodigio de la Santa Duda se quedó pequeña para la gran cantidad de gente que acudía en peregrinación.

En su lugar se edificó el actual Santuario inaugurado el año 1663, aunque la fachada data de 1762.

El altar barroco que había fue destruido en la guerra española de 1936.

De la iglesia primitiva se conserva un retablo gótico del siglo XV, depositado en el Museo Diocesano y Comarcal de Solsona.

El Santuario ha sido objeto, durante los últimos años del siglo XX, de una restauración que lo ha salvado de su estado ruinoso.

El edificio consta, además de la iglesia, de otras dependencias que antiguamente servían para acoger a los peregrinos.

Interior de la Iglesia de la Santa Duda

Mil años después (del milagro Eucarístico de Ivorra), la ciencia puede ayudar a despejar las dudas que aún puedan tener los más incrédulos.

El resultado de unos análisis efectuados en una universidad norteamericana han certificado la autenticidad de la tela.
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Y de la sangre contenida en algunas de las reliquias que se conservan en el santuario de la Mare de Déu de Ivorra, donde se venera el Sant Dubte.

El milagro del Sant Dubte ha condicionado la vida de Ivorra desde entonces.

La veneración religiosa a las reliquias que el Papa Sergio IV cedió al pueblo fue muy popular durante la edad media, pero el actual santuario no se construyó hasta el siglo XVI, aunque se ha reconstruido hace poco.

Mosén Fermí Manteca ve cercana ya la celebración del milenario del Sant Dubte. Por eso, ha adaptado la tradición y la devoción a los nuevos tiempos.

Detalle del extremo izquierdo de la pradela del retablo gótico depositado en el Museo Diocesano de Solsona

 

EL TEMPLO Y LA DEVOCIÓN

En el retablo gótico depositado en el Museo Diocesano de Solsona hay una representación del momento que se produce el prodigio de la Santa Duda.

Mn. Bernardo Oliver oficiando la misa en el altar de la Virgen, la sangre que brota del cáliz, las mujeres que recogen la sangre con las estopas de sus hilados.

En cuanto a la Cofradía de Santa Maria de Ivorra, se conserva un pergamino del siglo XIV con una copia de las constituciones de San Ermengol.

Era como una asociación benéfica en la que estaban inscritos, como mínimo, doce cabezas de familia y tenían el privilegio de escoger sus capitanes y administradores.

Una estructura incipientemente democrática para preservar seguramente a la cofradía de los señores feudales de la época.

Sus finalidades eran ayudarse mutuamente de manera que si algún cofrade viniese a menos por desgracias o largas enfermedades y no tuviese de qué vivir, él y su familia serían proveídos por los bienes de la Cofradía.

Que si algún cofrade caía enfermo y no tenía quien le asistiese y velase, fuese cuidado por otro cofrade a indicación del capitán correspondiente; que se diese la dote de boda a les hijas de los cofrades que no tenían bienes para hacerlo y otras condiciones altruistas como las citadas.

Relicario de la Santa Duda

La iglesia donde pasó la Santa Duda se quedó pequeña para la gran cantidad de gente que acudía en peregrinación.

En su lugar se edificó el actual Santuario inaugurado el año 1663, aunque la fachada data de 1762.

El altar barroco que había fue destruido en la guerra española de 1936.

De la iglesia primitiva se conserva un retablo gótico del siglo XV, depositado en el Museo Diocesano y Comarcal de Solsona.

El Santuario ha sido objeto, durante los últimos años del siglo XX, de una restauración que lo ha salvado de su estado ruinoso.

El edificio consta, además de la iglesia, de otras dependencias que antiguamente servían para acoger a los peregrinos.

Interior del relicario de la Santa Duda

El de Ivorra es el tercer milagro eucarístico más antiguo de Europa.
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Detrás de uno protagonizado por el Papa Gregorio Magno en el siglo VI en Roma (el milagro de Andechs).
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Y del famoso milagro italiano de Lanciano (700 d.C.), que muestra carne humana en un relicario.
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En España hay unos 20 casos milagrosos conocidos.
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Los más antiguos son los de Caravaca de la Cruz (1231), Daroca (1239), San Juan de las Abadesas (1251) y Gerona (1297).

Nuestra Señora de ivorra

Actualmente se celebran tres fiestas: la fiesta principal de la Santa Duda el domingo segundo de Pascua o “Diumenge de Pasqüetes”, con una romería en la que participan los pueblos de los alrededores, la fiesta de Santa María de Ivorra el dia 15 de agosto y la Fiesta de la Candelaria, el día 2 de febrero.

 

DONDE QUEDA IVORRA EXACTAMENTE

El pueblo de Ivorra está situado en la comarca de la Segarra y en el Valle del Llobregós en pleno centro de Cataluña (España).

El lugar había tenido mucha importancia estratégica durante la Edad Media, pasando por allí la frontera de la Marca Hispánica, que delimitaría por el Sur la Catalunya Antigua.

Ubicación de Ivorra

Está a cinco minutos del actual Eje Transversal, carretera rápida que une Girona y Lleida, saliendo por Sant Ramon en dirección a Torá.

Se toma la autopista AP-7 dirección Lleida y se enlaza con la carretera N-II hasta incorporarse a la carretera A-2 dirección Lleida.

Posteriormente, se coge la salida 545 dirección Jorba y se continúa por la carretera C-1412 hasta el cruce con la carretera C-1412a, que comunica con la carretera LV-3003. No abandonar esta última hasta el cruce con la carretera LV-3004, que llega a Ivorra.

Desde Barcelona, la línea Barcelona-Guissona de la compañía de autocares Hispano Igualadina llega hasta Guissona, donde se puede hacer transbordo a la línea Guissona-Torà de la misma compañía, que llega hasta Ivorra.

La otra opción es tomar la línea de RENFE Barcelona-Manresa-Cervera-Lleida desde Barcelona hasta Cervera y allí tomar un autocar hasta Ivorra de la compañía Cots Alsina que cubre la línea Cervera-Sant Ramon-Ivorra.

Santuario de la Santa Duda de Ivorra

El pueblo se encuentra bajo el antiguo castillo de Ivorra, del que queda la torre del Moro —que sirvió después como prisión municipal—, de planta circular y veinte metros de altura, situada en el punto más alto de la población.

También se puede ver la antigua cisterna del castillo (siglo XIII) y un portal de entrada a la población.

Merece la pena visitar la iglesia parroquial de Sant Cugat (1782), reconstruida en estilo barroco al siglo XVIII.

Se conservan la imagen románica de Santa María de Ivorra (siglo XIII) y el relicario gótico de la Santa Duda, una de las mejores obras de orfebrería religiosa del siglo XV.

La iglesia constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa de época barroca en la Segarra.

Cristo de Ivorra

Cristo de Ivorra

 

EL CRISTO DE LA SANTA DUDA

El actual santuario, fue inaugurado en 1663, aunque la fachada data de 1762.
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Así pues, se trata de una edificación del siglo XVII, de estilo barroco.
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Con una espaciosa iglesia y la antigua hospedería para acoger a los peregrinos que iban a venerar las reliquias.

En el templo, recientemente restaurado, se puede contemplar la imagen del Cristo de la Santa Duda, una escultura de 2,60 metros hecha en hierro, de estilo contemporáneo

Interior del Santuario con el Cristo de la Santa Duda

Es un Cristo de hierro, un Cristo contemporáneo en una iglesia barroca, en un santuario que ha acogido el testimonio milenario de las diferentes épocas vividas.

El diseño y proyecto fue de Agnès Pla Ribalta y la escultura de Jaume González Balasch.

Realizado en una lancha de hierro de 2,5 mm tiene una  altura: 2,60 mts y pesa 208 kg.

Su inauguración fue el 15 de agosto de 2001, Fiesta de Sta. María de Ivorra.

Fuentes:

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