Estadísticas que muestran la destrucción de matrimonio en España y Europa [2011-08-02] SdeT

En Europa es devastadora la destrucción de la familia, nomas en España uno de cada tres bebés nacen fuera del matrimonio y dado su ímpetu en el último decenio, es probable que la tendencia se acentúe aún más. Y esto no es aislado, forma parte de la apostasía y descristianización del continente, al que acecha otra religión emergente, el Islam, mucho más cohesiva y que lentamente está invadiendo Europa.

Según informaba ayer el diario El País, tener hijos sin pasar previamente por el altar o el juzgado es una pauta en boga. Tanto que uno de cada tres bebés nace ya fuera del matrimonio en España, el doble que hace 10 años. La caída de las bodas y el auge de las uniones de hecho, la maternidad buscada en solitario, la inmigración y la secularización de la sociedad están detrás de este fenómeno en el que España ya se acerca a la media de la Unión Europea. En la comunidad canaria ya son más los niños que nacen fuera del matrimonio que dentro del mismo.

Iguales ante la ley desde que en 1981 el Código Civil eliminó las diferencias entre los niños por el estado civil de sus padres, la proporción de bebés nacidos fuera del matrimonio (entonces el 4,4%) ha subido como la espuma. Y lo ha hecho especialmente en la última década: en 2000 eran el 17,7% de los recién nacidos. En 2009, último año con datos en el Instituto Nacional de Estadística, habían subido al 34,5% (170.604 bebés). Tras ese porcentaje se esconden diferencias entre madres españolas y extranjeras. Pero las primeras, que aportan ocho de cada 10 recién nacidos, son las grandes protagonistas, según los expertos.

“Son unos datos impresionantes”, destaca la catedrática de Sociología Constanza Tobío, de la Universidad Carlos III de Madrid. “Las españolas han hecho un cambio rapidísimo. Entre 2002 y 2009 han pasado de tener un 19,2% de hijos extramatrimoniales a tener un 32,5%”, detalla. Un poco más atrás, en 2000, “el 16,6% de los bebés de madre española nacían fuera del matrimonio”, se remonta Margarita Delgado, demógrafa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Así, pues, en 10 años las españolas han duplicado prácticamente la maternidad fuera del matrimonio.

¿A qué obedece esa salto tan rápido? “Se han modernizado las parejas, y las madres españolas en poco tiempo han pasado a ser casi como las suecas o las británicas en este terreno”, explica Tobío. “Este cambio es resultado de la secularización de la sociedad, de la tolerancia, de la autonomía de las madres -que ya no necesitan la seguridad matrimonial para procrear-, y de la igualdad jurídica de los hijos al margen de cuál sea el estado civil de los padres”, prosigue la catedrática. Ser madre soltera ha dejado de considerarse un estigma, si bien los expertos consideran que la opción de la maternidad sin pareja es minoritaria.

AUGE DE LAS UNIONES DE HECHO

El auge de las uniones de hecho es el factor determinante, según Daniel Devolder, investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona. A tenor de los datos de una encuesta catalana de 2007, la convivencia sin papeles se ha convertido en una opción dominante frente al matrimonio entre los jóvenes, explica. Y se observa un fenómeno nuevo: las parejas que conviven, que antes tendían a casarse cuando decidían procrear, ahora de forma creciente son padres sin formalizar antes su unión en el juzgado (la forma ya más frecuente en España) o en el templo. “Esta pauta es extrapolable al resto de España”, considera Devolder.

Según este experto, el aumento de la procreación sin boda de por medio es un “fenómeno generacional”, “una moda” que protagonizan los menores de 35 años. “No les gustan las normas antiguas y los padres aceptan con normalidad que sus hijos convivan sin casarse”, prosigue Devolder. “Hay una evolución del sistema de pareja, ya no se piensa en una para toda la vida”. A ello contribuye la autonomía económica de las mujeres. Sin embargo, las parejas de hecho “no rechazan las ventajas del matrimonio”, añade. De ahí las demandas de creación de registros de uniones de hecho. “Hay que adaptar las normas de forma que no pueda haber ninguna discriminación entre parejas casadas y de hecho”, plantea Devolder.

LA INMIGRACIÓN INFLUYE

La inmigración también influye en el cambio. “Las extranjeras [que aportan en torno al 20% de los nacimientos] han contribuido tanto o más que las españolas al aumento de los hijos extramatrimoniales”, afirma la demógrafa Margarita Delgado. “En 2000, el 35,6% de los bebés de extranjeras eran de madre no casada. En 2009 eran el 41,72%%”, asegura esta experta, que ha analizado con minucia los datos del INE y maneja algunos anteriores a los que Estadística ha volcado en su web. La investigadora considera que en el caso de las inmigrantes hispanoamericanas los nacimientos fuera del matrimonio pueden estar relacionados “con los patrones de unión sin papeles, muy arraigados en sus países de origen”. Por su parte, Tobío enfatiza en la relativa estabilidad de la pauta de las extranjeras, en torno al 40% de hijos fuera del matrimonio desde 2002.

“Es una revolución común en toda Europa, en la línea iniciada en los países nórdicos y Francia en los años setenta del pasado siglo. Los hijos nacidos fuera del matrimonio aumentan en todo el mundo”, observa Devolder. Y pronostica: “En 10 años, en España más de la mitad de los niños nacerán fuera del matrimonio”.

CANARIAS EN CABEZA, NAVARRA A LA COLA

El mapa español de nacimientos extramatrimoniales es heterogéneo. Canarias, en cabeza, es la única comunidad autónoma en la que nacen más bebés de parejas no casadas que de matrimonios, el 56,75%. Y, otra particularidad del archipiélago: “La proporción de hijos extramatrimoniales de las españolas, el 58%, supera a la de las extranjeras, que tienen el 51%”, destaca Constanza Tobío, catedrática de Sociología de la Universidad Carlos III.

Tras Canarias, otras islas. En Baleares, el 41,4% de los nacimientos son de madre no casada, según los datos del Instituto Nacional de Estadística referidos a 2009. El tercer lugar es para Cataluña: el 38,5% de bebés nacen fuera del matrimonio.

Por debajo de la media nacional (34,5%) se sitúan las demás comunidades: Andalucía (32,8%), Aragón (30,1%), Asturias (32,1%), Cantabria (34,2%), Castilla y León (32%), Castilla-La Mancha (29,5%), Comunidad Valenciana (33,1%), Galicia (34,1%), Madrid (33,7%), País Vasco (31,2%) y La Rioja (29%). Las autonomías con menor proporción de bebés nacidos fuera del matrimonio son Extremadura (28,7%), Murcia (28,5%) y Navarra (25,7%).

Las diferencias entre unas zonas y otras pueden deberse “al distinto nivel de secularización de la sociedad y al mayor o menor peso de la visión más tradicional del matrimonio y la familia”, plantea Tobío.

El indicador español (34,5%) se ha acercado con rapidez en una década a la media de los 17 países de la zona euro (36,9%). En 2000 la diferencia era de más de siete puntos, según los datos de Eurostat, la oficina estadística comunitaria.

El país de la UE con mayor proporción de hijos extramatrimoniales es Estonia (59,1%). Le siguen Suecia (54,4%), Francia (53,7%) y Bulgaria (53,4%). En la parte más baja de la tabla se encuentra Grecia (6,5%). Fuera de la Europa comunitaria, el récord es para Islandia: el 64,4% de los bebés nacen de madre no casada.

EL REEMPLAZO DE LA CIVILIZACIÓN CRISTIANA

Al respecto, el español Luis Fernando Pérez Bustamante comenta esta noticia desde Info Católica diciendo:

Habrá personas que se alegren de que sean así las cosas. Habrá quien presente esas cifras como una señal de progreso. Habrá quien disfrute porque cree que esto indica que la fe cristiana ha dejado de ser uno de los pilares de la sociedad occidental. Pues bien, que se agarren porque vienen curvas. Una civilización que se niega a tener hijos y que los pocos que tiene nacen en un contexto de completa inestabilidad familiar está destinada a perecer. Decir eso no es convertirse en profeta de calamidades. Es aplicar el sentido común.

La duda que queda es qué tipo de civilización tomará el lugar de la actual. A la caída del Imperio romano no había una civilización fuerte y dominante capaz de tomar el testigo, de manera que los diversos invasores acabaron asumiendo buena parte de la civilizació romana pre-existente. El cristianismo cumplió un papel fundamental para conservar lo bueno que quedaba atrás y para dar identidad a lo que estaba naciendo. Pero lo que hoy tiende a desaparecer es toda traza de dicho cristianismo. Y sí existe una civilización poderosa capaz de ocupar su lugar. Es el Islam. Que no necesita invadirnos militarmente porque lo está haciendo demográficamente.

Es cuestión de tiempo, quizás menos de un siglo, el que en la Europa que apostata de Cristo y de la cruz empiece a reinar la media luna. Y si alguien piensa que la democracia occidental es capaz, por sí misma, de impedir tal hecho, es porque no conoce bien cuáles son los efectos del sistema democrático allá donde el islamismo es mayoritario. Como dijo un líder musulmán hace años en una reunión de diáologo inter-religioso: “os invadiremos con vuestras leyes y os someteremos con las nuestras“.

Fuente: El País de Madrid e Info Católica


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